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jueves, 31 de enero de 2013

En una barra de un bar...

En Alemania desde hace una semana se debate en todos los medios de comunicación el tema del sexismo en el trabajo frente a las mujeres. Todo esto ha surgido por las declaraciones de una periodista de la revista semanal Stern, que contó hace una semana la manera con que un político del FDP hace un año, solamente respondió a preguntas serias y profesionales de ella en la barra de un bar, con frases de macho cazador. La periodista tiene 29 años, el político 67 años. En la reunión anual de los Liberales, los periodistas y los políticos se juntan en un bar. La periodista le pregunta que cómo se siente con ser una figura tan relvante en el partido, alguien que da nuevos impulsos y ya a una edad en la que otros están jubilados. Él, con una copa de vino en la mano le dice que quiere hablar de otra cosa, de la edad de ella. Y le dice que tiene experiencia con mujeres de esa edad. Ella trata de volver sobre una conversación seria. Él le pregunta que de dónde es. De Múnich, dice ella, ah, allí las mujeres aguantan bien el alcohol, y mira con escepticismo la Coca Cola que ella se está tomando. Ella le espeta que en su tiempo privado también bebe. Entonces él la mira al escote y le dice que puede llenar bien un dirndl (los vestidos típicos de las camareras de la fiesta de la cerveza). Le besa la mano y al recordarle ella que es periodista y él político, él le dice que los políticos caen rendidos a los pies de las periodistas, porque todos somos humanos... recalca.

A partir de esta historia, muchas periodistas han aplaudido la valentía de esa compañera, y han explicado lo difícil que es como mujer trabajar en ese mundo de testosterona de la política en Berlín. Que ellos no las toman en serio, y que ha habido casos muy serios hasta ahora callados. Para mí una situación así es una discriminación absoluta. Por mucho que estuvieran en un bar, que es parte de muchos eventos políticos, hay gente que no sabe comportarse frente a una mujer, y peor aún, en Alemania muchos hombres se creen que las mujeres son menos profesionales que ellos, y las mujeres sabemos lo que se nos escruta a menudo: ropa y todo. Yo he oído en mi propia familia política decir que no es de extrañar que profesores acosen a las alumnas, con lo provocadoras que van hoy día clase. Frases así dicen mucho de la educación que muchos reciben en sus casas, y lo que todo trasciende a la vida real.

El debate sigue, y va una semana entera. El otro día, el político dio una rueda de prensa para hablar de las posiciones del partido, y acudió la periodista. Otros le preguntaron por él suceso, y él se negó a hacer ninguna declaración. Tampoco ha habido ninguna disculpa por su parte. La polémica está servida, y está bien así. La discriminación abierta es un mal social que muchos tratamos de combatir como podemos, pero la aceptada por todos ha de ser combatida y rechazada igualmente. Continuará... probablemente.

lunes, 14 de enero de 2013

El lugar donde se esconden los heladeros

En Italia hay un valle en el que hibernan, y nunca mejor dicho, los heladeros de Alemania. En invierno vuelven a sus pueblos al sur de los Dolomitas. Hay pueblos por lo visto llenos de coches con matrículas alemanas en los meses de invierno. En Alemania hay 4.000 heladerías, donde tomar un helado sentados, la mayoría de sus dueños son italianos, y de estos la mayoría del Val di Zoldo. Nadie sabe por qué es esto. Cuentan por allí que hubo un hombre de esta región que en 1870 aprendió a hacer sorbete en Sicilia, y que después de fue a Viena, donde al final tenía a 60 vendedores de helados ambulantes como empleados suyos, todos de su lugar de origen. De allí se expandieron a Alemania. En invierno retornan a sus pueblos, a las montañas, a la nieve, desde octubre hasta finales de febrero, dejando atrás heladerías cerradas, y en marzo vuelven, como los pájaros del sur, a alegrarnos la nueva temporada heladera. Se quejan de que hoy día en Alemania cada vez hay más competencia por helado industrial, y muchos ya mantienen sus cafés abiertos todo el año ofreciendo en invierno café, tartas, y otras cosas, pero unos 800 van y vienen entre Alemania e Italia todos los años. El valle de los "Gelatieri" llaman también a ese valle. Me encanta. No sabía ni que existía.

Curioso estos gremios que entran y salen en colectivo. Hoy día son los ingenieros e investigadores, o licenciados de todo tipo, y en los años sesenta fueron heladeros, empleados para las fábricas, señoras de la limpieza. Hace poco vi una película deliciosa que les recomiendo: "Las chicas de la sexta planta".  Es una película francesa con un gran elenco de actrices españolas: Carmen Maura, Lola Dueñas, Natalia Verbeke, entre otras. La película rinde homenaje a todas esas mujeres españolas que se fueron a limpiar a casas de familias adineradas en París en los años sesenta. Me reí un montón viéndola, y es tierna a más no poder. Me encanta la escena en la que María le enseña a su patrón cómo se pronuncia el sonido "jjjjota". Llevo una semana diciendo en clase que les voy a agarrar del cuello para que la pronuncien bien, pues no oigo más que "Aryentina", "yente", "yeneralmente", o "yardín". Como no necesito un final feliz para que me guste una película, y cada vez menos, quizá le hubiese dado yo otro final, más creíble, porque soy algo realista y aguafiestas. Pero si pueden, no se la pierdan. La historia está muy vigente en momentos de mucha emigración y en los que no se nos debe olvidar que las personas que salen o llegan son ante todo seres humanos.

sábado, 29 de diciembre de 2012

Batallas interminables

Estas vacaciones navideñas voy a casi una película al día. He vuelto a ver E.T., en la tele, he visto la última de James Bond (horrorosa; no vuelvo a ver ninguna más de éstas), y hoy he visto "Orgullo y prejuicio", basada en la novela homónima de James Austen. Qué lujo de película y que maravilla de novelas las de esta autora del siglo XVIII. No he leído ninguna, pero me gustaría hacerlo. Le compré a mi hija para Navidad una caja con tres películas basadas en novelas de James Austen, y tras haber visto la primera, hemos decidido por unanimidad que las otras dos caerán estas vacaciones de fin de año todavía. Que ciertas novelas sean clásicos pese a retratar una época en un lugar concreto, es porque incluso 200 años después nos identificamos con ciertos personajes y vivencias humanas. La película recrea ese mundo de mujeres cuya única forma de supervivencia era el matrimonio, simplemente para tener un techo bajo el que resguardarse y asegurarse la existencia. El matrimonio era un seguro de vida y casarse por amor un lujo realizable solo para unos pocos.

Jane Austen murió a los 41 años, sin haberse casado. Al parecer rechazó una proposición de matrimonio, todo un "desperdicio" en la época, como lo hace Elizabeth Bennet en "Orgullo y prejuicio". La película tiene final feliz al terminar la protagonista con su enamorado, pese a las diferencias sociales, pero no se trata de una historia de amor sino de una sutil crítica a la situación de las mujeres entonces como productos apetecibles o no en el mercado del cortejo habitual.

Viendo eso, podemos decir que hemos llegado a mucho las mujeres occidentales hoy día, pero acabo de leer antes que ha muerto la chica que fue violada en un autobús en India a plena luz del día y con gente en el autobús; es otra víctima de los que se creen que las mujeres existen solo para su capricho. Igual de cobardes son los que echan a las chicas esas drogas en las bebidas tras cuya consumición no recuerdan nada, salvo imágenes borrososas y vergüenza en sociedades "modernas" por haber sido violadas y apenas recordarlo.

Ayer hablaba con una amiga de cómo el peso de la educación y la imagen que se espera de nosotras nos condicionan. Es una batalla de siglos, no cabe duda, pero parece que nunca llegaremos.

domingo, 23 de diciembre de 2012

Efectos secundarios de leer o regalar

Leo que ha habido la primera separación provocada por la trilogía erótica de las "Sombras de Grey". No he leído ninguno de los tres libros, y no creo que los lea. Me falta el tiempo para leer, y tengo una buena lista de libros que considero que tendrán mejor calidad literaria y por tanto tienen prioridad. Pero me gusta leer literatura erótica como a todo el mundo, así que entiendo la histeria por los libros. Y si la mujer que lo ha escrito ha tenido tal éxito, me alegro por ella, pues habrá tocado alguna fibra sensible o habrá dado algo que necesite el mundo, o muchas mujeres.

Pero volviendo al divorcio causado por el libro, una mujer inglesa de la ciudad de la autora de la trilogía, una banquera que gana una pasta, tras leer los libros, trató de animar su vida sexual con su marido. Como este no reaccionaba y encima se enfadó cuando descubrió que tanto ánimo de poner chispa se debía a los libros, presentó una demanda de divorcio, y al reconoder marido su culpa, será un divorcio exprés sin el tiempo pertinente para la separación que es habitual. Tal cual.

Conozco a muchas mujeres que han leído la trilogía, a las que les ha encantado. A algún hombre también. Escribí alguna vez que el sexo ha cambiado mucho, que ya las mujeres se han vuelto exigentes y que muchas maduritas cuarentonas están hartas de que en sus dormitorios no ocurra nada, o que sea siempre los que a ellos les gusta. En ese sentido el libro ha desatado mucha fantasía, que es de lo que se trata en el sexo para la mujer, como yo mantengo siempre. Ni somos tan tiernas, ni tan románticas, ni tan cursis como se dice de nosotras. Y nos va tanto la marcha como a ellos, o incluso más que a algunos.

Hace poco leí una entrevista con el marido de la autora de las sombras de Grey, y me hizo gracia la idea de pensar en cómo se sentirá ese hombre tras la que ha montado su mujer. Todos se preguntan si los libros son el reflejo de la vida en la alcoba de la autora y su marido. Casados desde hace 25 años, él no quiere dar en la entrevista detalles de eso, pero dice no tener nada en común con el protagonista masculino de la novela. Debe resultar desagradable que te mire ahora todo el mundo y piensen que el libro refleja tu vida de pareja. Pero él comenta que muchos hombres están contentísimos del resultado que ha producido el libro en sus mujeres. Y que se alegra de que su mujer haya logrado tanto con su tesón. Eso sí que es cierto. Igualmente que otras obras marcaron un antes y un después para la literatura erótica y la visión del sexo, lo mismo ha logrado esta trilogía, no cabe duda.

Me pregunto cuántos ejemplares se regalarán estas Navidades. Supongo que tantos como tabletas o aparatos multimedia. Ahora leo también que los pequeños y grandes comercios de Hamburgo no están satisfechos con el volumen de compras navideñas. Esperaban más, dicen. No entiendo qué esperan. Las tiendas y el centro estaban a rebosar. Vuelvo a repetir que en Alemania crece la gente cuyo poder adquisitivo disminuye. Y los mismos de siempre son los que consumen con desenfreno. También he leído estos días sobre librerías en quiebra. Una de las más grandes de Hamburgo y de Alemania, está en peligro también, y viendo las colas, me pregunto también si eso puede ser cierto. Desde luego que la trilogía de Grey ha hecho mucho por el mundo editorial. También por la venta de juguetes eróticos... No son quizá los regalos más apropiados para poner bajo el árbol en familia, pero sí los de más chispa en algún momento más discreto. Y en los tiempos que corren, que no nos quiten algo tan valioso como la sal y la pimienta, y si para eso hay que leer la trilogía, léanla y cuéntenme. Si algún día la leo, no se librarán de oír mi opinión.

domingo, 28 de octubre de 2012

No necesitamos Halloween

Se acerca Halloween, ese día cuya celebración me parece absurda aquí en Europa. Hoy me tocó consagrar la hora de más del día de hoy por el cambio de hora, a preparar los atuendos de mis hijas para las sendas invitaciones que tienen, y menos mal que dispuse de esa hora "de más", pues mi mala leche aumentaba por minuto consagrado a elucubrar. No me gusta quitarles la ilusión a mis hijas, pero hay cosas que me sublevan y ellas saben que no es mi fiesta. Un año más me escaqueo, ya que nunca he hecho, ni hago, ni haré jamás una fiestecilla así. Pero como gente receptiva no falta, siempre tienen dónde ir. Hace poco en Madrid me sorprendió la exportación de la fiesta de la cerveza de Múnich, el Oktoberfest, y me sorprendieron anuncios por todas partes animando ir a una u otra imitación. En nada celebraremos la llegada del nuevo año chino, o si no al tiempo, pues quién nos iba a decir a los de mi generación y otras posteriores que hoy día se iba a celebrar Halloween.

Por suerte el día con la hora regalada ha cundido algo más de la cuenta, diría. Es un día extraño este de 25 horas, y abogo porque todos los fines de semanas tengan 25 horas, sábado y domingo, para que se nos quite un poco la tensión causada por tareas superfluas. Por eso he leido el periódico del día en el día, algo que no logro muchos fines de semana, pues falta la hora mencionada, y me he topado con una noticia de terror, pues para eso no hace falta celebrar Halloween ni nada. En Hamburgo hay un sitio que no conozco, el Dungeon, a la manera del de Londres, que tampoco he visitado, pues no me gustan esos sitios, que muestra la historia de terror de la ciudad: la peste, el fuego y las horas negras de la ciudad, en un viaje de miedo, al que desde su apertura en el año 2000 han acudido más de tres millones de visitantes. El viernes los trabajadores hicieron huelga y no se abrió el espectáculo, y se echaron a la calle con pancartas que decían que lo más de terror del Dungeon es el salario. Vestidos como trabajan, machados de sangre, disfrazados de muerte, de torturadores, de víctimas de la peste, o más personajillos así, fueron unas 30 personas las que protestaron con pitos pidiendo salarios dignos. Con precios para ver el espectáculo de 23 € los adultos y 19 € los niños a partir de 10 años, me parece que salarios de 7,50 € la hora para los trabajadores de las oficinas, y 8,75 € para los actores, son una clara explotación. Además de una subida salarial exigen normas claras para vacaciones, pensiones y contratos. Para poder vivir, tienen que trabajar en más sitios, alegan. El ejemplo es claro para demostrar que la tendencia en Alemania va por el camino de otros países europeos: contratos basura, salarios irrisorios, y ninguna seguridad. Vaticino salarios cada vez más bajos en las próximas décadas en el motor de Europa. La época de las vacas gordas pasó ya hace mucho en Alemania. Aquí hay mucha gente explotada, trabajando por salarios de "terror", y que tienen que pagar alquileres altísimos, y de aquí a unas décadas la diferencia será abismal entre los que tienen y los que no, y si no al tiempo.

Y es que el futuro que se nos viene encima es de terror. A mí el otro día me dieron ganas de sacar el pañuelo y ponerme a llorar en la oficina de la seguridad social para la jubilación. Tuve que acudir a llevar papeles por los años en los que estoy cotizando por estar al cuidado de mis hijas. Algo positivo es que en Alemania cotizas por 10 años por cada niño que tengas, algo inexistente en otros países. Es una manera de compensarnos, pienso yo, por la inexistencia de colegios por la tarde, comedores, rutas, y la falta de infraestructura estatal desde los 0 hasta los 6 años. Fue otro de esos momentos en los que volví a ver que todo es una trampa, y que nos tienen cogidas por los ovarios, al igual que con los minijobs que tenemos muchas. En cuanto te pasas un poquito te toca pagar por todo, y entonces ya no te compensa ganar más de los 400 € al mes. La funcionaria de turno me recomendó a mí, que empiezo a rozar el límite, que deje algún curso, ya que voy a perder dinero. Me pareció surrealista. Por otra parte, la misma funcionaria me dijo que vaya pensando para a partir del año que viene, cuando mi hija cumpla 10 años, buscar una plena ocupación pues ya pierdo mis "privilegios". Salí medio asfixiada de allí. Con 10 años un crío no es independiente para estar en casa solo a partir de la una. ¿Y de qué privilegios me hablan? El desenganche laborar que produce en este país la educación de los hijos es de escándalo, y Alemania está a la cola europea en temas de igualdad laboral entre hombres y mujeres. La edición actual de la revista feminina Brigitte (23/2012) publica un artículo con la pregunta "¿Qué tipo de feministas somos en realidad?" de una periodista e historiadora, Miriam Gebhardt, que critica que mientras en otros países las mujeres luchan juntas, en Alemania nos descuartizamos unas a otras. Lo comparto. Culpa de la situación tan lamentable a las propias mujeres, que capitulan ante todo. Yo lo observo en mis clases. Hace poco salió el tema sobre los colegios, y comenté que mientras que aquí se sigue discutiendo sobre si es aceptable para un crío estar en el colegio a partir de la una, en otros países, como el mío, ya íbamos TODOS al colegio hasta las cinco siendo nuestras madres incluso amas de casa. Las primeras que se sintieron agredidas por mi comentario fueron las mujeres, que justificaron, como siempre, que ellas no han tenido hijos para entregárselos a los colegios tantas horas. Así que que me dejen de Halloween, que yo veo zombis y figuras de terror por todas partes.

lunes, 10 de septiembre de 2012

Una de lunes

Menos mal que el instituto de Iñaki Urdangarín y su socio era sin ánimo de lucro, que si no... Nóos ingresó en una cuenta nueve millones de euros en tres años, de los que tres milloncejos de nada fueron a parar directamente a los socios. La infanta también recibió dinero, demuestran las investigaciones. Qué leyes son esas que imputan a la mujer del socio de Urdangarín, pero a la infanta no. Por muy hija del rey que sea, está implicada igual, y ha de responder ante la justicia. Espero que sea declarada persona non grata para siempre. Pobres niños los suyos, qué vergüenza. A mí a veces me dan pena, pero supongo que los educan para tener esa visión del mundo de que yo estoy y soy porque me lo merezco, aunque viva del cuento. Y se convertirán en lo mismo que en sus padres.

Menuda ha liado aquí ahora Bettina Wulff, la esposa del expresidente Christian Wulff, que tuvo que dimitir por haberse aprovechado de muchos favores de gente demasiado importante. Se querella contra Google, nada menos, pues su nombre en las búsquedas aparece asociado a palabras como "dama de compañía", "burdel", "prostitución". La palabra clave es Autovervollständigung, que yo tengo que leer dos veces. Eso es lo que hace Google cuando empezamos a teclear lo que queremos buscar: nos completa el resto dándonos sugerencias. La señora Wulff no quiere que el buscador sugiera esos términos con su persona. Google se defiende diciendo que ese automatismo es generado por las búsquedas que hace la gente, y no por ellos mismos. También quiso querellarse contra Günter Jauch, uno de los más conocidos presentadores de televisión, y éste ha dicho que no tiene interés y que retira todo tipo de comentarios, que solo citó a otros medios, pero nunca habló de su opinión. En cualquier caso, la ex primera dama sabe elegir el momento de darse publicidad, pues la autobiografía que ha escrito y que iba a aparecer en unas semanas, saldrá a la venta ya esta semana, y así aprovecha el tirón. Fuese o no fuese lo que los cibernautas con sus búsquedas sugieren que fue, bulo o no, sí que ha conseguido una publicidad enorme, pues yo ni ni muchos otros sabíamos de esos rumores, y ahora sí. Y dinero no va a perder la buena señora.

Y ahora Bernard Arnault, el hombre más rico de Francia, dueño del imperio Louis Vuitton, que es parte del grupo gigante de marcas de lujo, quiere hacerse belga. No es por evadir impuestos, dice para defenderse, sino porque el gobierno de Hollande llevará a Francia a la ruina. Para un presidente que por fin quiere gravar a las grandes fortunas, con un 75 %, y va el más rico de Francia y se le pone gallito... con lo amigo que era de Sarkozy. Miren el programa de recortes de Hollande, y comparen con el de Rajoy. Vergüenza da en España hoy, día de regreso al cole, con menos presupuesto, menos profesores, menos de todo, y más de lo mismo, por no recordar esa amnistía fiscal que hubo hace poco.

En fin, que es lunes, y yo pienso en el dinero. Protestan y recaudan los que pueden. A los que nos tienen cogidos por los huevos, aunque no tengamos, no nos toca más que resignarnos, y encima mirar con estupor la que se nos viene encima, además de los palos que nos han dado. La "ministrísima" alemana de Trabajo, Ursula von der Leyen, tiene todo mis respetos, por ser la única "tocapelotas" de todo el gobierno de derechas de la coalición actual. No solo lleva años tratando de cambiar lo inmejorable en este país, la situación laboral de las madres, sino que ahora ha presentado un estudio en el que dice que uno de cada tres jubilados en el futuro vivirá en el umbral de la pobreza pues cobrarán solamente 688 € al mes. Por eso ha propuesto un subsidio o remuneración extra, y se ha quedado sola con su propuesta en la coalición de Merkel. La ministra von der Leyen no va a pertenecer a ese grupo de renta baja, pero ha tocado un tema que es tabú en Alemania, pues todavía seguimos viendo a ese grupo de jubilados que no hacen más que viajar y que son un grupo de gran poder adquisitivo por disfrutar de jubilaciones de las que todos soñamos pero que no tendremos. Cómo nos engañan a todos. Menos mal que a veces somos conscientes de ello.

sábado, 18 de agosto de 2012

¡Solo faltaba!

Al mundo no le ha sorprendido la condena ayer a las tres cantantes rusas condenadas por "blasfemar" a la iglesia ortodoxa. No sé dónde leí esta semana que un imán de una mezquita en Rusia dijo que si hubiese sido en un templo árabe nadie se hubiese ni inmutado sobre las blasfemias. La sentencia no dice nada de la letra de la canción contra Putin, en una burda manupulación de meter a la religión donde en realidad hay una crítica política. La pregunta es qué hubiese pasado si en lugar de en una iglesia hubiesen cantado lo mismo en una plaza pública o en un edificio laico. ¿Hubiesen blasfemado a quién? Cabe destacar la valentía de estas mujeres jóvenes, dos de ellas madres de niños pequeños a los que no podrán ver ahora por ir a la cárcel dos años. Han arriesgado demasiado y terminan en la cárcel. Pero han vuelto ha poner en evidencia la falta de libertad de expresión en su país en un acto muy valiente.

Con todo esto estos días he recordado al grupo de mujeres activistas ucranianas que durante la Eurocopa de este año se movilizaron contra la prostitución y lo que supondría el campeonato para muchas mujeres explotadas, y protestaron con sus pechos al aire, haciendo campaña con sus cuerpos y logrando así en sus actos públicos llamar la atención con sus pechos como pancartas. Argumentaban que de otra manera nadie les haría caso, y razón tenían. Cuántas voces se alzan contra las mafias que engañan a las mujeres ofreciéndoles trabajos que luego resultan ser de esclavitud sexual, y se ignoran. Yo no me había parado a pensar que esos también son efectos de un campeonato de fútbol del que los medios solo nos muestran lo bonito.

A muchos se la trae al pairo que las mujeres alcen sus voces contra los
abusos que les rodean, pero su voz se oye en el mundo, como hemos visto. Cuántas mujeres hay que no tienen miedo a represalias, y a mí me parecen muy valientes.

Si hay un tema que me indigna, entre tantos otros, es la reforma de la ley del aborto que quiere realizar el gobierno actual español, que haría retroceder a España a comienzos de los años 80 en este tema. Cuánta hipocresía de gente que lucha por los derechos de los no nacidos y se carga día a día los de los seres vivientes y además quieren obligar a las mujeres a tener a hijos enfermos. Los criterios eclesiásticos utilizados como argumentación política resultan en una mezcla explosiva. Esto le va a estallar de alguna manera al gobierno de Rajoy pues las mujeres de hoy día ya no se callan. Nos darán palos, pero cuando se trata de nuestra dignidad no silenciamos, aunque nos amputen física y moralmente.

lunes, 6 de agosto de 2012

¿De qué sirve?

Antes me ha formulado mi hija pequeña una de sus magníficas preguntas filosóficas llenas de sentido: "Mamá, ¿de qué sirve planchar?" Yo estaba planchando, claro, como me ve infinidad de veces, y tras reírme le he dicho que tiene razón, pues era una pregunta retórica a la que ella no esperaba respuesta en realidad: "Para nada", le respondí, "verdaderamente no sirve de nada, pues no se acaba nunca", y eso que desde que adquirí mi superplancha por recomendación de una amiga, mi vida planchadora mejoró muchísmo en cuanto a calidad de vida y de planchado. Pero ahí sigue sin acabarse nunca la ropa que planchar.

De la misma manera, de qué le sirve a Hamburgo ganar en atractivo como ciudad para familias si como dice el estudio publicado hoy, los colegios siguen siendo un problema y las familias se quejan de que los colegios no cubren la demanda y hay 38.000 padres y madres muy o altamente cualificados al cuidado de sus hijos en casa (hay 1,8 millones de habitantes). Padres no conozco a ninguno, pero alguno habrá, pero mujeres un rato.

Y estos días vengo pensando ante la avalancha de artículos sobre el 50 aniversario de la muerte de Marilyn Monroe, que de qué le sirvió ser ese pedazo de mujer que era si terminó muriendo tan joven, ser la más deseada y tener al mundo a sus pies si luego se sentía completamente sola, si parecía tenerlo todo y era, en palabras de Henry Miller, uno de sus maridos, la mujer más triste del mundo. He vuelto a ver las imágenes de cuando le cantó a Kennedy el "Happy Birthday" y quitan el hipo con tanta sensualidad. Él no queda muy bien parado como amante en lo que he leido estos días sobre la relación. Marilyn era indudablemente mucho más que esa imagen sensual que explotó al máximo. El problema fue cuando se dio cuenta de que eso solo era lo que quería el mundo, el cine, y los hombres. Y probablemente se ahogó en ese mismo papel que ella misma creó, incapaz de salir de él, con 36 años.

Me pregunto de qué le sirve al mundo llegar, como hoy a Marte, con todos los problemas que hay que solucionar en la tierra. O desentrañar por fin la maraña del universo con las partículas CERN, con todo lo que hay que comprender en nuestro planeta. Entiendo que estos descubrimientos sobre los que lloran de emoción los científicos nos llevarán a algo grande quizá en 100 años o incluso mucho menos. Lo mismo que el que inventó la bombilla, o el ordenador, que ni se imaginaban el jugo que se iba a sacar de todo eso.

Hay muchas cosas grandiosas que parecen no tener significado pero lo tendrán; otras muy negativas de las que otros/otras aprenderán y sacarán sus conclusiones, o incluso uno mismo; vidas que sirvieron para convertirse en iconos. Que sea todo para bien. Hasta el planchar.

viernes, 25 de mayo de 2012

Síndrome de hiperactividad previaje

Se trata de una enfermedad que afecta a mujeres el día antes de irse de viaje, aunque sea solo por irse un fin de semana. Además de hacer la maleta, aunque sea para tres personas, lavará toda la ropa sucia que hay en la casa, planchará todo, limpiará los baños, barrerá el suelo, recogerá todo. La paciente presenta un cuadro clínico de pánico que le impide realizar primero lo imprescindible, que es la maleta, y luego hacer lo que dé tiempo, y lo que no, que le den. No, el síndrome es tan agudo que primero se hará todo lo demás, y lo último la maleta. O se hará la maleta a la vez que se colocan armarios y se hacen mil cosas a la vez, causando una irascibilidad tremenda en la paciente. No se conocen afectados masculinos por la enfermedad. Ellos se limitan a hacer su maleta y no piensan en nada más. La mujer, sin embargo, pensará en el ¿qué pasaría que si nos pasa algo y alguien tiene que entrar en casa y se encuentra migas en el suelo? Presa del pánico barrerá entonces. ¿Qué ocurre si el que entre, tiene que ir al baño y se encuentra el lavabo y el baño sucio? Ésos hay que limpiarlos entonces, y si la casa tiene más de un baño, también, pues nunca se sabe si el que hipotéticamente entrase haría pipi en cada váter de la casa. Que se deje toda la ropa de los días antes del viaje toda lavada es algo que nadie notará tanto si se ha hecho como si no, pues habrá ropa suficiente que ponerse, de ahí la gravedad de la enfermedad. Pero la afectada por el síndrome no piensa así. Piensa que le dará un patatús al volver cuando vea la ropa sucia de antes del viaje, y venga a su vez con toda la del viaje para lavar. Así que los nervios posteriores se trasladan al día antes del viaje, que no es que sea mejor, pero cegada por el síndrome, lo hará como una zombi y sin pensar.

La enfermedad tiene varios grados. Las pacientes con grado "síndrome de marujeo extremo", se dejan todo perfecto, hasta ni una mota de polvo, los suelos brillantes, las ventanas, todo reluciente. Mientras se consigue, los síntomas serán mala hostia, perfeccionitis aguda, ansiedad, y miedo de no terminar todo a tiempo. Con el paso de tiempo, se baja al segundo grado de la enfermedad, llamado "ay que me da algo si no hago al menos esto", pero afortunadametne el cuadro clínico acapara menos ámbito de acción a este nivel del síndrome: el polvo dará igual, el suelo con barrerlo será suficiente (nada de fregona), la ropa se dejará toda lista, limpia, planchada y lavada, pero la afectada será capaz de dejarla en un cesto sin recoger. Todo un gran signo de mejoría. 

Las causas de la enfermedad siguen siendo desconocidas. Se sospecha de un chip manipulado en la socialización de las mujeres desde su tierna infancia, que les carga de un extremo y absurdo sentido del deber.

El mejor tratamiento es la edad. Cuanto más edad tenga la paciente, más se irá liberando. Se recomiendan un tratamiento crónico con dosis de "amiplín" que irán funcionando cuanto más tiempo se tomen. Al final, la paciente será incluso capaz de dejar cosas sin recoger por ponerse a escribir un post, prueba de que las prioridades van cayendo en su sitio por sí solas.

domingo, 13 de mayo de 2012

Una verdadera obra de arte

En Hamburgo estos meses está puesta entre los dos edificios de la pinacoteca de Hamburgo una araña gigante. El que tenga aracnofobia que no vaya. Pero si no, hasta el 17 junio se puede ver esta obra de arte de 9 metros de altura, con su 8 patas, hecha en bronce, acero y mármol. Obra de la artista francesa americana ya fallecida Louise Bourgeois (1911-2010), que fue muy longeva, y muy productiva artísticamente siendo ya muy anciana, la araña se llama "Maman", y es un homenaje a su madre. Murió con 98 años tras una muy productiva fase como artista en sus últimos años. La obra es el anuncio de la exposicion del interior del museo, pero a mí, tras ver la exposición la araña me pareció infinitamente mejor, y decidí que no hubiera hecho falta entrar a ver el resto, que era arte demasiado raro y que me dijo muy poco. Pero la araña sí. Homenajear a tu madre con una araña así tiene mucho mensaje.

Hoy me he acordado de la araña porque ha sido el Día de la Madre en Alemania. Yo, que lo soy por partida doble, me veo a veces así, como esa araña gigante que da cobijo a sus hijas, pero a la vez deja espacio suficiente para que respiren y salgan y entren. Porque en un Día de la Madre como hoy vuelvo de un fin de semana en Londres con mi hija pequeña y lo hemos pasado tan bien ambas junto con el familiar al que hemos visitado, que me quedo en un limbo de la alegría de lo que supone ser madre, y de disfrutar tanto como disfruto de mis hijas. La viajera, nada más llegar a Hamburgo, tras la paliza que nos dimos ayer a andar y que anoche no sintiese los pies, me ha dicho que le duelen "todos los pies". Tras la risa que me causó el comentario, me acordé de la araña porque justo al salir a la zona de llegadas, había un cartel de publicidad de la exposición de la araña. Quizá no tuvimos los 8 "pies" de la araña, pero nos dolían todos ellos, a ella sobre todo. Y mi hija mayor, que tuvo que prescindir de mí, me ha dicho esta noche que dos días sin su madre es el límite que puede estar, y que una semana no soportaría. A una madre, y más en su día, le da alegría oír una cosa así. Y me sentí como la araña, de bronce, acero y mármol, pues así hemos de ser, de material duro y resistente a todo, porque la labor se las trae. Tienes que tener los nervios de acero a menudo, y ser dura como el bronce y el mármol. El bronce todavía como metal es maleable, como lo es una madre ante el reto que supone ir adaptándose a todas las fases de los hijos, desde que son bebés, niños, adolescentes, hasta que son adultos, y te siguen dando, como dicen mis padres, quebraderos de cabeza, pero el bronce es resistente a la corrosión, así que da igual que los nervios a veces flaqueen. El mármol es duro pero a la vez poroso, absorbe humedad, como nosotras, las madres, que nos mantenemos duras como rocas en nuestra tarea educadora, pero que nos empapamos de lo muchísimo que nos dan nuestros hijos. En realidad, con su obra, Louise Borgeois estuvo muy acertada, pues una araña de esa envergadura, es una obra de arte en todos los sentidos, como lo es una madre. Todos tenemos una, y sabemos que eso es cierto.


viernes, 27 de abril de 2012

El día de las chicas (y de los chicos?)

Ayer fue en Alemania lo que llaman Girls' Day, el día de las chicas. La idea es que las niñas de entre 11 años y 15 vayan a empresas o lugares de trabajo más bien típicos de hombres, profesiones menos tradicionales para ellas. La acción se inició en 2001, con un día en aquel momento solo para las chicas pero ahora se ha extendido a los chicos, y se dice que es es Boys' Day también. La cosa se puede ver de una manera u otra, como algo justo o injusto para chicos o chicas, según como se vea. En primer lugar cabe preguntarse si en Alemania estamos tan mal en temas de igualdad para que sea necesaria una medida así y que el Ministerio de Educación considere necesario concienciar a las chicas de que su futuro está programado para ser peor que el de los chicos, si no se les conciencia de que lo llevan claro por el simple hecho de ser féminas. En segundo lugar si por "ocuparse" de las chicas los chicos se sienten discriminados y hay que ponerlos al mismo nivel, me pregunto si no se podría extender lo mismo a la vida real y profesional e igualarlas a ellas a la vida masculina. Y por último me pregunto si porque un día las chicas sean mecánicas, o mejor aún, CEO de una empresa, o altas ejecutivas, y ellos peluqueros, o educadores en guardería, o enfermeros, si los modelos van a cambiar, si a ellos les van a entusiasmar tanto esas profesiones tan reconocidas y "bien" pagadas.

Mi hija fue ayer a la empresa de su padre, y ya lo dijo clarito antes de irse. "Me encantaría ser la jefa de una empresa, y elegir yo al personal: ante la misma cualificación, cogería a una mujer". Yo le dije que entonces ellos dirían que eso es discriminación, a lo que ella me espetó: "¿No es eso lo que ellos practican desde siempre, coger a un hombre ante las mismas capacidades entre un hombre y una mujer?" Y ciertamente es así. A mí hija, a sus 11 años camino de 12, la medida le parece absurda: "Es como decirnos que por el hecho de ser mujer somos incapaces de encontrar un trabajo por nosotras mismas, cuando lo que hacen es que por ser mujer nos niegan oportunidades". Pero mejor aún ha sido cuando me ha contado que en su instituto solo se celebra el día de las chicas y no el de los chicos, y que ellos tuvieron que ir a clase, como un día normal, y que hoy les han contado a ellas que les pusieron una película, "Billy Elliot", la película inglesa del niño que quería bailar en una Inglaterra de conflictos por el cierre de las minas en los años 80, un mundo de hombres, en el que el ballet era cosa de niñas. La elección de la película me parece correcta para ellos para un día así, pero sigo pensando que de nada va a ayudar tanta reiteración de que "vosotros sois chicos y por eso esto", y "vosotras sois chicas y por eso lo otro". Estamos en el año 2012, y seguimos celebrando el "día de las chicas", como si encima tuviésemos que dar las gracias porque a nuestras hijas les vienen a decir que el mundo es de color de rosa, sobre todo si tienes 11 años y piensas que puedes hacer lo que quieras, pero aprovecha el momento, pues ya nos encargaremos nosotrOS de demostrarte lo contrario. Disfruta de tu día especial. Ya vendrán los normales el resto de tu vida, en los que tú seguirás siendo eso, una mujer, y no una profesional.

viernes, 13 de abril de 2012

Mujeres que rompen mitos

Ayer leí una noticia de algo ocurrido en Múnich. Un hombre llama a la policía porque la mujer con la que estaba quería demasiado sexo. Se acababan de conocer en un bar. El hombre, de 43 años, subió al piso de ella, de 47. Tras varios "actos" el hombre, agotado quiso irse, pero la mujer no le dejó. Él acabó huyendo por el balcón y llamando al teléfono de emergemcias, pidiendo socorro. A la mujer le esperan ahora jucio por agresión sexual y por detención ilegal.

Por supuesto que ella sea juzgada o lo que haga falta, pero ya vine anunciando que las mujeres "maduritas" son de armas tomar, y que en temas de sexo, hay mucho mito. Clichés como que los hombres siempre quieren y están dispuestos, las mujeres no y alegan dolores de cabeza. Ellos solo piensan en el sexo, y ellas no, sino solo en el amor romántico. Ellos siempre pueden, y ellas fingen orgasmos. Ellos nunca están cansados para el sexo, y ellas sí. Son temas delicados, pero yo no le hago ascos a ningún temita; de hecho me encanta hablar de cosas de las que en teoría no se habla, y considero que no hay nada más sano que hablar de la sexualidad, si queremos que esta funcione bien.

Por suerte, sin embargo, el mundo ha cambiado mucho, sexualmente hablando. Ya no son ellos los que dominan, sino que ellas también. A ellas les gusta el sexo tanto como a ellos, y a muchas, lo aseguro, incluso más. Sé de hombres insatisfechos, y de mujeres ídem, y cada uno carga con la cruz que le ha tocado. Hay que luchar contra todos esos mitos, y con las ideas preconcebidas que nos meten en la cabeza. Mismamente las películas no nos hacen ningún bien, y aquí enlazo con un post que comencé hace tiempo y que no terminé bajo el título "lo que nos perjudica el cine", para temas sentimentales y sexuales. Concretamente contribuye a alimentar clichés de lo más absurdos, muchos irrealizables, y nos transporta a mundos ideales. Destaco principalmente todo el romanticismo de las películas, escenas de una pareja a la luz del fuego de una chimenea, besándose, en sus momentos más íntimos. Yo, como soy bastante aguafiestas, me planteo cuánta gente en el mundo tiene una chimenea así de romántica, y puede pasar un fin de semana así.

Y si paso a temas más escabrosos, como las escenas de sexo, ya ni cuento. Todo suele ser perfecto, o en plan aquí te pillo aquí te mato y todos felices, o escenita a la luz de la lumbre. Todo lo querremos emular y muchos quedarán frustrados cuando lo más romántico de la escena sea el mismo lugar de siempre y un crío llorando en otra habitación, una mujer a la que le duele la cabeza, un hombre agotado, y la rutina que se come más de una relación y sus sueños y erotismo. Y si entro en el cine porno, que me parece aburrido, seamos sinceros, aunque todos hemos visto imágenes, denuncio esa imagen tan actual de chicas perfectísimas, con piercings en los lugares más íntimos, que hacen quedar a cualquier mujer "normal" como una puritana de tomo y lomo, sin que lo sea, y que presentan mucho morbo, y los clichés que todos quieren ver.

Por suerte está habiendo cambios, y con esto me refiero a directoras porno como Erika Lust, o a blogs de temas de sexualidad sin tabús, escritos por mujeres, como el de Pandora en El Mundo o el de Eros en El País. Son mujeres las que escriben, en primera persona, y su labor me parece magnífica en cuanto a sacudir la mente de muchos y muchas, claro está. A ellos para que se relajen, porque no llevan la voz cantante y a ellas, para que se relajen también, pues es el sexo es, en mi opinión, pura fantasía, y las mujeres, si no estamos motivadas, seamos sinceras, somos capaces de estar pensando a la vez en que la lavadora terminó hace tres horas de lavar y se nos olvidó apagarla y que mañana hay que ir urgentemente a la farmacia. Somos multitarea, recuerden.

A ver ahora tras este post, cómo me mira la gente que me conoce. Pero algo que he aprendido a mis 42 y pico es que se puede hablar de todo, y que las mujeres debemos dejarle claro al mundo que ya no es lo que era antes, y que no hace falta que nos saquen fotos y titulares como los de ayer por todas partes de lo sexy y estupenda que sigue estando Julia Roberts a sus 44 años, tras haber tenido tres hijos, luciendo su palmito en biquini en Hawaii. El mundo se soprende. Yo no. Que se preparen más hombres para salir huyendo por el balcón.

viernes, 30 de marzo de 2012

Que no les engañen

Me resulta difícil no mencionar la huelga general que tuvo lugar ayer en España y que según unos u otros, es siempre más o menos" general". Conozco a gente que la ha seguido, gente que no, y como siempre opino que es una decisión individual de cada uno, y ante todo rechazo todo tipo de violencia en actos así. No se puede obligar a nadie por la fuerza a hacer huelga. En días como ayer, me siento bastante lejana de España, como si la huelga no fuese conmigo, y sin embargo no me deja inferente. Atañe a decisiones y políticas para la gente que trabaja en España y quizá por eso mi opinión sea la menos oportuna. Pero no por estar lejos, dejo de observar la situación desde la distancia y a través de la perspectiva que me da mi vida aquí, y porque sigo votando en España, y, como hemos visto en Asturias, el voto emigrante sí que es importante. Pero volviendo a la huelga, yo la hubiese hecho. El motivo de la misma es la reforma laboral, y no los ajustes que ha de hacer el gobierno, aunque una cosa venga de la otra, pero lo que esta reforma implica, deshace muchas logros de los últimos años. Sin embargo el problema es que ni la huelga va a cambiar nada, y que en momentos tan delicados de tanta crispación social lo que se necesita es un diálogo y un cambio y saneamiento de las instituciones, y que si hay que recortar, que lo hagan todos, y no que lo paguen los mismos de siempre. Los banqueros que llevaron al mundo a la crisis, han dirigido el sistema financiero como si fuesen casinos (tomo la comparación de la excelente columna de Juan José Millás hoy en El País), agudizado todo por políticas de malgasto con aeropuertos como el Castellón, o absurdeces como Tierra Mítica, el descalabro del boom inmobiliario y más y más.

Sé que mucha gente sigue pensando que fuera de España se hacen las cosas mejor, pero a las pruebas me remito. Hay muchos ejemplos negativos en Alemania, pero tomo el que esta semana hace volver a pensar, o al menos a mí, que el país al que todos miran de vez en cuando como ejemplo a copiar, tiene muchas cosas dignas de prohibirse o de cambiar. Hace unos meses surgió en España el tema de introducir los minijobs alemanes, empleos por 400 € al mes que flexibilizarían el mercado laboral y bajarían las cifras del paro. La idea es en principio buena y apetecible, pues es una buena forma para muchas personas de trabajar unas cuantas horas y ganarse un dinerillo, en muchos casos mujeres (madres) que así ganan un poquito y se quitan el gusanillo de querer trabajar. Pero el problema es cuando entra la precariedad y el abuso en el asunto, y que hay gente que (mal)vive en base a estos empleos. Todo depende de las horas trabajadas por esos 400 €, y los contratos están abiertos a todo, pudiendo trabajar dos días a la semana, 20 horas al mes, o 40 horas semanales, y ahí entra la diferencia entre ser una ayudita o estar totalmente explotado. Y como quien hizo la ley hizo la trampa, muchas empresas hacen estos contratos y luego pagan el resto en concepto de horas extra y se evitan así pagar las cotizaciones a la seguridad social y para la jubilación. Estos trabajos los realizan sobre todo mujeres, que pueden "vivir" con ese sueldo por estar integradas en la vida familiar y estar aseguradas por su cónyuge, o personas que cobran el subsidio Hartz IV o que dependen de otras ayudas sociales, en mucho casos mujeres que crían a sus hijos solas, y que por la falta de infraestructura en este país de horarios ampliados de colegios, no pueden pagar a nadie que se ocupe de ellos con esos minisueldos. Tampoco olvidemos que con los minijobs no se cotiza para la seguridad social, ni se percibirá pensión en la jubilación, salvo unos 200 € al mes, pues el resto lo debería pagar el trabajador por cuenta propia, ¿de esos 400 €, de los que muchos "viven"? Y con esto el asunto es bastante peliagudo. Según un informe que ha salido esta semana, millones de mujeres alemanas podrían caer en el umbral de la pobreza al llegar la jubilación. De los 7 millones de empleados con este modelo de trabajo, 4,65 millones son mujeres, y en Alemania, la brecha de las diferencias sociales seguirá ampliándose, en muchos casos marcadas además por el sexo como vemos.

Así que que Rajoy copie el sistema de minijobs, como ya propuso y en lo que muchos vieron el bálsamo curatodo. Repito lo que he mencionado en este blog en otras ocasiones: el sistema alemán es una gran falacia, y en mi opinión aquí las cifras del paro engañan pues hay muchos parados en casa que ni cobran ninguna ayuda del estado ni forman parte de ninguna estadística. Aquí entramos muchas madres que nos ocupamos como "Superjob" de la familia a falta de un sistema que nos apoye y nos permita participar de la vida laboral. Si nos "conformamos" no es porque queramos, sino porque estamos atrapadas de pies y manos económicamente y peor aún moralmente. Yo entro en esos 400 € y si gano un euro de más, entonces salgo del seguro médico familiar y tengo que pagar 350 € por mí. Teniendo en cuenta de que si me salgo, sería por unos 100 € o 200 € más, porque si ganase 3.000 € al mes no habría problema, entonces no me merece la pena, pues además con los 100 o 200 € que me "sobren" tendría que pagar a alguien las horas que yo no pueda ocuparme de mis hijas a partir de la una de la tarde, que es cuando salen del colegio. Además, la desfachatez con la que aquí los colegios te llaman a la mínima para que recojas al niño o la manera que tienen de querer involucrarnos en las horas lectivas, raya en el desprecio a las que pretendemos hacer además algo más.

Lo que me sigue gustando de España es que las cosas se llaman por su nombre. Contratos así en España se llaman contratos basura, pero aquí se llaman minijobs. Aquí encima parece que tenemos que dar gracias por vivir en el país a seguir en toda Europa. Por favor, no copien, esto no. Sí que se pueden copiar otras cosas, como el sistema de aprendizajes en las empresas, que aporta profesiones reales al mundo laboral, o que en España si como empresario no me forro no estoy realizando bien mi trabajo, y en general la cultura de que todo vale. Como me contaba el otro día un amigo mío de unas sesiones de onda corta que le están dando en un hospital de Madrid, y de las que todavía le faltan dos sesiones el lunes el martes, al ser en Semana Santa, las empleadas de turno les dijeron a los pacientes el otro día que total, como ya se saben los ejercicios, y está todo hablado, que como es Semana Santa, que no hace falta que vengan. Esa es la cultura del morro y la caradura, de que la gente no se toma en serio su trabajo, y eso es lo que hay que cambiar, y no lo que funciona bien en España que es un menor desprecio a la labor femenina en la sociedad. Aunque no sea consuelo, faltaría más, en España la precariedad afecta a todos, hombres y mujeres, mientras que aquí no es el caso. Que no copien las falacias y lo que suena muy bonito pero no lo es.

lunes, 5 de marzo de 2012

Más de lo mismo

Probablemente no sea el caso de Merkel como canciller"a", pero la noticia del día para mí ha sido la siguiente: las mujeres ganan mucho menos, y sobre todo en Alemania. En ningún país hay tanta diferencia entre los sueldos entre hombres y mujeres como en Alemania: nada menos que un 21 %. Este es el resultado de un estudio de la OCDE, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico, de la que forman parte 34 estados, en teoría los más ricos y avanzados del mundo. A la cabeza en cuanto a menor diferencia está Noruega, con un 8,4 % (nada sorprendente) y luego va Bélgica con 8,9 % (tampoco me sorprende). No quiero entrar en más detalles, pero mundo, convéncete de una vez de que Alemania será una potencia industrial productora de coches e ingeniería alemana, pero aquí seguimos con una situación decimonónica para la mujer. Y qué pasa cuando nacen los hijos: como las mujeres ganamos menos, a la hora de "repartir" el tiempo al cuidado de los hijos, la balanza se inclina siempre al hombre como "alimentador", como se dice en alemán, el Ernährer, y la mujer como la que renuncia a su carrera profesional, pues donde no hay, no hay: no hay apenas guarderías de los 0 a los 3 años, de 3 a 6 todo privado, nada estatal ni colegios, ni nada. Y a partir de los 6 años, colegios sin comedores y con clase solo hasta la una, en general.

Digo que no voy analizar más este dato, pero esto cuadra con mi día de hoy. Han comenzado las vacaciones de marzo, dos semanas nada menos sin colegio, y hoy hemos pasado el primer día de vacaciones en casa. Todo bien, ningún percance, un día que da para todo, para reír, para regañar, para gritar, y para disfrutar las tres juntas. Hemos ido al mediodía al centro a dar un paseo, algo genial en un lunes gris y normal del mes de marzo. Pero en el camino de vuelta la radio dijo la noticia anterior, y yo pensaba que estoy de acuerdo con el resultado: no que me parezca bien, no me malinterpreten, sino que mi sensación es esa. No solo ganamos menos económicamente hablando, sino que perdemos también muchas oportunidades voluntariamente plegándonos a la realidad y a lo que se espera de nosotras, cubriendo la falta de infraestructuras, y lo que es peor perdemos en autoestima y en valor para la sociedad. Por otra parte, viendo que la gente que trabaja está muy descontenta (rara vez oyes a alguien decir que está contento con su trabajo y poca gente de mi edad dice creer que estudió lo mejor y que ahora hubiese hecho otra cosa), problablemente soy una afortunada de levantarme un lunes normal y poder disfrutar de mis hijas y pasar tiempo juntas de calidad, además. Pero la OCDE me recuerda que la realidad es otra.

Y ayer publicó El País un artículo titulado "Sexismo lingüístico y visibilidad de la mujer", firmado por los académicos de la lengua, en el que llaman la atención a las guías de lenguaje no sexista y sus recomendaciones para no discriminar en el lenguaje. El artículo es incluso para una filóloga como yo un tostonazo difícil de digerir, pero lo he leído sobre todo en las partes de los ejemplos, y admito que artículos así no hacen más "digeribles" las recomendaciones sobre el lenguaje, pero mi impresión ha sido la de siempre. Les doy la razón a los académicos cuando dicen que no hay discriminación en decir por ejemplo que "Todos han venido hoy", pues yo, como mujer, me incluyo en ese "todos". Género no es lo mismo que sexo, recuerdan. Que el lenguaje adapte palabras como médico a médica, juez a jueza es algo positivo, pero no porque se adapte el lenguaje sino porque se adapte la realidad: que las mujeres copen esos puestos. Pero una frase como "el que tenga algo que decir, que hable ahora", no me discrimina como mujer. Las guías no van a cambiar nada con frases que no le salen a ningún hablante de manera espontánea como "Toda persona que tenga algo que decir, que hable ahora", o frases parecidas.

Yo quiero que no haya tanta diferencia salarial entre hombres y mujeres, y que Alemania esté a la cola, aunque a algún país le tiene que tocar, me desazona, por la parte que me toca. Pero no tengo ningún problema en mis clases de español de explicar que "hermanos" es la traducción de Geschwister, una palabra sin género en alemán que indica a las personas que tienen el mismo padre y/o la misma madre, o que los "padres" en español son los Eltern, otra palabra neutral para explicar el conjunto de los dos, y que a una reunión de padres en España en un colegio cualquiera probablemente acudan, como aquí, más madres que padres. Pero curiosamente al tiempo que las madres en general cogemos aquí para ocuparnos de nuestros hijos hasta tres años se llama Elternzeit, el tiempo de los padres, padre y madre, de ambos, y las que pasamos las vacaciones escolares en pleno mes de marzo también. Así que por mucho que el lenguaje diga que somos dos, la OCDE es la OCDE.      

martes, 14 de febrero de 2012

San Valentín, jornada de reflexión

Jennifer Lopez, Madonna, Shakira y la Duquesa de Alba, cómo no, tienen todas en común tener una relación con hombres más jóvenes. A Demi Moore no le salió bien la cosa, pero ahí estuvo. No sé si es porque yo entro en edades serias la causa por la que este fenómeno me llama más la atención. Siempre las ha habido, pero ahora me parecen más, por qué será. En cualquier caso creo que es una buenísima tendencia, y un modelo a seguir. Que se preparen los jovenzuelos. Ahora mismo he querido ser Halle Berry, que se ha ligado a uno de los actores que más me gusta, Olivier Martínez, y por eso, he querido creer que él es más joven que ella, pero son de la misma edad, vaya. Y me encantaría que alguna mayorzuela se ligase a George Clooney, que me encanta. Pero estos son los que están con mujeres más jóvenes, pues pueden. Pero lo mismo ocurre con todas las mujeres mencionadas arriba: tales leonas se podrán ligar a quien quieran, y en el caso de la Duquesa, habrá influido lo ancha que es Andalucía y todos sus feudos. Y que JLo se ligue al tan joven bailarín, no sé no sé, pero a ellos tampoco les viene mal como lanzadera a la fama. Esto promete, sobre todo si hace cambiar la imagen de que un hombre puede ligarse a quién quiera, con 70 a una de 30 o menos, mientras que las mujeres parecen tener que justificarse por lo mismo, pues sigue pareciendo raro. Pero por qué iba a serlo. Como motivos se dan que las mujeres maduras en la cuarentena están en su plenitud sexual, y que por eso están muy bien servidas con sus amantes más jóvenes. O que ellos buscan en las maduras la experiencia de la edad; o que éstas tengan menos tonterías. Lo que sí que me imagino es cómo se sienten ellas. Debe ser un viento de juventud el que te entra por las venas, o si no que se lo pregunten a la Duquesa de Alba, su "joven" marido es mejor que el botox y todo lo que se haya puesto para parecer una mona tan joven. Ahora pensaba que a lo mejor es lo que debería hacer la reina de España para resarcirse de la familia que tiene. Si es cierto que el rey ha tenido todos esos líos que le atribuyen, y encima con la prole que tiene y lo que le toca aguantar, haría muy bien la mujer en largarse con un novio más joven.

Ah, hoy es San Valentín y no va de todo esto el día. Pero como pienso que ninguna pareja necesita ningún día de San Valentín para llevarse bien, ni rosas ni perfumes de regalo sino un día a día sólido, me hago eco del libro que acaba de publicar la Preysler sobre cómo divorciarse elegantemente, en los casos en los que el San Valentín diario se da a la fuga. Ella tiene experiencia, y ningún divorcio la ha hecho más pobre, así que entiende de elegancia al elegir de quién se divorcia. Ni que decir cabe que no me interesa el libro lo más mínimo, pero sí que a veces, con frases tan absurdas cuando se separan los famosos como "seguiremos siendo amigos para siempre" o "ella será siempre la mujer de mi vida", y cosas así, me pregunto si los divorcios poco elegantes quedan para la gente de a pie con poco que repartir, tan poco que hay que luchar hasta por una silla. El ex de Heidi Klum ha estado dando entrevistas y diciendo estupideces así o como que no se quitará el anillo de casado, hasta que ella le ha debido de dar un toque (money money) y le ha prohibido hablar, pues es la que corta el bacalao, financieramente hablando. Así que ésas deben ser las separaciones elegantes.

Que sí, que ya sé que es San Valentin, pero por eso y más dedico estas líneas a los San Valentines de verdad, a los que salvan el amor y hacen que creamos en él. Yo he tenido esta mañana una sorpresa muy grata. Sobre la mesa del comedor mi hija pequeña me había dejado una tarjeta hecha por ella, deseándome un feliz día de San Valentín, mucha suerte y alegría. Y dos corazones se van de paseíto de la mano, como ella y yo hemos hecho montones de veces mientras su hermana tiene clase de violín. Era muy pequeña y ese rato íbamos las dos a pasear, y la costumbre se quedó con ese nombre, el paseíto, y ella me decía a veces, cuando no tenía ganas: "No, paseíto no". No hace tanto me dijo que este año se cumplirán 5 años de nuestros paseítos, y que habrá que celebrarlo; "¿qué tal un viaje juntas, París o Londres?", propuso. Yo, que las cojo al vuelo, ya he ideado algo, porque nuestros ángeles están ahí para nosotros, alentándonos día a día. Eso es amor.

viernes, 10 de febrero de 2012

Mi cocidito hamburgués

Ay lo que me estoy riendo ahora mismo, y no me viene mal. Yo misma me curo en salud, tras mis más bajos momentos, y ayer, antes de meterme en la cama mucho más antes de lo normal, saqué todo lo necesario del congelador para hacerme hoy un buen cocido, puse en remojo los garbanzos, los del alijo, y a descansar la víspera de hacérmelo. Y ya está en marcha, y mientras empieza a cocer la olla, empiezo el post, que es como otro plato de (casi) cada día.

Llevo toda la semana riéndome también con lo que me dijo mi hermana el otro día por teléfono, referente a facebook o blogs. Me dijo muy divertida que ella no tiene experiencias interesantes, ni nada tan curioso que contar como otra gente, y yo me reí, y le dije que eso no es cierto, que a diario vivimos muchas cosas dignas de ser contadas, y que si las ponemos bajo el prisma y la perspectiva adecuada, se convierten en algo especial y gracioso. Lo que unas veces nos hará llorar, otras nos lo tomaremos con guasa y nos reiremos de nosotros mismos. Y a mí hoy, al pensar en mi cocido, se me ha venido a la cabeza la cancion de Manolo Escobar, la del "Cocidito madrileño". Como salvo algo del estribillo, no me sabía la letra, la he buscado, pues todo se puede analizar desde el punto de vista científico, y aquí va tal joya de la cultura española, para los que no se han parado como yo a pensar que nuestro arraigo cultural lo mamamos con las cancioncillas de la radio de nuestra infancia:

No me hable usté
de los banquetes que hubo en Roma.
Ni del menú
del hotel Plaza en Nueva York.
Ni del faisán
ni los foagrases de paloma,
ni me hable usté
de la langosta Thermidor.
Porque es que a mí,
sin discusión, me quita el sueño
y es mi alimento y mi placer
la gracia y sal
que al cocidito madrileño
le echa el amor de una mujer.

Estribillo:
Cocidito madrileño,
repicando en la buhardilla,
que me huele a yerbabuena
y a verbena en las Vistillas.
Cocidito madrileño
del ayer y del mañana.
Pesadumbre y alegría
de la madre y de la hermana.
A mirarte con ternura
yo aprendí desde pequeño.
Porque tú eres gloria pura,
porque tú eres gloria pura,
cocidito madrileño.

Digame usté
dónde hay un cuadro con más gracia
con el color
que da la luz del mes de abril,
cuando son dos
y están debajo de una acacia,
y entre los dos
un cocidito de albañil.
Cuando el querer
de la mujer le dice al dueño
de su hermosura y su pasión:
Toma, mi bien,
tu cocidito madrileño,
que dentro va mi corazón.

Estribillo.
Olé, me cabe decir. Solo conocía lo del "porque tu eres gloria pura" pero el resto nada. Yo no sé lo que es la langosta Thermidor, pero la primera estrofa es antológica. Y el machismo de la canción genial. Ni Arzak ni ná, el cocido lo hace una mujer, y punto, y con amor hacia su hombre, nada de estrés, ni de malas conciliaciones, pues es su labor. Lo de imaginarte la verbena en las Vistillas, con mi mente fantasiosa, todavía se lo acepto, pero lo de la "pesadumbre" me escama. ¿Se refiere a después, por el efecto que todos conocemos de la legumbre? Pero es que encima, en una segunda lectura me doy cuenta de que la "pesadumbre y alegría" son solo las de la madre y la hermana, y él, hombre, mira con ternura al cocido, no a ellas que se lo preparan. Y el final es sublime, la mujer le hace al "dueño" de su hermosura y pasión (no es ella, claro) el cocido con su corazón. Creo que sería motivo de un estudio literario, el analizar las letras de las canciones de Manolo Escobar, y seguro que existen tales, y animo a todos a pararse a pensar en las letras, qué despiporre, como el "Dónde estará mi carro".

A mí me toca ahora echarle los garbanzos, que ya ha cocido la carne, y solo sé que mis hijas, en cuanto entren por la puerta, dirán "huele a casa de la abuela". El único problema de que no hago casi nunca cocido es que cuando me pongo, echo todo el alijo, y me sale cocido para un regimento, y mis hijas acaban protestando cuando se lo saco, tras congelarlo, una vez por semana hasta que se acaba. Pero tienen que mamarlo, como lo hice yo, que por eso me gusta tanto, aunque reconozco que si le ponen a un alemán tal plato, lo mirará con recelo, como yo he hecho a veces con los de más arraigo de aquí, hasta que los he probado y me he acostumbrado a la mezcla. ¡Jo, qué bien huele mi cocido! Benditas las puntas de jamón, imposibles de comprar aquí, que me metió mi madre en algún otro alijo.

domingo, 5 de febrero de 2012

Lo hicieron de nuevo

Más de 400 meditadores "profesionales" han vuelto de nuevo ayer a mi barrio, centro universal de la meditación y limpieza interna. Mi amiga de Berlín entre ellos, y por eso estoy al tanto de la que se ha montado otra vez. El año pasado ya vino, y ya comenté aquí el evento, y me encanta que vuelvan a meditar todos juntitos otra vez, pues así he visto de nuevo a mi amiga, y vuelvo a relatar de sus/mis progresos en este año como meditadoras profesionales y no profesionales.

Primero vamos a ver si lo he entendido bien: lo que hicieron no es meditar como yo lo entiendo, reconcomiéndose la cabeza y sopesando todas las posibilidades y asimilando la situación dada. El Diccionario de la Real Academia Española define meditar como "aplicar con profunda atención el pensamiento a la consideración de algo, o discurrir sobre los medios de conocerlo o conseguirlo." Pero según me ha explicado mi amiga, meditar en el sentido del yoga es sacarte todo lo que llevas en tu mente y tu cuerpo y que no necesitas, para de esa manera, con la mente limpia, encontrarte mejor y seguir avanzando, quizá. Y eso es lo que hicieron ayer: ejercicios de meditación de ocho de la mañana a seis de la tarde, todos vestidos de blanco, cantando mantras para coordinar la energía con los ejercicios de concentración, mirándose a veces hasta una hora seguida a los ojos de un desconocido, y cosas así. La idea es que en los próximos días, hasta dos semanas dura el proceso, me explica, te das cuenta de lo que has logrado. Afloran cosas que tenías tapadas en tu interior, y cuando las has sacado, es cuando te das cuenta de lo conseguido, y justo en esas dos semanas, es el momento de aprovechar esa fuerza y realizar algo "grande" en tu vida, pues estás limpio y con la energía de hacerlo. Me encanta escucharle contándome todas estas cosas, pues es una mujer fascinante, que tuvo un cáncer de pecho siendo bastante joven, y que sabe lo que es reinventarse de nuevo una y otra vez. Dice que de estos encuentros hay 32 en todo el mundo cada año y que en Alemania solo hay dos, uno en Frankfurt en otoño y otro el primer fin de semana de febrero en mi barrio, nada más y nada menos.

Yo, que medito de manera no profesional y sin couching, me creo todo lo que me dice y más. Ella en este año, entre meditaciones, se ha hecho vegetariana, pues se lo ha pedido el cuerpo. Sus hijos, adolescentes, pensaron que se les venía el mundo abajo el día que su madre les anunció que sería vegetariana desde ya, pero como les sigue haciendo sus filetes, la vida sigue con normalidad. Y yo me río de que precisamente mi barrio tan a las afueras de Hamburgo sea un centro de meditación reconocido mundialmente, pues viene gente de todos los confines de la tierra para este fin de semana, y yo le digo a mi amiga que no es casualidad, que yo ya sabía que aquí se medita muy bien, pues yo llevo cuatro años y medio haciéndolo, pero en mi sentido de la palabra, aunque al otro, también he llegado yo solita, por mi cuenta, y gratis, sin pagar los 120 € que ella pagó ayer. Ella se reía cuando se lo dije, pues además, mientras ella meditaba por ese precio, esos mismos euros yo me los gasté de compras con mi hija ayer, pues cada uno medita como le pide el cuerpo, y por la noche intercambiamos experiencias, ella las suyas, y yo las mías, y tan contentas ambas.

Hoy, tras el desayuno, hemos vuelto a meditar, de lo que supuso para nuestras vidas los años que vivimos en Bélgica y es divertido intercambiar impresiones. El viernes cuando llegó, nos fuimos a cenar por ahí, y me pidió que la llevase a las mismas tiendas del año pasado (qué fama tan "meditadora" tengo), y luego me dijo que le gusta más Hamburgo que Berlín, toma ya, yo que siempre he pensado que Berlín es más "mundial" que Hamburgo. Pilla muy lejos de todo, me dice, como una isla lejana del resto de Europa. Curiosa apreciación, pero entiendo lo que me dice. Hamburgo no es tan céntrico como Bruselas, pero no está tan lejos como lo que hay hacia el este o al norte de Hamburgo. Si al final es cuestión de cómo se medite, una vez te hayas sacado todo lo feo de dentro, y yo he avanzado mucho en ello, aunque falte un trecho.

Desde luego que siempre que me sea posible me reservaré este fin de semana libre para que mi amiga medite en mi barrio, y nos pongamos al día de nuestro estado meditativo. Esta vez además no pasará un año hasta que nos volvamos a ver, pues yo me iré a Berlín a "meditar", a su casa. Porque las amistades hay que cuidarlas, meditando juntos/-as de vez en cuando.

miércoles, 18 de enero de 2012

Mujeres de película

No he mencionado ninguna de las tres películas que he visto en las últimas semanas, y lo hago ahora, sobre todo por la última que he visto, que todavía sigue en mi mente. El cine nos enseña mundos y vidas de lo más diversas, nos cuenta la historia, conocida más o menos, pero que siempre debemos recordar. Las tres películas que he visto no podrían ser más diferentes. Pero si tuviese que encontrar un denominador común, diría que en las tres hay mujeres pioneras en algo.

La primera es Sabina Spielrein, rusa de origen judío, psiquiatra y psicoanalista, que fue una de las primeras mujeres en el mundo del psicoanálisis. Sus trastornos mentales y depresivos hicieron que sus padres la enviasen a una clínica en Zúrich, donde fue paciente de Carl Gustav Jung, del que se hizo amante. Jung siguió un tiempo las teorías de Freud, pero ambos acabaron distanciados para siempre por diferencias de opiniones en la aplicabilidad las mismas. Sabina colaboró con uno y otro en el desarrollo de sus trabajos. Jung estaba casado, y ella siguió su camino especializándose en psiquiatría y siendo la primera mujer que formó parte de la Asociación Psicoanalítica de Viena. Se casó con un médico ruso, y fue asesinada en 1942 en Rusia junto a sus dos hijas durante la ocupación alemana. La película, Un método peligroso, es una manera de acercarse a esta mujer tan desconocida, una de las más que quedan a la sombra de hombres famosos con los que trabajan. En ese sentido merece la pena ver la película, si bien se pierde a veces en diálogos algo confusos y las escenas de los ataques de ella al comienzo de la película resultan algo grotescos, sin dudar de que así sean en la enfermedad.

La segunda es Margaret Thatcher. No es personaje de mi devoción, pero fue pionera por ser la primera mujer en muchas cosas. Fue la primera dama de hierro (¿allanándole el camino a Merkel quizá?), y parecía tener las ideas muy claras en un mundo de hombres. Encontró un papel todavía no destinado a la mujer, y lo desempeñó con todas las consecuencias. Se atrevió hasta con una guerra que le devolvió una cierta popularidad a pesar de que su gobierno realizase tantas medidas impopulares. Que Meryl Streep borda su papel, no cabe duda, pues esa actriz puede hacer lo que quiera, y siempre parecerá ese personaje, pero para mí la película La dama de hierro se queda corta y se pierde en la enfermedad actual de Margaret Thatcher, que vive aún. Dar tantos detalles de su día a día ahora en su demencia senil me parece un poco fuera de lugar, y a la película le falta más contenido de fondo del momento y quizá un análisis de lo que el thatcherismo ha supuesto para Inglaterra y para Europa.

Y la tercera es Icíar Bollaín, que no es ningún personaje de película en la actualidad, aunque sus comienzos fueron como actriz, sino un genio de directora y de lo mejor que dará el cine dirigido por mujeres jamás. No tuve oportunidad de ver También la lluvia cuando salió en España, pero el sábado pude verla en Hamburgo, en versión original, y salí muy impresionada por la manera tan inteligente de unir dos puntos en la historia, con más de 500 años entremedias, que demuestra que el ser humano no ha aprendido nada, y que se siguen realizando las mismas barbaries sin sentido y explotando a los mismos de siempre. La película contiene otra, es decir, el rodaje de una película sobre la época de Bartolomé de las Casas y Montesinos, que fueron unas de las primeras voces que se alzaron pidiendo un trato digno para los indios tras la llegada de los españoles. De la misma manera, el equipo que realiza la película explota lo que puede, contratando a montones de extras por dos dólares al día. Y mientras ruedan en Cochabamba, estalla la guerra del agua, al subir una multinacional americana el precio del agua en un 300%. La gente, indignada, y entre ellos muchos extras de la película, empieza a poner tuberías con las que poder usar el agua de la lluvia, hasta que la policía trata de impedírselo, lo que causa la revuelta, ya que les quitan hasta el agua, también la lluvia, como dice el título. Si no la han visto todavía, no dejen de hacerlo. Es impactante y ahoga en ciertos momentos por las barbaries cometidas en el Nuevo Mundo en la época de Colón y porque a veces se nos olvida que hay demasiados lugares en el mundo donde hay gente que lucha y muere por lo básico, como el agua. Los actores son todos buenísimos, pero en esta película les roba el protagonismo la directora, invisible pero presente en todo momento.

domingo, 18 de diciembre de 2011

Una Jane Eyre sorprendente

Me produce placer ir al cine sin esperarme nada especial, y que me sorprenda la película. Eso me ocurrió el viernes con la nueva adaptación del clásico Jane Eyre. No habiendo leído el libro, y sin recordar haber visto ninguna de sus adaptaciones al cine, esperaba algo más convencional, más pastelero o esperable. La historia de la huérfana Jane, a la que la vida, a sus 19 años no ha tratado nada bien, desde la tía que la odiaba y que la acabó mandando a un internado, donde eran maltratadas las niñas, hasta el momento en que consigue salir de ahí, y retomar su vida en solitario. Entonces se convierte en institutriz de la niña que un rico tiene en tutela. Ella conoce al señor de la casa en el bosque, cuando éste cae del caballo y ella le ayuda, sin saber que es él. Con el tiempo se enamorarán, y las barreras sociales serán más un problema para Jane que para el señor, que tiene mucho que ocultar. A punto de casarse ambos, la tragedia aparece otra vez en la vida de Jane, y continuará hasta el final de la película, que a pesar de todo tiene final "feliz". No cuento más del argumento, para no fastidiársela al que quiera verla, porque es obvio que la recomiendo por lo siguiente: por su modernidad incluso siendo de época, la victoriana; por sus personajes, tan bien trabajados, con unos actores desconocidos (salvo Judi Dench) que bordan su papel; porque es una forma estupenda de acercarse a este clásico, para los que como yo, no lo hayan leído. La novela Jane Eyre fue publicada en vida de Charlotte Brontë, todo un hito para una mujer dedicada a la escritura en 1847. Resulta muy feminista para la época: la protagonista acepta todos los golpes que le da la vida, pero no se doblega, cree en sus principios, y lucha hasta el final por ellos; es capaz de renunciar al amor de Rochester, por no perder su dignidad, al ser siempre consciente de su condición de pobre, y peor aún, de pobre y mujer. Ser mujer no ha sido nunca fácil, y en aquella época o eras rica y entonces tu objetivo era casarte con un buen partido, para entonces explayarte en tu vida de rica tratando mal a todos tus súbditos, o eras una de ésas que servían a los ricos y que tenían que tragar con todo, durante toda tu vida. Ninguna buena época para ser mujer, ni en uno u otro papel. Prefiero ser una mujer de hoy que puede ir al cine cuando le da la gana. No se la pierdan.

viernes, 18 de noviembre de 2011

La frustración positiva

Como hoy, una vez más, se me ocurren montones de ideas sobre las que escribir, lo hago sobre el tema denuncia de mi blog, por si no se habían dado cuenta cuál es: la situación de la mujer y madre trabajadora en Alemania. Aunque me tienta escribir de cosas más interesantes, como del comer pipas, del imperfecto (les aseguro que es un tema fascinante) o del agujero de unos cuantos millones que faltan para terminar de construir nuestro barrio escaparate de Hamburgo, la HafenCity, prefiero hacerlo de lo mío, con el lema, "cada loco con su tema".

Hoy leo en el Spiegel online un artículo que me parece algo absurdo, titulado "Por qué los padres temen la excedencia". Con padres el artículo se refiere a los hombres, y la excedencia a la que nos cogemos aquí en Alemania con más o menos tiempo casi todas las madres, posible hasta tres años, y sin cobrar nada, y con garantías de volver al trabajo, sino te cierran la empresa, como me ocurrió a mí. Los hombres también pueden coger estas excedencias, pero son los menos los que se atreven porque, como señala el artículo, de esa manera se perderían un futuro profesional mejor. Eso está más que claro si vemos el caso de las mujeres en este país, a la cola de Europa en temas de conciliación. El otro día oí en la radio que en Alemania faltan 240.000 plazas de guardería para la edad de 0 a 3 años. Eso no quiere decir que exista esa oferta en realidad para ese margen de edad, pues somos nosotras, madres, las que cubrimos ese tiempo aparcando nuestras profesiones, sino que hay 240.000 niños cuyas madres necesitan urgentemente tenerlos en algún sitio para poder trabajar.

En el artículo opinan algunos hombres que sufrieron en sus propias carnes lo que supone la pausa laboral: desde uno al que le ofrecieron el finiquito alegando "fusión" con otra empresa para prescindir de él, pues no le podrían dar cabida a su vuelta, a otros que aun sabiendo que si se quedan ellos las ayudas del estado son mayores durante los pocos meses que se recibe una ayuda, dicen claramente que no lo hacen por miedo a la pérdida profesional que supone llamar la atención en la empresa.

El artículo no descubre el enigma del huevo de Colón, porque no hay más que ver el panorama de las madres en este país para ver por qué los hombres "se sacrifican" a renunciar a sus derechos, decantándose por otros que siguen creyendo intocables, y de esta manera la educación de los hijos no se comparte como se hace en otros países europeos en mayor medida. Por lo que aquí las madres pueden dividirse en los siguientes grupos:
1. Las que tiran por la borda para siempre su futuro profesional por el bien de sus familias, y hablo de gente con titulación universitaria y buenos trabajos antes de dejarlos, y que defienden esta situación a capa de espada, "porque es lo mejor".
2. Las que trabajan media jornada o las horas que pueden o les dejan, y aceptan que es lo que hay y que no pueden hacer otra cosa y tratan de vivir como las madres del punto 1, siendo la perfecta madre y esposa, pero con lo que aporta el punto 2, que es darse cuenta de que lo que uno trabaja no da para nada, ni económicamente ni profesionalmente, excepto para salvar el propio orgullo.
3. Este grupo tiene mucho del 2, y nada del 1, pues son las frustradas, y atención, reclamo un uso positivo de la palabra "frustrada". Estar frustrada es algo muy positivo, pues es el momento en el que te das cuenta de que te están tomando el pelo y que tú estás igual de preparada y podrías ganar el mismo dinero que muchos hombres menos cualificados, pero que por ser hombres lo tienen más fácil, desde el punto de vista profesional y social, porque además no les juzgan por ir a trabajar, algo que se les hace aquí a las madres que lo hacen en jornada completa y con hijos.
4. Y esas son las menos, pero son las malas y desnaturalizadas madres que prefieren una carrera profesional a sacrificarse por sus hijos, y a las que en este país se les llama Rabenmütter, las 'madres de los cuervos', que como se les atribuye a estos pájaros, no parecen ocuparse de ellos, pues es evidente que la realidad es otra. Trabajar jornada completa es aquí solo posible metiendo a una au-pair en tu casa, o pagando a alguien que esté con tus hijos a partir de la una, que es cuando salen de la guardería o colegio, en la mayoría de los casos.

Creo que queda claro a qué grupo me adhiero y por si acaso no, lo digo claramente. Me considero una mujer frustrada pero en el mejor sentido de la palabra, porque de la frustración trato de sacar algo positivo y avanzar. Pienso en lo que me dijo hace poco una prima mía y que me pareció genial "En algún momento del camino en la liberación de la mujer se olvidaron por completo de nosotras, solo pensaron en las que tienen siempre ayuda en casa para todo." Cierto, ésas son las muy pocas que se realizan con todo en este país, como por ejemplo la ministra Ursula von der Leyen, con sus seis hijos, pero es que en Alemania además hemos vuelto para atrás, y la sociedad ha aparcado la liberación de la mujer como tema imposible. El otro día lo hablaba yo con una alumna mía, alemana de 39 años, que me dijo claramente que ella no quiere tener hijos porque ve a muchas amigas suyas frustradas, y que en Alemania le parece imposible conciliar con estos hombres que se piensan que la educación de los hijos sigue siendo derecho exclusivo de las madres y que no son capaces de renunciar a nada.

A mí sobre todo me asustan los comentarios de las propias mujeres, pues de los hombres no espero nada, ya que ellos están contentos con la situación y siguen pensando que están más capacitados que nosotras y así se quitan en sus trabajos la posible competencia de encima. Una conocida me contó hace poco que ha tenido que cancelar viajes de negocios en las próximas semanas porque su marido también tiene viajes esos días, y él no puede cancelar nada, y ella sí, "obviamente", y que eso significa para ella ponerse minas en su futuro profesional. En este país las niñas son maravillosas, listas, creativas, se les fomenta en eso y más; está demostrado que en el instituto sacan mejores notas, y que en la universidad son legión. Pero en el momento de tener hijos se vuelven tontas, y pierden todo su interés profesional para la sociedad alemana, salvo a tiempo parcial y a cachitos. Y el caramelo que nos dan para cubrir la falta de infraestructura, y que conste que yo he criado muy feliz a mis hijas a tiempo completo el tiempo que yo creí necesario dada la situación, es una trampa de la que es muy difícil salir. Y por eso al final sí que los hombres quizá sean más listos por no renunciar a nada, y nosotras tontas, por creernos que no podemos cambiar nada, cuando podríamos frustrarnos todas activamente.