Mostrando entradas con la etiqueta Lo que se cuece. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Lo que se cuece. Mostrar todas las entradas

miércoles, 4 de septiembre de 2013

El curso sigue su curso

A mí esto de que el curso escolar lleve ya un mes, estando a primeros de septiembre me tiene descolocadita. Es como si además me faltasen las ideas en mi día a día y cuando en realidad están todas ahí. Hemos empezado el curso con noticias extrañas, como la de un colegio que toma las huellas dactilares de los niños para de esa manera tenerlos registrados a la hora de servirles la comida. U otro colegio de primaria, que tiene un burdel enfrente del cole y los padres están movilizándose en contra, y observando las "entradas" y "salidas" del piso en cuestión, no digno de una zona "de bien".

Y como anécdota personal, ayer me vino mi hija diciendo que la profe de inglés no se creía que mi firma podía ser la de un adulto y que pensaba que era una falsificación. Que mi firma parecen garabatos, le dijo a mi hija. Lo que hay que oír.  

Y metereológicamente hablando, ha sido llegar septiembre y se ha nublado. El mes de agosto ha sido soleadísimo y ahora tenemos el cielo gris que corresponde a estas latitudes, por lo que parece que ha venido el otoño de golpe, y nadie se acaba de creer el veranillo de San Miguel que nos pronostican para mañana mismo.

Cursos de verano, otro de mis temas. Como la gente es tan ingenua, te vienen convencidos de que con las cinco tardes que dura un curso de español para las vacaciones les dará para soltarse la y en la lengua. Algunos hasta te anuncian el mismísimo primer día del curso que el último día no vendrán por estar ya de viaje. Tan en serio se toman la finalidad del curso y eso de que el fin justifica los medios es pura anécdota. Si pudieran se lo saltarían. 

Las ciudades se nos han llenado de carteles electorales. Este mes toca votar; a mí también, con mi recién estrenada ciudadanía alemana. Conduces por las calles con caras gigantes mirándote, pues aquí los carteles electorales los colocan al borde de las aceras, de tal manera que me pregunto si solo votamos los conductores.

Agosto me ha sabido a septiembre este año y septiembre me sabe ya a otoño e invierno. En nada serán los días muy oscuros, y la sensación de verano quedará más atrás aún. Pero de igual manera sé que, como todos los años, sobreviviré a la oscuridad, al frío, y al tedioso cielo gris. Pero es que hay que pasarlo. Si no fuera eso...


jueves, 18 de abril de 2013

Una mudanza cualquiera

Todas las mudanzas son iguales de pesadas e interminables. Llevo ya unas cuantas en mi vida, y la sensación no mejora. Sí mi perspectiva, dada por la experiencia y los años, que indudablemente nos curten. Ahora mismo debería continuar al menos dos horitas más, y sin embargo me he metido en la cama y escribo un par de pensamientos antes de dormirme:

1. Estoy reventada
2. Levantar toda una casa con críos es una misión descomunal
3. En Alemania se trabaja igual de chapuceramente que en otros países. Los de la mudanza se ha reservado el derecho de retrasarme la mía a 2 ó 3 horas más tarde. Me he quejado pero les da igual. De qué me quejo si lo van a solucionar todo, dicen.
4. No siento ni un ápice de tristeza por irme de la casa en la que he vivido los últimos 6 años, y eso es buena y mala señal: buena de cara al futuro y mala de cara al pasado. Pero a quién le importa el pasado ya.
5. Por eso, que los malos momentos se queden todos aquí. Es hora de iniciar una nueva andadura sin lastres.
6. No pienso mudarme en los próximos 8 años mínimo.
7. Mañana será otro día de una mudanza normal, pero ya el día del cambio y el fin y el comienzo de muchas cosas.
8. Necesito descansar. De todo.

Ahora ya sí que sí.


miércoles, 12 de diciembre de 2012

Por nosotros mismos

¿No lo dije ayer? Parezco bruja, pues hoy he tenido un pequeño contratiempo con el coche. El susto ha sido gordo, y nada proporcional a los desperfectos. Justo ha ocurrido lo que dije ayer que me hacía saltar de "alegría": al frenar, y eso que no iba rápido, mi coche ha patinado en un cruce, por el hielo que había, y habré avanzado unos tres metros lo menos para terminar dándome con el coche de delante. Yo he visto mi coche avanzar en cámara lenta, a pesar de haber echado incluso el freno de mano, parando en intervalos, como dicen que hay que hacer y no de golpe. Y nada. El suelo era una pista de patinaje artístico. El hombre de delante se bajó todo enfadado, y me temí lo peor. A mí me temblaban las piernas del susto, y con todo lo que tengo que hacer estos días y lo desbordada que estoy con todo, me veía ya haciendo papeles para el seguro, etc.

El hombre miró su parachoques de atrás. Había alguna marca, pero era más bien suciedad. Cogió hasta nieve del suelo para utilizarlo como "jabón" de lavar. Y como se tranquilizó y hasta se puso agradable, yo me relajé. La situación no dejó de ser cómica cuando él alabó esos coches robustos que ya no se hacen, como el suyo, un Opel Senator, con un parachoque como Dios manda, y yo le di la razón, por supuesto, ya que ciertamente yo estaba feliz de no haber topado con un parachoques monísimo como los de hoy día, del color del coche. Entonces nos dimos la mano, como despedida, y me dijo, tuteándome, como hizo todo el rato, algo inusual en Alemania: "Y ten cuidado, por favor, con el coche y el hielo, y ahora también al cruzar la calle, no te vayas a resbalar". Eso hice también, aunque por suerte no me caí, pues en la parte donde ocurrió el accidente, el suelo era una pista de hielo. Con las piernas como un flan me volví a subir al coche, acordándome de mi post de ayer. Quién me manda vaticinar sin quererlo algo así. Al menos la situación resultó ser surrealista, con el hombre mayor preocupado por mí y despidiéndonos tan amistosamente, cuando en Alemania, tocar un coche supone que venga la policía y se monte una gorda.

Pero como son masocas, la gente sigue deseando nieve para Navidad. En la radio del coche cambié de emisora cada vez que volvían a hablar de eso hoy, tras el susto. Por eso yo no brindo por la nieve, sino que brindo por Navidades pacíficas, y por mi nueva vida, como conté en clase hoy por primera vez. Les mostré el anuncio de Freixenet de este año, que me parece muy logrado, con los videos que ha enviado la gente. A mí me ha conmovido mucho todo lo que contiene en esos dos minutos y pico. Me alegro si la crisis ha servido para que dejen de darles millones a gente que no lo necesita por hacer un anuncio, y los personajes brindan por cosas tan serias como por la igualdad de oportunidades, el afán de superación, por la vida, y por más cosas bellas, y puedo decir que he logrado mostrar en clase que en nuestro país seguimos produciendo buenas ideas, que somos creativos, a pesar de lo mala que es la situación actual, y más de uno se ha emocionado, como yo. Pienso que de esta crisis actual debería salir un cambio de conducta total y absoluto respecto a todo, una mayor solidaridad de todos con todos, pero me temo que no será así. Hoy leí en algún lugar del ciberespacio que lo que el gobierno pretende sangrando a los de abajo es volver a crear la misma burbuja, y con el excedente de riqueza creado beneficiar de nuevo unos cuantos, y para los que se han sacrificado quedarán las migajas que caen de la mesa. Lo mismo que había antes.

No deberíamos dejar engañarnos por promesas que no se van a cumplir y debemos luchar por nosotros y nuestras convicciones, nuestra felicidad, y no hacerla depender de los demás. Por eso, tras preguntarles a mis alumnos que por qué brindan ellos, les dije que yo lo hago por mi nueva vida, que será en el año nuevo. Mi estado civil va a cambiar, y no ha sido ni es fácil la crisis que dura ya cinco años. La vida nos da muchos palos, como muestra el anuncio también, pero siempre hay momentos de felicidad que nos tenemos que arañar como sea, y porque los otros no tienen más talento que nosotros. De eso no cabe duda.

viernes, 9 de noviembre de 2012

Muy inquieta

Hay noticias que alivian, otras que no. Yo el miércoles me levanté aliviada al oír que Obama seguirá siendo presidente. Al mundo ahora mismo solo le faltaba un Romney, otro visionario tipo Bush, para volver a liarla en algún lugar del planeta, o en varios a la vez. Obama se encontró un país arruinado económicamente, pero ha mantenido el tipo, pese a que las expectativas cuando fue elegido la otra vez como primer presidente negro, y otros títulos que tampoco servían para nada a la hora de gobernar, fueron tremendas. No ha hecho milagros, pero al menos consiguió que se aprobase la reforma sanitaria, algo necesario, y en sus filas no cuentan tantos iluminados como en el partido republicano. Me refiero a todos esos que declaran continuamente que si una mujer que ha sido violada se queda embarazada es porque Dios quiere, y que tampoco puede abortar;  o los que comen pollo en cierta cadena porque su presidente se mete con el colectivo gay. Hasta partidos de derecha del mundo reciben con alegría que se mantenga Obama. El ministro de Exteriores de Merkel, Guido Westerwelle, ha dicho que es una buena noticia, y Merkel el otro día, en sus declaraciones, parecía contentísima y no me extraña.

Si que Obama se mantenga me tranquiza, no lo hace el hecho de que el Parlamento Alemán acabe de aprobar hoy definitivamente el Betreuungsgeld, ese dinero para fomentar que las madres se queden al cuidado de sus hijos en casa. Aquí vamos para atrás, lo aseguro, y empiezo a darles consejos a mis hijas de que si tienen hijos, que emigren de este país, si su deseo es desarrollar una carrera profesional de acuerdo a sus capacidades, sin tener que sentirse culpables por ello. Tampoco todos los del partido de Merkel, conservador, estaban de acuerdo, pero su partido "amigo" de coalición, los bávaros ultraconservadores, han forzado esta ley, y hoy por ti, mañana por mí, ya se sabe lo asquerosa que es la política. 310 diputados han votado a favor, 282 en contra, y dos se han abstenido. A partor del 1 de agosto darán 100 € al mes a los padres de niños de 1 ó 2 años que cuiden a sus hijos en casa. A partir de agosto de 2014 serían 150 €. Para eso hay que garantizar que no llevas al niño a ninguna guardería o ninguna señora te lo cuida. Justo Kristina Schröder, Ministra de la Familia del gobierno de Merkel, lleva meses batallando para crear plazas de guarderías para todos, al 100%. Genial que en su mismo partido se contradigan todos.

Y antes oí en la radio, que Peer Steinbrück, recientemente elegido por su partido, el SPD, los socialdemócratas, como candidato para suceder a Merkel ha perdido mucho en popularidad, por haberse desvelado los ingresos que recibe por conferencias. De ser un político muy popular, ha bajado mucho, según muestra una encuesta encargada por la televisión estatal, y cuyos resultados han sido publicados hoy. Y lo que baja Steinbrück sube Merkel. Es la política más querida en el país: 68 % de los ciudadanos están contentos con su trabajo. En octubre fueron 67 %. El segundo puesto lo ocupa su ministro de Hacienda, Wolfgang Schäufle, de la CDU, con un 65 %. Así qué quieren qué les diga a todos los que ven a Merkel como culpable de los males de Europa, que tampoco lo es, aunque no es santo de mi devoción. Aunque íntegra es la mujer, todo hay que decirlo.

Todas estas noticias me inquietan, y lo único que me tranquiliza algo, en un día nefasto para las mujeres de este país, es que al año que viene podré votar. Y me inquieta también que muchos de mis amigos dicen que no van a votar más. No, por favor: miren lo que ha ocurrido en Galicia con tanta abstención. Los iluminados votan todos. Ese es el problema.

domingo, 23 de septiembre de 2012

Los que llegan de la vida real

Ayer ganó el equipo de Hamburgo al Borussia Dortmund 3-2 en casa, y la victoria es significativa para la mala racha del Hamburgo, que estuvo a punto de bajar a segunda división la temporada pasada, y para el Dortmund es una derrota significativa, pues llevaban 31 partidos invictos. Esto me ha hecho recordar un titular que leí y guardé del periódico local de Hamburgo del jueves. Traduzco: "En Madrid solo pensábamos en Eppendorf". Esto lo dicen van de Vaart y su mujer, que echaron tantísimo de menos su barrio de Hamburgo cuando se fueron por una millonada al Madrid. Claro, hay que tener compasión, seguro que La Moraleja o algún piso de 400 metros cuadrados en el barrio de Salamanca, o donde vivieran no era lo mismo. Pobrecitos. O peor aún, en el Madrid no tenían el glamour que tienen aquí, seamos sinceros. Así que el tío listo que dejó tirado al Hamburgo para irse al Madrid ha vuelto ahora en plan héroe salvador, y por eso tiene que decir en la entrevista del periódico chorradas así. Además, como la entrevista es también con el empresario que ha soltado la pasta para traerle, un fabricante de mostazas y salsas, está claro que hay que que hacer la pelota, pues la entrevista da grima pues es un cúmulo de lisonjas al empresario y a todo del club y la ciudad. En ningún lugar se ha sentido tan en casa como en Hamburgo, dice van der Vaart, ni en Londres ni en ninguna parte. Y si uno se siente en casa, se nota también en el rendimiento, dice. Ahí queda eso.

Justo un par de días antes leía en el mismo periódico sobre unas españolas que han venido a trabajar a Hamburgo. En ese barrio del que soñaban tanto en Madrid los niñatos de los van der Vaarts, viven ahora esas dos chicas que han llegado aquí buscando trabajo. Comparten una habitación de 12 metros cuadrados, e incluso la cama doble, en un piso compartido con otros más. El titular del mismo periódico y esta vez en español es: "Adiós España, hola Hamburgo". Se conocieron en un curso de alemán en Barcelona, y vinieron juntas. Hablan de la situación de la juventud en España, de sueños rotos, de agresividad en el ambiente. En Hamburgo existe ya un punto de asesoramiento para los españoles que llegan organizado por la iglesia. Algunos españoles van directamente según llegan con una maleta de la estación, sin trabajo, sin piso, y sin saber ni una palabra de alemán. Las cifras cantan: en 2011 llegaron casi el doble de españoles a Hamburgo, 829,  que el año anterior, y más de la mitad de ellos son menores de 30 años. En 2008 fueron 285. Habrá que esperar a las cifras de este año, pero solo en los cuatro primeros meses han llegado 318. Llegan preguntando por cursos de idiomas y ayudas para aprenderlos, dicen en la oficina de integración. Las chicas hablan del choque cultural; una cuenta no haber pegado ojo la primera noche en Hamburgo... por no haber oído nada de ruido, por el silencio (!). Aquí ven futuro, dicen, y podrían quedarse.

Diferentes ejemplos de llegadas recientes a Hamburgo: los que llegan de estrellas y encima cuentan lo que la gente quiere leer en el periódico, o los anónimos, otra ola de inmigración como la que llegó a Alemania en los años 60. La diferencia es que la tontería de la gente permite que se idolatre a gente con tanta tontuna como los van der Vaart, y a que ella, monísima de la muerte, eso sí, le lluevan jugosísmas ofertas de la televisión alemana por su palmito y por su acento holandés, algo que vende mucho en Alemania desde décadas. Aquí terminaron algunos cómicos o presentadores que en su país no tenían nada de éxito, y aquí se quedaron... Pero con esas chicas españolas, y muchos otros, está llegando la realidad actual. Es gente preparada, y con los pies en la tierra, y simplemente quieren tener un trabajo de acuerdo a sus cualificaciones que les permita vivir. La pena es que España necesita a esa gente que se va, y me temo que las pérdidas se harán visibles más adelante, cuando pase el temporal, aunque ahora parezca muy lejano. El futbolista y su mujer pronunciarán los titulares que la gente de aquí quiere leer con ese patriotismo tan estúpido que existe, pero los que vienen a labrarse un futuro sin recibir millones para ello merecen la misma atención. Pero otra injusticia más: mientras que aquí, el que no aprenda alemán lo tiene muy crudo para trabajar, los van der Vaart ni irán a un curso de alemán, pues pueden vivir del cuento. Pero los españoles harán más ruido, eso está claro.

jueves, 20 de septiembre de 2012

El siguiente paso

Estaba algo nerviosa cuando aparcó el coche. Le costó encontrar el lugar, a pesar de llevar el gps e indicarle éste el mejor camino, pero una de sus costumbres era llegar siempre hasta la puerta de los sitios con el coche, y después buscar aparcamiento. Eso le hizo dar después otra vuelta enorme, pues la zona es un nudo de calles y carreteras que en realidad te empujan a salir de la ciudad, en grandes avenidas, sin siquiera sitio para aparcar a los lados. Volvió a entrar en el callejón que le indicó el aparato la primera vez, pero esta vez, calculada ya la distancia restante a pie, aparcó en uno de los dos sitios que vio en seguida. La mañana era gelida, más de lo que parecería para septiembre, y a pesar del sol, que todavía tenía la fuerza que le recordaba que no hacía tanto era en teoría verano. Había un grupo grande de chicos jóvenes, algunos ataviados con el pantalón de cuero de Baviera y las medias hasta la rodilla típicas de ese atuendo. Vio el cartel de "albergue juvenil", y siguió caminando hacia el número 34 de la calle. Justo en la puerta anterior de otra del mismo centro de la administración a la que se dirigía, había dos hombres sosteniendo una pancarta que decía: "Stop a la expulsión de los refugiados". Ella cogió un folleto que le ofreció uno de los que sujetaban la pancarta, y siguió caminando. Llegó, y subió a la segunda planta, como ponía en el papel. Se anunció en el mostrador de información y le dijeron que pasase a la sala de espera, que informarían a su compañera. Como faltaba media hora para la cita, se sintió cómoda, porque a las citas importantes llegaba siempre con tiempo de sobra, porque temía todo tipo de imprevistos. Escrutó la sala, a las dos o tres personas que pasaron en ese rato por ahí: una chica joven de color, un hombre de aspecto árabe. Cuando la llamaron, entró, algo nerviosa. Empezaron las preguntas, de manera amable, para nada el tono que recordaba de otras visitas a este tipo de oficinas hacía ya más de veinte años, en el que el funcionario no hablaba casi, y tras haber esperado colas, y tiempo interminable, encima sentía como si por ponerle el sellito en los papeles, le hacían un favor impagable. ¿No le habían concedido la plaza en la universidad? ¿Por qué era entonces tan difícil vivir aquí? Ella se reía cuando se lo contaba a la gente: "Puedo estudiar aquí, pero que me den el permiso para vivir aquí es complicado". Por eso ahora, parecía otra situación. La primera pregunta de si sabía alemán se obvió tras un par de frases. De la misma manera el test que hay que hacer para el trámite: al haber estudiado aquí, dijo la funcionaria, se sobreentiende que la cultura general y el conocimiento del solicitante es más que suficiente. Que en qué trabajaba, la edad de los hijos, que si tenía antecedentes penales. Bueno, unos puntillos de nada en Flensburg, el carné por puntos, por algo que la policía consideró gordo, pero que ella jamás entendió. Nada grave, pues la funcionaria sonrió y siguió preguntando. Al final le entregó el formulario para solicitar la nacionalidad alemana, además de una hoja con una lista interminable de los papeles que tiene que presentar en la próxima cita. La conversación fue muy amistosa, la despedida hasta finales de octubre también. Salió contenta, de que todo sea tan fácil. Los dos hombres unos veinte metros más adelante de camino de regreso al coche le recordaron que no es así. La misma pancarta. Ellos no se habían movido del lugar, pues su petición de que personas que entraron como refugiados y viven aquí durante años, en muchos casos con sus hijos que luego son más alemanes que ninguna otra parte, sean obligados a regresar a su país de origen. Se imaginó que muchos de ellos darían todo por tener la alfombra roja que le acababan de extender a ella para realizar el trámite, pues ella no lo había ni pensado antes, pues no quería renunciar a su nacionalidad propia. Pero como podía conservar la suya, la alemana sería una buena propina tras 22 años y medio en estas tierras. Así de injusto es el mundo, pues lo que ella se tomaba como algo divertido y un acto de conciliación entre ella y el mundo en el que vive, para muchos otros se trata de salir expulsados o no de la tierra de acogida. Volvió al coche reflexionando sobre que precisiamente el hacerse alemana le permitirá con su voto pronunciarse contra injusticias así. Un voto no cambia nada. Pero uno, y uno y uno sí. Y arrancó el coche y regresó a su mundo en el que la nacionalidad ahora mismo es mera anécdota.

lunes, 3 de septiembre de 2012

Cerveza y salchichas para todos

Hoy por fin he llamado al teléfono que pone en la carta que me han mandado animando a hacerme alemana. Para empezar, la que cogió el teléfono parecía de Bangalore lo menos, pero me respondió sobre la única duda o piedra que yo veo en el camino: sí que puedo mantener mi nacionalidad española. Lo único es, me dijo, que debo llamar al consulado español y que me lo confirmen por escrito que me "dejan". Acabo de llamar a los españoles y el tipo ha puesto el grito en el cielo: de escrito nada, los alemanes lo saben de sobra que ellos dejan, pues ha habido muchos españoles que se han acogido a la doble nacionalidad, que es permitida por el Artículo 24 del Código Civil, y que con eso basta. Bueno, pues ya tengo mi cita en dos semanas en el departamento de naturalización alemán. Habrá otra cita más, en la que presente todo lo que me pidan en la primera cita. Y en esa segunda ronda tengo que llevar el dinerito, que cuesta 255 €, que no me la van a dar por la cara, y luego tendré la nacionalidad alemana entre tres y seis meses después. Qué cosas.

Así de fácil podría ser. Bueno, supongo que no lo será tanto, pues ya me han mencionado que necesito una partida de nacimiento internacional, y qué sé yo qué más. Lo del test de "teutonidad" es lo de menos. Es un examen que hay que hacer para demostrar que se conoce bien este país, y que eres apto a decirte alemán. A mí estas cosas me hacen mucha gracia, y de hecho hice uno yo hace tiempo de prueba, y aprobé. Supongo que conozco el país lo suficientemente como para no catear, y la lengua no me supone ningún problema. Es más, creo que la hablo mejor que la de Bangalore...

He de admitir que al recibir la carta animándome a "alemanizarme" de una vez por todas me he alegrado. Mi relación con este país es de una especie de amor y odio de ni contigo ni sin ti, pero es como en un matrimonio más o menos bien avenido. Hay días que me ataco de la antipatía y agresividad de la gente en la calle; otras me maravillo de lo correctos que son, lo fiables; otras me gustaría que no fuesen todos tan puntuales, para no sentir que la que llega siempre tarde soy yo;  otras me repatea la falta de empatía de la gente, algo que quizá es lo que más odio. Le he dado mucho a este país, y me han robado mucho también. En algunas cosas ha sido un atraco a mano armada; concretamente en el tema de conciliación, como saben mis lectores. Ser madre en Alemania es como trasladarse a épocas decimonónicas.

Para mí, en mis circunstancias actuales, lo único que me haría rechazar la oferta que me hacen sería que tuviese que entregar mi nacionalidad española. No me considero ni especialmente patriota ni apegada a mi tierra, pero sí que lo soy a mi identidad, y ésa es la española, pues fue el lugar en el que crecí. El resto han sido costumbres y arraigos que se han ido adheriendo a mi carácter, pues como seres humanos que somos, no somos una sarten con un buen teflón. Me producen risa los patriotismos exacerbados, de "como España no hay nada", "como en España no se come en ningún lado", o cerradeces tales como "para ser una española hablas muy bien alemán", que habré oído aquí muchísimas veces los primeros años, como diciendo "no puede ser". Lo de la doble nacionalidad es una forma de saber de dónde vienes y a cuáles te has arrimado por las circunstancias que sean. A mí me gusta este país. Y el hecho de que me ofrezcan la nacionalidad sin haber ido yo a buscarla es motivo suficiente como para decirles que sí. También, con mi mala leche española, digamos que me atrae la idea de revolverles un poco la "alemanidad". Así que comienzan los papeleos. Supongo que si la obtengo habrá cervezas y salchichas para todos. Aunque ayer me hizo mucha gracia que mis hijas, tras haber estado el fin de semana en Holanda sin mí, al volver me pidieran que les hiciese una tortilla de patata... ¿No será que la nacionalidad que corre por tus venas es la de la madre que te parió?

lunes, 27 de agosto de 2012

Tijeretazos

Ocurrió. Me he quedado en blanco, y de nada sirven los 108 borradores de posts que tengo con ideas, algunas bastante elaboradas, para publicar. Tampoco los montones de noticias que he leído estos días o incluso guardado, pensando que serían una buena entrada. Tampoco los informes de mi hija pequeña de su viaje con el cole la semana pasada, del que se trajo unos cuantos piojos, y a mí me los volvió a pegar. O los piojos estaban ya antes de su viaje, podría ser, y si no fuera porque un padre de la clase me llamó el viernes por la tarde para informarme de que su hija, cuya cabeza iba al lado de la de la mía en el autocar, tenía esa tarde un piojo, me hubiese enterado posteriormente. Yo encontré también, tras poner el matatodo, uno muerto en su cabeza y otro en la mía. Les gustamos a los piojos ella y yo. Ahora me pica todo al escribir esto. Ni siquiera he tenido tampoco ganas de contar de las momias de los pantanos que muestra un museo en Schleswig, y que mi hija describió como "repugnantes". No entiende que un museo se alegre de encontrar esos despojos humanos bien conservaditos por los siglos de los siglos en el fondo del agua y los muestren a los niños; algunos soñaron con ellos esos días de viaje, del susto que les produjeron en la sala. O tampoco me ha apetecido relatar que ha vuelto a hacer buen tiempo, pero que las mañanas y las tardes huelen ya a otoño, y no a verano. Tampoco he contado que hace dos semanas reventé por dentro, y no exagero. Que el sistema sanitario alemán ya me ha solucionado bastantes cosas gordas, algunas visto y no visto, y que por eso le alabo y le venero. En este blog ya tuve el honor de hacer un himno al proctólogo hace meses, ese médico del que nadie quiere hablar y en cuya consulta nadie quiere ser visto, pero al que yo acudí una vez más pensando tener lo de siempre, y cuando me vio, puso mala cara (bueno, no la vi, pues yo estaba dándole la espalda, por no decir otra cosa), y me dijo que era algo gordo: ni corto ni perezoso me pinchó, inyección con anestesia, y empezó a cortar, zis zas, y yo juro no haber notado la anestesia, luego me mostró los trocitos en un frasco de formol, venditas, pastillas contra el dolor, y para casa. Lo que en otros países hubiese sido un ir y venir que si a por el volante, primero a que te miren, luego meses después cita para la operación, y no sé cuando los resultados. Aquí todo instantáneo. Vas pensando que tienes las hemorroides de siempre (por qué será una palabra tan fea, por no decir almorranas), y te encuentras con una trombosis hemorroidal, que es "mejor" aún. Pasas una semana horrible, sin saber que hacer con tu trasero, y luego vuelves una semana y media después al médico a que vea como progresas, y el muy cachondo te dice "ha sido muy valiente usted: por esto que le he hecho se pasa mucha gente 3 ó 4 días en el hospital". No es que yo necesite ahora, en mi estado mental, una estancia en el hospital, ¿pero me lo dice ahora? Y yo haciéndome la valiente toda la semana a pesar de estar mal, con lo que lo podía haber explotado. Ni este blog lo notó, y eso que escribí medio tumbada. Pero todo eso ya pasó, pues dos semanas casi son mucho tiempo en mi vida actual, y vuelvo a sentarme estupendamente, pero como con estallar con trombosis no es suficiente, al final estallas también por fuera, y todo sale. Todo. Llevas un tiempo poniendo orden a tu vida, y pasito a pasito avanzas, pero córcholis, aún queda lo más gordo, y en eso estás, y aún así, todo se te viene encima, en un fin de semana. Jamás pensé que un fin de semana podía ser tan largo como el pasado. Menos mal que siempre hay un lunes después para descansar.

lunes, 23 de julio de 2012

De ahora mismo

Actualidad de ahora mismo, en Madrid, en la Plaza de Chamberí. He ido con mis hijas y padres a la concentración de los funcionarios de la zona, a arropar a mi hermano y sus compañeros. Impresionante, y lo hacen todos los días. Ojalá sirva de algo, pero me temo que no.
Y el dibujo hecho por mi hija para la ocasion.

lunes, 16 de abril de 2012

15 minutos de humanidad

De todas las noticias concernientes a la fractura de cadera del Rey de España, me quedo con una de hoy: "La Reina visita durante 15 minutos a don Juan Carlos". Ni más ni menos. Piensen por unos instantes lo que una frase así viene a decir. 15 minutos. Supongo que suficientes, para ella en cualquier caso. Además, pensemos que ella se encontraba celebrando la Pascua ortodoxa en Grecia, con su familia, y no ha adelantado el viaje de vuelta, a pesar del accidente. No es para menos: si tú te rompes la cadera por hacer el imbécil, yo no me fastidio mi fiesta familiar, que para eso es la mía además. Este fin de semana acudieron al hospital los Príncipes de Asturias. El resto tiene sus problemas o su propia basura. La infanta Elena acompaña a su hijo en su percance de "caza menor", que aunque no fuesen elefantes, algo cazó, y la infanta Cristina es informada en todo momento en su destierro. Ésa, como no se entera de nada nunca, da igual que esté en Washington o en Barcelona, para el caso, mientras que su marido le traiga unos milloncejos de cualquier parte, todo es válido, pues como ella dice no enterarse de nada... La Reina también se descalificó el otro día al considerar el accidente de su nieto como "cosas de niños". Pues no, la mayoría de los niños no juega con escopetas. Así que de esta familia no se salva ninguno. Quizá Letizia, y si yo fuese ella, en vista al percal, me ponía a presentar telediarios otra vez.

Si hasta ahora la familia real parecía salvarse, desde luego que en los últimos meses se han cargado ellos solitos su credibilidad. Supongo que todo esto lo archivarán como "annus horribilis", como hizo la Reina Isabel de Inglaterra en el año en el que se separaron Charles y Diana, se le quemó el palacio de Windsor, y qué sé yo qué mas. Sin embargo, hoy más que nunca, debería cuestionarse en todos los países europeos la institución monárquica. Que ciertas familias, por su linaje, nazcan con todo puesto y más es anacrónico y un legado del pasado a abolir. Si encima no se riesen de los demás y se comportasen dignamente, todavía, pero el caso Urdangarín, y ahora la cacería del Rey, son una ofensa para la ciudadanía de a pie. Mientras se dan a conocer recortes salvajes, el Rey caza elefantes en Botsuana, en viaje secreto, algo que cuesta 37.000 €. Cuántos de estos viajes no habrá hecho, y ahora, de no haberse roto la cadera yendo al baño (son humanos, también orinan, y encima son torpes, como todo el mundo), ni nos hubiésemos enterado. La de mierda que no habrá salido y de la que no nos hemos enterado. Es el momento de que esto cambie.

Las monarquías de hoy día se justifican diciendo que se han modernizado, pero ya vemos que no. La cacería es digna de reyes tipo Leopoldo II de Bélgica, que expolió el Congo a finales del siglo XIX, y que se dedicaba a esas cosas. No han avanzado, vemos, pues lo deben llevar en la sangre, ésa que les da derechos inhumanos. Matar elefantes por diversión me parece indigno, animales indefensos y protegidos. La cacería es un tiro sobre las personas que se tienen que apretar más que el cinturón en la situación actual en España. La subida del Metro de Madrid la semana pasada no afecta a la familia real, que se desplaza de otra manera a sus "rutina", pero a la gente que le han recortado el sueldo y a la que le ahoga el alquiler o la hipoteca y el sueldo no le da. El otro cazando y Froilán emulando, y los otros meditando en Washington. De pena. Al final va a tener razón Marie Chantal de Grecia, la que está casada con el principe de Grecia y que vive en Londres a todo trapo. Hace poco leí una estúpida entrevista que le hicieron a esta mujer de negocios, exitosa, y que mostraba su "casita" en Londres. El caso que luego pensé que Marie Chantal es la que mejor se lo monta. Es princesa ficticia, sin reino, así que vive como dios y encima puede opinar y hacer lo que le da la gana. De todas formas, qué degeneración humana todo esto. De verdad. Y además todos estos príncipes y princesas de pacotilla viven muy peligrosamente: el que no termina en coma por esquiar (por meterse en zona prohibida además), se parte la crisma al ir a hacer pipí tras la cacería. Es que no dejan de ser humanos, pero unos sinvergüenzas, no cabe duda, y es el momento de que cambie algo, y lo primero bien podría ser que el Rey dejase de ser presidente de honor de la WWF, asociación de la conservación de la naturaleza.

viernes, 13 de abril de 2012

Mujeres que rompen mitos

Ayer leí una noticia de algo ocurrido en Múnich. Un hombre llama a la policía porque la mujer con la que estaba quería demasiado sexo. Se acababan de conocer en un bar. El hombre, de 43 años, subió al piso de ella, de 47. Tras varios "actos" el hombre, agotado quiso irse, pero la mujer no le dejó. Él acabó huyendo por el balcón y llamando al teléfono de emergemcias, pidiendo socorro. A la mujer le esperan ahora jucio por agresión sexual y por detención ilegal.

Por supuesto que ella sea juzgada o lo que haga falta, pero ya vine anunciando que las mujeres "maduritas" son de armas tomar, y que en temas de sexo, hay mucho mito. Clichés como que los hombres siempre quieren y están dispuestos, las mujeres no y alegan dolores de cabeza. Ellos solo piensan en el sexo, y ellas no, sino solo en el amor romántico. Ellos siempre pueden, y ellas fingen orgasmos. Ellos nunca están cansados para el sexo, y ellas sí. Son temas delicados, pero yo no le hago ascos a ningún temita; de hecho me encanta hablar de cosas de las que en teoría no se habla, y considero que no hay nada más sano que hablar de la sexualidad, si queremos que esta funcione bien.

Por suerte, sin embargo, el mundo ha cambiado mucho, sexualmente hablando. Ya no son ellos los que dominan, sino que ellas también. A ellas les gusta el sexo tanto como a ellos, y a muchas, lo aseguro, incluso más. Sé de hombres insatisfechos, y de mujeres ídem, y cada uno carga con la cruz que le ha tocado. Hay que luchar contra todos esos mitos, y con las ideas preconcebidas que nos meten en la cabeza. Mismamente las películas no nos hacen ningún bien, y aquí enlazo con un post que comencé hace tiempo y que no terminé bajo el título "lo que nos perjudica el cine", para temas sentimentales y sexuales. Concretamente contribuye a alimentar clichés de lo más absurdos, muchos irrealizables, y nos transporta a mundos ideales. Destaco principalmente todo el romanticismo de las películas, escenas de una pareja a la luz del fuego de una chimenea, besándose, en sus momentos más íntimos. Yo, como soy bastante aguafiestas, me planteo cuánta gente en el mundo tiene una chimenea así de romántica, y puede pasar un fin de semana así.

Y si paso a temas más escabrosos, como las escenas de sexo, ya ni cuento. Todo suele ser perfecto, o en plan aquí te pillo aquí te mato y todos felices, o escenita a la luz de la lumbre. Todo lo querremos emular y muchos quedarán frustrados cuando lo más romántico de la escena sea el mismo lugar de siempre y un crío llorando en otra habitación, una mujer a la que le duele la cabeza, un hombre agotado, y la rutina que se come más de una relación y sus sueños y erotismo. Y si entro en el cine porno, que me parece aburrido, seamos sinceros, aunque todos hemos visto imágenes, denuncio esa imagen tan actual de chicas perfectísimas, con piercings en los lugares más íntimos, que hacen quedar a cualquier mujer "normal" como una puritana de tomo y lomo, sin que lo sea, y que presentan mucho morbo, y los clichés que todos quieren ver.

Por suerte está habiendo cambios, y con esto me refiero a directoras porno como Erika Lust, o a blogs de temas de sexualidad sin tabús, escritos por mujeres, como el de Pandora en El Mundo o el de Eros en El País. Son mujeres las que escriben, en primera persona, y su labor me parece magnífica en cuanto a sacudir la mente de muchos y muchas, claro está. A ellos para que se relajen, porque no llevan la voz cantante y a ellas, para que se relajen también, pues es el sexo es, en mi opinión, pura fantasía, y las mujeres, si no estamos motivadas, seamos sinceras, somos capaces de estar pensando a la vez en que la lavadora terminó hace tres horas de lavar y se nos olvidó apagarla y que mañana hay que ir urgentemente a la farmacia. Somos multitarea, recuerden.

A ver ahora tras este post, cómo me mira la gente que me conoce. Pero algo que he aprendido a mis 42 y pico es que se puede hablar de todo, y que las mujeres debemos dejarle claro al mundo que ya no es lo que era antes, y que no hace falta que nos saquen fotos y titulares como los de ayer por todas partes de lo sexy y estupenda que sigue estando Julia Roberts a sus 44 años, tras haber tenido tres hijos, luciendo su palmito en biquini en Hawaii. El mundo se soprende. Yo no. Que se preparen más hombres para salir huyendo por el balcón.

martes, 3 de abril de 2012

Bromitas de abril

Antes he vuelto a casa con 4°C de temperatura, que será la máxima de hoy. Lleva todo el día cayendo agua nieve, y eso que en las pasadas dos semanas nos creímos que ya era primavera. Pero a mí no me engañan: llevo demasiado tiempo aquí y demasiados abriles para saber que esto es de lo más normal del mundo. Recuerdo haberme congelado muchos meses de abril, así que como para escandalizarme de nada. El mes de abril hace lo que le da la gana. Así lo dice el refranero alemán, April, der tut was er will. Y así es: en un mismo día saldrá el sol y caerá granizo unas cuantas veces al día, un fenómeno meteorológico tras otro. Se denomina también Aprilwetter, o 'clima de abril', a cualquier clima así de cambiante en cualquier época del año. Y el tiempo en abril es a veces como la peor de las bromas que se gastan el primer día de este mes. "April, April", "abril, abril" es lo que se le dice al que se le ha tomado el pelo para desenmascarar la broma. El 1 de abril es como el Día de los Santos Inocentes. Este año ha quedado algo encubierto al ser domingo, pero los medios de comunicación recogen o anuncian esos días noticias que luego desmienten. Este año la más ocurrente quizá ha sido que Gauck, el recién nombrado Presidente de Alemania y que vive en pareja sin estar casado y sin haberse divorciado de su mujer, se casaría. O la Asociación de Vegetarianos anunció que en cooperación con una marca de preservativos aparecerían condones con un lubricante hecho de vitamina B12, que suple el déficit de esta vitamina en los vegetarianos. Un periódico berlinés informó sobre una aplicación para el iphone que serviría para avisar cada vez que uno se encuentre con excrementos de perro en la calle, y que vendrían los servicios de limpieza y que este servicio le costaría a los dueños de los perros 7,99 € al mes. O la televisión estatal anunciaba la creación del canal "Wow, Wow TV", 'televisión guau guau', para que los perros tengan su propio canal con el que distraerse. Algo muy creíble en este país. Eso para que digan que los alemanes no tienen humor.

Pero ese día también hay noticias de las que dudas de si son el engaño del día. El domingo supimos que el expresidente alemán Wulff está en un retiro del que saldrán sus memorias políticas. Y su mujer anda trabajando en su libro en el que hablará de sus experiencias como First Lady. Hablamos de 598 días: la que menos ha estado en el Palacio Presidencial de Bellevue de todas las esposas hasta ahora. Pero el futuro libro ya tiene contrato de publicación y por una cuantiosa suma y una edición ya asegurada. Cuánto escritor nóvel quisiera tener esa oportunidad y no la tendrá jamás, pues además la señora no lo está escribiendo sola sino con ayuda de "negros", como feamente se llama a los escritores fantasma. Wulff probablemente haga lo mismo, pero quizá como es hombre, nadie duda de su capacidad (de mentira, en cualquier caso). Pensarán que estoy obsesionada con el expresidente alemán, pero es que yo, como millones de alemanes más, quiero que nos dejen en paz. Como un columnista simpático escribió ayer en el periódico local sobre el libro que la mujer prepara, a continuación vendrá un musical, luego una película, luego una colección de cromos, una muñeca Barbie, y la plantilla del tatuaje que lleva la mujer para que las niñas con aires de grandeza se los hagan. La broma es ya muy pesada, pues se sigue haciendo posible que ciertas personas vivan por la cara. Y eso no es ya ninguna broma.

viernes, 10 de febrero de 2012

Mi cocidito hamburgués

Ay lo que me estoy riendo ahora mismo, y no me viene mal. Yo misma me curo en salud, tras mis más bajos momentos, y ayer, antes de meterme en la cama mucho más antes de lo normal, saqué todo lo necesario del congelador para hacerme hoy un buen cocido, puse en remojo los garbanzos, los del alijo, y a descansar la víspera de hacérmelo. Y ya está en marcha, y mientras empieza a cocer la olla, empiezo el post, que es como otro plato de (casi) cada día.

Llevo toda la semana riéndome también con lo que me dijo mi hermana el otro día por teléfono, referente a facebook o blogs. Me dijo muy divertida que ella no tiene experiencias interesantes, ni nada tan curioso que contar como otra gente, y yo me reí, y le dije que eso no es cierto, que a diario vivimos muchas cosas dignas de ser contadas, y que si las ponemos bajo el prisma y la perspectiva adecuada, se convierten en algo especial y gracioso. Lo que unas veces nos hará llorar, otras nos lo tomaremos con guasa y nos reiremos de nosotros mismos. Y a mí hoy, al pensar en mi cocido, se me ha venido a la cabeza la cancion de Manolo Escobar, la del "Cocidito madrileño". Como salvo algo del estribillo, no me sabía la letra, la he buscado, pues todo se puede analizar desde el punto de vista científico, y aquí va tal joya de la cultura española, para los que no se han parado como yo a pensar que nuestro arraigo cultural lo mamamos con las cancioncillas de la radio de nuestra infancia:

No me hable usté
de los banquetes que hubo en Roma.
Ni del menú
del hotel Plaza en Nueva York.
Ni del faisán
ni los foagrases de paloma,
ni me hable usté
de la langosta Thermidor.
Porque es que a mí,
sin discusión, me quita el sueño
y es mi alimento y mi placer
la gracia y sal
que al cocidito madrileño
le echa el amor de una mujer.

Estribillo:
Cocidito madrileño,
repicando en la buhardilla,
que me huele a yerbabuena
y a verbena en las Vistillas.
Cocidito madrileño
del ayer y del mañana.
Pesadumbre y alegría
de la madre y de la hermana.
A mirarte con ternura
yo aprendí desde pequeño.
Porque tú eres gloria pura,
porque tú eres gloria pura,
cocidito madrileño.

Digame usté
dónde hay un cuadro con más gracia
con el color
que da la luz del mes de abril,
cuando son dos
y están debajo de una acacia,
y entre los dos
un cocidito de albañil.
Cuando el querer
de la mujer le dice al dueño
de su hermosura y su pasión:
Toma, mi bien,
tu cocidito madrileño,
que dentro va mi corazón.

Estribillo.
Olé, me cabe decir. Solo conocía lo del "porque tu eres gloria pura" pero el resto nada. Yo no sé lo que es la langosta Thermidor, pero la primera estrofa es antológica. Y el machismo de la canción genial. Ni Arzak ni ná, el cocido lo hace una mujer, y punto, y con amor hacia su hombre, nada de estrés, ni de malas conciliaciones, pues es su labor. Lo de imaginarte la verbena en las Vistillas, con mi mente fantasiosa, todavía se lo acepto, pero lo de la "pesadumbre" me escama. ¿Se refiere a después, por el efecto que todos conocemos de la legumbre? Pero es que encima, en una segunda lectura me doy cuenta de que la "pesadumbre y alegría" son solo las de la madre y la hermana, y él, hombre, mira con ternura al cocido, no a ellas que se lo preparan. Y el final es sublime, la mujer le hace al "dueño" de su hermosura y pasión (no es ella, claro) el cocido con su corazón. Creo que sería motivo de un estudio literario, el analizar las letras de las canciones de Manolo Escobar, y seguro que existen tales, y animo a todos a pararse a pensar en las letras, qué despiporre, como el "Dónde estará mi carro".

A mí me toca ahora echarle los garbanzos, que ya ha cocido la carne, y solo sé que mis hijas, en cuanto entren por la puerta, dirán "huele a casa de la abuela". El único problema de que no hago casi nunca cocido es que cuando me pongo, echo todo el alijo, y me sale cocido para un regimento, y mis hijas acaban protestando cuando se lo saco, tras congelarlo, una vez por semana hasta que se acaba. Pero tienen que mamarlo, como lo hice yo, que por eso me gusta tanto, aunque reconozco que si le ponen a un alemán tal plato, lo mirará con recelo, como yo he hecho a veces con los de más arraigo de aquí, hasta que los he probado y me he acostumbrado a la mezcla. ¡Jo, qué bien huele mi cocido! Benditas las puntas de jamón, imposibles de comprar aquí, que me metió mi madre en algún otro alijo.

lunes, 14 de noviembre de 2011

Trámites con y sin fe

Antes, votar como española residente en el extranjero no era tan complicado, o nunca me lo pareció. Te mandaban directamente los papeles, una vez estabas empadronado en el consulado o embajada pertinente. En las últimas elecciones vengo observando un cúmulo de papeleos que no quiero interpretar como piedras en el camino para que nos cansemos y dejemos de votar. ¿Por qué si no, una vez empadronada, tengo que volver a solicitar cada vez el voto? Ya no me mandan los papeles automáticamente, sino que dos meses antes de las elecciones me escriben del censo electoral de Madrid, pidiéndome que rellene los papeles y mande fotocopia del pasaporte o carné de identidad. En las municipales sobreleí ese requisito y me volvieron a escribir diciendo que no podían mandarme los papeles para votar por no haber adjuntado dicha fotocopia. Volví a mandarlo, y me remitieron los papeles de voto. Y esta vez, habiendo mandado fotocopia del pasaporte para las elecciones municipales de mayo, me la vuelven a pedir un par de meses después. No entiendo para qué quieren tanta fotocopia de mi carné y si verdadaramente tienen que asegurarse tantas veces y gastar tanto en gastos de envío, cuando se podían evitar un paso por lo menos.

La semana pasada me llegó el sobre beis por correo certificado que he tenido sobre la mesa una semana hasta que por fin hoy he mandado mi voto. No sé si por vivir fuera estas elecciones se me han echado encima, ya que no fue hasta anoche cuando me di cuenta de que faltaba una semana. Me seguía pareciendo que el 20-N quedaba lejos, cuando no es el caso. Y mi voto está en camino. Para votar por correo puedes mandar los documentos por correo certificado directamente a España, o remitirlos al consulado hasta cierto plazo y ellos los envían. Esta vez he optado por esto último, y el plazo de remitirlos era el 15 de noviembre (llega fijo, pues en Alemania las cartas recogidas antes de las seis de la tarde llegan a su destinatario al día siguiente, y esto es Alemania, recuerden). Y el procedimiento de voto siempre hay un detalle que me parece curioso: puedo mandar el voto por correo certificado y reclamar luego los gastos del envío. Yo, confiada como soy, los he mandado siempre por correo normal, pues no me entra en la cabeza que no puedan llegar o que algún funcionario cabreado que vote a otro partido que yo, tire mi voto a la papelera. Esta opción existe también en el caso de voto certificado, pues a algunos el cabreo no se lo quita nadie. Pero lo que jamás he hecho tampoco ha sido reclamar los gastos de envío. No considero una afrenta tener que pagar un envío para votar, y si no reclamo es por evitar tanta burocracia y papeleo y gasto inutil, pues en España habrá otra persona encargada de devolver a cada uno lo que cueste el envío certificado: solo de pensarlo me estreso. Al enviar el voto al consulado me he gastado 1,45 € en el franqueo normal, no certificado, y cuento con la garantía de que mi voto estará a tiempo para estas elecciones, que si bien están anunciadas desde hace tiempo, se me han echado encima. No porque no las desee, pues es evidente que debe haber cambios, aunque supongo que muchos las estarán deseando muchísimo más. Yo no creo que vayan a cambiar mucho las cosas, dada la situación mundial, pero bienvenidos sean los que tengan la varita mágica para mejorar el mundo. Pero que la encuentren. Me gustaría tener fe en que lo van a solucionar todo y ojalá lo hagan, por el bien común, que es de lo que se trata, pero sigo siendo agnóstica, pues tampoco dieron con ella cuando estuvieron en el poder y se les fue de las manos en forma de ladrillo y enriquecimiento personal de muchos. Recuerdo que por mucho que en España estén mal las cosas, desde fuera la imagen que da el país no es la que se tiene desde dentro, y aquí se ven los esfuerzos que está realizando España. Lo malo es que empezaron tarde con los deberes, y eso va a pasar factura, con un buen cate. De momento, salvo votar, no tengo más que decir.

martes, 1 de noviembre de 2011

La cordura histórica

Pasó Halloween, otro año más, y yo cada vez aborrezco más el día. Lo siento, pero algo que no entiendo es quién empezó por primera vez a celebrarlo en países en los que no existía esa fiesta. Pero convenzan hoy a niños de 10 años o menos de que antes no se celebraba y que se trata de una fiesta importada. A los protestantes les molesta que su día se vea ensombrecido por brujas, demonios y zombis. Porque el 31 de octubre es del Día de la Reforma (protestante), el día en el que Lutero clavó sus 95 tesis en la puerta de la iglesia del castillo de Wittenberg y que dio paso al cisma en la hasta entonces omnipresente iglesia católica. Ayer fue fiesta en varios estados del este de Alemania, entre ellos Sajonia-Anhalt, el Estado Federal en el que se sitúa la ciudad de Lutero, llamada oficialmente así, Lutherstadt Wittenberg, para conmemorar ese día que supone el despegar de la iglesia protestante. Y hoy, Día de Todos los Santos, ha sido fiesta en los estados católicos alemanes, como por ejemplo Baviera, Renania-Palatinado o Baden Wurtemberg. Pero los de Hamburgo ni celebramos ni uno ni otro, y ambos días han sido laborables, y aunque la mayoría es protestante, la pela es la pela y ya sacrificamos hace años otra fiesta que yo llegué a conocer, una protestante que se celebraba el tercer jueves de noviembre y que venía muy bien para descansar: el Buß- und Bettag, el día de penitencia y rezo, en el que casi nadie hacía ninguna de dos cosas, así que hala, a trabajar todos, por lo que nos pasamos todo noviembre sin ninguna fiesta.

Pensaba yo hoy en este Lutero, y en la que lió. Me imagino que cuando se rebeló contra las normas de la iglesia del momento, en la que era posible comprar la redención de los pecados (como si hoy día no se hiciese lo mismo), no sabía si le iba a costar la cabeza, pues hablamos del siglo XVI. Tuvo éxito, y aunque los protestantes tampoco han sido tan tolerantes a lo largo de su historia, cambió el curso de los dogmas imperantes hasta entonces. Lutero sigue muy presente en Alemania, y en un día como ayer, resuena su nombre, por mucho que Halloween le quite mérito.

El primer ministro griego Papandreu anunció ayer que someterá a referéndum las reformas y acuerdos de Bruselas. Cuando lo oí, no di crédito a la noticia, y el gobierno alemán ha pronunciado un "sin comentarios" nada más conocerse la noticia. Pero hoy trato de entender qué le lleva a Papandreu a tomar esa decisión: si prefiere declarar el estado en bancarrota, cerrar las fronteras, no tener que devolver ni un euro del que le han prestado y que los griegos sigan con su forma de vida y políticas como hasta ahora, y que la crisis la paguen los de abajo, porque los que tienen el capital, se lo han llevado fuera. Pero el problema es para la gente de a pie, si no se pueden pagar los salarios y se quedan sin trabajo. En cualquier caso de Papandreu nos acordaremos todos en un futuro, y los griegos sobre todo. De momento hoy los mercados han caído, y las consecuencias son imprevisibles. Recordemos que esos fondos de rescate se aprobaron no solo para Grecia sino para otros posibles países afectados, de los que no voy a mencionar nombres...

Difícil saber lo que es un acto heroico a priori, o si declararlos locos a todos antes de que la historia siglos después les de su reconocimiento, si acaso. Hoy un político japonés, en un acto de heroicidad absurda se ha bebido un vaso de agua radioactiva de una charca de Fukushima. No sé si esperará una medalla o un reconocimiento absurdo, pero a mí la noticia me produce espanto. Al igual que Netanyahu hoy, que a la decisión de la Unesco de aceptar a Palestina como miembro, ha reaccionado con mandar construir más pisos para israelíes en zonas palestinas. Siempre me ha parecido que la Unesco realiza una buena labor protegiendo y fomentando el mantenimiendo del patrimonio mundial, pero ahora más aún, y tienen mi respeto y admiración. Como respuesta, los americanos han dicho que retiran sus fondos de ayuda a la institución, y los israelíes siguen a lo suyo, como si pudiesen seguir convenciendo al mundo de que tiene razón. Como se dice en alemán, que te den la razón no es lo mismo que tenerla. A actos cuerdos se siguen otros incomprensibles e irracionales. Y Grecia votará en enero. ¿Qué pasará hasta entonces? ¿Penderemos todos de ese hilo? Lo malo es que hoy día la repercusión en el mundo es inmediata pues el dogma de hoy día son la economía y las leyes de mercado. Sigo sin entender nada. Ni Halloween siquiera, y cada año voy a peor.

martes, 13 de septiembre de 2011

Tragedia europea

El euro es más fuerte de lo que parece, al menos los billetes. Yo lo he podido comprobar estos días, pues tres billetes de 10 euros han sobrevivido a un buen lavado de lavadora y al posterior secado en la secadora. Sé que esto no tiene nada que ver con lo que se entiende por "lavado de dinero", pero yo me he sorprendido de la fortaleza del euro. Al menos del papel.

Otra cosa es la situación actual, que asusta. En Alemania, la coalición de gobierno entre la CDU/CSU y el FDP anda enfrentada por el doloroso tema de Grecia. Podría ser, según los indicios, que Grecia se declare en bancarrota en octubre, y no pueda afrontar los pagos, y ayer, el FDP, a través del vicecanciller, Rösler, dejó caer que entonces habría que dejar a Grecia fuera del euro. La canciller le tuvo que llamar la atención, pues es lo que le toca, pero el FDP, muy dado a seguir metiendo cizaña sigue provocando. Hoy, su jefe en Schleswig-Holstein, Jürgen Koppelin, un demagogo, ha dicho que Grecia es un alcohólico, así tal cual. Me imagino que los griegos no tardarán en reaccionar, y desde luego que las relaciones entre Alemania y Grecia están dañadas para siempre tras este año. A ver quién es el guapo (alemán) que va ahora de vacaciones a Grecia, o el griego que defiende las ayudas a su país aquí en Alemania.

De lo menos que entiendo es de economía, y menos en los tiempos que corren, pero me parecen muy peligrosas declaraciones así que lo único que consiguen es alimentar las reticencias de todos contra todos. Por supuesto que la situación de Grecia es más que preocupante, pero para toda Europa, y a mí se me ponen los pelos como escarpias cada vez que oigo hablar del efecto dominó y mencionan a continuación los "ejemplos", la típica frase que dice "Grecia, y otros países europeos, como Portugal o... España". Lo malo es que en esto estamos metidos todos, los alemanes también, y a mí, dada la incapacidad de los gobiernos de arreglar el embrollo se me ocurren soluciones prácticas. No sé si todos los europeos saben del despilfarro mensual que supone que el Parlamento Europeo tenga sus sesiones de una semana en Estrasburgo. Se trasladan no solo todos los parlamentarios, sino las actas, y lo que haga falta. Se pagan hoteles y dietas a los funcionarios, todos los meses del año. Yo conocí durante los años que viví en Bruselas a varios "afectados" que se quejaban de lo que suponía estar todos los meses una semana fuera, el sinsentido, y estaban todos en contra. Partidarios de seguir con este absurdo son los franceses, por supuesto, que se niegan a que esto se acabe, pues de esto vive la ciudad de Estrasburgo, hoteles y restaurantes, tiendas y todo el que se arrime al negocio.

Pienso que es muy fácil criticar el despilfarro griego y la mala gestión cuando eso se les da muy bien a todos los gobiernos, el europeo incluido. Da miedo oír noticias, o abrir el periódico: hoy he oído que la banca francesa está muy mal; el otro día que muchos proyectos de infraestructura en Alemania están parados por falta de dinero; la ciudad de Hamburgo está financiando la futura filarmónica de la ciudad, a pesar de que el presupuesto ha pasado de los 77 millones de euros iniciales a cerca de 500 ya, y aquí hay colegios que se caen a cachos. Sí, los griegos lo han hecho mal, engañaron al parecer para entrar en la zona euro, pero de los créditos y los bonos se han beneficiado muchos también. En esto estamos todos, y si bien los billetes del euro parecen resistentes al lavado, no la idea común de Europa y del euro, que parecía unir todo y que al final va a acabar por desbaratar lo logrado en años. Las declaraciones de políticos antes de tiempo han hecho tambalear hoy los mercados, y todavía quedan unas cuantas semanas para el desenlace de esta tragedia griega. Recordemos que el nombre de "Europa" viene del griego, y que Europa era en la mitología una princesa fenicia que sedujo a Zeus. Las reticencias alemanas son hasta cierto punto entendibles, pues las ayudas a Grecia sin garantías de devolución hay que venderlas, de cara a futuras elecciones, y eso parece que no cuela. Que Zeus nos ampare a todos.

jueves, 26 de mayo de 2011

La chispa de un artículo

El tema de estos días en Alemania, sobre todo en Hamburgo y en el norte, es el virus EHEC, aunque en realidad se trata de una infeccion bacteriana. Esta infección intestinal se está extendiendo con tal rapidez y agresividad que los hospitales están desbordados atendiendo a pacientes que acuden con dolores fuertes de estómago, diarreas con sangre, e incluso terminando algunos con diálisis. Dos personas han fallecido, y la alarma es justificada. Si bien esta enfermedad se da siempre, con una media de 1.000 casos al año, lo desconcertante para las autoridades sanitarias es por qué el brote se está extendiendo ahora con tal rapidez, que en cuestión de una semana van ya 600 casos, 140 de ellos muy graves. Los hospitales advierten de que habrá más muertes.

Nadie sabe cuál es la causa exacta, pero lo curioso es que son sobre todo mujeres las afectadas. Primero se habló de fresas y espárragos, consumidos en toneladas en estas semanas de mayo en todo el país, pero desde ayer se habla de la hipótesis de que vendría de tomates, pepinos y ensaladas. Estudios que se están realizando sobre lo que han consumido las pacientes, están llegando a esa conclusión. Pero no se sabe aún. Lo que sí que se sabe es que los productos que sean vienen del norte de Alemania, y todos miramos ahora reacios a lo que tenemos comprado en la nevera, y me imagino que en los supermercados se notará el miedo de los consumidores.

Como una, por mucho que trate a veces de redactar de una sentada lo que tiene en mente, sea por falta de tiempo o porque al artículo le falta la chispa o el toque final y necesito pensar, lo dejé hoy a la hora de comer en el párrafo anterior, y ahora, al querer retomarlo me encuentro con la "chispa" que le faltaba. Los culpables son los pepinos españoles y admito mi estupor ante la noticia. Es lo que nos faltaba a los españoles, pues cada telediario alemán, al hablar de la crisis griega añade siempre "y la de otros países europeos, como Portugal y España" (siempre espero a que terminen cada frase con nuestro país), recordándonos quién tiene toda la culpa de que los pobres alemanes tengan que pagar tanto. Y ahora encima esto. Con qué cara de española puede ir una por aquí ahora, como yo ahora a dar clase. Como hace nada aprendieron expresiones como "meter la pata" o "cuesta un ojo de la cara", será el día de enseñarles a mis alumnos "me importa un pepino", y aclarar de inmediato que no es el caso. Pero a los agricultores alemanes se les quita un peso de encima pues los pepinos son foráneos, y a los consumidores más, pues siempre es mejor si el mal viene de fuera, y ahora se pueden lavar las manos todos, como hacen los alemanes con la crisis. Pero claro, como indaguemos el asunto bien, al final va a resultar que la culpa la va a tener Zapatero... o si no al tiempo.

domingo, 22 de mayo de 2011

Indignación, reflexión y votación

Debería ser el trío a tener en cuenta cada momento de ejercer la democracia en todo el mundo, pues tu voto sirve para expresar tanto tu indignación como tu reflexión política. En el día de hoy, mientras los colegios electorales siguen abiertos, como ciudadana española por el mundo, no puedo dejar de comentar lo ocurrido en España en la última semana. El movimiento 15-M sorprende, y sorprende el momento, no tanto por la proximidad a las elecciones, sino porque haya surgido en sí. Yo llevo mucho tiempo diciendo que si verdaderamente las cosas están tan mal en España que debería haber una revolución. Y la ha habido, lleva una semana, y seguirá una semana más, según han decidido hoy.

La gente está desencantada y harta de que su trabajo sirva para pagar malamente las facturas y de que en muchos casos no sea la cualificación adquirida sino las leyes del mercado las que determinen tu valía, y que al final éste se haya cargado muchas de las conquistas sociales en el mundo. ¿Pero no vivimos en regímenes capitalistas? Entonces no debería soprendernos que por mucho gobierno socialista que tenga España al final, el formar parte del mundo, el no aislamiento y los dictados del FMI y la Comunidad Europea acaben por darnos toques cuando los gobiernos nacionales permiten barbaridades como la explosión del ladrillo que era la falacia mayor de la economía española, y sus parabienes eran el día al día de los curritos que tenían trabajo y que ahora están en paro y de los constructores y empresas que se forraron a su son. Los de abajo se quedaron sin nada, ¿pero dónde están ahora esos beneficios y esas fortunas, resultado de tanta bonanza?

Que si reflexionas y piensas, el armar una revolución está a un paso, que a la juventud, a la que tanto se le ha acusado de pasividad y tolerancia y de tragar con todo, le tocaba demostrar su disconformidad parecía tan lógico como sorprende que lo haya hecho. Y que el movimiento 15-M reúne a jóvenes y mayores y va más allá de partidos políticos y su denominador común sea el descontento y la indignación no ha de hacernos olvidar que por mucho romanticismo que tengan las revoluciones, si no sirven para nada, se quedarán en eso, además de las consignas de intransigencia que de toda protesta se pueden sacar. Deseo que sea para bien, y que sirva para algo, aunque yo he observado todo sintiendo esta vez los 2000 km que me separan de mi tierra y sin saber qué se está mascando en el aire. Observo con sorpresa las manifestaciones de españoles en el extranjero delante de embajadas y consulados, y como a veces te das por aludido, aunque no quieras, yo me planteo si los de fuera somos los más apropiados para protestar.

Votar es el resultado de todo, de la indignación (o en su defecto de aprobación a la labor de un gobierno), y desde luego es el ejercicio más directo que tenemos para expresar nuestro parecer, acuerdo o desaprobación. Yo voté por correo hace días, volviendo a reflexionar como cada vez si yo, como madrileña no residente tengo "derecho" a votar en elecciones municipales tras las que se tomarán decisiones que repercutirán en todos los madrileños y en cómo se utilizan el dinero de sus impuestos. Yo los pago aquí en Alemania, donde no tengo derecho a votar ningún alcalde, y otros deciden sobre lo que se hace con mi dinero, y yo no tengo posibilidad de ejercer mi indignación, reflexión y voto. Y sin embargo he votado, porque nada de lo que ocurre en España me deja indiferente, y porque aunque haya sido posterior a mi voto, el movimiento del 15-M me desconcierta algo y espero que se sepa canalizar bien. Por eso, y mientras no sepamos por dónde seguirá todo, me parece acertada la decisión del Gobierno de no utilizar la fuerza por mucha jornada de reflexión que fuese el día ayer.

La jornada electoral concluirá con ganadores y perdedores, como en todas las ocasiones, pero creo que estas elecciones municipales son más que eso y han supuesto un catalizador nacional y no al nivel regional que debería ser el tenor de esta llamada a las urnas. Nuestro derecho como ciudadanos es seguir indignándonos, reflexionando y votando. Eso no debemos olvidarlo nunca, pero tampoco que al final las soluciones han de ser reales.