Esta semana he mostrado en una de mis clases el anuncio de la lotería de este año. Si me gusta el anuncio es porque juega con toda la psicología de lo que significa para los españoles el sorteo, y el comprar lotería aquí y allá por si toca... Y por supuesto que el de este año toca la fibra sensible, por pensar que alguien pueda hacer eso: guardarle un décimo premiado a alguien que no ha podido comprarlo. A todos nos gusta creer en el género humano aunque la vida nos vapulee y nos muestre lo contrario.
Pues bien, los alemanes me hicieron sudar el otro día explicádoles lo que ocurre en el anuncio. No lo pillaban. No entendían qué hacía toda esa gente celebrando junta ni tampoco tanta lágrima. Uno no hacía más que preguntar que por qué había bajado el hombre que no tenía un décimo premiado. Por cortesía hacia sus conocidos, que han ganado, y a los que probablemente vea casi todos los días, les expliqué, para que no piensen que no se alegra por ellos. Pero por qué ha comprado tanta gente ese número, volvían a preguntar. Porque la psicología de la lotería logra que tras ver un día tras otro los décimos en el bar en el que te tomas siempre un café, acabes por comprar uno, para evitar justamente lo que pasa en el anuncio, les dije. No parecían muy convencidos. Estaban más serios que si verdaderamente Antonio, el del bar, no le hubiese guardado un décimo al pobre apenado.
Pero el colmo de la alemanidad me vino cuando uno me explicó todo convencido que seguramente la mujer sabía que el del bar le había guardado un décimo a su marido, y que por eso demostró tanta insistencia al mandarlo al bar. Tuve que reconocer que no me había parado a pensar en tal posibilidad, pero para eso están los alemanes, para encontrar una explicación para todo. Le dije que sí, que podría ser, pero que el anuncio lo deja en el aire. Él estaba convencidísimo de que así era.
En el aire, pienso ahora. Eso no funciona en Alemania, y por eso aquí sería impensable un sorteo así, y mucho menos televisado y con lágrimas. No, si está claro que tiene que haber una explicación para que todos los españoles se dejen llevar año tras año por todo este rito de la lotería, desde el anuncio, hasta el día después, "el de la salud", como me explicaron hace poco, por la frase aquella de "no nos ha tocado pero que al menos tengamos salud". Y que podramos llegar otro año más a otro sorteo de la lotería, y comprar algún décimo, añado yo ahora. Por cierto, yo no llevo ninguno. Claro, como por aquí en ningún bar ni en ninguna parte se ven décimos...
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miércoles, 26 de noviembre de 2014
miércoles, 12 de noviembre de 2014
Una de globos biodegradables
Con emoción seguí el domingo por la tarde la retransmisión en directo de la conmemoración de los 25 años de la caída del Muro de Berlín. No por tardar en hacer una reseña del aniversario de tal fecha histórica es menor la importancia que le doy. Vi por televisión las imágenes de esa instalación de globos con luz que dejaban volar uno a uno las personas que los apadrinaban con la mirada alemana que me permiten mis casi 25 años aquí. Eran biodegradables, explicaron en televisión, por si todos los alemanes estuviesemos preocupados por los daños al medioambiente que pudiesen causar. Qué tranquila me quedé. No porque estuviese yo preocupada por los efectos negativos que pudiesen tener los miles de globos sobre el planeta, sino porque una vez más aquí se piensa en lo que yo ni siquiera me planteo. Pero es que hasta a eso estoy acostumbrada.
Me emocioné al oír a la orquesta dirigida por Daniel Barenboim tocar "La canción de la alegría" mientras volaban los globos. Y se me pusieron los pelos como escarpias al pensar que para el 50 aniversario tendré 70 años. No es que en ese momento fuese importante, pero debí pensar cuando llegué a Alemania con 20 años que al cumplirse el 25 aniversario de la desaparición de la frontera entre las dos Alemanias tendría 45 años, pero no me lo planteé. ¡Las bondades de la juventud! No nos imaginamos que el tiempo es tan breve y se lleva todo por delante. Hasta el Muro.
Han sido unos días para recordar lo que ocurrió ese 9 de noviembre de 1989 y los días de antes y después. No todo ha salido bien tras la caída del Muro, pero si algún país es capaz de organizar un tinglado asi de unir dos países, ése es Alemania, para bien y para mal. El resultado es muy vistoso y los alemanes lo han (o hemos) celebrado estos días con orgullo. No es para menos. Y si encima ha sido con globos biodegradables que, además, al volar dejaban de gastar luz, mejor aún.
Han sido unos días para recordar lo que ocurrió ese 9 de noviembre de 1989 y los días de antes y después. No todo ha salido bien tras la caída del Muro, pero si algún país es capaz de organizar un tinglado asi de unir dos países, ése es Alemania, para bien y para mal. El resultado es muy vistoso y los alemanes lo han (o hemos) celebrado estos días con orgullo. No es para menos. Y si encima ha sido con globos biodegradables que, además, al volar dejaban de gastar luz, mejor aún.
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jueves, 26 de junio de 2014
Ilusiones alfabéticas
Tras haberme despertado hoy con una velita para soplar, mi hija mayor me ha dado una pequeña agenda con páginas dentadas por orden alfabético. Me pide que vaya escribiendo a partir de ya los lugares a los que me gustaría ir con ellas dos, mis hijas. No es un mal regalo. A mí me encanta soñar, y desde que la edad me dice que es el momento de ir cumpliendo algunos sueños, ahí iré dejando constancia de ellos.
Al fin y al cabo qué es la vida si no un viaje largo e intenso en la que nos va creciendo el equipaje. Nacemos siendo una página en blanco que vamos rellenando. Al comienzo la rellenan nuestros padres por nosotros, con la forma de vida que te dan y que te cae, pues esto es como la lotería, y a partir de la adolescencia la empiezas a escribir tú mismo, sin orden alfabético, en un caos de vivencias, alegrías y desilusiones, sueños y chascos, y seguimos avanzando y llenando páginas, unas de color, y otras grises o negras.
También me ha felicitado Lufthansa con un video en el que salen azafatas, pilotos, sobrecargos, y más personal en una de esas cintas de los aeropuertos para que camines rápido, todos ellos saludándome a través de la pantalla y más o menos que haciendo la conga y soplando matasuegras. Tampoco es para tanto, aunque al decirme el correo que "felicidades" y que tenían una sorpresa para mí, me imaginaba que me regalaban un vuelo o algo suculento en cualquier caso.
Como las cosas no pasan porque sí, o eso es al menos lo que pienso, en mi último vuelo de hace dos semanas a Ginebra, volé haciendo escala en Bruselas. Da igual adónde me dirija en mi vida, todos los caminos parecen siempre conducir allí. Salimos con una hora de retraso, y era obvio que no iba a llegar a la conexión. Le pregunté amablemente a la azafata, y ésta me dijo que era muy justo, y que lo veía negro. Efectivamente aterrizamos a la hora a la que saldría mi vuelo. Entonces me dice a mí y a otro hombre que salgamos los primeros y nos encontramos a un chico joven esperándonos con un coche en la pista a la puerta del avió. Nos montamos y tras sortear aviones y atravesar las pistas nos llevó a la puerta del otro vuelo. Le dimos las gracias y entramos riéndonos ante tanta eficacia, pero gastando bromas de que esperábamos que fuese el avión correcto. Lo era, y gracias a un pequeño retraso que tuvo ese vuelo por esperarnos, no lo perdí y llegué a Ginebra, tras la conexión más rápida que he tenido en mi vida y sin poner un pie en la terminal.
La misma situación dos días más tarde en el aeropuerto de Ginebra fue resuelta de otra manera. Estando en la sala de embarque dicen que los viajeros con conexiones a Hamburgo, Goteburgo, y no sé qué sitios más, salieran urgentemente a la zona de fuera, donde se compran de billetes. Corre que te corre, tuve que salir, ponerme en la cola, esperar un montón de tiempo, y me metieron en un vuelo directo a Hamburgo que salía dos horas más tarde, por lo que tuve que esperar y esperar, además de tener que pasar de nuevo los controles de seguridad. Cuando llegué a Hamburgo vi que el vuelo que yo debía haber cogido llegó a la vez que el mío, por lo que lo hubiese podido coger sin ningún problema.
Yo lo vi muy claro esa misma noche: son dos filosofías diferentes de afrontar altercados. Los unos improvisan y los solucionan y los otros los solucionan también pero te complican. Definitivamente me quedo con la solución belga, y con la sonrisa del tipo que nos llevó a toda máquina por las pistas del aeropuerto y no las caras agrias de los suizos que por "ayudarnos" nos sacaron del vuelo pienso que sin motivo.
Lo importante es llegar, lo sé, pero a mí me gusta mucho eso del camino que se hace al andar.
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jueves, 20 de febrero de 2014
Atención, fiesta
Crecer en España es un buen entrenamiento para la vida, créanme. Nos hace más tolerantes, y no tan tiquismiquis con muchas cosas cotidianas. Que el vecino hace fiesta, nos quedamos tan panchos, sin que nos moleste nada, ni se tenga que sentir mal el susodicho, y menos cuando lo que organiza es una fiesta como las de aquí, prácticamente silenciosas.
Mi vecina de arriba puso ayer un papel en la escalera anunciando que hoy celebraría su cumpleaños, algo que se se suele hacer cuando se hace una fiesta en un piso. Tocó incluso el timbre de mi casa y le dijo a mi hija que tratarían de no meter ruido, y que si fuese muy alto todo, que podríamos subir y darles un toque.
Hoy la vi y la tranquilicé. Y efectivamente, no está siendo para nada la cosa. He oido algunas risas a través de los muros de la casa, alguna voz en la escalera al llegar los invitados, la puerta quizá, que se abre más de lo acostumbrado. Ahora mismo baja alguno que se irá... Pero tampoco son las cinco de la mañana.
Triste que en Alemania haya que avisar tanto de lo que se avecina, cuando siempre pienso que es más la que lías previniendo, que la que se organiza en sí por la fiesta. Pero es la idiosincrasia de la cultura alemana. Todo el mundo tiene asumido que no es normal meter ruido a partir de las ocho de la tarde, como tampoco puedes taladrar, ni clavar clavos, ni hacer nada que moleste a los demás, acústicamente hablando.
Si pienso en los jolgorios familiares que montamos en España cualquier tarde, o domingo, o en un cumpleaños cualquiera, sin avisar, y nadie protesta, me parece que se vive mucho más relajado allí que con tanto control social aquí. Por otra parte en España vale todo a veces, y si alguno se pasa y algún vecino le dice que tiene que levantarse a las seis para ir a trabajar, muchos se reirán de él.
Ay los extremos. Qué poco me gustan, ni unos ni otros. Con lo fácil que sería si todos llevásemos puesto un dispositivo de civismo de lo que es normal, sin pecar de estruendo, ni de chafarte la fiesta mandando hablar bajo a tus invitados.
Por eso no voy a celebrar ya nada gordo en mi casa. Para qué. Pero le voy a decir a la vecina en cuanto la vea, que no les he oido ni cantar el "feliz cumpleaños", ni tampoco música ni nada. Vaya guateque. Mis hijas se han dormido como si tal cosa, y eso que la fiesta era justo arriba de las habitaciones. La próxima vez que ponga carteles más grandes aún en la escalera y que avise con más días de antelación. Para que sea más sonado aún.
Mi vecina de arriba puso ayer un papel en la escalera anunciando que hoy celebraría su cumpleaños, algo que se se suele hacer cuando se hace una fiesta en un piso. Tocó incluso el timbre de mi casa y le dijo a mi hija que tratarían de no meter ruido, y que si fuese muy alto todo, que podríamos subir y darles un toque.
Hoy la vi y la tranquilicé. Y efectivamente, no está siendo para nada la cosa. He oido algunas risas a través de los muros de la casa, alguna voz en la escalera al llegar los invitados, la puerta quizá, que se abre más de lo acostumbrado. Ahora mismo baja alguno que se irá... Pero tampoco son las cinco de la mañana.
Triste que en Alemania haya que avisar tanto de lo que se avecina, cuando siempre pienso que es más la que lías previniendo, que la que se organiza en sí por la fiesta. Pero es la idiosincrasia de la cultura alemana. Todo el mundo tiene asumido que no es normal meter ruido a partir de las ocho de la tarde, como tampoco puedes taladrar, ni clavar clavos, ni hacer nada que moleste a los demás, acústicamente hablando.
Si pienso en los jolgorios familiares que montamos en España cualquier tarde, o domingo, o en un cumpleaños cualquiera, sin avisar, y nadie protesta, me parece que se vive mucho más relajado allí que con tanto control social aquí. Por otra parte en España vale todo a veces, y si alguno se pasa y algún vecino le dice que tiene que levantarse a las seis para ir a trabajar, muchos se reirán de él.
Ay los extremos. Qué poco me gustan, ni unos ni otros. Con lo fácil que sería si todos llevásemos puesto un dispositivo de civismo de lo que es normal, sin pecar de estruendo, ni de chafarte la fiesta mandando hablar bajo a tus invitados.
Por eso no voy a celebrar ya nada gordo en mi casa. Para qué. Pero le voy a decir a la vecina en cuanto la vea, que no les he oido ni cantar el "feliz cumpleaños", ni tampoco música ni nada. Vaya guateque. Mis hijas se han dormido como si tal cosa, y eso que la fiesta era justo arriba de las habitaciones. La próxima vez que ponga carteles más grandes aún en la escalera y que avise con más días de antelación. Para que sea más sonado aún.
jueves, 9 de mayo de 2013
Rayos y truenos
Hoy ha sido jornada festiva en Alemania. Es la Ascensión, de la que ya he hablado en alguna ocasión, o el "Viaje de Cristo al cielo", como se dice en alemán, idioma siempre tan descriptivo. Es el Día del Padre también, y no he pisado la calle, aunque no por ese motivo. No obstante he visto desde la ventana más jaleo en el día de hoy que otros años. Como vivo al lado del río Alster, la zona se prestaba al paseo típico que dan los padres o los arrimados, todos hombres, tirando de un carrito lleno de cervezas u otras bebidas alcohólicas. Han pasado ya a las once de la mañana botella de cerveza en mano, y muchas otras en el carrito, un grupo que iba ya muy alegre. A lo largo del día el jaleo y la imagen se han repetido. Es un día en el que tienen derecho a emborracharse.
Pero en Alemania el tiempecito se las trae, y en un lugar de Mecklemburgo-Antepomeriania (lo siento, pero se llama así), un Estado Federal en el este de Alemania, estaban unas 500 personas celebrando el Día del Padre, cuando de repente cayó un rayo en un grupo de árboles, y de allí saltó la descarga eléctrica al tendido eléctrico cercano y por eso el efecto ha sido tan grande. Hay 43 heridos, algunos de ellos graves.
Siempre digo que este país es inhóspito debido a su clima. Y así es la gente a veces también. Tienes que luchar con la "simpatía" de la gente demasiado a menudo. Yo llevo una semana pensando que si pudiese emigraba. Ahora que vienen tantos españoles para acá, me pregunto que qué hago yo aquí, que ya he cumplido mi cupo de años y ahora sería buen momento de hacer paso a los que llegan. Cuando yo llegué, los españoles que conocí eran o hijos de inmigrantes españoles de los años cincunta o sesenta, o muchas chicas como yo que vinieron por tener un novio alemán y aquí se quedaron.
Hoy llegan ellos solitos, ellos y ellas, y aquí se quedarán un tiempo o para siempre. No, si aquí se vive muy bien, si no fuese por muchas cosas, como en todas partes. Pero tampoco esto es lo que parece y aquí, hasta para celebrar hay normas, y rayos y truenos que te las fastidian.
No me tomen en serio. Que aquí en teoría hay trabajo, y todavía muchos derechos sociales, pero tampoco eso es lo que parece, repito. Y encima a la gente le falta un hervor emocional. Mañana me voy a Italia por segunda vez en mi vida, y espero contrarrestar un poco a un tiempo en el que dejaría espacio a los que llegan. Pero en la vida no decides tú muchas veces, sino tú mismo sabes qué es lo que tienes que hacer. Y los motivos son más que suficientes.
Pero en Alemania el tiempecito se las trae, y en un lugar de Mecklemburgo-Antepomeriania (lo siento, pero se llama así), un Estado Federal en el este de Alemania, estaban unas 500 personas celebrando el Día del Padre, cuando de repente cayó un rayo en un grupo de árboles, y de allí saltó la descarga eléctrica al tendido eléctrico cercano y por eso el efecto ha sido tan grande. Hay 43 heridos, algunos de ellos graves.
Siempre digo que este país es inhóspito debido a su clima. Y así es la gente a veces también. Tienes que luchar con la "simpatía" de la gente demasiado a menudo. Yo llevo una semana pensando que si pudiese emigraba. Ahora que vienen tantos españoles para acá, me pregunto que qué hago yo aquí, que ya he cumplido mi cupo de años y ahora sería buen momento de hacer paso a los que llegan. Cuando yo llegué, los españoles que conocí eran o hijos de inmigrantes españoles de los años cincunta o sesenta, o muchas chicas como yo que vinieron por tener un novio alemán y aquí se quedaron.
Hoy llegan ellos solitos, ellos y ellas, y aquí se quedarán un tiempo o para siempre. No, si aquí se vive muy bien, si no fuese por muchas cosas, como en todas partes. Pero tampoco esto es lo que parece y aquí, hasta para celebrar hay normas, y rayos y truenos que te las fastidian.
No me tomen en serio. Que aquí en teoría hay trabajo, y todavía muchos derechos sociales, pero tampoco eso es lo que parece, repito. Y encima a la gente le falta un hervor emocional. Mañana me voy a Italia por segunda vez en mi vida, y espero contrarrestar un poco a un tiempo en el que dejaría espacio a los que llegan. Pero en la vida no decides tú muchas veces, sino tú mismo sabes qué es lo que tienes que hacer. Y los motivos son más que suficientes.
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jueves, 17 de enero de 2013
Un año de cuentos
Érase una vez una pareja de hermanos, que escribieron muchos cuentos famosos, y que vivieron felices y comieron perdices. Ahí siguen los hermanos Grimm, con sus cuentos, siempre vivos. El año 2013 es su año. El 20 de diciembre de 1812 publicaron sus libro de cuentos para niños y para el hogar "Kinder- und Hausmärchen", como se llamaban, que tras la biblia de Lutero es el libro alemán más leido en el mundo.
Sus cuentos se siguen leyendo tal cual fueron escritos, pero muchos fueron cambiados a una versión más digerible para los niños. Por ejemplo, en la primera versión de Caperucita, según salió en 1812, la niña se tuvo que comer a su abuela y luego tumbarse al lado del lobo, desnuda, en la cama; o Rapunzel se quedó embarazada después de que dejó subir al caradura del príncipe a lo alto de la torre, trepando enganchado a su pelo; o la madre de Hänsel y Gretel, que para tener más que comer, dejó a sus hijos en el bosque. Esta versión de este último se quedó así, porque si no el cuento se acabaría rápido. Era un mundo muy duro, y no se andaban con tonterías con niños a los que no podían alimentar, o animales que ya no servían para el trabajo. Pero también si pensamos en las muchas madrastras de los cuentos, también eran más modernos de lo que parecían. Además, los cuentos no eran necesariamente para niños, sino para el "hogar", en época en la que no había televisión ni muchos otros entretenimientos.
En la segunda edición del libro, los hermanos Grimm cambiaron ellos mismos muchos cuentos a una versión más educadora, de la que sacar consejos para la vida, y muchas frases de los cuentos, forman parten de la lengua alemana. Además, los ejemplares escritos a mano de los cuentos son patrimonio de la humanidad de la UNESCO desde 2005, como "Memoria del Mundo". En Alemania se puede viajar de la mano de estos cuentos, ir a Bremen y ver a los músicos por todas partes, sin que ni siquiera estos pobres llegasen allí. Hay museos dedicados a personajes, como Frau Holle; Hamelín existe, y cada verano se escenifica el momento en el que el flautista se llevó a las ratas de la ciudad, con niños disfrazados. Y Kassel, la ciudad de los hermanos Grimm, donde estudiaron leyes y donde vivieron juntos gran parte de su vida, les celebra este año. El Museo Grimm estaba de obras hace dos años cuando estuve, supongo que preparando el evento. Curiosamente vivieron juntos prácticamente toda su vida, y están enterrados juntos en Berlín.
Hace no tanto estuve en Bremen, y como me pareció curioso que los músicos del cuento no llegasen nunca a la ciudad que tanto los venera, he leído el cuento. El burro, el perro, el gato y el gallo, se encuentran en una fase de sus vidas en la que sus dueños o los echan o se los quieren zampar en la sopa, como al gallo. Deciden irse a Bremen, para ser músicos, porque algo mejor que la muerte se encuentra en todas partes, dicen. Por el camino ven una casa en la que unos ladrones se están dando un festín. Les asustan, se apoderan de las viandas, y cuando los ladrones vuelven, les atacan de tal manera, que éstos no vuelven a la casa nunca más. Y como los animales se sienten tan a gusto en ella, se quedan allí para siempre y deciden no ir a Bremen.
Si nos gustan los cuentos es porque de todos se puede sacar algo. Cuántas personas desahuciadas hoy día cogen el atillo y se van a una vida mejor. Muchos efectivamente se quedan por el camino, que les ofrece otra opción muy digna. Y aunque ahora no estemos nadie para moralinas, y menos yo, es el momento de desempolvar los cuentos y leerlos, o imaginarnos nosotros los nuestros propios.
Sus cuentos se siguen leyendo tal cual fueron escritos, pero muchos fueron cambiados a una versión más digerible para los niños. Por ejemplo, en la primera versión de Caperucita, según salió en 1812, la niña se tuvo que comer a su abuela y luego tumbarse al lado del lobo, desnuda, en la cama; o Rapunzel se quedó embarazada después de que dejó subir al caradura del príncipe a lo alto de la torre, trepando enganchado a su pelo; o la madre de Hänsel y Gretel, que para tener más que comer, dejó a sus hijos en el bosque. Esta versión de este último se quedó así, porque si no el cuento se acabaría rápido. Era un mundo muy duro, y no se andaban con tonterías con niños a los que no podían alimentar, o animales que ya no servían para el trabajo. Pero también si pensamos en las muchas madrastras de los cuentos, también eran más modernos de lo que parecían. Además, los cuentos no eran necesariamente para niños, sino para el "hogar", en época en la que no había televisión ni muchos otros entretenimientos.
En la segunda edición del libro, los hermanos Grimm cambiaron ellos mismos muchos cuentos a una versión más educadora, de la que sacar consejos para la vida, y muchas frases de los cuentos, forman parten de la lengua alemana. Además, los ejemplares escritos a mano de los cuentos son patrimonio de la humanidad de la UNESCO desde 2005, como "Memoria del Mundo". En Alemania se puede viajar de la mano de estos cuentos, ir a Bremen y ver a los músicos por todas partes, sin que ni siquiera estos pobres llegasen allí. Hay museos dedicados a personajes, como Frau Holle; Hamelín existe, y cada verano se escenifica el momento en el que el flautista se llevó a las ratas de la ciudad, con niños disfrazados. Y Kassel, la ciudad de los hermanos Grimm, donde estudiaron leyes y donde vivieron juntos gran parte de su vida, les celebra este año. El Museo Grimm estaba de obras hace dos años cuando estuve, supongo que preparando el evento. Curiosamente vivieron juntos prácticamente toda su vida, y están enterrados juntos en Berlín.
Hace no tanto estuve en Bremen, y como me pareció curioso que los músicos del cuento no llegasen nunca a la ciudad que tanto los venera, he leído el cuento. El burro, el perro, el gato y el gallo, se encuentran en una fase de sus vidas en la que sus dueños o los echan o se los quieren zampar en la sopa, como al gallo. Deciden irse a Bremen, para ser músicos, porque algo mejor que la muerte se encuentra en todas partes, dicen. Por el camino ven una casa en la que unos ladrones se están dando un festín. Les asustan, se apoderan de las viandas, y cuando los ladrones vuelven, les atacan de tal manera, que éstos no vuelven a la casa nunca más. Y como los animales se sienten tan a gusto en ella, se quedan allí para siempre y deciden no ir a Bremen.
Si nos gustan los cuentos es porque de todos se puede sacar algo. Cuántas personas desahuciadas hoy día cogen el atillo y se van a una vida mejor. Muchos efectivamente se quedan por el camino, que les ofrece otra opción muy digna. Y aunque ahora no estemos nadie para moralinas, y menos yo, es el momento de desempolvar los cuentos y leerlos, o imaginarnos nosotros los nuestros propios.
martes, 1 de enero de 2013
Dos minutos en el nirvana
Todavía tengo que contar la anécdota de la Nochevieja, o de la entrada y salida del año, o del Rutsch, el 'resbalón' como lo llaman los alemanes. Como la Navidad fusión me la tomo muy en serio, estábamos con las uvas en la mano a pocos minutos de las doce con Televisión Española puesta en el ipad, pues no la recibo en la tele, y en el televisor veíamos imágenes de la fiesta en Berlín para recibir el año. Cuando faltaba medio minuto y empezó la cuenta atrás en Alemania, en España, Anne Igartiburu e Imanol Arias seguían dando instrucciones para la toma de las uvas, todo tranquilotes. Yo estaba ya casi de los nervios, pues empecé a ver escenarios apocalípticos en mi mente: así nos va en España, que hasta vamos retrasados al entrar al nuevo año, que hasta en esto nos ganas los alemanes, que basta ya de recortes en España, que a este paso nos quitan unos minutos de cada año también y en nada regresaremos al pasado, pues el futuro lo perdimos por el camino especulando y jugando al Monopoly.
Al hablar después de las uvas se lo conté a mi familia en España, que aplatanados por el efecto del champán del sorbete de limón, no le dio más importancia. Pero mi cuñada dijo que sí, que era preocupante.
Pero como una comenta todo a todo el mundo, un amigo mío se echó a reír y me dijo que eso es el retardo de internet, lo que se tarda desde que se emite la señal hasta que aparece en mi pantallita. Me siento ahora como una pardilla el día de los Santos Inocentes, tras una inocentada. Pero sinceramente, imagínense la situación: el año se acababa en Alemania y ya brindaban y se besaba todo el mundo a los pies de la Puerta se Brandemburgo, y en el 2013, y yo con las uvas en la mano y en la imagen toda España en vilo por el inminente comienzo de las campanadas, seguía en el 2012. Por eso, cuando sonaron, respiré aliviada. Y si ahora encima resulta que me las comí tras todos los españoles, mi desconcierto es mayor..
Asi que animo a todos los informáticos del mundo a trabajar en esto en el 2013. Ya sé que hay problemas más gordos que solucionar este año, pero esto está todavía algo chapucero con lo del retardo. Admito mi parte de culpa en esto: si solo hubiese puesto TVE no me hubiera pasado esto; pero yo soy así, y quiero estar en varios sitios a la vez, qué le vamos a hacer. Pero entré algo desconcertada en el nuevo año y esperando que eso no signifique nada. Menos mal que en TVE mencionaron a todos los españoles que vivimos en el extranjero, porque si no pensaría que no existo. Por eso aquí va el primer post del 2013, para que quede constancia de ello.
Al hablar después de las uvas se lo conté a mi familia en España, que aplatanados por el efecto del champán del sorbete de limón, no le dio más importancia. Pero mi cuñada dijo que sí, que era preocupante.
Pero como una comenta todo a todo el mundo, un amigo mío se echó a reír y me dijo que eso es el retardo de internet, lo que se tarda desde que se emite la señal hasta que aparece en mi pantallita. Me siento ahora como una pardilla el día de los Santos Inocentes, tras una inocentada. Pero sinceramente, imagínense la situación: el año se acababa en Alemania y ya brindaban y se besaba todo el mundo a los pies de la Puerta se Brandemburgo, y en el 2013, y yo con las uvas en la mano y en la imagen toda España en vilo por el inminente comienzo de las campanadas, seguía en el 2012. Por eso, cuando sonaron, respiré aliviada. Y si ahora encima resulta que me las comí tras todos los españoles, mi desconcierto es mayor..
Asi que animo a todos los informáticos del mundo a trabajar en esto en el 2013. Ya sé que hay problemas más gordos que solucionar este año, pero esto está todavía algo chapucero con lo del retardo. Admito mi parte de culpa en esto: si solo hubiese puesto TVE no me hubiera pasado esto; pero yo soy así, y quiero estar en varios sitios a la vez, qué le vamos a hacer. Pero entré algo desconcertada en el nuevo año y esperando que eso no signifique nada. Menos mal que en TVE mencionaron a todos los españoles que vivimos en el extranjero, porque si no pensaría que no existo. Por eso aquí va el primer post del 2013, para que quede constancia de ello.
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lunes, 31 de diciembre de 2012
Por un 2013 mejor
Ahora sí que se termina el año. Apenas queda una hora y pico. Ya tengo las uvas preparadas y los Berliner comprados. Nochevieja fusión, como lo es mi vida. Eso quiere decir que tras comer las uvas tiraremos los petardos pertinentes (yo ni uno, pero mis hijas sí), y luego nos comeremos los Berliner, unos bollos rellenos de mermelada de frutas o de otros sabores, que hay todo el año pero que en Nochevieja se consumen como las 12 uvas, a granel. He visto a gente comerse más de uno tras la cena de fin de año.
Hoy el centro de Hamburgo estaba que parecía antes de Nochebuena y de haber dado los regalos y no después. Y eso que Merkel ha dicho esta tarde en el mensaje de fin de año que 2013 va a ser un año difícil. Ha pedido a los alemanes paciencia y comprensión. A muchos se les van a atragantar los Berliner de pensarlo. Pero mientras, en Berlin hay un millón de personas celebrando delante de la Puerta de Brandemburgo. En mi barrio suenan los petardos y fuegos artificiales caseros ya sin pausa. Me vuelve a sorprender un año más que en un país de tantas normas se permita este desenfreno de fuegos y petardos de todo tipo.. Se venden del 29 al 31 de diciembre y en teoría solo se pueden tirar hoy pero desde su venta el sábado se oyen.
Este año que termina ha sido duro para muchos y me temo que el que empieza no va a ser mejor. Pero ahora es el momento de desear que lo sea. Eso es fácil: desearlo al menos. Yo me he puesto las bragas y el sujetador rojos, por si fuera por eso.
Hoy el centro de Hamburgo estaba que parecía antes de Nochebuena y de haber dado los regalos y no después. Y eso que Merkel ha dicho esta tarde en el mensaje de fin de año que 2013 va a ser un año difícil. Ha pedido a los alemanes paciencia y comprensión. A muchos se les van a atragantar los Berliner de pensarlo. Pero mientras, en Berlin hay un millón de personas celebrando delante de la Puerta de Brandemburgo. En mi barrio suenan los petardos y fuegos artificiales caseros ya sin pausa. Me vuelve a sorprender un año más que en un país de tantas normas se permita este desenfreno de fuegos y petardos de todo tipo.. Se venden del 29 al 31 de diciembre y en teoría solo se pueden tirar hoy pero desde su venta el sábado se oyen.
Este año que termina ha sido duro para muchos y me temo que el que empieza no va a ser mejor. Pero ahora es el momento de desear que lo sea. Eso es fácil: desearlo al menos. Yo me he puesto las bragas y el sujetador rojos, por si fuera por eso.
viernes, 28 de septiembre de 2012
Espectáculos únicos y tardíos
En los últimos dos meses, desde que empezó el colegio, llevo recibiendo correos todas las semanas de las páginas de internet de las que recibo ofertas de vuelos, hoteles y viajes. Muchos de ellos llevaban el encabezamiento: "Por si no se le ha ocurrido adónde puede ir en los próximos meses, aquí unas sugerencias". Vamos a ver, si yo no viajo más, es porque no puedo, ni por tiempo ni dinero, que si no yo sería un Willy Fogg moderno, con iphone, ipad, cámara de fotos, y un montón de equipaje, para el frío, para el calor, medicinas por lo que pudiera pasar, lecturas, y ante todo, mucha alegría de ver sitios nuevos o de reencontrarme con otros archiconocidos. Por eso ya tengo las maletas hechas otra vez, con mucha alegría y con poco estrés, porque el que me producen es el del bueno, del que estresa pero que produce endorfinas. Esta vez vuelvo a mi tierra, a mis Madriles. Habrá fiesta familiar, una boda nada menos, y sinceramente, con la situación mundial, qué mejor momento que para casarse o descasarse que ahora. En realidad da igual cuándo lo hagas, pues gente dispuesta a ir de fiesta siempre hay. Por suerte yo no soy como la planta de la que he leido antes y que acaba de florecer en un parque botánico de Hamburgo, que tiene a los expertos locos. El agave es una planta originaria de México, con hojas carnosas, que florece solo una vez, y tras hacerlo muere. Los botánicos llevaban 30 años esperando la flor del agave que hay en el parque Planten un Blomen de Hamburgo, y justo ahora está en flor. Al florecer, lanza un tallo de hasta 10 metros de altura. La de Hamburgo ha crecido 7,10 metros, y han tenido que quitarle una parte del techo al invernadero para que pueda crecer todo lo que quiera. Empezó a salir en febrero y ahora el espectáculo, que es muy raro de ver, durará unas cuatro semanas, con todas las flores. En cuanto vuelva de mi viaje, iré a verla. Lo triste es que esta planta muere tras haber florecido una sola vez. La naturaleza nos ofrece espectáculos de lo más extraños. Si las plantas y los animales hablasen, lo mismo dirían de nosotros, seres humanos. Para la boda de mi hermano ha habido que esperar casi 30 años... pero lo bueno es que a diferencia del agave, la flor no se marchitará, seguirá animando a la familia como lo hace siempre. Todos celebraremos, bailaremos, y brindaremos por las flores tardías pero que serán perennes.
domingo, 12 de agosto de 2012
16 días
Hoy terminan los Juegos Olímpicos de Londres y habrá que esperar otros 4 años para los siguientes. Siempre que terminan pienso que no he visto apenas nada, pero tampoco soy capaz de verme una competición de esgrima o saltos de trampolín. Lo único que veo es algo de atletismo, y esta vez la inauguración y la de clausura, y eso por ser Londres. A mí me ha acabado por entrar agobio musical, con tanta estrella mundialmente conocida en un solo país. Pero los británicos como anfitriones también se han llevado muchas medallas, y no solo discos de platino. Los que mas medallas han ganado han sido los chinos y los americanos. Apuesto a que nadie de ustedes sabría nombrar a un medallista chino. Han dominado las Olimpiadas como dominan el mundo: en silencio, con el sello "Made in China". Pero todos recordarán a Phelps y a Bolt. De este último vi las carreras y observé las caras antes de la competición de sus contrincantes: todos parecían disculparse por no poder hacer nada al competir con Bolt. La mayoría de los deportistas participantes no han ganado ninguna medalla, ojo al dato, por muy obvio que sea. Eso significa que la mayoría se ha preparado los cuatro años antes para nada. Lo bueno es que lloran todos: los que pierden, y los que ganan, el que pierde en el último segundo o los que ganan y no se lo creen. Los alemanes parecen irse contentos tras ser la sexta nación en el número de medallas, pero aquí el optimismo no se mide en las que ganaron sino en las que se perdieron, como hacen las crónicas del día haciendo balance, más bien negativo. Yo me quedo con el oro de los dos chavales alemanes que ganaron en vóley playa a los brasileños. Olvídense de Copacapana: los brasileños son ahora segundones y las playas alemanas crean héroes, aunque entrenen a techo cubierto si hace falta. El punto trágico lo puso el otro día el levantador de pesas alemán al que se le cayeron los 190 kg encima de su cuello de las pesas que tenía en el aire. O la competidora en canoas, que tuvo que irse antes de tiempo al descubrise que su novio está metido en grupos neonazis. La pregunta ha sido si ella sabía o no, pero en cualquier caso la echaron, por si acaso.
Viendo ahora el espectáculo en el que siguen cantando y bailando todos, me pregunto qué tendrán que hacer los brasileños dentro de 4 años sin Beatles, Pet Shop Boys, Madness, George Michael o Anni Lennox. Oiremos la chica de Ipanema en todas sus variedades y el "Ai se eu te pego". Creo que Londres ha creado estrés a todos los que organicen unos juegos olímpicos después. Menos mal que Madrid no ganó, pues con la situación económica sería lo que nos faltaba. Aunque aquí los alemanes antes de comenzar los juegos dijeron que los ingleses están también en bancarrota y que se iban a gastar el dinero que no tienen en la fiesta. Pero que celebrasen 16 días, que luego vendría la tía Merkel con las rebajas. Eso lo añado yo. Pero qué más da, pues ahora me quedo muda al oír la que es mi canción favorita, el "Wish you were here" de Pink Floyd. Qué bien celebrar y disfrutar cuando uno puede, pues luego quedará una canción así, para siempre.
Viendo ahora el espectáculo en el que siguen cantando y bailando todos, me pregunto qué tendrán que hacer los brasileños dentro de 4 años sin Beatles, Pet Shop Boys, Madness, George Michael o Anni Lennox. Oiremos la chica de Ipanema en todas sus variedades y el "Ai se eu te pego". Creo que Londres ha creado estrés a todos los que organicen unos juegos olímpicos después. Menos mal que Madrid no ganó, pues con la situación económica sería lo que nos faltaba. Aunque aquí los alemanes antes de comenzar los juegos dijeron que los ingleses están también en bancarrota y que se iban a gastar el dinero que no tienen en la fiesta. Pero que celebrasen 16 días, que luego vendría la tía Merkel con las rebajas. Eso lo añado yo. Pero qué más da, pues ahora me quedo muda al oír la que es mi canción favorita, el "Wish you were here" de Pink Floyd. Qué bien celebrar y disfrutar cuando uno puede, pues luego quedará una canción así, para siempre.
sábado, 4 de agosto de 2012
La clave es no planear
De acuerdo, renuncio, capitulo, abandono. En Hamburgo en verano es imposible hacer planes con semanas de antelación para hacer algo al aire libre. Hace semanas que mi hija repartió invitaciones a sus amigos para celebrar ayer su cumpleaños montando en barcas a pedales y luego con una barbacoa en casa. Hizo buen tiempo los días antes, a pesar de las tormentas, y ayer amaneció un día bonito, pero al llegar la hora, al mediodía a la salida del insti, empezó a nublarse. Pudieron montarse casi dos horas sin lluvia, pero de camino a casa cayó lo indecible, y ya se fastidió la barbacoa. Comimos dentro, y tuve que tener a 14 adolescentes en el comedor. Por suerte se portaron bien, pero yo maldije todo. Es verdaderamente imposible, o.k., lo acepto, hacer nada en el exterior salvo si miras por la ventana y exclamas: "Ahora hace bueno y salgo". Los chavales aquí lo toman como lo más normal del mundo, y se adaptan a lo que les echen, pues no conocen otra cosa, claro. Así yo alucino estos días con que de los que han estado por las islas o costa alemana, la mayoría dice, "sí, ha hecho horrible, pero da igual". Que no da igual, jolines.
Y hoy se me han ido ambas (hijas) a sendos cumpleaños. La mayor estaba horrorizada porque iban a dormir en un Schrebergarten, que es algo digno de blog. Son unos terrenos de la ciudad en lugares poco atrayentes, como al lado de vías de metro o de tren, en los que la gente se compra una parcelita y se hacen una casita, se ponen un huertecito, y tienen lugar de "veraneo". La idea caló hace mucho en familias que viven en pisos con hijos, para tener un lugar donde dormir en el "campo". Pues en uno de esos jardines urbanos dormirá mi hija hoy y ya se temía lo peor. Y la otra se fue a otro cumple de un amigo que celebraba en un espectáculo al aire libre, los Karl-May-Spiele, famosos en Alemania, basados en las novelas de vaqueros e indios que escribió Karl May, un alemán que nunca salió de su ciudad pero cuya temática fue ésa. Así que como hoy ha amanecido muy mal día, la he mandado cual cebolla, a capas, desde con manga corta a sudadera y chubasquero. Cuando se fueron diluviaba, y cuando me la trajeron de vuelta me han dicho que tuvieron "más o menos suerte" pues solo llovió a mares durante 10 minutos de la función. Yo bromeé y le dije al padre del cumpleañero que probablemente eso iba incluido en el precio por "al aire libre". No he visto nunca ese espectáculo, entre unas cosas y otras porque no me gustan los espectáculos tan románticos/edulcorados de tiros y final feliz, y me da mucho miedo todo lo que sea al aire libre en verano y haya que pagar por adelantado. Al volver, le pregunté a mi hija por ese detalle del final y sobre si fue uno feliz y me dijo: "bueno...". Sí que me comentó toda divertida que un personaje era griego, y que el otro le dijo en una escena: "ah, entonces estás en bancarrota". Qué graciosillos, encima cachondeo. Pues que se j.... con la lluvia, que todo no se puede tener. Lo malo es que me afecta a mí también. Yo, que soy más precabida, terminé en el cine, y el coche estaba chorreandito cuando salí, justo cuando brillaba el sol. Y como aquí cuando sale, si puedes, dejas todo lo que tengas que hacer, al final terminé tomando el sol para mantener el moreno de las vacaciones. Quién me lo iba a decir dos horas antes.
Y hoy se me han ido ambas (hijas) a sendos cumpleaños. La mayor estaba horrorizada porque iban a dormir en un Schrebergarten, que es algo digno de blog. Son unos terrenos de la ciudad en lugares poco atrayentes, como al lado de vías de metro o de tren, en los que la gente se compra una parcelita y se hacen una casita, se ponen un huertecito, y tienen lugar de "veraneo". La idea caló hace mucho en familias que viven en pisos con hijos, para tener un lugar donde dormir en el "campo". Pues en uno de esos jardines urbanos dormirá mi hija hoy y ya se temía lo peor. Y la otra se fue a otro cumple de un amigo que celebraba en un espectáculo al aire libre, los Karl-May-Spiele, famosos en Alemania, basados en las novelas de vaqueros e indios que escribió Karl May, un alemán que nunca salió de su ciudad pero cuya temática fue ésa. Así que como hoy ha amanecido muy mal día, la he mandado cual cebolla, a capas, desde con manga corta a sudadera y chubasquero. Cuando se fueron diluviaba, y cuando me la trajeron de vuelta me han dicho que tuvieron "más o menos suerte" pues solo llovió a mares durante 10 minutos de la función. Yo bromeé y le dije al padre del cumpleañero que probablemente eso iba incluido en el precio por "al aire libre". No he visto nunca ese espectáculo, entre unas cosas y otras porque no me gustan los espectáculos tan románticos/edulcorados de tiros y final feliz, y me da mucho miedo todo lo que sea al aire libre en verano y haya que pagar por adelantado. Al volver, le pregunté a mi hija por ese detalle del final y sobre si fue uno feliz y me dijo: "bueno...". Sí que me comentó toda divertida que un personaje era griego, y que el otro le dijo en una escena: "ah, entonces estás en bancarrota". Qué graciosillos, encima cachondeo. Pues que se j.... con la lluvia, que todo no se puede tener. Lo malo es que me afecta a mí también. Yo, que soy más precabida, terminé en el cine, y el coche estaba chorreandito cuando salí, justo cuando brillaba el sol. Y como aquí cuando sale, si puedes, dejas todo lo que tengas que hacer, al final terminé tomando el sol para mantener el moreno de las vacaciones. Quién me lo iba a decir dos horas antes.
miércoles, 25 de julio de 2012
25 de julio
Día de Santiago, patrón de España. Mejor día no pude elegir para parir a mi primogénita. Aunque no lo elegí yo. Ese día salía de cuentas, y como no podía ser de otra manera, nació justo ese día, puntualísima. No sé si sabrán ustedes que los menos nacen ese día que te dan como orientación. Así que 25 de julio y encima puntual. Eso era ya premonitorio...
Recuerdo ese mes de julio como uno de los peores veranos, de los muchísimos, vividos aquí. Pero mientras paseaba mi tripa por aquel mes de julio tan gélido, mi padre decía sin quitarse la gabardina, que jamás había pasado tanto frío. Los 3 días que estuve en el hospital, no dejó de diluviar, y yo miraba a la cunita de la recién nacida pensando que qué mala suerte nacer en un clima así, muy mal karma.
Los últimos seis 25 de julio los hemos pasado en España, por si las moscas, pero este año nos hemos arriesgado a estar en Hamburgo. Y la ciudad nos ha devuelto el favor: sol y verano, a 29 grados. Esto parecerá lo normal... pues no! el mes que he estado fuera ha diluviado, y la semana pasada debió ser como para montar el arca de Noé y salir navegando. Los locos que se siguen empeñando en que se puede "veranear" en las costas alemanas han tenido unas vacaciones pasadas por agua. No aprenderán, que les conozco, pero a mí que me quiten lo bailao, y con mi hija también.
Recuerdo ese mes de julio como uno de los peores veranos, de los muchísimos, vividos aquí. Pero mientras paseaba mi tripa por aquel mes de julio tan gélido, mi padre decía sin quitarse la gabardina, que jamás había pasado tanto frío. Los 3 días que estuve en el hospital, no dejó de diluviar, y yo miraba a la cunita de la recién nacida pensando que qué mala suerte nacer en un clima así, muy mal karma.
Los últimos seis 25 de julio los hemos pasado en España, por si las moscas, pero este año nos hemos arriesgado a estar en Hamburgo. Y la ciudad nos ha devuelto el favor: sol y verano, a 29 grados. Esto parecerá lo normal... pues no! el mes que he estado fuera ha diluviado, y la semana pasada debió ser como para montar el arca de Noé y salir navegando. Los locos que se siguen empeñando en que se puede "veranear" en las costas alemanas han tenido unas vacaciones pasadas por agua. No aprenderán, que les conozco, pero a mí que me quiten lo bailao, y con mi hija también.
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lunes, 2 de julio de 2012
Qué grandes
Anoche la selección española de fútbol se declaró tricampeona, y logró algo muy grande, no solo ya por los títulos acumulados, sino por su juego. El partido de anoche deleitó al mundo, mostrando que es posible ganar jugando bien, sin boicotear partidos a base de patadas o juego sucio, y que no solo se gana por suerte, o por aguantar los minutos reglamentarios tras un gol de suerte. Me hubiese gustado oír a los comentaristas alemanes, anoche sí y no las otras veces. Tras aguantar los comentarios de la televisión alemana sobre todos los equipos y partidos durante la Eurocopa, a comentaristas que parecían comentar el último modelo de un Mercedes o un BMW, analizando el engranaje de su propia maquinaria convencidos de que han dado con la clave perfecta para ganar, y cogiendo con pinzas los productos extranjeros, comentándolos con un "sí, tienen sus virtudes,... pero", "sí, ahí lo han hecho bien, pero no olvidemos...". Yo me puse malísima con la retransmisión de los partidos, pero sobre todo cuando jugaba España. Se notaban las ganas de revancha por la última Eurocopa en la selección alemana, y los medios alimentaron demasiado la creencia de que Alemania iba a ganar, dando la sensación de que los alemanes salen al campo a ganar, y los otros a pasar el rato o porque pasaban por allí por un toque de gracia de la fortuna. Y eso perdió a Alemania frente a Italia. Salieron al campo como ganadores antes de jugar el partido, y se olvidaron de que había que jugarlo, y de que Italia, aunque no sean un perfecto producto de ingenieria, juegan con su juego particular y en esta Eurocopa prometían desde el comienzo. Pero como vimos ayer, si se topan con el buen juego, pierden igual que los alemanes ante ellos. Así que la última semana oí con ganas los comentarios de los partidos en España, que hasta hacían gracia y que ante todo transmitían buen rollito, y no como los alemanes. Imagínense lo que comento arriba, más luego un análisis de un partido hecho por Oliver Kahn. Yo apagué la televisión en más de un caso.
Así que anoche me planté la camiseta de la selección para verlo, lo que jamás había hecho antes, y me lo pasé pipa viendo el partido, como pocas veces he hecho, pues otras veces ver fútbol para mí significa leer el periódico a la vez, o escribir en este blog. Pero ayer, al verlo además en España, y sin los comentaristas tan petardos alemanes, fue muy fácil concentrarse. Jugaron maravillosamente bien, y yo pensaba en lo que dirían los alemanes, que tendrían que reconocer por fin, que no están a la altura, por mucho que se lo crean. Que conste que yo, que no he logrado entender qué significa jugar como "un falso nueve" (y tampoco me interesa mucho, como lo del fuera de juego que aunque me lo han explicado varios hombres, sigo sin entenderlo), no soy la más adecuada para analizar el juego. Pero como para muchos otros que vimos el partido no se trata de entenderlo todo y analizarlo, sino de disfrutar, y en ese sentido los jugadores demostraron anoche lo grandes que son.
Lo que no entiendo es la fiesta interminable, pues para mí el partido terminó anoche, y con que dieran la llegada y algún evento especial, sería suficiente. He llegado a la conclusión de que a Pepe Reina se lo llevan a todos los campeonatos para la fiesta, pues yo no le he visto nunca entre los palos de la portería. Y de que por mucho que la gente pareciese en éxtasis en las calles, esta vez el efecto catatónico no será el mismo de las otras veces. Por mucho que digan, la alegría que han dado al país se da en un momento de amargura enorme, de parálisis, de estar estrellados contra una gran pared de ladrillo. Y por eso hasta creo que el baño de multitudes ha dejado más indiferente que las otras veces.
Cuando vuelva a Alemania tras las vacaciones volveré como triunfadora. No se pueden imaginar lo que una representa al vivir en el extranjero, para bien y para mal, y si bien en los últimos dos años me he imaginado lo duro que sería ser griego en Alemania, de la misma manera cada vez que pronunciaban la palabra rescate refiriéndose a Alemania yo me achicaba algo. Oiré comentarios sobre la victoria futbolística, y como otras veces, la gente me dirá que se merecieron ganar, por mucho que durante toda la Eurocopa los profesionales quisiesen convencer de lo contrario.
Así que anoche me planté la camiseta de la selección para verlo, lo que jamás había hecho antes, y me lo pasé pipa viendo el partido, como pocas veces he hecho, pues otras veces ver fútbol para mí significa leer el periódico a la vez, o escribir en este blog. Pero ayer, al verlo además en España, y sin los comentaristas tan petardos alemanes, fue muy fácil concentrarse. Jugaron maravillosamente bien, y yo pensaba en lo que dirían los alemanes, que tendrían que reconocer por fin, que no están a la altura, por mucho que se lo crean. Que conste que yo, que no he logrado entender qué significa jugar como "un falso nueve" (y tampoco me interesa mucho, como lo del fuera de juego que aunque me lo han explicado varios hombres, sigo sin entenderlo), no soy la más adecuada para analizar el juego. Pero como para muchos otros que vimos el partido no se trata de entenderlo todo y analizarlo, sino de disfrutar, y en ese sentido los jugadores demostraron anoche lo grandes que son.
Lo que no entiendo es la fiesta interminable, pues para mí el partido terminó anoche, y con que dieran la llegada y algún evento especial, sería suficiente. He llegado a la conclusión de que a Pepe Reina se lo llevan a todos los campeonatos para la fiesta, pues yo no le he visto nunca entre los palos de la portería. Y de que por mucho que la gente pareciese en éxtasis en las calles, esta vez el efecto catatónico no será el mismo de las otras veces. Por mucho que digan, la alegría que han dado al país se da en un momento de amargura enorme, de parálisis, de estar estrellados contra una gran pared de ladrillo. Y por eso hasta creo que el baño de multitudes ha dejado más indiferente que las otras veces.
Cuando vuelva a Alemania tras las vacaciones volveré como triunfadora. No se pueden imaginar lo que una representa al vivir en el extranjero, para bien y para mal, y si bien en los últimos dos años me he imaginado lo duro que sería ser griego en Alemania, de la misma manera cada vez que pronunciaban la palabra rescate refiriéndose a Alemania yo me achicaba algo. Oiré comentarios sobre la victoria futbolística, y como otras veces, la gente me dirá que se merecieron ganar, por mucho que durante toda la Eurocopa los profesionales quisiesen convencer de lo contrario.
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martes, 26 de junio de 2012
43...
...grados casi, o al menos esa es la sensación. Pero 40 sí tenemos. Yo quería pasar calor en mi cumple una vez, y la verdad es que el tiempo se ha portado debidamente con una madrileña guiri. En Hamburgo diluvia, me han dicho varios hoy, y que conociéndome éste es el mejor sitio donde puedo estar. Yo, sufridora de inviernos crudísimos y larguísimos, de veranos que no merecen ni el nombre, hoy no me quejo de calor, faltaría más, ni por este aire que debe ser del Sahara, cuando habitualmente me llegan los vientos del Polo Norte.
Madrid está triste. Se nota la crisis, el desencanto, la rabia, el desencanto por estar gobernados por ineptos. Resulta incomprensible que la ciudadanía tenga que pagar una crisis bancaria, ese dinero que se ha evaporado, tras unos años en los que el país se sintió rico, y muchos amasaron fortunas en esa burbuja inmobiliaria. Ésos no son los que pagan los platos que rompieron.
El domingo fui al Rastro, al que hacía no sé ya cuántos años que no iba. Una pareja de un puesto me decía lo mucho que ha perdido el Rastro, que no es lo que era. Nada parece lo que era.
Sí que recordaba lo estupendo que es celebrar mi cumpleaños en mi ciudad natal, no solo por pasar el día sin chaqueta y paraguas, sino por hacerlo con mi familia. Hace lo menos 22 años que no estaba aquí un 26 de junio, y solo por eso olvido por unos instantes que en agosto estaremos con cole y rutina. Al menos el calor no me lo roban este año en mi día, como en mi infancia y mi juventud, y rememoro esas sensaciones, con las 43 ... castañas que me han caído, y estando en mi tierra.
Madrid está triste. Se nota la crisis, el desencanto, la rabia, el desencanto por estar gobernados por ineptos. Resulta incomprensible que la ciudadanía tenga que pagar una crisis bancaria, ese dinero que se ha evaporado, tras unos años en los que el país se sintió rico, y muchos amasaron fortunas en esa burbuja inmobiliaria. Ésos no son los que pagan los platos que rompieron.
El domingo fui al Rastro, al que hacía no sé ya cuántos años que no iba. Una pareja de un puesto me decía lo mucho que ha perdido el Rastro, que no es lo que era. Nada parece lo que era.
Sí que recordaba lo estupendo que es celebrar mi cumpleaños en mi ciudad natal, no solo por pasar el día sin chaqueta y paraguas, sino por hacerlo con mi familia. Hace lo menos 22 años que no estaba aquí un 26 de junio, y solo por eso olvido por unos instantes que en agosto estaremos con cole y rutina. Al menos el calor no me lo roban este año en mi día, como en mi infancia y mi juventud, y rememoro esas sensaciones, con las 43 ... castañas que me han caído, y estando en mi tierra.
jueves, 7 de junio de 2012
Hasta mañana a las ocho...
Y con esto y un bizcocho, hasta mañana a las ocho... Así me acosté yo anoche, con un bizcocho recién hecho para el cumple de mi hija hoy, para que lo llevase al colegio a las ocho. La buena noticia es que se lo han comido todo los críos, y eso con mis superdotes pasteleras... Pero dos veces al año me armo de valor y supero la vagancia que me produce el tener que hacer un bizcocho. Y lo hago con gusto porque solamente con ver la ilusión y la felicidad de mis hijas me sacudo todo el grado de españolidad que tengo con mis genes pasteleros, y me vuelvo alemana, dos días al año.
Pero tal y como están las cosas en el mundo, cada vez me embriagan más las fechas como hoy. Mi madre me decía hoy por teléfono, que como todas las noticias que uno ve u oye son todas malas, que va a terminar por poner Radio Olé e ignorar el mundo, como le decía siempre su hermana, ya fallecida. Y es que de verdad que es para ponerse malo en España y en parte del extranjero: entre la prima de riesgo, Bankia, los recortes en enseñanza y sanidad, el paro tan escandalosamente alto en los jóvenes, la segunda bajada del sueldo de los funcionarios, los viajes de Dívar, otra "minucia", como los muchos casos de corrupción que da nuestro país.
Lo de los funcionarios me parece muy fuerte, pues es la segunda bajada del sueldo en poco tiempo. Empalmando con mi entrada anterior, lo único que van a conseguir es que la gente trabaje con menos gana, y se aprovechan de que en la sociedad los funcionarios tienen esa imagen de vagos y privilegiados solo por tener un puesto fijo, y yo creo que por eso muchos recelan de ellos (¿envidia?). Pero recordemos que entran a través de oposiciones y no a dedo. Y pensemos en esos funcionarios llamados profesores que trabajan mucho más de lo que la gente se piensa y que la gente se cree que, como tienen largas vacaciones, se les puede menospreciar si hace falta. Qué fácil es hacer demagogia en los tiempos que corren. Y cuánto le gusta ahora el silencio a Rajoy, con lo que largaba en la oposición.
Ay, menos mal que nos quedan las fiestas, cumpleaños, el Corpus para lucir la mantilla o lo que sea. ¡Y que viva la Virgen del Rocío!, por supuesto.
Pero tal y como están las cosas en el mundo, cada vez me embriagan más las fechas como hoy. Mi madre me decía hoy por teléfono, que como todas las noticias que uno ve u oye son todas malas, que va a terminar por poner Radio Olé e ignorar el mundo, como le decía siempre su hermana, ya fallecida. Y es que de verdad que es para ponerse malo en España y en parte del extranjero: entre la prima de riesgo, Bankia, los recortes en enseñanza y sanidad, el paro tan escandalosamente alto en los jóvenes, la segunda bajada del sueldo de los funcionarios, los viajes de Dívar, otra "minucia", como los muchos casos de corrupción que da nuestro país.
Lo de los funcionarios me parece muy fuerte, pues es la segunda bajada del sueldo en poco tiempo. Empalmando con mi entrada anterior, lo único que van a conseguir es que la gente trabaje con menos gana, y se aprovechan de que en la sociedad los funcionarios tienen esa imagen de vagos y privilegiados solo por tener un puesto fijo, y yo creo que por eso muchos recelan de ellos (¿envidia?). Pero recordemos que entran a través de oposiciones y no a dedo. Y pensemos en esos funcionarios llamados profesores que trabajan mucho más de lo que la gente se piensa y que la gente se cree que, como tienen largas vacaciones, se les puede menospreciar si hace falta. Qué fácil es hacer demagogia en los tiempos que corren. Y cuánto le gusta ahora el silencio a Rajoy, con lo que largaba en la oposición.
Ay, menos mal que nos quedan las fiestas, cumpleaños, el Corpus para lucir la mantilla o lo que sea. ¡Y que viva la Virgen del Rocío!, por supuesto.
domingo, 3 de junio de 2012
Hasta mañana a las ocho
Y con esto y un bizcocho, hasta mañana a las ocho... Así me acosté yo anoche, con un bizcocho recién hecho para el cumple de mi hija hoy, para que lo llevase al colegio a las ocho. La buena noticia es que se lo han comido todo los críos, y eso con mis superdotes pasteleras... Pero dos veces al año me armo de valor y supero a la vagancia que me produce el tener que hacer un bizcocho. Y lo hago con gusto porque solamente con ver la ilusión y la felicidad de mis hijas me sacudo todo el grado de españolidad que tengo con mis genes pasteleros, y me vuelvo alemana, dos días al año.
Pero tal y como están las cosas en el mundo, cada vez me embriagan más las fechas como hoy. Mi madre me decía hoy por teléfono, que como todas las noticias que uno ve u oye son todas malas, que va a terminar por poner Radio Olé e ignorar el mundo, como hacía siempre su hermana, ya fallecida. Y es que de verdad que es para ponerse malo en España y en parte del extranjero: entre la prima de riesgo, Bankia, los recortes en enseñanza y sanidad, el paro tan escandalosamente alto en los jóvenes, la segunda bajada del sueldo de los funcionarios, los viajes de Dívar, otra "minuncia", como los muchos casos de corrupción que da nuestro país.
Lo de los funcionarios me parece muy fuerte, pues es la segunda bajada del sueldo en poco tiempo. Empalmando con mi entrada anterior, lo único que van a conseguir es que la gente trabaje con menos gana, y se aprovechan de que en la sociedad los funcionarios tienen esa imagen de vagos y privilegiados por tener un puesto fijo, y yo creo que por eso muchos recelan de ellos. Pero recordemos que ellos entran a través de oposiciones y no a dedo, como muchos otros. Y pensemos en esos funcionarios llamados profesores que trabajan mucho más de lo que muchos se piensan y que la gente se cree que, como tienen largas vacaciones, se les puede menospreciar si hace falta. Qué fácil es hacer demagogia en los tiempos que corren. Y cuánto le gusta ahora el silencio a Rajoy, con lo que largaba en la oposición.
Ay, menos mal que nos quedan las fiestas, cumpleaños, el Corpus para lucir la mantilla o lo que sea. ¡Y que viva la Virgen del Rocío!, por supuesto.
Pero tal y como están las cosas en el mundo, cada vez me embriagan más las fechas como hoy. Mi madre me decía hoy por teléfono, que como todas las noticias que uno ve u oye son todas malas, que va a terminar por poner Radio Olé e ignorar el mundo, como hacía siempre su hermana, ya fallecida. Y es que de verdad que es para ponerse malo en España y en parte del extranjero: entre la prima de riesgo, Bankia, los recortes en enseñanza y sanidad, el paro tan escandalosamente alto en los jóvenes, la segunda bajada del sueldo de los funcionarios, los viajes de Dívar, otra "minuncia", como los muchos casos de corrupción que da nuestro país.
Lo de los funcionarios me parece muy fuerte, pues es la segunda bajada del sueldo en poco tiempo. Empalmando con mi entrada anterior, lo único que van a conseguir es que la gente trabaje con menos gana, y se aprovechan de que en la sociedad los funcionarios tienen esa imagen de vagos y privilegiados por tener un puesto fijo, y yo creo que por eso muchos recelan de ellos. Pero recordemos que ellos entran a través de oposiciones y no a dedo, como muchos otros. Y pensemos en esos funcionarios llamados profesores que trabajan mucho más de lo que muchos se piensan y que la gente se cree que, como tienen largas vacaciones, se les puede menospreciar si hace falta. Qué fácil es hacer demagogia en los tiempos que corren. Y cuánto le gusta ahora el silencio a Rajoy, con lo que largaba en la oposición.
Ay, menos mal que nos quedan las fiestas, cumpleaños, el Corpus para lucir la mantilla o lo que sea. ¡Y que viva la Virgen del Rocío!, por supuesto.
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viernes, 20 de abril de 2012
Jaleíllo
Semana animadilla, por elegir un adjetivo apropiado. El lunes llegaron mis padres, y con ellos la legumbre, las puntas de jamón para el cocido, las morcillitas de Burgos, y todo lo que el exiliado necesita, o lo que los padres del exiliado consideran indispensable para el hijo perdido por el mundo. Ayer llegó el resto de la familia, pues se avecina celebración familiar el sábado. No me considero cristiana, pero aquí se celebra cualquier cosa con tal de juntarnos todos y liarla buena. La emoción se respiraba en el aire los días de atrás, pues mis hijas expresaban su alegría por la llegada de los abuelos. Luego se reían contando las anécdotas de su tío de España, que le dijo a la mayor que cuando esté aquí, irá a la puerta del instituto a cantar, a hacerle pasar bochorno a ella, y ella se partía de risa al imaginarse la situación "Conoces a ése?", "noooo, de nada". El otro día me decía también que se va a poner de alemana marisabidilla con todos, de Oberschlaumeier, algo así como el "Fernández super listo", una expresión alemana para expresar el listillo de turno, de apellido normalucho como Meier o Fernández, y que dará instrucciones sobre todo, y me decía les diría: "esto se recicla, esto se pone en esta basura, esto en la otra". Y la que se partía de risa era yo, por su capacidad de reírse de sí misma y de su cultura.
Ayer en el aeropuerto, en el aparcamiento, tuvimos el momento alemán. Recien llegados, con críos, bebé, carro, hasta que cargamos todo en los coches, al ir al sacar el coche del aparcamiento, al meter el ticket ya pagado, la máquina protestó: "Tiempo de salida ya concluido, tiene que validar el ticket otra vez y pagar la diferencia". Un euro más, por unos minutos. Pero el incordio que nos ocasionó tener que apartarnos con dos coches, y la situación tan alemana. Yo, que estoy curada de espanto tras toda una vida aquí, les dije medio de cachondeo "vámonos ya, que se nos va a pasar el tiempo del ticket para salir". Y efectivamente ocurrió, para estupor de los españoles: "Joer, si no nos da tiempo"... pues a los alemanes sí...
Días divertidos, en los que mi casa parece un hotel. Ayer me sentí como una empleada del Holiday Inn, haciendo camas, preparando toallas, pero estos son los momentos buenos en la vida, pues no se da nunca que vengan todos los míos a la vez a Hamburgo. Menuda panda de ateos mañana en la iglesia, la mayoría de nosotros, pero qué más da. Mi hija, tras menos de un año de catequesis (la iglesia católica alemana es muy relajada, no se pueden permitir exigir demasiado), está deseando que llegue el día. El otro día, antes de ir a una de las pocas misas a las que ha tenido que ir, me dijo "joooooo, pero si ya me sé todas las historias de Cristo". Mañana terminará su formación religiosa, y el resto que decida ella, que en mi casa hay libertad religiosa, incluso para hacerse uno ateo, como lo ha hecho la mayor tres años después de la comunión, pues dice que esas historias de la Biblia no se las cree nadie.
Pero hablando de historias, que ahora descanse mi blog un poquito de las mías, que lo necesita también.
Ayer en el aeropuerto, en el aparcamiento, tuvimos el momento alemán. Recien llegados, con críos, bebé, carro, hasta que cargamos todo en los coches, al ir al sacar el coche del aparcamiento, al meter el ticket ya pagado, la máquina protestó: "Tiempo de salida ya concluido, tiene que validar el ticket otra vez y pagar la diferencia". Un euro más, por unos minutos. Pero el incordio que nos ocasionó tener que apartarnos con dos coches, y la situación tan alemana. Yo, que estoy curada de espanto tras toda una vida aquí, les dije medio de cachondeo "vámonos ya, que se nos va a pasar el tiempo del ticket para salir". Y efectivamente ocurrió, para estupor de los españoles: "Joer, si no nos da tiempo"... pues a los alemanes sí...
Días divertidos, en los que mi casa parece un hotel. Ayer me sentí como una empleada del Holiday Inn, haciendo camas, preparando toallas, pero estos son los momentos buenos en la vida, pues no se da nunca que vengan todos los míos a la vez a Hamburgo. Menuda panda de ateos mañana en la iglesia, la mayoría de nosotros, pero qué más da. Mi hija, tras menos de un año de catequesis (la iglesia católica alemana es muy relajada, no se pueden permitir exigir demasiado), está deseando que llegue el día. El otro día, antes de ir a una de las pocas misas a las que ha tenido que ir, me dijo "joooooo, pero si ya me sé todas las historias de Cristo". Mañana terminará su formación religiosa, y el resto que decida ella, que en mi casa hay libertad religiosa, incluso para hacerse uno ateo, como lo ha hecho la mayor tres años después de la comunión, pues dice que esas historias de la Biblia no se las cree nadie.
Pero hablando de historias, que ahora descanse mi blog un poquito de las mías, que lo necesita también.
lunes, 9 de abril de 2012
Los excedentes festivos
104 millones de liebres de chocolate han sido producidas para la Pascua de este año. Yo no me he comido ni una sola, pero alguien se las habrá tenido que comer, las que me tocan según la media de consumo de las estadísticas. Siempre sobran en los supermercados, y mañana se verán las que hayan quedado a precio reducido. Las malas lenguas dicen que se reciclan, es decir, que las vuelven a fundir, y aparecen en septiembre "puntualmente" para la temporada navideña convertidas en papás noeles de chocolate. Los productores de chocolate niegan tanta maldad y aseguran que eso costaría demasiado y que no merece la pena, que antes los donan a instituciones de caridad. Que así sea.
Hoy concluimos los cuatro días de descanso que hemos temido, y con el lunes de Pacua, se acabó lo que se daba. Para el ama de casa no son días de gran descanso, pues aquí estos días se celebran como la Navidad. Si pienso en las horas de colada, con la correspondiente plancha, más de limpieza para tener la casa a punto, más las horas en la cocina, para que el corderito y todo lo necesario estuviese en la mesa como cada año, pienso que tampoco han dado para tanto los cuatro días, y los concluyo con la sensación de no haber descansado verdaderamente salvo por no haber tenido que salir varias veces al día en estampida y con horarios. Hoy el tiempecito se las ha traido otra vez: no ha parado de diluviar en todo el santo día. Así que poco habrá podido pasear la gente. Los pocos que pasaban pon mi puerta lo hacían con su perro, pero nadie más. Asi que no me extraña que haya que comerse esos 104 millones de liebres de chocolate. Si a éstas les sumamos los millones de huevos de chocolate que se consumen, sigo preguntándome que cómo puede la gente comer tanto chocolate. Yo lo como, pero soy bastante sibarita en el consumo del mismo, y digamos que los huevos y las liebres de chocolate me parecen demasiado profanos, pues si me pongo a comer chocolate, entonces del belga, del que soy experta. Y estos días le he dado a mis trufas favoritas, hasta que se me han terminado, y sin ningún cargo de conciencia, pues el miércoles quemaré el michelín en el gimnasio :-).
Pero de Pascua me quedo con dos imágenes que he visto en facebook: una, la foto que colgó un amigo de Dinamarca que muestra a una gallina siendo asaltada (sexualmente hablando) por un conejo, y con la frase debajo: "así se hacen los huevos de Pascua", y que me pareció estupenda para explicar la incongruencia de que la liebre traiga los huevos. Y otra, la que colgó un familiar mío de España, un estupendo dibujo de Quino en el que Mafalda le pregunta a su madre mientras ésta hace la colada: "Mamá, ¿qué te gustaría ser si vivieras?" y que me arrancó una gran sonrisa. Qué serían de todas estas fiestas familiares sin las verdaderas cabezas de familia, que se ocupan de que todos estén satisfechos, corderito, lasaña, y lo que toque. Ahora estoy pensando que cuál es lo siguiente a celebrar. Creo que será cuando llegue la primavera de verdad. Temblando estoy ya de cara a la celebración familiar que se me viene encima en la que tengo pensado ir con ropa de primavera y calzado abierto, cuando todavía no me he quitado la ropa de lana ni las botas, - ni el refajo, casi diría si lo llevase. En fin, conjuremos a los dioses y pasemos a las siguientes celebraciones, y esperemos que las liebres de Pascua que no se hayan consumido o quien sea obre el milagro, pues yo ya más no puedo hacer.
Hoy concluimos los cuatro días de descanso que hemos temido, y con el lunes de Pacua, se acabó lo que se daba. Para el ama de casa no son días de gran descanso, pues aquí estos días se celebran como la Navidad. Si pienso en las horas de colada, con la correspondiente plancha, más de limpieza para tener la casa a punto, más las horas en la cocina, para que el corderito y todo lo necesario estuviese en la mesa como cada año, pienso que tampoco han dado para tanto los cuatro días, y los concluyo con la sensación de no haber descansado verdaderamente salvo por no haber tenido que salir varias veces al día en estampida y con horarios. Hoy el tiempecito se las ha traido otra vez: no ha parado de diluviar en todo el santo día. Así que poco habrá podido pasear la gente. Los pocos que pasaban pon mi puerta lo hacían con su perro, pero nadie más. Asi que no me extraña que haya que comerse esos 104 millones de liebres de chocolate. Si a éstas les sumamos los millones de huevos de chocolate que se consumen, sigo preguntándome que cómo puede la gente comer tanto chocolate. Yo lo como, pero soy bastante sibarita en el consumo del mismo, y digamos que los huevos y las liebres de chocolate me parecen demasiado profanos, pues si me pongo a comer chocolate, entonces del belga, del que soy experta. Y estos días le he dado a mis trufas favoritas, hasta que se me han terminado, y sin ningún cargo de conciencia, pues el miércoles quemaré el michelín en el gimnasio :-).
Pero de Pascua me quedo con dos imágenes que he visto en facebook: una, la foto que colgó un amigo de Dinamarca que muestra a una gallina siendo asaltada (sexualmente hablando) por un conejo, y con la frase debajo: "así se hacen los huevos de Pascua", y que me pareció estupenda para explicar la incongruencia de que la liebre traiga los huevos. Y otra, la que colgó un familiar mío de España, un estupendo dibujo de Quino en el que Mafalda le pregunta a su madre mientras ésta hace la colada: "Mamá, ¿qué te gustaría ser si vivieras?" y que me arrancó una gran sonrisa. Qué serían de todas estas fiestas familiares sin las verdaderas cabezas de familia, que se ocupan de que todos estén satisfechos, corderito, lasaña, y lo que toque. Ahora estoy pensando que cuál es lo siguiente a celebrar. Creo que será cuando llegue la primavera de verdad. Temblando estoy ya de cara a la celebración familiar que se me viene encima en la que tengo pensado ir con ropa de primavera y calzado abierto, cuando todavía no me he quitado la ropa de lana ni las botas, - ni el refajo, casi diría si lo llevase. En fin, conjuremos a los dioses y pasemos a las siguientes celebraciones, y esperemos que las liebres de Pascua que no se hayan consumido o quien sea obre el milagro, pues yo ya más no puedo hacer.
viernes, 6 de abril de 2012
Se acerca la Pascua
El Viernes Santo es un día muy tranquilo y no por santo. Está encasillado entre el jueves que precede a los cuatro días libres seguidos para la mayoría, de viernes a lunes, pues el jueves no es fiesta y la Semana Santa no existe. Me explico: es cuestión de la terminología, que lo dice ya todo. En España se llama Semana Santa porque es toda la semana lo que cuenta, por no haber colegio, y por tener tanta gente toda la semana libre. Aquí se llama Pascua, porque se celebra el Domingo de Pascua y el Lunes de Pascua. El Viernes Santo es la propina, un día tranquilo encajonado entre el estrés del día antes, y el del sábado anterior a las dos fiestas grandes, que forman la Pascua, que se celebra en dos días. Ayer, día laborable normal aquí, estaban los supermercados y mercados como si fuese Nochebuena o el día antes, había atascos por todas partes, y se notaba algo en el aire. La Pascua se celebra en familia, como la Navidad, y se hacen desayunos y comidas opíparas. Y esos dos días se vuelve a reposar de verdad, pero celebrando. Hoy estamos en tránsito, a lo que nos falta todavía.
Y es que la Pascua aquí es mucho. Se celebra que es Pascua, y no otra cosa. No hay más que mirar todas las palabras que llevan el término Ostern = Pascua:
Osterei: el huevo de Pascua. Puede ser de chocolate, de todos los tamaños, rellenos y marcas. Nos los venden ya en enero en el supermercado, en cuanto pasa la Navidad. Se buscan el domingo y el lunes, en el jardín, o donde sea. Y rompen con el ayuno de chocolate que muchos realizan durante la Cuaresma, algo curioso aquí. Así se pueden dar un atracón mayor al pasar la penitencia. También se comen huevos normales, los de las gallinas, y es muy normal desayunar unos cuantos. Con eso y el desayuno tan contundente que acompaña a los huevos, te quedas a reventar hasta por la tarde, que es cuando sigues comiendo.
Osterhase: la liebre de Pascua. Adorna las casas, e incluso por obra y gracia del mundo consumista, trae regalitos a los niños. Es que desde Navidad ha pasado mucho tiempo, y hay que solucionarlo.
Osterfrühstück: el desayuno de Pascua. Es muy común celebrarlos con invitados, o en su versión moderna de Osterbrunch, la mezcla de desayuno con comida que te da para todo el día. Las revistas están llenas de ideas de recetas para la ocasión.
Osterfeuer: los fuegos de Pascua. Se realizan el sábado por la noche. El fuego es el símbolo de la resurección, pero en su versión pagana, que es la que prima, sirven para quemar el invierno y dar la bienvenida al renacer de la primavera. Y para montar un fuego, vamos, algo que les encanta a los alemanes. Lo gracioso es que los organizan en muchos casos los bomberos mismos, en el parque de bomberos. Aquí no dejamos que surja un fuego que no vaya a estar controlado semanas antes.
Osterbaum: arbolitos que se ponen en las casa con ramas de cerezo o sauce y del que se cuelgan todo tipo de huevos, pollitos, conejitos y todo lo que toca estos días, en los colores correspondientes, naranja, amarillo y verde claro.
Osterlamm: el cordero de Pascua. En un país en el que no se come mucho cordero, de hacerlo es ahora. Y el surtido será el mayor del año en las carnicerías.
Osterspaziergang: el paseíto que da la gente para bajar la comida, los huevos en sus dos formas, entre comidas. Tiene reminiscencias literarias al poema de Goethe del mismo nombre de su obra Fausto, en la que éste se da un paseíto con la gente normal y todos disfrutan de ese domingo de Pascua.
Mañana todo el mundo saldrá en estampida a comprar todo lo que les falte, porque en realidad, mientras que en la mayor parte de España la Semana Santa termina el domingo, nosotros comenzamos la Pascua ese día. Con todo esto y más. Son días familiares, días de reposo, y de mirar el calendario y ver que aunque haga frío todavía en la mayoría de los casos, la primavera está ahí y no hay quien la pare.
Y es que la Pascua aquí es mucho. Se celebra que es Pascua, y no otra cosa. No hay más que mirar todas las palabras que llevan el término Ostern = Pascua:
Osterei: el huevo de Pascua. Puede ser de chocolate, de todos los tamaños, rellenos y marcas. Nos los venden ya en enero en el supermercado, en cuanto pasa la Navidad. Se buscan el domingo y el lunes, en el jardín, o donde sea. Y rompen con el ayuno de chocolate que muchos realizan durante la Cuaresma, algo curioso aquí. Así se pueden dar un atracón mayor al pasar la penitencia. También se comen huevos normales, los de las gallinas, y es muy normal desayunar unos cuantos. Con eso y el desayuno tan contundente que acompaña a los huevos, te quedas a reventar hasta por la tarde, que es cuando sigues comiendo.
Osterhase: la liebre de Pascua. Adorna las casas, e incluso por obra y gracia del mundo consumista, trae regalitos a los niños. Es que desde Navidad ha pasado mucho tiempo, y hay que solucionarlo.
Osterfrühstück: el desayuno de Pascua. Es muy común celebrarlos con invitados, o en su versión moderna de Osterbrunch, la mezcla de desayuno con comida que te da para todo el día. Las revistas están llenas de ideas de recetas para la ocasión.
Osterfeuer: los fuegos de Pascua. Se realizan el sábado por la noche. El fuego es el símbolo de la resurección, pero en su versión pagana, que es la que prima, sirven para quemar el invierno y dar la bienvenida al renacer de la primavera. Y para montar un fuego, vamos, algo que les encanta a los alemanes. Lo gracioso es que los organizan en muchos casos los bomberos mismos, en el parque de bomberos. Aquí no dejamos que surja un fuego que no vaya a estar controlado semanas antes.
Osterbaum: arbolitos que se ponen en las casa con ramas de cerezo o sauce y del que se cuelgan todo tipo de huevos, pollitos, conejitos y todo lo que toca estos días, en los colores correspondientes, naranja, amarillo y verde claro.
Osterlamm: el cordero de Pascua. En un país en el que no se come mucho cordero, de hacerlo es ahora. Y el surtido será el mayor del año en las carnicerías.
Osterspaziergang: el paseíto que da la gente para bajar la comida, los huevos en sus dos formas, entre comidas. Tiene reminiscencias literarias al poema de Goethe del mismo nombre de su obra Fausto, en la que éste se da un paseíto con la gente normal y todos disfrutan de ese domingo de Pascua.
Mañana todo el mundo saldrá en estampida a comprar todo lo que les falte, porque en realidad, mientras que en la mayor parte de España la Semana Santa termina el domingo, nosotros comenzamos la Pascua ese día. Con todo esto y más. Son días familiares, días de reposo, y de mirar el calendario y ver que aunque haga frío todavía en la mayoría de los casos, la primavera está ahí y no hay quien la pare.
martes, 14 de febrero de 2012
San Valentín, jornada de reflexión
Jennifer Lopez, Madonna, Shakira y la Duquesa de Alba, cómo no, tienen todas en común tener una relación con hombres más jóvenes. A Demi Moore no le salió bien la cosa, pero ahí estuvo. No sé si es porque yo entro en edades serias la causa por la que este fenómeno me llama más la atención. Siempre las ha habido, pero ahora me parecen más, por qué será. En cualquier caso creo que es una buenísima tendencia, y un modelo a seguir. Que se preparen los jovenzuelos. Ahora mismo he querido ser Halle Berry, que se ha ligado a uno de los actores que más me gusta, Olivier Martínez, y por eso, he querido creer que él es más joven que ella, pero son de la misma edad, vaya. Y me encantaría que alguna mayorzuela se ligase a George Clooney, que me encanta. Pero estos son los que están con mujeres más jóvenes, pues pueden. Pero lo mismo ocurre con todas las mujeres mencionadas arriba: tales leonas se podrán ligar a quien quieran, y en el caso de la Duquesa, habrá influido lo ancha que es Andalucía y todos sus feudos. Y que JLo se ligue al tan joven bailarín, no sé no sé, pero a ellos tampoco les viene mal como lanzadera a la fama. Esto promete, sobre todo si hace cambiar la imagen de que un hombre puede ligarse a quién quiera, con 70 a una de 30 o menos, mientras que las mujeres parecen tener que justificarse por lo mismo, pues sigue pareciendo raro. Pero por qué iba a serlo. Como motivos se dan que las mujeres maduras en la cuarentena están en su plenitud sexual, y que por eso están muy bien servidas con sus amantes más jóvenes. O que ellos buscan en las maduras la experiencia de la edad; o que éstas tengan menos tonterías. Lo que sí que me imagino es cómo se sienten ellas. Debe ser un viento de juventud el que te entra por las venas, o si no que se lo pregunten a la Duquesa de Alba, su "joven" marido es mejor que el botox y todo lo que se haya puesto para parecer una mona tan joven. Ahora pensaba que a lo mejor es lo que debería hacer la reina de España para resarcirse de la familia que tiene. Si es cierto que el rey ha tenido todos esos líos que le atribuyen, y encima con la prole que tiene y lo que le toca aguantar, haría muy bien la mujer en largarse con un novio más joven.
Ah, hoy es San Valentín y no va de todo esto el día. Pero como pienso que ninguna pareja necesita ningún día de San Valentín para llevarse bien, ni rosas ni perfumes de regalo sino un día a día sólido, me hago eco del libro que acaba de publicar la Preysler sobre cómo divorciarse elegantemente, en los casos en los que el San Valentín diario se da a la fuga. Ella tiene experiencia, y ningún divorcio la ha hecho más pobre, así que entiende de elegancia al elegir de quién se divorcia. Ni que decir cabe que no me interesa el libro lo más mínimo, pero sí que a veces, con frases tan absurdas cuando se separan los famosos como "seguiremos siendo amigos para siempre" o "ella será siempre la mujer de mi vida", y cosas así, me pregunto si los divorcios poco elegantes quedan para la gente de a pie con poco que repartir, tan poco que hay que luchar hasta por una silla. El ex de Heidi Klum ha estado dando entrevistas y diciendo estupideces así o como que no se quitará el anillo de casado, hasta que ella le ha debido de dar un toque (money money) y le ha prohibido hablar, pues es la que corta el bacalao, financieramente hablando. Así que ésas deben ser las separaciones elegantes.
Que sí, que ya sé que es San Valentin, pero por eso y más dedico estas líneas a los San Valentines de verdad, a los que salvan el amor y hacen que creamos en él. Yo he tenido esta mañana una sorpresa muy grata. Sobre la mesa del comedor mi hija pequeña me había dejado una tarjeta hecha por ella, deseándome un feliz día de San Valentín, mucha suerte y alegría. Y dos corazones se van de paseíto de la mano, como ella y yo hemos hecho montones de veces mientras su hermana tiene clase de violín. Era muy pequeña y ese rato íbamos las dos a pasear, y la costumbre se quedó con ese nombre, el paseíto, y ella me decía a veces, cuando no tenía ganas: "No, paseíto no". No hace tanto me dijo que este año se cumplirán 5 años de nuestros paseítos, y que habrá que celebrarlo; "¿qué tal un viaje juntas, París o Londres?", propuso. Yo, que las cojo al vuelo, ya he ideado algo, porque nuestros ángeles están ahí para nosotros, alentándonos día a día. Eso es amor.
Ah, hoy es San Valentín y no va de todo esto el día. Pero como pienso que ninguna pareja necesita ningún día de San Valentín para llevarse bien, ni rosas ni perfumes de regalo sino un día a día sólido, me hago eco del libro que acaba de publicar la Preysler sobre cómo divorciarse elegantemente, en los casos en los que el San Valentín diario se da a la fuga. Ella tiene experiencia, y ningún divorcio la ha hecho más pobre, así que entiende de elegancia al elegir de quién se divorcia. Ni que decir cabe que no me interesa el libro lo más mínimo, pero sí que a veces, con frases tan absurdas cuando se separan los famosos como "seguiremos siendo amigos para siempre" o "ella será siempre la mujer de mi vida", y cosas así, me pregunto si los divorcios poco elegantes quedan para la gente de a pie con poco que repartir, tan poco que hay que luchar hasta por una silla. El ex de Heidi Klum ha estado dando entrevistas y diciendo estupideces así o como que no se quitará el anillo de casado, hasta que ella le ha debido de dar un toque (money money) y le ha prohibido hablar, pues es la que corta el bacalao, financieramente hablando. Así que ésas deben ser las separaciones elegantes.
Que sí, que ya sé que es San Valentin, pero por eso y más dedico estas líneas a los San Valentines de verdad, a los que salvan el amor y hacen que creamos en él. Yo he tenido esta mañana una sorpresa muy grata. Sobre la mesa del comedor mi hija pequeña me había dejado una tarjeta hecha por ella, deseándome un feliz día de San Valentín, mucha suerte y alegría. Y dos corazones se van de paseíto de la mano, como ella y yo hemos hecho montones de veces mientras su hermana tiene clase de violín. Era muy pequeña y ese rato íbamos las dos a pasear, y la costumbre se quedó con ese nombre, el paseíto, y ella me decía a veces, cuando no tenía ganas: "No, paseíto no". No hace tanto me dijo que este año se cumplirán 5 años de nuestros paseítos, y que habrá que celebrarlo; "¿qué tal un viaje juntas, París o Londres?", propuso. Yo, que las cojo al vuelo, ya he ideado algo, porque nuestros ángeles están ahí para nosotros, alentándonos día a día. Eso es amor.
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