Crecer en España es un buen entrenamiento para la vida, créanme. Nos hace más tolerantes, y no tan tiquismiquis con muchas cosas cotidianas. Que el vecino hace fiesta, nos quedamos tan panchos, sin que nos moleste nada, ni se tenga que sentir mal el susodicho, y menos cuando lo que organiza es una fiesta como las de aquí, prácticamente silenciosas.
Mi vecina de arriba puso ayer un papel en la escalera anunciando que hoy celebraría su cumpleaños, algo que se se suele hacer cuando se hace una fiesta en un piso. Tocó incluso el timbre de mi casa y le dijo a mi hija que tratarían de no meter ruido, y que si fuese muy alto todo, que podríamos subir y darles un toque.
Hoy la vi y la tranquilicé. Y efectivamente, no está siendo para nada la cosa. He oido algunas risas a través de los muros de la casa, alguna voz en la escalera al llegar los invitados, la puerta quizá, que se abre más de lo acostumbrado. Ahora mismo baja alguno que se irá... Pero tampoco son las cinco de la mañana.
Triste que en Alemania haya que avisar tanto de lo que se avecina, cuando siempre pienso que es más la que lías previniendo, que la que se organiza en sí por la fiesta. Pero es la idiosincrasia de la cultura alemana. Todo el mundo tiene asumido que no es normal meter ruido a partir de las ocho de la tarde, como tampoco puedes taladrar, ni clavar clavos, ni hacer nada que moleste a los demás, acústicamente hablando.
Si pienso en los jolgorios familiares que montamos en España cualquier tarde, o domingo, o en un cumpleaños cualquiera, sin avisar, y nadie protesta, me parece que se vive mucho más relajado allí que con tanto control social aquí. Por otra parte en España vale todo a veces, y si alguno se pasa y algún vecino le dice que tiene que levantarse a las seis para ir a trabajar, muchos se reirán de él.
Ay los extremos. Qué poco me gustan, ni unos ni otros. Con lo fácil que sería si todos llevásemos puesto un dispositivo de civismo de lo que es normal, sin pecar de estruendo, ni de chafarte la fiesta mandando hablar bajo a tus invitados.
Por eso no voy a celebrar ya nada gordo en mi casa. Para qué. Pero le voy a decir a la vecina en cuanto la vea, que no les he oido ni cantar el "feliz cumpleaños", ni tampoco música ni nada. Vaya guateque. Mis hijas se han dormido como si tal cosa, y eso que la fiesta era justo arriba de las habitaciones. La próxima vez que ponga carteles más grandes aún en la escalera y que avise con más días de antelación. Para que sea más sonado aún.
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jueves, 20 de febrero de 2014
lunes, 20 de mayo de 2013
Las diferencias entre una madre alemana y una española
Terminamos un fin de semana largo, pues hoy ha sido jornada festiva en Alemania, Pentecostés. El tiempo no ha acompañado nada de nada, pero algo había que hacer, y una amiga española y yo hemos llevado a nuestros hijos a un bosque, a que escalasen en un recorrido que hay entre los árboles, y que parecía, por la frondosidad del bosque, digno del Amazonas. De camino, el hijo de mi amiga resumió claramente las diferencias entre las madres españolas y alemanas. Nosotras estaríamos todo asustadas mientras los críos escalaban enganchados a cuerdas. Cuidado. Ágarrate bien. No te sueltes. Ay, qué alto está. No te caigas. Y una madre alemana diría. Bien. Sigue. Qué bien lo haces. Venga, que no va a pasar nada. Adelante. Estoy muy orgullosa de ti. Y de producirse un accidente, la alemana diría: Venga, levántate y sigue, que no pasa nada. Esto curte. Y la española: ¿Ves? Te lo dije. Sabía que esto iba a pasar. Mira que te lo tengo dicho. ¿A que te doy encima?
Mi amiga y yo nos hemos desternillado de risa, pero razón no le faltaba al muchacho, y mis hijas se reían diciendo que sí, que es cierto, que así somos las españolas. Luego oímos la descripción tras ponerse las cuerdas y arneses de lo que tenían que hacer y lo que no debían hacer durante el circuito sobre redes, troncos, rampas, y todo esto a muchos metros sobre el suelo, y cuando oímos lo que podía pasar con las manos si las metiesen en tal agujero, y tal y tal, nos pusimos en guardia las españolas, y yo casi preferí no escuchar más.
Por suerte no ha ocurrido nada, y todo se ha quedado en risas sobre las diferencias culturales. Pero para eso nosotras nos desvivimos porque coman al mediodía algo caliente, o no les mandamos a las siete y media de la mañana solos siendo bien pequeñitos por la calle o el metro. Ni los dejamos solos siendo demasiado pequeños.
Yo solo sé que mis hijas, la semana pasada, tras no haberme tenido un fin de semana, al volver me pusieron un menú para toda la semana: un día cocido, otro tortilla de patata, otro croquetas. Alguna ventaja tenían que tener, aunque seamos unas histéricas que ven peligros por todos lados...
Mi amiga y yo nos hemos desternillado de risa, pero razón no le faltaba al muchacho, y mis hijas se reían diciendo que sí, que es cierto, que así somos las españolas. Luego oímos la descripción tras ponerse las cuerdas y arneses de lo que tenían que hacer y lo que no debían hacer durante el circuito sobre redes, troncos, rampas, y todo esto a muchos metros sobre el suelo, y cuando oímos lo que podía pasar con las manos si las metiesen en tal agujero, y tal y tal, nos pusimos en guardia las españolas, y yo casi preferí no escuchar más.
Por suerte no ha ocurrido nada, y todo se ha quedado en risas sobre las diferencias culturales. Pero para eso nosotras nos desvivimos porque coman al mediodía algo caliente, o no les mandamos a las siete y media de la mañana solos siendo bien pequeñitos por la calle o el metro. Ni los dejamos solos siendo demasiado pequeños.
Yo solo sé que mis hijas, la semana pasada, tras no haberme tenido un fin de semana, al volver me pusieron un menú para toda la semana: un día cocido, otro tortilla de patata, otro croquetas. Alguna ventaja tenían que tener, aunque seamos unas histéricas que ven peligros por todos lados...
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viernes, 5 de abril de 2013
¿Quién se bebe mi bañera?
Atención al dato que se publicó ayer. Cada alemán bebe de media una bañera de alcohol al año: nada menos que unos 140 litros entre cerveza, vino, cava y licores. Teniendo en cuenta que yo no bebo apenas, eso quiere decir que alguien se ha tomado mis 140 litros. Otro dato interesante: cada alemán consume 1.096 animales al año, dice también la estadística. Si publican esas cifras, no me extraña que los niños alemanes sigan en sus trece de hacerse vegetarianos. Conozco un montón, y mi hija mayor está tentada de ello. Por suerte le gusta todavía el chorizo, el lomo, y las salchichas, así que no está perdida a la causa.
También se publicó que fumar está cada vez menos de moda, y que son menos los jóvenes que se inician en este hábito. Pero beber está más de moda que nunca. Ahora que vivo sola podría darme por la bebida, pero no va a ser caso. Y tampoco les quiero quitar mi bañera a los que se la beben.
Más datos. Ayer abrió nuestro aeropuerto de Castellón. La ciudad alemana de Kassel tiene desde ayer un aeropuerto. Muchos dicen que no era necesario, pues en esa región céntrica de Alemania hay unos cuantos, como el de Frankfurt a 80 km. De hecho el primer vuelo que iba a salir hoy lo han cancelado por falta de pasajeros. Seguiré al tanto del uso de la millonada que ha costado.
También se inauguraron en Hamburgo ayer las Tanzende Türme, "las torres bailantes", del arquitecto Hadi Teherani. Son dos torres que dan ahora la bienvenida a todo el que vaya a la Reeperbahn, la calle más irreverente de Hamburgo, arteria principal de St. Pauli y de todo lo pecaminoso y más de lo que hay en ella. Algunos dicen que será el nuevo símbolo del barrio. Otros que no pegan nada en el estilo de la calle. Son dos torres, inclinadas en su parte de arriba y abajo también, no tanto como las torres Kio, porque aquí no se construyen metáforas. Así las fotografié yo hace un año, y a mí ya me parecieron terminadas.
Hablando de alcohol, todos estos son los que se beben mis 140 litros. A saber lo que se consume solo en esta calle y las de alrededor. El edificio algo más alto que se ve a la derecha de las torres es otro simbolo, no por bonito, sino porque debajo tiene una gasolinera Esso de la que es archisabido que vende más litros de alcohol que de gasolina. Casi nada.
También se publicó que fumar está cada vez menos de moda, y que son menos los jóvenes que se inician en este hábito. Pero beber está más de moda que nunca. Ahora que vivo sola podría darme por la bebida, pero no va a ser caso. Y tampoco les quiero quitar mi bañera a los que se la beben.
Más datos. Ayer abrió nuestro aeropuerto de Castellón. La ciudad alemana de Kassel tiene desde ayer un aeropuerto. Muchos dicen que no era necesario, pues en esa región céntrica de Alemania hay unos cuantos, como el de Frankfurt a 80 km. De hecho el primer vuelo que iba a salir hoy lo han cancelado por falta de pasajeros. Seguiré al tanto del uso de la millonada que ha costado.
También se inauguraron en Hamburgo ayer las Tanzende Türme, "las torres bailantes", del arquitecto Hadi Teherani. Son dos torres que dan ahora la bienvenida a todo el que vaya a la Reeperbahn, la calle más irreverente de Hamburgo, arteria principal de St. Pauli y de todo lo pecaminoso y más de lo que hay en ella. Algunos dicen que será el nuevo símbolo del barrio. Otros que no pegan nada en el estilo de la calle. Son dos torres, inclinadas en su parte de arriba y abajo también, no tanto como las torres Kio, porque aquí no se construyen metáforas. Así las fotografié yo hace un año, y a mí ya me parecieron terminadas.
Hablando de alcohol, todos estos son los que se beben mis 140 litros. A saber lo que se consume solo en esta calle y las de alrededor. El edificio algo más alto que se ve a la derecha de las torres es otro simbolo, no por bonito, sino porque debajo tiene una gasolinera Esso de la que es archisabido que vende más litros de alcohol que de gasolina. Casi nada.
martes, 1 de enero de 2013
Dos minutos en el nirvana
Todavía tengo que contar la anécdota de la Nochevieja, o de la entrada y salida del año, o del Rutsch, el 'resbalón' como lo llaman los alemanes. Como la Navidad fusión me la tomo muy en serio, estábamos con las uvas en la mano a pocos minutos de las doce con Televisión Española puesta en el ipad, pues no la recibo en la tele, y en el televisor veíamos imágenes de la fiesta en Berlín para recibir el año. Cuando faltaba medio minuto y empezó la cuenta atrás en Alemania, en España, Anne Igartiburu e Imanol Arias seguían dando instrucciones para la toma de las uvas, todo tranquilotes. Yo estaba ya casi de los nervios, pues empecé a ver escenarios apocalípticos en mi mente: así nos va en España, que hasta vamos retrasados al entrar al nuevo año, que hasta en esto nos ganas los alemanes, que basta ya de recortes en España, que a este paso nos quitan unos minutos de cada año también y en nada regresaremos al pasado, pues el futuro lo perdimos por el camino especulando y jugando al Monopoly.
Al hablar después de las uvas se lo conté a mi familia en España, que aplatanados por el efecto del champán del sorbete de limón, no le dio más importancia. Pero mi cuñada dijo que sí, que era preocupante.
Pero como una comenta todo a todo el mundo, un amigo mío se echó a reír y me dijo que eso es el retardo de internet, lo que se tarda desde que se emite la señal hasta que aparece en mi pantallita. Me siento ahora como una pardilla el día de los Santos Inocentes, tras una inocentada. Pero sinceramente, imagínense la situación: el año se acababa en Alemania y ya brindaban y se besaba todo el mundo a los pies de la Puerta se Brandemburgo, y en el 2013, y yo con las uvas en la mano y en la imagen toda España en vilo por el inminente comienzo de las campanadas, seguía en el 2012. Por eso, cuando sonaron, respiré aliviada. Y si ahora encima resulta que me las comí tras todos los españoles, mi desconcierto es mayor..
Asi que animo a todos los informáticos del mundo a trabajar en esto en el 2013. Ya sé que hay problemas más gordos que solucionar este año, pero esto está todavía algo chapucero con lo del retardo. Admito mi parte de culpa en esto: si solo hubiese puesto TVE no me hubiera pasado esto; pero yo soy así, y quiero estar en varios sitios a la vez, qué le vamos a hacer. Pero entré algo desconcertada en el nuevo año y esperando que eso no signifique nada. Menos mal que en TVE mencionaron a todos los españoles que vivimos en el extranjero, porque si no pensaría que no existo. Por eso aquí va el primer post del 2013, para que quede constancia de ello.
Al hablar después de las uvas se lo conté a mi familia en España, que aplatanados por el efecto del champán del sorbete de limón, no le dio más importancia. Pero mi cuñada dijo que sí, que era preocupante.
Pero como una comenta todo a todo el mundo, un amigo mío se echó a reír y me dijo que eso es el retardo de internet, lo que se tarda desde que se emite la señal hasta que aparece en mi pantallita. Me siento ahora como una pardilla el día de los Santos Inocentes, tras una inocentada. Pero sinceramente, imagínense la situación: el año se acababa en Alemania y ya brindaban y se besaba todo el mundo a los pies de la Puerta se Brandemburgo, y en el 2013, y yo con las uvas en la mano y en la imagen toda España en vilo por el inminente comienzo de las campanadas, seguía en el 2012. Por eso, cuando sonaron, respiré aliviada. Y si ahora encima resulta que me las comí tras todos los españoles, mi desconcierto es mayor..
Asi que animo a todos los informáticos del mundo a trabajar en esto en el 2013. Ya sé que hay problemas más gordos que solucionar este año, pero esto está todavía algo chapucero con lo del retardo. Admito mi parte de culpa en esto: si solo hubiese puesto TVE no me hubiera pasado esto; pero yo soy así, y quiero estar en varios sitios a la vez, qué le vamos a hacer. Pero entré algo desconcertada en el nuevo año y esperando que eso no signifique nada. Menos mal que en TVE mencionaron a todos los españoles que vivimos en el extranjero, porque si no pensaría que no existo. Por eso aquí va el primer post del 2013, para que quede constancia de ello.
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domingo, 2 de diciembre de 2012
Los 300 panes nuestros de cada día
Hasta que no he tenido una amiga "panarra", no me he dado cuenta de lo que tenemos aquí en Alemania. A mi amiga (española) le ha dado por aprender a hacer pan: nada de las barras de pan de toda la vida, sino pan de cereales, a la alemana, o con más artesanía o mejores ingredientes, como se hacía antes en España. Se lo han cargado todo con la producción industrial, y la norma son barras de pan que saben todas iguales o insípidas y terminan chiclosas. Aquí tengo que admitir que no es el caso, que se cuida el pan nuestro de cada día.
Se puede vivir sin pan, pero le faltaría mucho a nuestra alimentación. Y si encima hay montones de tipos diferentes de pan, más aún. En Alemania hay nada menos que 300 panes que se pueden distinguir claramente, y los alemanes, que son muy previsores, tienen registrados cada uno de ellos en el "Registro Alemán del Pan". Es más, el gremio panadero quiere incluir la elaboración alemana del pan en la Unesco, como Patrimonio de la Humanidad. Razón no les falta, por muy exagerado que parezca. No hay más que entrar en cualquier panadería y ver tanta variedad, y una elaboración más cuidada. O no hay más que hablar con alemanes que viven fuera de su patria: renegarán de los panes del lugar donde viven, y añorarán su pan negro; serán capaces de hacerlo ellos mismos, o si la distancia lo permite, con países fronterizos con Alemania, ir de vez en cuando a la compra en Alemania. O basta con ver la densidad de panaderías por kilómetro cuadrado. En una plaza o calle habrá varias muy próximas. Como bares en España.
Cifras: cada alemán consume unos 53 kg al año de media. Pero los turcos 200 kg, lo cual tampoco dice nada. En Alemania hay 44.000 panaderías, y la variedad es inmensa, como vemos. Un artículo que he encontrado señala que el oficio de panadero no se aprende como profesión en España, que no hay titulación para ello. Aquí sí, ya que cualquiera no puede hacer pan.
Al aprender alemán llama la atención la de palabras que contienen la palabra pan: el Abendbrot, el 'pan de la tarde', que no es más que la cena, aunque se coma una sopa; el Frühstücksbrot, el del desayuno, el Pausenbrot, el del recreo Yo no le he dado mucha importancia a lo largo de mis muchos años en Alemania, pero a través de mis hijas, sobre todo la mayor, que tras una semana en España empieza a protestar y querer pan integral "decente", me he dado cuenta del mendrugo de patria que es para los alemanes que el pan sea de buena calidad y variado.
La gente se queja a veces del precio del pan, aquí también, pero 3 o 4 € por un pan, de buena calidad, no lo es tanto, si pensamos en los ingredientes, en la elaboración. No tenemos problema en gastarnos esa cantidad a veces en una bebida en un bar o en un capuccino, y el pan nos da para más de un rato.
Y con la visita de mi amiga de Madrid, he aprendido de todo: sobre la "masa madre", que aquí es normalísimo que lo lleven los panes, y yo no lo había apreciado. El viernes por la mañana lo dedicamos a turismo culinario: de panadería en panadería, con una selección que yo había hecho con ayuda de internet y un amigo mío alemán. El éxito fue total, en vista a como iba el maletero de mi coche. Tras otros tours de compras mi maletero está llena de cosas más fashion que de panes...
El olor que llevábamos en el coche fue espectacular. Gracias a mi amigo, descubrimos una panadería "de cristal", es decir, transparente, en la que se ve la elaboración, el molino de piedra, y al panadero que decora las bolsas de papel en las que te lo meten, el mismo que elabora y te vende el pan. Luego fuimos a un sitio cerca de mi casa, en el campo, donde elaboran pan con una receta de hace 200 años, sin cambiarla y donde hornean pan de miércoles a sábado, y lo venden de 11 a 13 h. Te lo dan calentito, un pedazo de pan de kilo y medio o dos. A mí amiga le hacían chiribitas los ojos de la emoción y yo me he dado cuenta de lo que no he apreciado durante años. El pan de buena calidad aguanta 4 semanas, leo ahora. Piensen entonces en esas barras que al día siguiente están incomibles.
Mi amiga va ahora de camino a Madrid, con una maleta llena de panes y algún ingrediente que otro. Yo me lo he pasado pipa, y no solo por los panes, pero ha sido interesante ver esta tierra en la que vivo con ojos de "panarra". Sigan haciendo reservas de vacaciones en mi casa, cuéntenme previamente de sus aficiones e intereses, y habrá rutas guiadas especializadas. Es un placer aprender de cosas que uno da por normales y poco importantes.
Se puede vivir sin pan, pero le faltaría mucho a nuestra alimentación. Y si encima hay montones de tipos diferentes de pan, más aún. En Alemania hay nada menos que 300 panes que se pueden distinguir claramente, y los alemanes, que son muy previsores, tienen registrados cada uno de ellos en el "Registro Alemán del Pan". Es más, el gremio panadero quiere incluir la elaboración alemana del pan en la Unesco, como Patrimonio de la Humanidad. Razón no les falta, por muy exagerado que parezca. No hay más que entrar en cualquier panadería y ver tanta variedad, y una elaboración más cuidada. O no hay más que hablar con alemanes que viven fuera de su patria: renegarán de los panes del lugar donde viven, y añorarán su pan negro; serán capaces de hacerlo ellos mismos, o si la distancia lo permite, con países fronterizos con Alemania, ir de vez en cuando a la compra en Alemania. O basta con ver la densidad de panaderías por kilómetro cuadrado. En una plaza o calle habrá varias muy próximas. Como bares en España.
Cifras: cada alemán consume unos 53 kg al año de media. Pero los turcos 200 kg, lo cual tampoco dice nada. En Alemania hay 44.000 panaderías, y la variedad es inmensa, como vemos. Un artículo que he encontrado señala que el oficio de panadero no se aprende como profesión en España, que no hay titulación para ello. Aquí sí, ya que cualquiera no puede hacer pan.
Al aprender alemán llama la atención la de palabras que contienen la palabra pan: el Abendbrot, el 'pan de la tarde', que no es más que la cena, aunque se coma una sopa; el Frühstücksbrot, el del desayuno, el Pausenbrot, el del recreo Yo no le he dado mucha importancia a lo largo de mis muchos años en Alemania, pero a través de mis hijas, sobre todo la mayor, que tras una semana en España empieza a protestar y querer pan integral "decente", me he dado cuenta del mendrugo de patria que es para los alemanes que el pan sea de buena calidad y variado.
La gente se queja a veces del precio del pan, aquí también, pero 3 o 4 € por un pan, de buena calidad, no lo es tanto, si pensamos en los ingredientes, en la elaboración. No tenemos problema en gastarnos esa cantidad a veces en una bebida en un bar o en un capuccino, y el pan nos da para más de un rato.
Y con la visita de mi amiga de Madrid, he aprendido de todo: sobre la "masa madre", que aquí es normalísimo que lo lleven los panes, y yo no lo había apreciado. El viernes por la mañana lo dedicamos a turismo culinario: de panadería en panadería, con una selección que yo había hecho con ayuda de internet y un amigo mío alemán. El éxito fue total, en vista a como iba el maletero de mi coche. Tras otros tours de compras mi maletero está llena de cosas más fashion que de panes...
Mi amiga va ahora de camino a Madrid, con una maleta llena de panes y algún ingrediente que otro. Yo me lo he pasado pipa, y no solo por los panes, pero ha sido interesante ver esta tierra en la que vivo con ojos de "panarra". Sigan haciendo reservas de vacaciones en mi casa, cuéntenme previamente de sus aficiones e intereses, y habrá rutas guiadas especializadas. Es un placer aprender de cosas que uno da por normales y poco importantes.
lunes, 13 de agosto de 2012
Imitando el verano
Desde que volví de España hace dos semanas, me vengo riendo con mi hija pequeña, que es muy cómica, por sus observaciones de campo hechas en España. Mis hijas son muy observadoras, y a los que vivimos entre dos culturas, nos llama todo la atención, y nos pasamos la vida analizando (prueba de ello es este blog). Desternillante es cuando me contaron que mis padres las llevaron al santurio cerca del pueblo, en plan turismo, y que casualmente había misa. Les pareció muy divertido que todas las asistentes fuesen "abuelinas", como ellas dicen, y que recitaran todas ininteligibles oraciones sin ganas ni pasión, toda una letanía aburridísima y sosa. Y entremedias los abanicos, todos al unísono. Yo recordé muchas misas de mi infancia, en el "santamariamadredediosruegapornosotrospecadoresahorayenlahoradenuestramuerteamen", que yo les recité, y ellas dijeron "¡Eso!!!". Y no es que las misas en Alemania sean un sarao, pues te duermen a cánticos con el órgano, y todos saben cantar con una hoja con partituras, menos yo, y es todo tan solemne, como todo lo que hacen en este país, pues se lo toman todo en serio, que sales, tras una hora, totalmente descolocado.
Y luego la pequeña ha cogido la esencia de Extremadura, de las conversaciones de la gente, e imita muy bien a más de una señora del pueblo, que cuando las ven, les preguntan diez cosas seguidas sin esperar respuesta; es más, las mismas señoras, responden a las preguntas y dejan a mis hijas sin decir ni mu escuchando el monólogo: "Hola bonitas, ¿habéis venido al pueblo?, ¿a que os gusta?, claro que sí. Y estáis jugando a las cartas. Me encantan las cartas. Mi juego favorito es el tute. ¿Y qué os gusta más, Alemania, o España? Bueno, las dos cosas ..." y blablabla.
Si pienso ahora en todo esto, es porque mi familia anda por allí, y me acuerdo de momentos y situaciones y me río yo sola, y porque, aunque soy poco de pueblo, siento envidia cochina de todos los que están de vacaciones ahora mismo, por qué no decirlo. Hoy estoy de lunes, tras el madrugón, tras una semana y media de colegio en este mes de agosto en el que definitivamente me han robado la sensación de verano. Sé de muchos familiares y amigos que se van de vacaciones ahora, esta segunda quincena, y a todos ellos les mando mi cariño y deseo de que disfruten; que por muy mal que esté el país, el veranito no se lo quita nadie a los españoles, y los alemanes, al fin y al cabo nos morimos de envidia de que el sur tenga veranos como mandan los cánones, que se pueda ir todos los días a la piscina, y que uno se pueda poner tres meses seguidos ropa de verano. Lo digo ahora, que tengo los pies y las manos heladas. Reflexionen y ante todo, disfruten. Tómense el aperitivo por mí, y suden a gusto, que no es nada malo, que el mes de agosto está para eso, y no para estar congelado a punto de recoger a la niña del colegio.
Y luego la pequeña ha cogido la esencia de Extremadura, de las conversaciones de la gente, e imita muy bien a más de una señora del pueblo, que cuando las ven, les preguntan diez cosas seguidas sin esperar respuesta; es más, las mismas señoras, responden a las preguntas y dejan a mis hijas sin decir ni mu escuchando el monólogo: "Hola bonitas, ¿habéis venido al pueblo?, ¿a que os gusta?, claro que sí. Y estáis jugando a las cartas. Me encantan las cartas. Mi juego favorito es el tute. ¿Y qué os gusta más, Alemania, o España? Bueno, las dos cosas ..." y blablabla.
Si pienso ahora en todo esto, es porque mi familia anda por allí, y me acuerdo de momentos y situaciones y me río yo sola, y porque, aunque soy poco de pueblo, siento envidia cochina de todos los que están de vacaciones ahora mismo, por qué no decirlo. Hoy estoy de lunes, tras el madrugón, tras una semana y media de colegio en este mes de agosto en el que definitivamente me han robado la sensación de verano. Sé de muchos familiares y amigos que se van de vacaciones ahora, esta segunda quincena, y a todos ellos les mando mi cariño y deseo de que disfruten; que por muy mal que esté el país, el veranito no se lo quita nadie a los españoles, y los alemanes, al fin y al cabo nos morimos de envidia de que el sur tenga veranos como mandan los cánones, que se pueda ir todos los días a la piscina, y que uno se pueda poner tres meses seguidos ropa de verano. Lo digo ahora, que tengo los pies y las manos heladas. Reflexionen y ante todo, disfruten. Tómense el aperitivo por mí, y suden a gusto, que no es nada malo, que el mes de agosto está para eso, y no para estar congelado a punto de recoger a la niña del colegio.
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jueves, 9 de agosto de 2012
La carta de amor
En mis años como española en Alemania, me han preguntado muchas veces que cómo se escribía o decía esto o lo otro en español, me han pedido ayuda con reservas de hotel, me han pedido escribir alguna felicitación, pero lo de hoy nunca. Hoy me ha llegado el correo de una alumna mía pidiéndome que le corrigiese una carta de amor a su marido. Ambos están en una de mis clases, y siempre me maravillo de lo enamoradísimos que están durante la clase: él la rodea con el brazo, ella le mira embelesada, si uno falta el otro también (hay matrimonios que aunque falte uno el otro viene, faltaría más). Siempre cuentan orgullosos que están casados de segundas nupcias, y hablan de su colección de hijos (común no tienen ninguno), los de ella, los de él. De vacaciones se llevan a alguno de la colección, los más pequeños. Y ahora cumplen 10 años de casados y a ella se le ha ocurrido escribirle en español lo mucho que le quiere y lo feliz que es a su lado. Y ahí entro yo... A mí me parece que estoy más veces de la cuenta donde nadie me llama, pero como su profesora que soy, se trata de un asesoramiento lingüístico, y me siento orgullosa de haberles concienciado a todos en clase de la importancia de escribir bien. Así que me ha mandado hoy su carta, para que se la corrija. Como le he dicho antes al devolvérsela, es lo más bonito que he corregido jamás. Suelo corregir de todo: redacciones sobre vacaciones, postales, textos sobre temas más serios. ¿Pero una carta de amor? ¿Y en primera persona? No voy a entrar ni en el contenido, por respeto, ni en algunos pequeños errores, como cuando le dice que es su "marido favorito", algo que, siceramente, he dejado, pues ¿por qué no?, aunque podría parecer que tiene más. Pero el mensaje estaba claro, y me ha parecido tan bonito y yo he entendido perfectamente lo que quería decir: que como él ninguno.
Ay el amor. Tema espinoso. Si ya es difícil ser romántico en tu propia lengua, y más tras 10 años casados, más lo es en una extranjera. A mí me cuesta en todas, pues ser sentimental y sensible no equivale a ser romántico. Eso o lo eres o no lo eres. Para los que no lo sepan, la lengua alemana se presta mucho para el amor y tiene formas muy bonitas de expresar las cosas. Lástima que muchos se crean que es una lengua dura, pues no es el caso. Me daba la sensación por eso, que lo que le había escrito a su marido hubiese sonado más bonito en alemán, pero ésa es mi impresión. A ella le parecerá al revés: mejor en español. Ahora me ha dado las gracias, diciéndome que es una empollona, pero que se ha dado cuenta de que tiene que aprender más gramática. Si al final va a ser mi lema: no se trata de las florituras ni de las palabras que elijamos, sino de la fluidez, de que salgan y tomen sentido, aunque suenen como un pequeño zarpazo a veces.
Ahora pienso en ésos que ejercían antiguamente escribiendo cartas de amor para los que no sabían escribir. Cartas de amor por encargo: qué poder tienes en tus manos. Puedes escribir lo que quieras y liarla. Pero es difícil hacer algo así y no sucumbir ante tanto sentimiento y sinceridad de corazón. Olé por la carta. Pueden mandarme más. Creo que lo incluiré en mis clases como ejercicio. Normalmente en vacaciones les "sugiero" que me manden una postal desde su lugar de vacaciones, y siempre llegan unas cuantas y tengo una buena colección. A lo mejor ahora les pido que les escriban a la parienta o al novio una carta de amor en español. No es un mal ejercicio para reflexionar.
Ay el amor. Tema espinoso. Si ya es difícil ser romántico en tu propia lengua, y más tras 10 años casados, más lo es en una extranjera. A mí me cuesta en todas, pues ser sentimental y sensible no equivale a ser romántico. Eso o lo eres o no lo eres. Para los que no lo sepan, la lengua alemana se presta mucho para el amor y tiene formas muy bonitas de expresar las cosas. Lástima que muchos se crean que es una lengua dura, pues no es el caso. Me daba la sensación por eso, que lo que le había escrito a su marido hubiese sonado más bonito en alemán, pero ésa es mi impresión. A ella le parecerá al revés: mejor en español. Ahora me ha dado las gracias, diciéndome que es una empollona, pero que se ha dado cuenta de que tiene que aprender más gramática. Si al final va a ser mi lema: no se trata de las florituras ni de las palabras que elijamos, sino de la fluidez, de que salgan y tomen sentido, aunque suenen como un pequeño zarpazo a veces.
Ahora pienso en ésos que ejercían antiguamente escribiendo cartas de amor para los que no sabían escribir. Cartas de amor por encargo: qué poder tienes en tus manos. Puedes escribir lo que quieras y liarla. Pero es difícil hacer algo así y no sucumbir ante tanto sentimiento y sinceridad de corazón. Olé por la carta. Pueden mandarme más. Creo que lo incluiré en mis clases como ejercicio. Normalmente en vacaciones les "sugiero" que me manden una postal desde su lugar de vacaciones, y siempre llegan unas cuantas y tengo una buena colección. A lo mejor ahora les pido que les escriban a la parienta o al novio una carta de amor en español. No es un mal ejercicio para reflexionar.
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El maravilloso lenguaje
viernes, 27 de julio de 2012
Se hizo el silencio
Seguimos de verano total, y si lo comento de nuevo es porque aquí cada día de verano que tengamos hay que celebrarlo. Digamos que como son tan pocos, eso te condiciona a la hora de elegir actividades, y te obligas a hacer algo al aire libre, pues no es que si lo dejas para otra ocasión tienes muchos más días que elegir. Mis hijas querían ir hoy al cine, pero íbamos con otro niño alemán, así que nos decantamos por la piscina, para que no piense que somos raras. A todo esto aquí las piscinas son muchas veces lagos transformados en algo que parece una piscina, y yo, tan melindrosita que soy para esas cosas solo me baño si veo el mosaico azul del suelo y el agua es "azul". Pero esto tiene que ver con la socialización de mi infancia, al igual que la de la gente aquí, pues en Alemania en cualquier parque montan un pilón en verano donde los niños bien pequeños se meten desnudos y sin pañal si hace falta y donde a mí me daba grima ver a mis hijas meterse cuando eran pequeñas, pues en mi opinión era todo demasiado "natural". Y sin embargo hoy he notado el "daño" que les causan a mis hijas los veranos en España. Hoy, mi pequeña, que en España no salía prácticamente del agua, se ha bañado una sola vez y no quiso bañarse más. Me dijo que no le gustaba el agua, que bucear era como hacerlo en las tinieblas. Qué miedo, no quiero ni pensarlo.
Pero lo que quería comentar es la anécdota siguiente, que me ha parecido curiosísima. En toda la algarabía de la piscina, el jaleo de voces, lo normal en un sitio público, de repente sonó una voz a través de la megafonía pidiendo la atención de todos. Yo no di crédito a mis oídos porque al instanté silenció toda la piscina, en el agua y fuera. Todos se pusieron a escuchar. La voz siguió: "Hay dos coches que están bloqueando los accesos a dos casas. Son los vehículos con matrícula X e Y. Por favor retírenlos de inmediato porque los vecinos afectados van a llamar a la grúa". Le faltó decir "cambio y corto" pero de inmediato las voces rompieron el silencio sepucral durante el mensaje comunicado. Yo me reí, por la solemnidad del momento y me preguntaba si en España, al saberse de qué se trataba la gente no se hubiese puesto a hablar antes. Y recordé una situación parecida el sábado pasado, en un bar de carretera en plena Castilla. Los camareros empezaron a preguntar a todos los clientes, uno a uno, si un vehículo rojo que estaba delante de otro que no podía salir, era suyo. No era de nadie. A todo esto, tras pedir yo y mis acompañantes unos refrescos y estar en la barra, llega una estúpida y nos dice que ese sitio era suyo, que estaba en el baño y "había acordado" con la camarera que se lo pusiese justo en ese sitio en el que yo me había instalado. Como no soy nada beligerante, y menos si estoy toda relajada y a gusto, me fui, no sin comentar después que eso era el colmo, que hubiese sitios guardados invisiblemente. A partir de ahora usen este método en la playa, en las tumbonas del hotel, y digan todo convencidos "ese es mi sitio". Luego me arrepentí de no haberle dicho que de qué iba. Pero lo mejor fue que el coche de fuera que entorpecía era suyo, de quién si no. Y hoy me acordé de la situación y de nuestra indefensión a veces ante la estupidez en España, y de cómo nadie montó ninguna ante la desfachatez de la tipa, que para tomarse un té plantó su coche delante de otro, tan ricamente. En Alemanía la megafonía paralizó toda una piscina y a sus bañistas, y la amenaza de la grúa era real. Formas diferentes de solucionar la tontería humana, como vemos.
Pero lo que quería comentar es la anécdota siguiente, que me ha parecido curiosísima. En toda la algarabía de la piscina, el jaleo de voces, lo normal en un sitio público, de repente sonó una voz a través de la megafonía pidiendo la atención de todos. Yo no di crédito a mis oídos porque al instanté silenció toda la piscina, en el agua y fuera. Todos se pusieron a escuchar. La voz siguió: "Hay dos coches que están bloqueando los accesos a dos casas. Son los vehículos con matrícula X e Y. Por favor retírenlos de inmediato porque los vecinos afectados van a llamar a la grúa". Le faltó decir "cambio y corto" pero de inmediato las voces rompieron el silencio sepucral durante el mensaje comunicado. Yo me reí, por la solemnidad del momento y me preguntaba si en España, al saberse de qué se trataba la gente no se hubiese puesto a hablar antes. Y recordé una situación parecida el sábado pasado, en un bar de carretera en plena Castilla. Los camareros empezaron a preguntar a todos los clientes, uno a uno, si un vehículo rojo que estaba delante de otro que no podía salir, era suyo. No era de nadie. A todo esto, tras pedir yo y mis acompañantes unos refrescos y estar en la barra, llega una estúpida y nos dice que ese sitio era suyo, que estaba en el baño y "había acordado" con la camarera que se lo pusiese justo en ese sitio en el que yo me había instalado. Como no soy nada beligerante, y menos si estoy toda relajada y a gusto, me fui, no sin comentar después que eso era el colmo, que hubiese sitios guardados invisiblemente. A partir de ahora usen este método en la playa, en las tumbonas del hotel, y digan todo convencidos "ese es mi sitio". Luego me arrepentí de no haberle dicho que de qué iba. Pero lo mejor fue que el coche de fuera que entorpecía era suyo, de quién si no. Y hoy me acordé de la situación y de nuestra indefensión a veces ante la estupidez en España, y de cómo nadie montó ninguna ante la desfachatez de la tipa, que para tomarse un té plantó su coche delante de otro, tan ricamente. En Alemanía la megafonía paralizó toda una piscina y a sus bañistas, y la amenaza de la grúa era real. Formas diferentes de solucionar la tontería humana, como vemos.
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