sábado, 10 de marzo de 2012

Conclusiones de norte a sur

Del día de hoy he sacado varias conclusiones:

1. Alemania es un bosque con 80 millones de habitantes.

2. Su savia son las autopistas, que atraviesan todo el territorio frondoso, de norte a sur y en todas direcciones.

3. Que en un día normal de marzo el color del cielo es gris en toda la geografía: hay muchos tópicos climáticos.

4. Que norte y sur están demasiado lejos, y aún así en 9 módicas horas de viaje (con parada de una hora a turistear algo) te lo atraviesas (eso sí, algo harto de coche).

5. Que la geografía está llena de ciudades que conozco de nombre, pero que no sitúo, ni en su estado federal correcto, ni en sus coordinadas exactas. Lo de cae "por Frankfurt" es demasiado amplio en mi mente.

6. Que aunque viva otros 22 años en Alemania, me quedará mucho país por recorrer, porque vivir en Hamburgo, de cara a la geografía alemana, es como vivir en San Sebastián: todo cae lejos y no puedes ir a los sitios en plan "pasaba por aquí". Hay que ir con alevosía y premeditación.

Así que tras ver bosque continuamente, y mucha Autobahn, la autopista, que por fin me ha reconciliado con la velocidad en largos tramos en los que he puesto el coche a 190 km/h (de 160 no he bajado), 850 km más abajo, me encuentro en  Konstanz, la ciudad que da nombre al Lago Constanza. De noche ya era bonito al llegar, aunque no he visto nada todavía. Relataré en los próximos días mi viaje en esta región tan desconocida para mí. Tan solo una vez estuve cerca, en Stuttgart, en Ulm y otra en Friburgo, pero aquí ni por asomo.

Y me ha sorprendido Fulda, una ciudad barroca y monumental en la mitad del país. Recorrer tanto kilómetro sin ver nada me parece muy ingrato, y como otras ciudades pegadas a la autopista ya las conocía (Göttingen, Kassel, Würzburg) le tocó a Fulda, y como constancia aquí queda la pedazo de catedral que hay en esta ciudad barroca.



Es ciudad arzobispal, así que será por eso que sea tan barroca. Había una "torre de las brujas" enfrente de la catedral y una placa que indicaba que en Fulda murieron 257 mujeres (creo que esa era la cifra) condenadas a la hoguera por ser acusadas de brujería. La inteligencia humana a largo de los siglos... A lo mejor éste se quedó así de firmar tanta ejecución.



7. Por mucho que digan, aquí han sido igual de bestias por los siglos de los siglos, amén. Pero las autopistas les han quedado divinas, y los bosques no digamos.

viernes, 9 de marzo de 2012

Duelo infinito

Día duro. Muy duro. Ir a un entierro no es agradable, pero si encima es de un chico de 18 años peor aún. Resulta muy doloroso pensar en esa vida truncada antes de empezarla prácticamente, o al menos a vivirla de forma autónoma, rompe el alma ver a esos padres destrozados, a los abuelos del chico, a los amigos, a todos los que lo conocían a él, o trataban a los padres. Entierro protestante, con una mujer como pastora oficiante. Música moderna. Canciones que le gustaban al chico. Una urna, pues le habían incinerado. Una vida que se acaba, y unos padres cuya vida no volverá a ser jamás como hasta el día en que comenzó su nueva vida, huérfanos de su hijo. Una hermana que ha perdido a su único hermano, y se queda sola. Muchas promesas de la oficiante de que ahora el chico está bien, en otro lugar, más allá, bien acompañado. Duro creérselo cuando ha sido arrancado así de la vida.

El dolor ante la muerte es universal; no los ritos y las formas. En Alemania no se entierra al día siguiente, sino hasta dos semanas después. No hay tanatorios. Los entierros son menos multitudinarios, pues solo va quien se sienta vinculado de verdad con la familia. Suele haber tarjeta de invitación con la fecha y hora del entierro. Suele haber una comida después, costumbre antigua de los pueblos o para dar de comer a los que venían de lejos. Y aquí, al enterrar, cada persona presente, echa algo de tierra sobre el ataúd o la urna, flores o pétalos, uno a uno. Reina un silencio absoluto. En Alemania no se habla del dolor, aunque duele igual. Muchos abrazos, gestos, pero pocas palabras, o ninguna, con la parquitud típica de la cultura. Pero en momentos así se siente igual la cercanía. Me gusta que no se pasa lista por si alguien no va. No se toman en cuenta esas cosas. Pero sí necesitan una cierta solemnidad y sensación de que hasta ese último paso ha sido perfecto: las palabras perfectas en la ceremonia, un libro en el que todos los que han ido firman, para que luego la familia sepa quién ha estado. Y luego en silencio, cada uno a su casa, a nuestros quehaceres, con mal cuerpo, pero pudiendo abrazar a tus propios hijos al llegar a casa, y volver a pensar que para unos padres, eso es lo peor que les puede pasar. En Alemania y en el resto del mundo. Cada ser es irremplazable y en eso no importa la edad. Lo malo de la muerte es que es demasiado definitiva. Perder a las personas que más quieres es una cadena perpetua. Y el duelo en algunos casos infinito.

jueves, 8 de marzo de 2012

Para más inri

Vi el otro día esta noticia, y no quise ni leerla, pues algunas las ignoro, para no hacerme demasiada mala sangre. Pero hoy me la remite mi prima, y no solo la leo, sino que la incluyo en mis elucubraciones. El artículo habla de la visita secreta de Rouco Varela a La Cañada Real, que realizó en octubre y donde ofició misa. Seguro que todos estaban esperando esa misa en el poblado de la droga y la miseria. Los niños no estaban además evangelizados, constató, y se propuso actuar a través de Caritas y crear una escuela y alfabetizar a las mujeres, ambos planes loables, pero como siempre, las excavadoras, la policía, y la dejadez de todos ante ese foco de degradación humana no consiguen nada. Ah, se trata de evangelizar, de darles catequesis a los niños, y que sepan quién es Jesús.

Pues que les den catequesis. A veces pienso que hay que evangelizar para luego pensar y descreer tú solo. Yo lo veo claro estos días. El otro día mi hija mayor me dijo que esta a punto de declararse atea (igual que me temo y eso sí que me preocupa, que se declare vegetariana); que por más que piensa no le ve sentido a las cosas tan raras que predica la iglesia (tiene 11 años). Me puso el ejemplo del sacrificio de todos los bebés cuando Herodes buscaba a Jesús. "Y encima están orgullosos de que Jesús se salvase", me comentó indignada. Pero más vale que me calle hasta que la pequeña haga su primera comunión, pues yo no creo ya, pero les doy la posibilidad de creer: llevo a mis hijas a catequesis para que no se pierdan nada, y luego que ellas mismas mediten y descubran.

El otro día volví a recordar la de montones de rosarios que recé yo de niña. Mi abuela me ponía a rezar con ella. Recuerdo el soniquete de la oración desganada, el rosario en sus manos, y las ganas de terminar por mi parte. Y sin embargo recuerdo esos momentos como algo lleno de cercanía y cariño. Cuando falleció mi abuela, le dije a mi madre que yo solo quería una cosa de ella: el rosario. Y el otro día, colocando mi habitación, salió. Para más inri, y nunca mejor dicho, al pobre Cristo lo dejó mi abuela atado con un cordelito, pues el pobre, con tanto rosario había sufrido una postvida muy dura. Mi hija cuando lo vio atadito se empezó a reír y comentó: "Es como si al pobre, después de la crucifixión, por si fuera poco, encima le atan, y le dicen 'ahí te quedas, y no se te ocurra bajarte, ¿eh?'" Me hizo reír con su lógica, pero la metáfora no deja de ser cierta. La iglesia se empeña a tener a ese Cristo crucificado en vez de acercarse a la realidad. Con camelos y sotanas no se ganan la fe ni de los niños salvo la de los aborregados de siempre que a base de no pensar, pretenden que todo siga igual.

Al menos nos queda Messi, ese dios del fútbol, que ha avergonzado al fútbol alemán. Aquí los periódicos hablan de vergüenza. Y Messi jugó con jaqueca!!! Se tomó un analgésico y marcó 5 goles. Yo, que padezco de migrañas de un tiempo a esta parte, no pierdo la esperanza de tomarme pastillas y aún con jaqueca lograr algo grande. Messi es hoy mi ídolo, pues ya llevo dos pastillas. Para más inri, como al pobre Jesús, atadito y bien atado, me han sacado estos días una alergía al paracetamol, así que andamos bien. Y por eso pienso mucho en el "a-mí-plin". Me lo recomendó mi amiga hace poco. Me dijo: "Tómate un 'amiplín' y verás que bien". Y cierto, desde que me lo recomendó me lo tomo, y hay días en que consigo que me haga efecto, pero otros no. Estoy por proponer que lo fabriquen en versión "forte", para ciertos días en los que no solo me estalla la cabeza. Que se lo den también a los de La Cañada Real cada vez que aparezcan las sotanas por allí.

miércoles, 7 de marzo de 2012

Fernweh

Hay una lección en el método de español con el que trabajo en la que se les pide a los alumnos que digan sus palabras favoritas del español: como respuesta mencionan palabras como melocotón, alrededor, amor, u otras de lo más peregrinas, pero cuyo sonido les gusta. He hecho el ejercicio con varios grupos, y yo también digo siempre cuáles son mis favoritas. Siempre elijo morriña, chiringuito y sarao. Les tengo que explicar lo que significan las tres, hasta chiringuito, que aunque los conozcan de las playas españolas no conocen la palabra. Pues hace poco un jubilado en una de mis clases me dijo que ese día él me ponía tarea: que me pensase cuáles son las palabras en alemán que más me gustan. A la semana le dije un par de ellas, y hoy, cuando me he acordado de la que titula esta entrada, me da rabia que no se me ocurriese hace dos semanas, pero supongo que no era el momento, como lo es esta semana. Fernweh es la nostalgia de lo lejano, digamos que sería lo contrario de la morriña, que es la nostalgia de tu hogar o tu país. Y el Fernweh es lo que siento yo muy a menudo cualquier día del año si me pongo a pensar, pero muchísimo estos días de vacaciones en casa. Pienso en la gente que conozco que está ahora mismo de viaje y me dan ganas de irme al aeropuerto ahora mismo, pues además de una prima mía que ha vuelto (maravillada) de Japón (lo que me contó el otro día por teléfono debería ser plasmado en un blog), también sé de gente que está ahora en Martinique (en El Caribe; me acuerdo mucho de esa alumna mía cuando veo el cielo gris aquí), en China, en Florida, o en Andalucía. A los que esquían no envidio a ninguno; qué ganas.

Sin embargo transcurre una semana tranquila de vacaciones en casa. Qué mejor momento que hacer aquello que uno debería hacer más a menudo: quitar o tirar cosas no útiles. Mi primera teoría de una época en la que me mudé a menudo es que uno debería mudarse cada dos años. Me volví experta en deshacerme de cosas y guardar mucho menos. Ahora van ya para cinco años en esta casa, y sería el momento de mudarse y tirar. Lo que uno acumula y guarda a veces es absurdo, y eso que no soy tan coleccionista de cosas inservibles. Mi segunda teoría es que de todo lo que no se utilice en un año se puede prescindir. Me agobian las cajas encima de los armarios o debajo de las camas, cuyo contenido olvidé hace mucho, porque ésas son definitivamente cosas que no necesito.

Y tiro y coloco, aprovechando la paz de estos días, y a la vez voy haciendo maletas. Adelanto que me voy el sábado, así que el Fernweh me durará un par de días más. Ya desvelaré adónde. Esta vez un largo viaje en coche a una zona que no conozco nada. Así que me encuentro sumida en otra constumbre muy mía: colocar armarios mientras hago maletas, algo que parecerá paradójico y una manera absurda de complicarse la vida, pero para mí es siempre el momento de inspeccionar a fondo, rescatar piezas olvidadas y de sacar lo inservible, porque cada viaje es un nuevo comienzo de algo. Yo al menos lo veo siempre así. De cada estancia fuera, por muy corta que sea, te llevas algo y vuelves con energías renovadas a tu rutina diaria, para seguir almacenando cosas, y tirando otras, y para estar preparados para hacer las maletas en cualquier momento y salir.

lunes, 5 de marzo de 2012

Más de lo mismo

Probablemente no sea el caso de Merkel como canciller"a", pero la noticia del día para mí ha sido la siguiente: las mujeres ganan mucho menos, y sobre todo en Alemania. En ningún país hay tanta diferencia entre los sueldos entre hombres y mujeres como en Alemania: nada menos que un 21 %. Este es el resultado de un estudio de la OCDE, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico, de la que forman parte 34 estados, en teoría los más ricos y avanzados del mundo. A la cabeza en cuanto a menor diferencia está Noruega, con un 8,4 % (nada sorprendente) y luego va Bélgica con 8,9 % (tampoco me sorprende). No quiero entrar en más detalles, pero mundo, convéncete de una vez de que Alemania será una potencia industrial productora de coches e ingeniería alemana, pero aquí seguimos con una situación decimonónica para la mujer. Y qué pasa cuando nacen los hijos: como las mujeres ganamos menos, a la hora de "repartir" el tiempo al cuidado de los hijos, la balanza se inclina siempre al hombre como "alimentador", como se dice en alemán, el Ernährer, y la mujer como la que renuncia a su carrera profesional, pues donde no hay, no hay: no hay apenas guarderías de los 0 a los 3 años, de 3 a 6 todo privado, nada estatal ni colegios, ni nada. Y a partir de los 6 años, colegios sin comedores y con clase solo hasta la una, en general.

Digo que no voy analizar más este dato, pero esto cuadra con mi día de hoy. Han comenzado las vacaciones de marzo, dos semanas nada menos sin colegio, y hoy hemos pasado el primer día de vacaciones en casa. Todo bien, ningún percance, un día que da para todo, para reír, para regañar, para gritar, y para disfrutar las tres juntas. Hemos ido al mediodía al centro a dar un paseo, algo genial en un lunes gris y normal del mes de marzo. Pero en el camino de vuelta la radio dijo la noticia anterior, y yo pensaba que estoy de acuerdo con el resultado: no que me parezca bien, no me malinterpreten, sino que mi sensación es esa. No solo ganamos menos económicamente hablando, sino que perdemos también muchas oportunidades voluntariamente plegándonos a la realidad y a lo que se espera de nosotras, cubriendo la falta de infraestructuras, y lo que es peor perdemos en autoestima y en valor para la sociedad. Por otra parte, viendo que la gente que trabaja está muy descontenta (rara vez oyes a alguien decir que está contento con su trabajo y poca gente de mi edad dice creer que estudió lo mejor y que ahora hubiese hecho otra cosa), problablemente soy una afortunada de levantarme un lunes normal y poder disfrutar de mis hijas y pasar tiempo juntas de calidad, además. Pero la OCDE me recuerda que la realidad es otra.

Y ayer publicó El País un artículo titulado "Sexismo lingüístico y visibilidad de la mujer", firmado por los académicos de la lengua, en el que llaman la atención a las guías de lenguaje no sexista y sus recomendaciones para no discriminar en el lenguaje. El artículo es incluso para una filóloga como yo un tostonazo difícil de digerir, pero lo he leído sobre todo en las partes de los ejemplos, y admito que artículos así no hacen más "digeribles" las recomendaciones sobre el lenguaje, pero mi impresión ha sido la de siempre. Les doy la razón a los académicos cuando dicen que no hay discriminación en decir por ejemplo que "Todos han venido hoy", pues yo, como mujer, me incluyo en ese "todos". Género no es lo mismo que sexo, recuerdan. Que el lenguaje adapte palabras como médico a médica, juez a jueza es algo positivo, pero no porque se adapte el lenguaje sino porque se adapte la realidad: que las mujeres copen esos puestos. Pero una frase como "el que tenga algo que decir, que hable ahora", no me discrimina como mujer. Las guías no van a cambiar nada con frases que no le salen a ningún hablante de manera espontánea como "Toda persona que tenga algo que decir, que hable ahora", o frases parecidas.

Yo quiero que no haya tanta diferencia salarial entre hombres y mujeres, y que Alemania esté a la cola, aunque a algún país le tiene que tocar, me desazona, por la parte que me toca. Pero no tengo ningún problema en mis clases de español de explicar que "hermanos" es la traducción de Geschwister, una palabra sin género en alemán que indica a las personas que tienen el mismo padre y/o la misma madre, o que los "padres" en español son los Eltern, otra palabra neutral para explicar el conjunto de los dos, y que a una reunión de padres en España en un colegio cualquiera probablemente acudan, como aquí, más madres que padres. Pero curiosamente al tiempo que las madres en general cogemos aquí para ocuparnos de nuestros hijos hasta tres años se llama Elternzeit, el tiempo de los padres, padre y madre, de ambos, y las que pasamos las vacaciones escolares en pleno mes de marzo también. Así que por mucho que el lenguaje diga que somos dos, la OCDE es la OCDE.      

domingo, 4 de marzo de 2012

El puerto de los sueños

¡Cómo habré tardado tanto tiempo en ir! Hay sitios a los que cuando vamos, pensamos que debimos haber ido antes. Eso me ha pasado hoy en un museo interesantísimo que hay en Hamburgo, y que no recibe la publicidad debida. Es el museo de la emigración, la BallinStadt, o la 'ciudad de Ballin', cuyo lema es "Port of dreams", el puerto de los sueños, nada menos. Se trata de un complejo de tres edificios iguales en un lugar muy espacioso, al lado del Elba. Abrió sus puertas en 2007, más de 100 años después de la puesta en marcha de este proyecto, único en su día.

De 1901 hasta los años 30, salieron de Hamburgo millones de emigrantes al Nuevo Mundo. En los tres pabellones reconstruidos se pueden ver documentos, fotos e historias personales de gente que llegaba a Hamburgo de otras partes de Alemania y del este de Europa para iniciar el viaje hacia una nueva vida. A Hamburgo se le llama la "puerta al mundo", algo que me parece siempre una frase de los exagerados hamburgueses que se creen que viven en el centro del mundo. Pero en este punto toma su significado real la frase, porque desde aquí salieron 5 millones de personas en barco, dejando atrás Europa, Alemania y Hamburgo, en un largo viaje de la BallinStadt, en Hamburgo, a Ellis Island, Nueva York. Antes de partir, en estos pabellones arreglaban los últimos papeleos antes de lanzarse a la aventura de su nueva vida, y el museo recuerda todo esto.

Antes de crearse esta ciudad dentro de la ciudad, los que llegaban a Hamburgo para salir desde el puerto, se quedaban en otra zonas, y no se les trató muy bien. Incluso se les acusó de propagar el cólera que en 1892 hizo estragos, aunque fuese debido a la insalubridad de la ciudad. Como se cerraron las fronteras para los emigrantes, las navieras temían pérdidas en su negocio. Albert Ballin, director general de Hapag, propuso al Senado hacerse cargo de los gastos del control médico de los emigrantes en la frontera, para lo que además hizo construir una ciudad en la isla del Elba Veddel para los emigrantes, en la que pudieran tramitar todas las formalidades antes de su partida. La ciudad de los emigrantes funcionaba a la perfección: allí no solo podían dormir y comer, sino realizar los controles médicos, los papeleos, o rezar, ...incluso había una iglesia católica una protestante y una sinagoga. Se les realizaban tests, y el que no los pasase, no podía subirse al barco. Lo triste son los testimonios de los que llegaron, y que el barco, que el museo recrea muy bien, era la sociedad misma: los pasajes de primera, los de segunda y los de tercera. Tras pasar la Estatua de la Libertad, un testimonio refleja la decepción de que los pasajeros de primera salieran por la puerta grande del barco y los otros tuviesen que sufrir otros controles exhaustos y no pudieran salir hasta una noche después por lo menos.

El museo cuenta casos concretos de gente buscando su suerte al otro lado del mundo, y si lo consiguieron o no, historias tristes, historias de esperanza, y todo en un escenario muy cuidadosamente presentado, con baúles y maletas por todas partes, llenas de documentos, objetos personales, y mucha ilusión. El museo ofrece además la posibilidad de buscar a antepasados que se fueron desde este lugar y tiene una base de datos impresionante. Había varias personas de habla inglesa buscando sus raíces, supongo. Tristemente leo ahora que el museo ha sido criticado por no recibir el número de visitas que esperaban. El negocio, como siempre. Espero que los que lean esto y puedan, acudan a verlo, pues es un testimonio real de gentes en busca de una vida mejor, algo muy legítimo entonces y ahora, de la manera que uno lo desee. http://www.ballinstadt.de/

viernes, 2 de marzo de 2012

El verdadero sentido práctico

De la noticia sobre el translado del príncipe Friso de Holanda a Londres, tras haber sido sepultado por un alud en Austria hace dos semanas y encontrarse en coma desde entonces, me ha sorprendido un pequeño detalle. Que sea Londres no es casual, dado que allí residen él y su familia, pero en Holanda, dice la noticia, no hay centros así para mayores de 25 años. A mí no me soprende el detalle, aunque da que pensar. Al parecer un coma en mayores de 25 años no merece la pena para la seguridad social holandesa. Tras haber oído mil y una historias de médicos y hospitales en Holanda, y la mentalidad que tienen, cuadra con lo "normal".

El holandés medio soprende en su actitud hacia las enfermedades por ser poco contemplativo. Son bastante prácticos, y parten de mínimos para todo. Que te ha tocado algo gordo, pues te aguantas, y no malgastes energías en médicos y menos aún dinero (gran tema nacional) y molestias para el resto de la sociedad. Sé de casos para ponerse a llorar, donde la falta de atención no ha tenido que ver con el dinero, uno concreto, de un familiar, que murió tras 5 años vegetando tras no haberse tomado en serio ni ellos ni los médicos que la paciente tenía una infección gorda que problamente se hubiese frenado con una fuerte dosis de antibióticos a tiempo. Muchos holandeses ni van al médico, o se lo toman todo demasiado a la ligera, pienso yo. En algún otro lugar escribí una vez que la eutanasia no es mera casualidad en ese pequeño país, saturado hasta las costuras de gente en poco espacio, ya que he oído demasiadas opiniones de holandeses como para pensar que es anecdótico que se aplique tanto en ese país. Que conste que estoy a favor de la eutanasia, pero me choca si se hace alarde de su aplicación con comentarios como "total, si se va morir igual". Ahí está esa actitud tan holandesa de no dejar siquiera que las enfermedades o sufrimientos nos tomen más tiempo del justo y necesario, y sé de algún caso en los que la familia decidió dejar de alimentar al paciente, y situaciones así.

Así que por muy príncipe que sea, lo que no hay no hay, y si en Holanda ni siquiera se "guardan" pacientes reales mayores de 25 años en coma, habrá que buscarse otros lugares. No es casualidad que haya un turismo de hospitales de holandeses que van a Bélgica o Alemania a operarse o a especialistas. Una amiga mía que vive en Holanda acudió por dolores fuertes al médico durante un tiempo, y nadie sabía lo que tenía, hasta que una simple radiografía hecha en Alemania mostró que tenía una costilla rota.

Sin embargo es un país simpático y peculiar. En mi último vuelo con KLM guardé los datos que la revista de a bordo daba sobre su país: tienen 15.000 km de carriles bici, casi cada holandes tiene una bici, 16 millones en total, el doble que coches; producen 13.000.000 kilos de queso por semana; Amsterdam tiene 1.281 puentes (más tiene Hamburgo, diría un hamburgués); son el mayor exportador de bulbos de flores del mundo; su territorio estaría anegado de no contar con esa obra de ingenieria de diques y exclusas, que los mantienen a salvo; pero a lo mejor no les hacen falta, pues los holandeses son los más altos de Europa: olvídense de los escandinavos o los alemanes, ellos ganan, ya que la media de altura para todos los adultos es de 1,85 m.

Y a estos datos podríamos añadirle que no existen centros para pacientes en coma para mayores de 25 años. Suena a película de terror.