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jueves, 20 de febrero de 2014

Atención, fiesta

Crecer en España es un buen entrenamiento para la vida, créanme. Nos hace más tolerantes, y no tan tiquismiquis con muchas cosas cotidianas. Que el vecino hace fiesta, nos quedamos tan panchos, sin que nos moleste nada, ni se tenga que sentir mal el susodicho, y menos cuando lo que organiza es una fiesta como las de aquí, prácticamente silenciosas.

Mi vecina de arriba puso ayer un papel en la escalera anunciando que hoy celebraría su cumpleaños, algo que se se suele hacer cuando se hace una fiesta en un piso. Tocó incluso el timbre de mi casa y le dijo a mi hija que tratarían de no meter ruido, y que si fuese muy alto todo, que podríamos subir y darles un toque.

Hoy la vi y la tranquilicé. Y efectivamente, no está siendo para nada la cosa. He oido algunas risas a través de los muros de la casa, alguna voz en la escalera al llegar los invitados, la puerta quizá, que se abre más de lo acostumbrado. Ahora mismo baja alguno que se irá... Pero tampoco son las cinco de la mañana.

Triste que en Alemania haya que avisar tanto de lo que se avecina, cuando siempre pienso que es más la que lías previniendo, que la que se organiza en sí por la fiesta. Pero es la idiosincrasia de la cultura alemana. Todo el mundo tiene asumido que no es normal meter ruido a partir de las ocho de la tarde, como tampoco puedes taladrar, ni clavar clavos, ni hacer nada que moleste a los demás, acústicamente hablando.

Si pienso en los jolgorios familiares que montamos en España cualquier tarde, o domingo, o en un cumpleaños cualquiera, sin avisar, y nadie protesta, me parece que se vive mucho más relajado allí que con tanto control social aquí. Por otra parte en España vale todo a veces, y si alguno se pasa y algún vecino le dice que tiene que levantarse a las seis para ir a trabajar, muchos se reirán de él.

Ay los extremos. Qué poco me gustan, ni unos ni otros. Con lo fácil que sería si todos llevásemos puesto un dispositivo de civismo de lo que es normal, sin pecar de estruendo, ni de chafarte la fiesta mandando hablar bajo a tus invitados.

Por eso no voy a celebrar ya nada gordo en mi casa. Para qué. Pero le voy a decir a la vecina en cuanto la vea, que no les he oido ni cantar el "feliz cumpleaños", ni tampoco música ni nada. Vaya guateque. Mis hijas se han dormido como si tal cosa, y eso que la fiesta era justo arriba de las habitaciones. La próxima vez que ponga carteles más grandes aún en la escalera y que avise con más días de antelación. Para que sea más sonado aún.

martes, 18 de febrero de 2014

Sobre la palabra amar

Pasó San Valentín. No es un día que me importe por lo que significa sino por otras cosas, entre ellas el lenguaje. Me llama la atención en mis clases de español la confusión que les producen nuestros términos para expresar amor o afinidad a algo. Creo que se les quedan cortos. A ver, nosotros decimos que algo nos gusta; si nos gusta mucho mucho, que nos encanta, y si nos apasiona, diremos quizá que lo amamos. En alemán algo te puede gustar (gefallen, mögen), pero si te gusta mucho muchísimo, directamente lo amas (lieben). Puedes decir que "amas la paella" (que en realidad significa que te encanta), o que amas a tus hijos, y eso sí que es amor. Antes explicaba en clase que nosotros, si decimos "te quiero", estamos ya en el top de sentimientos. Por supuesto que podemos decir "te amo", les expliqué, pero eso nos suena a algo más cursi y nos lo reservamos para las películas tipo "Lo que el viento se llevó", y "Romeo y Julieta". Claro que "amamos" también, por ejemplo la música y las artes, y entonces queremos decir que estamos sentimos con el corazón con ellas, o amamos la tierra que nos vio nacer, o el aire que respiramos. Pero decirle a alguien "te amo", o menos aún decir que "amo nadar" nos suena a demasiado.

Me resulta curioso toparme con tanto carácter nuestro en la lengua. Precisamente los alemanes, que parecen más distanciados de todo, son los que "aman" tanto y nosotros nos conformamos con "querer". Para el caso es lo mismo, efectivamente, pero es que ellos no se lo acaban de creer. También tenemos el verbo "adorar", para amar, pero nuestro favorito sigue siendo un simple "Te quiero". Por qué decir más cuando con lo simple el mensaje llega igual, clarito, sencillo, y el resto de cosas nos encantan, pues el amor también es un proceso de encantamiento y embrujo, mismamente si es por la tortilla de patata o los churros.

jueves, 19 de septiembre de 2013

Cate absoluto

A raíz de la presentación tan bochornosa que realizó el comité que defendía la campaña para lograr los juegos olímpicos para Madrid no solo se ha escrito sobre el bochornoso inglés de una comitiva tan importante, sino sobre la expresión oral de los españoles en general. El País titula en su artículo del viernes 13 de septiembre "Cero en expresión oral" y explica que no somos un país de oradores, no porque seamos incapaces, sino porque el hablar en público se aprende y se entrena.

Efectivamente yo pasé la mitad de mi vida en España sin haber hablado jamás en público, y sin haber presentado un trabajo oralmente. Todo era por escrito. Y llegué aquí, y lo pasé fatal por tener que exponer temas delante de toda la clase. Aquí en la universidad se reparten los temas, y los alumnos se encargan de presentarlos. Pero esto es el fin de un proceso que comienza en primaria. Con 6 años les hacen hablar delante de toda la clase. A esa edad mis hijas han venido a casa diciéndome que tenían que responder alguna pregunta de "investigación" y explicarlo en clase, tipo "por qué el cielo es azul". Cada uno podía pensarse algo, luego investigarlo y exponerlo.

Además, durante toda la enseñanza tienen que participar muy activamente en clase. La nota oral cuenta al 50 %  de la nota final y hasta en matemáticas les dan nota oral, algo que a mí me sorprende. Aquí lo pasan muy mal los alumnos tímidos, pues aunque escriban exámenes de sobresaliente, les bajarán la nota si no participan activamente en clase, y lo activo aquí es lo hablado, y a veces me pregunto cuál es la justicia también de este sistema, pues como en todo en la vida, los "figuras" de la clase acaparan siempre más atención en las conversaciones, y los que no espabilan quedan relegados a un segundo plano.

Pero el sistema funciona en cuanto a que ganan seguridad, aunque la otra otra cara de la medalla es que no tienen miedo de soltar cualquier parida en clase. Digo esto porque yo me topo con todos ellos en la enseñanza para adultos, y el resultado de tantos años de entrenamiento para que hablen y opinen es que a veces hablan por hablar, y aunque no sepan la respuesta metan baza. Es más, si pueden, hasta te corregirán a ti, pues desconfían de todo lo que les cuentas. Eso es lo que fomenta el sistema también, que la gente siempre tenga algo que decir.

Pero sí, definitivamente cateamos en España en expresión oral, no porque no sepamos hablar o expresarnos, sino porque no sabemos hacerlo en público, y es cierto que se aprende, y a pesar de las pegas, el sistema escolar alemán gana en ese aspecto. Yo lo sigo pasando mal en los primeros minutos de clase de los cursos nuevos, pero es algo normal, pienso. Horriblemente mal lo pasé en la universidad, agravado el asunto por tener que hablar además en alemán, sin saberlo bien todavía. Pero no era solo eso. La noche de mi primera presentación de un trabajo, no pegué ojo, y el miedo que tenía a todas las miradas y a todos esos oídos fue algo que no se me olvidará jamás. Fui superándolo poco a poco, pero con muchas dificultades. Por eso, efectivamente, cuando antes se empiece a perder esos miedos, mejor.

lunes, 20 de mayo de 2013

Las diferencias entre una madre alemana y una española

Terminamos un fin de semana largo, pues hoy ha sido jornada festiva en Alemania, Pentecostés. El tiempo no ha acompañado nada de nada, pero algo había que hacer, y una amiga española y yo hemos llevado a nuestros hijos a un bosque, a que escalasen en un recorrido que hay entre los árboles, y que parecía, por la frondosidad del bosque, digno del Amazonas. De camino, el hijo de mi amiga resumió claramente las diferencias entre las madres españolas y alemanas. Nosotras estaríamos todo asustadas mientras los críos escalaban enganchados a cuerdas. Cuidado. Ágarrate bien. No te sueltes. Ay, qué alto está. No te caigas. Y una madre alemana diría. Bien. Sigue. Qué bien lo haces. Venga, que no va a pasar nada. Adelante. Estoy muy orgullosa de ti. Y de producirse un accidente, la alemana diría: Venga, levántate y sigue, que no pasa nada. Esto curte. Y la española: ¿Ves? Te lo dije. Sabía que esto iba a pasar. Mira que te lo tengo dicho. ¿A que te doy encima?

Mi amiga y yo nos hemos desternillado de risa, pero razón no le faltaba al muchacho, y mis hijas se reían diciendo que sí, que es cierto, que así somos las españolas. Luego oímos la descripción tras ponerse las cuerdas y arneses de lo que tenían que hacer y lo que no debían hacer durante el circuito sobre redes, troncos, rampas, y todo esto a muchos metros sobre el suelo, y cuando oímos lo que podía pasar con las manos si las metiesen en tal agujero, y tal y tal, nos pusimos en guardia las españolas, y yo casi preferí no escuchar más.

Por suerte no ha ocurrido nada, y todo se ha quedado en risas sobre las diferencias culturales. Pero para eso nosotras nos desvivimos porque coman al mediodía algo caliente, o no les mandamos a las siete y media de la mañana solos siendo bien pequeñitos por la calle o el metro. Ni los dejamos solos siendo demasiado pequeños.

Yo solo sé que mis hijas, la semana pasada, tras no haberme tenido un fin de semana, al volver me pusieron un menú para toda la semana: un día cocido, otro tortilla de patata, otro croquetas. Alguna ventaja tenían que tener, aunque seamos unas histéricas que ven peligros por todos lados...

domingo, 28 de abril de 2013

Arquitectos con dos alas

Interesante artículo el que acabo de leer sobre la manera en la que los pájaros construyen sus nidos. Uno se imagina que ponen ramitas una encima de otra hasta que les sale el nido simple y redondo que todos tenemos en la imaginación. Pues no; en el mundo de los arquitectos con alas el que mejor construye, es que se lleva a la chica al nido, y el que más procrea con ella. Por eso, salvo las chapuceras palomas, que, como se multiplican sí o sí, hacen nidos simples, el resto se lo curra bien.

Un estudio de la Universidad de Granada ha dado resultados fascinantes. Los gorriones, por ejemplo, son unos buenísimos decoradores. Tras construir nidos redondos con tejado, llevan plumas para hacer el interior más mullidito y acogedor. Mientras transportan las plumas en su pico, llaman a sus parejas para que les vean en la labor. Está demostrado que cuantas más plumas lleven, más huevos podrá la hembra. Ellas confían de buen grado en los buenos decoradores.

Otros cuidan más el estilo de la construcción, como ciertas golondrinas, que van pegando poco a poco bolitas de barro a una pared hasta que forman una media esfera con un agujero para entrar. Otras especies construyen durante más de un mes su nido con musgo, paja, y telas de araña, con entrada lateral y todo, con paredes de tres centímetros de grosor, para que no entre el frío.

Sea como fuere, el estudio indica que ni para el interior ni para el estilo arquitectónico del nido la clave sea la funcionalidad sino en el ligoteo. Los pájaros construyen y atraen a las hembras con su canto. Pero ellas no son facilonas: inspeccionan bien la obra en cuanto a su estabilidad y tamaño. Los chapuceros no ligan, vamos. Y por lo visto los pájaros no nacen arquitectos sino que cada año tienen que demostrar sus habilidades de nuevo, y parece ser que en épocas de reproducción se esmeran más.

Qué curioso todo esto. Los humanos no son muy diferentes. Cuántos pájaros se llevan a la hembra al nido de ladrillo, y procrean y son felices hasta que él (o ella, vale) dejan de esmerarse año a año. A cuántas pájaras les construyen un palacio sin habérselo currado ellos honradamente y ellas dicen haber tenido sus reticencias, pero que bueno... a un buen nido nadie le hace ascos. Cuántos pájaros siguen juntos unidos por el lazo del nido, de la hipoteca y el qué diran.

Yo he deshecho mi nido en unos días y me lo han quitado de las manos en una semana. Otras familias han visto en él su lugar perfecto para seguir procreando en una vida ideal. Pero al final no es cuestión de arquitectura sino del tesón y el esfuerzo diario, y no del canturreo sino del trabajo en equipo. A los pájaros les sale bien la jugada pues lo importante es procrear, y cuanto más mejor; pero la naturaleza es sabia y les vuelve a poner a prueba cada año. Eso me parece una genial idea.




lunes, 3 de diciembre de 2012

Esto es insoportable

Ahora mismo estoy con ganas de llorar, por haber leído la noticia del día. Han detenido al expresidente de la CEOE y presidente de Marsans, Gerardo Dían Ferrán, por haber desviado a Suiza 4,9 millones de euros. Teniendo en cuenta que el muy "..." (pongan todos los adjetivos que quieran) se declaró en quiebra, y cerró Marsans en 2010, la desviación del capital justo un año antes pone de manifiesto que la justicia española, la ética de los empresarios, y la impunidad con la que suelen salir los ladrones a gran escala (y todo lo que hayan puesto entre las comillas) son para ponerse a llorar, para hacer una revolución, y para que la gente se niegue a pagar todo lo que le están robando ahora de las nóminas para pagar todos los desperfectos que tanto sinvergüenza ha hecho en España.

Les aseguro que España tiene buena imagen en Alemania. Hasta ahora no he oido a nadie despotricar sobre España, y sí sobre Grecia, y no es que no lo hayan hecho delante de mí por cortesía, pues aquí la gente suelta sin problemas todo lo que piensa, y más si es para criticar. Pero estas noticias llegan también al extranjero, y a mí me da no solo vergüenza ajena cuando leo titulares como el de hoy, sino dolor, estupor, rabia. Conozco a alguien que trabajaba en Marsans que se quedó en la calle, y esta persona decía que eran unos chorizos. Comprobado está ahora. Vergonzoso es que alguien que dijera frases como "Solo se puede salir de la crisis trabajando más y ganando menos" (14/10/10), que ha llevado un tren de vida millonario robando, dé moralinas a los que verdaderamente se aprietan el cinturón en tiempos de crisis. Díaz Ferrán no se ha conformado con humillar a sus antiguos empleados al declararse en quiebra para no pagar sus deudas. Ha vivido durmiendo a pata suelta dos años más, como muchos otros en España. Aseguro que en Alemania la gente que hace menos que eso, pero roban, abusan de su poder o se benefician de privilegios dados por su puesto, lo harán impunemente mientras no se sepa, pero como salga a la luz, caerán en desgracia para siempre. Medios de comunicación nos sacan de vez en cuando lo que siente ahora la mujer del expresidente alemán, Bettina Wulff, o mencionan a su marido, Christian Wulff, pero ambos viven recluidos en la casa de Baja Sajonia para la que cogieron el crédito de un empresario. O si sale el nombre de zu Guttenberg, el ministro que plagió su tesis doctoral, creo poder asegurar que a la mayoría nos da grima y nos deja completamente indiferentes. Éste ahora vive "feliz", exiliado en EE.UU., con su familia, dicen de vez en cuando las revistas del corazón. Pero no creo que sea tanta la felicidad. Estas personas han caido en desgracia para siempre y raro es que vuelvan a la vida pública o a retomar el prestigio que tenían antes de haberla liado. En España encima parece que se les ríe las gracias.

Que no nos den todo lo que somos capaces de soportar porque ya no somos capaces de soportarlo. Que no nos quedemos como estamos, pues obviamente todo el sistema tiene que cambiar, la mentalidad y la ética de la gente, y todo puede ser peor, como estamos viendo, tras muchos otros casos. La tolerancia a estos abusos ha de ser nula, por muy nimios que parecezcan. Pensemos que este señor era el jefe de la patronal. Cómo serán los otros. Pero no acusemos a todos. Los habrá honrados, pero con esto pierden todos. Que se investige de inmediato, y que la justicia no deje pasar tanto tiempo hasta que prescriban los hechos y nadie pague por nada. Hasta cuándo va a durar el jucio a Julián Múñoz y la Pantoja, el de Urdangarín. Pero que no pague alguien la hipoteca, que entonces el deshaucio es bastante rápido. Menos mal que se han tomado medidas en este tema, pues esos suicidios que ha habido últimamente, de gente desesperada, son una vergüenza para la sociedad. Y gente como Díaz Ferrán tienen mucha culpa de tanta ignominia que está soportando tanta gente ahora. A la mujer de mi primo, que estaba en Marsans, le salió un trabajo, pero mi primo se quedó en paro. La empresa donde está ella ahora, va mal también, oí precisamente ayer. Estos son casos reales, y los españoles se ríen de los pobrecitos empresarios arruinados.

lunes, 29 de octubre de 2012

Por unos caracolillos

Mirar aquí los titulares de prensa significa a menudo reírse. Miro los del día y me encuentro con la noticia cabecera del periódico local Hamburger Abendblatt de ahora mismo "Caracoles mini contra proyecto de construcción: primeros animales reubicados". La noticia explica que 60 ejemplares de esta especie están siendo trasladados a su nuevo hogar cerca de la zona donde estaban hasta ahora. Los biólogos y peritos observarán como se desarrollan los animales, y si su nuevo hábitat les es propicio. En la construcción de un parque tecnológico descubrieron en el verano de 2011 a estos caracolillos que miden 5 milímetros, y los expertos confirmaron que era la mayor población alemana de estas criaturitas. Se calcula que hay hasta 2500 en la zona. Si trasladan a todos, dependerá de esos 60 caracolillos de Indias, si se adaptan bien o no. Pero los resultados estarán listos en 2016, y mientras tanto esperará la obra del parque logístico. De momento se van preparando los terrenos de la obra donde no viven los caracoles, pero si tuviesen que seguir viviendo donde han estado hasta ahora, entonces habría que planificar otra entrada al complejo. De esta manera el proyecto planificado en 100 millones de euros y que debía estar listo en 2013 se retrasa 3 años y hay que sumarle los 120.000 que ha costado la inspección y dictamen sobre la zona y los 140.000 euros que cuesta el traslado de los 60 animalitos y su observación futura.

Noticias así me hacen mirar la fecha del día. ¿No estaremos en el día de los Santos Inocentes?, pienso siempre. Ahora me imagino cuántas obras se habrán parado en España por encontrar especies raras o protegidas. Eurovegas no lo paran ni aunque encuentren un mamut o una especie "alcorconensis" única, ni aunque haya que derribar parajes naturales, ni nada. Aquí es el otro extremo y por eso a mí me espantan tanto los extremos, de un lado y de otro. El sentido común parece faltar en cosas básicas. En fin, estoy en ascuas de si los caracoles serán felices en su nuevo paraje. No es fácil, de eso estoy segura. Pobrecillos.

Y hoy a las diez y media de la mañana me ha llamado mi hija para decirme que por no funcionar la calefacción en el instituto, que los mandaban a todos a casa. Tal cual; nada de 60 ejemplares, y el resto a aguantarse. Y aquí se ha presentado a los tres cuartos de hora. El resto del día en casa. Y digo yo si no podrían haberse puesto los abrigos y haber dado alguna hora de clase más. Pero aquí no se sacrifica nadie, y menos en los colegios, y enseguida se toman decisiones así. Para qué complicarse. Total, la madre no tiene otra cosa que hacer probablemente.

Si ya he mencionado aquí alguna vez que en mi próxima vida quiero ser un niño alemán, añado ahora que también me vale ser cualquier bichito o bacteria alemana. Me sentiré más protegida como especie que la que soy ahora.

domingo, 17 de junio de 2012

Que vuelen lejos, con sus alfombras

Que todavía Carlos Dívar no haya dimitido de su función como presidente del Consejo General del Poder Judicial, me parece, y más con la que sigue cayendo, una vergüenza de las más vergonzosas que existen para España. Que hasta ayer el tipo todavía se creyese impune porque todavía parecía que varios vocales le iban a apoyar, demuestra la falta de respeto hacia las instituciones por la gente que desempeña cargos importantes en ellas. Por suerte no ha sido el caso, pero que todavía el circo se traslade al jueves, y que ese mamarracho se siga aferrando a su silla, es más que una más, tras Urdangarines, Camps, y Correas, que vienen vapuleando al país y produciendo estupor porque enciman se vanaglorian, pagan fianzas, claman inocencias que están más que refutadas, y siguen disfrutando del dinero y privilegios de los que se beneficiaron o apropiaron ilegalmente. Mientras en España no se terminen esas chulerías, ese estilo irreverente de que da igual lo que se haya hecho, que uno tiene derecho divino y de por vida a seguir robando con hidalguía, no se va a respetar el dinero público ni la función que desempeñan.

En Alemania se intenta, por supuesto, y se pilla también a unos cuantos listos que se quieren aprovechar de su puesto y privilegios, pero si comparo los "pecados", son menores, aunque no por ello menos reprobables y vergonzosos. Pongo el ejemplo de esta semana. Al ministro de Ayuda al Desarrollo de la coalición de gobierno actual, Dirk Niebel, una alfombra podría costarle el puesto, y estoy segura de que acabará por dimitir. El político de los Liberales, del FDP, se compró una alfombra en Afganistán en un viaje de trabajo en el més de marzo, por 1.120 euros: 9 metros cuadrados de alfombra de 30 kilos de peso. El problema es que si la hubiese transportado en el vuelo regular que cogió de vuelta a Berlín, por muy enrolladita que fuese, le hubiese costado un buen pellizco. ¿Qué hizo el listillo entonces? La dejó en la Embajada Alemana y aprovechó un vuelo oficial del jefe del Servicio Federal de Inteligencia para que se la trajeran. Eso significa que a pie de pista un vehículo oficial del gobierno, la recogió y la llevó al piso de Niebel, sin pasar por la aduana... El paso por la misma hubiera supuesto un gasto de algo más de 200 €, y ésos se los ahorró el pobre Ministro, que los debe necesitar, y es mejor perder toda su credibilidad por una alfombra.

Tras publicar el semanario Der Spiegel esta semana el escándalo, el ministro se ha justificado diciendo que el trasporte fue un "favor personal", pero que el pago en la aduana falló "por un malentendido", y que por supuesto que ya ha iniciado los trámites necesarios. Los del Servicio de Inteligencia, que no son otros que el servicio secreto, están muy enfadados, pues ellos dicen que Niebel mintió al decir que no negoció nada sobre los pasos pertinentes con ellos por tratarse de un "regalo", y que por eso ellos pensaban que él aclararía todo. Que se la cuelen así al servicio secreto tampoco es prueba de la seriedad del mismo.

De la manera que sea, Merkel, que tiene otras preocupaciones que le deberían quitar más el sueño, y espero que lo hagan, dijo que espera que su ministro pague lo que debe y punto. Pero Alemania es un país en el que no se hacen concesiones de ningún tipo con estas cosas. Si ya la ha liado así, no basta con pagar, sino que ha de irse, y la prensa no dejará de sacar datos hasta que se vaya. No habrá ni que esperar al jueves, como con Dívar, de eso estoy segura. El expresidente alemán Wulff, tardó meses en irse, pero al final se fue. Y como piden muchos, Merkel acabará poniendo a Niebel con su alfombra voladora de patitas en la calle. A Dívar todavía habrá que "convencerle" para que se vaya, y me pregunto que, como este caso ha salido porque un vocal del Consejo Judicial le ha denunciado, cuántos montones de casos más habrá en España encubiertos, por el consentimiento de otros y la chulería del listo de turno. Eso ha de cambiar, y cuanto antes, la forma de ver las instituciones como usufructo propio: viajo gratis porque yo me lo merezco por mi jeta absoluta. En Alemania, el que pillan in fraganti mete de momento el rabo entre las piernas, clama un "lo siento", que no pretendió que fuese así, pero como ni eso se lo cree nadie, se terminan por ir. Y al menos no se jactan y se ríen de todos los demás, en público. Que disfrute de su alfombra. Dívar ya lo ha hecho de su viajes, y lo hubiese seguido haciendo.

lunes, 23 de abril de 2012

Conclusiones de un fin de semana

A ver, dónde me quedé. Ah, la comunión. Es que hoy voy algo lenta. Ha sido un fin de semana tan intenso y tan divertido, que ahora ralentiza uno el ritmo sin querer. Y si bien durante días, una tira durmiendo poco, de repente hoy, al relajarse, es cuando te das cuenta de que no has parado realmente. Y hoy es el momento de recapitular, antes de que la rutina me tenga otra vez, como se dice en alemán.

Hay varias conclusiones de los últimos días: si hay que inventarse una comunión se hace, como excusa para que venga la familia. Ya lo dijo mi sobrina Paula, de cuatro años, el otro día en el Dom, el parque de atracciones ambulante de Hamburgo, cuya edición primaveral terminó ayer, y que todavía pudieron ver. Tras dar toda la vuelta el recinto, llegando al final, mirando a los aparatos, y tras haberse subido en varias atracciones y haber hecho de todo, dijo: "Al año que viene, si eso, si alguien hace la comunión, venimos". Yo dije que bueno, que si hay que inventarse una comunión que nos la inventamos, y que si no la hago yo. La cría lo vio claro: qué buena idea tener algo por lo que venir en pleno mes de abril, toda la familia. Segunda conclusión: las comuniones en Alemania son menos negocio que lo son en España. Ejemplo: las fotos. En la iglesia había dos fotógrafos que posteriormente pondrán todas las fotos en un CD que venderán por 5 €. Luego los atuendos: cada uno va como quiere vestido. Había críos con deportivas y pantalones de sport. Tercero: todas estas celebraciones son culturales, y no tienes más que darte una vuelta por una, y sabrás en qué país estás. Por ejemplo, en Alemania se dan los regalos, y el agasajado, los pone en una mesa. Esto irrita en sobremanera a los españoles, que acaban por preguntar si no se abren. Eso se hace luego en casa: uno se los lleva todos sin abrir, y los desempaqueta luego en la intimidad del hogar. De esa manera, nadie compara los regalos entre sí, salvo los que están en el momento de abrirlos, claro, pero no trasciende quién ha regalado qué. Aquí no se dan explicaciones de nada innecesariamente. Y cuarto: hacer la comunión en Hamburgo es algo muy raro. Esto es zona protestante por lo que los niños que la hacen son algo exótico. Es el momento en el que muchos protestantes te dicen que les parece una edad muy buena para tener tu día protagonista, pues son más pequeños que los protestantes, que hacen la confirmación con 13 ó 14 años, una edad en la que no molan nada esos encuentros en la iglesia. Así que este fin de semana, o estas semanas de abril, hay muchos más grupos de confirmaciones por ahí, que de comunión. Y quinto: no somos nadie. Planeas esto hace meses, y luego se te pasa volando. Pero eso aquí y en todo el mundo. Menos mal que luego siempre nos queda la resaca.

domingo, 11 de marzo de 2012

Alemania no es Japón

Eso he pensado hoy cuando he recordado la historia que me contó mi prima hace poco y lo que me ha pasado a mí hoy. Ella y su marido, durante su viaje a Japón, se dejaron olvidada la bolsa con la cámara y los objetivos en el tren, todo de valor considerable, y se dieron cuenta tras haberse bajado e ir a entrar un rato después a visitar no sé si era un palacio o un templo. Con cara de circunstancias lo vieron, con la corazonada de que no estaba todo perdido. Y efectivamente, volvieron a la estación y una chica se ocupó del caso, llamó al final de la línea, y allí estaba. Mandaron la cámara de vuelta a la estación donde ellos iban, y la recuperaron.

Hoy, me he ido a poner mis sandalias de goma en la piscina termal en la que he estado en la ciudad de Constanza, cuando he visto que no estaban. Me he cagado en los chorizos de Alemania, que los hay, y me he acordado de Japón. Allí seguro que nadie se colocaba unas sandalias de goma usadas y salía con ellas andando. Y el verano pasado me cabreé en España por unas gafas de sol que me volaron en cuestión de cinco minutos, por habérmelas olvidado en la ducha de la piscina del pueblo. Estoy gafada, eso está claro, y la conclusión del día es que tendré que ir a la piscina a Japón.

La anécdota me ha puesto de muy mala leche, aunque por suerte se me ha ido pasando el resto del día. Después hemos ido a la isla de Reichenau, una de las que tiene el Lago Constanza y que es, nada menos, Patrimonio de la Humanidad por sus iglesias con pinturas bizantinas. Una maravilla.



La isla, aunque hoy no lo pareciese, debe tener "lo menos" clima subtropical, a juzgar por la de invernaderos y viñedos que hay. Esto es el sur de Europa, definitivamente (ay lo que se me viene a la mente ahora respecto a mis sandalias, pero no lo voy a decir). Lo que tengo muy claro, y mis hijas también es que jamás podría vivir en una isla así: 4 km de largo, 1,5 km de ancho. Mis hijas me tomaron el pelo un buen rato: "Dejemos a mamá aquí, y sin internet". Se me quedaría muy pequeña, por mucho patrimonio que tenga y que algún papa la eligiera como lugar de retiro hace un par de siglos. Antes me voy a vivir a Tokio, eso está claro, que vivir ahí. Pero muy idílico. Suiza está al otro lado, y Austria un poco más allá. El "laguito" tiene nada menos que 260 km de perímetro y regala sus orillas a tres países. De momento lo he visto sumido en las brumas, pero para mitad de la semana anuncian 17 grados y sol.



Igual que creo que puede salir el sol, creo en los seres humanos, y seguiré probando piscinas del mundo y notificando del grado de civilización humana, aunque tenga que llegar hasta Japón.

jueves, 2 de febrero de 2012

Momentos culminantes

Me encanta cuando el año se me llena de highlights y eso a 2 de febrero. Ya es oficial y para anunciarlo interrumpo mi trabajo: mi hermano se casa en octubre, así que lo puedo decir aquí, pues me alegro mucho por él, ... y por lo que me toca, claro. Eso me "obliga" a tener que ir en octubre a Madrid, algo que no supone ningún sacrificio, salvo por el estrés que me supone buscar vuelo. Jamás ha sido más fácil reservar un vuelo, desde tu casa, con un par de clics, pero cada vez me estoy volviendo más enrevesada a la hora de hacerlo. He desarrollado ciertas costumbres de búsquedas y he llegado a la conclusión de que el asunto es plenamente psicológico: ¿por qué miro y miro días hasta que me decido, y otras veces, sin ser ningún chollazo me decido de inmediato? No hace tanto leí que la posibilidad de encontrar un viaje a precio de ganga en internet es como que te toque la lotería, por la de montones de parámetros y algoritmos o qué sé yo. Todos vemos anuncios que dicen: Londres 29 €, Madrid desde 69€. Pero es justo eso "desde". Luego suben que si las tasas de emisión, de aeropuertos, y el vuelto te cuesta 180 € ida y vuelta, o más. Las gangas que he pillado han sido cuando he reservado con un año con antelación, pero cuándo se puede hacer eso. Normalmente y dado que además estoy sujeta a las vacaciones escolares, que es cuando aquí es más caro viajar (las familias tenemos un impuesto revolucionario por existir), no consigo ningún chollo.

Pero miro y miro hasta que un día digo que ése es mi vuelo. He llegado a mirar hasta tres semanas antes de reservar algo, y de repente un día decido cogerlo. En mi caso influyen muchos factores. Cuando voy a Madrid prefiero el vuelo directo, indudablemente, pero es el más caro, por lo que al reservar tres vuelos, pues mis hijas van siempre adonde yo vaya, hay mucha diferencia entre si el vuelo cuesta 150 € por persona o 200 €. Cuando voy sola me da (algo) más igual. Si voy con escala, el aeropuerto influye: por París, como la última vez, lo odio, ya que el cambio fue absurdo: nos hicieron salir de la terminal, por donde salen las maletas, salir como si nos quedásemos en París, y volver a entrar (mi hija pequeña me preguntó mirándome de soslayo que por qué no habíamos reservado el Sofortflug, en una de sus típicas creaciones de palabras, que significaría 'el vuelo inmediato'; viajar por Amsterdam, como el otro día, lo odio: no he visto aeropuerto más descolocado y desconcertante, eso sí, parece Holanda en miniatura, y de hecho merece un buen post; por Bruselas me encanta, para añorar tiempos, y comprar chocolates, prensa belga, y respirar aire belga enrarecido en la sala de espera; Frankfurt, es ... no sé qué decir, ha mejorado bastante, pero es otra ciudad, y siempre habrá obras en algún lado con la (in)eficiacia alemana para estas cosas; el año pasado descubrí el de Múnich, que cayó hace años en la categoría de "a evitar", pero que me sorprendió muy positivamente: parecía Múnich, con sus Brezeln, los panes salados que se toman con cerveza, puestos para beberse unas cuantas, y marcas de lujo bávaras; por Zúrich vuelo a menudo y no me desagrada: no es un aeropuerto incómodo y oír Schwyzerdütsch, el alemán suizo, es un placer.

Y de las líneas aéreas podría hacer otra sinopsis pero se la ahorro a mis lectores diciendo que Lufthansa es mi favorita. Te siguen dando de comer (y bien), dan periódicos, bastantes bebidas, y me gusta el trato tan alemán que es mi vida diaria: simpatías las justas, correctos en todo momento, no pierden los nervios, y simplemente funciona. Aunque desde que me comentó mi amiga el otro día que el azafato de Easy Jet en el vuelo a Edimburgo "rapeó" el contenido del carrito del duty free, pienso que a Lufthansa le falta algo de chispa. Es algo a mejorar...

Los vuelos del verano ya los tengo, y ahora me pondré a buscar los de octubre, que una boda es una boda. Por cierto, los otros momentos culminantes del año: la comunión de mi hija pequeña en abril, para la que sí que encontré gangas de vuelos para toda mi familia. Les obligué a todos en masa a reservar en septiembre, y la verdad que aunque, a ver cómo lo expreso sin dañar sensibilidades, la comunión me la trae al pairo, sí que me encanta tener un motivo por el que tienen que venir todos. Es genial. Pongan cumpleaños, bodas o bautizos, que para fiestas yo. Que la vida es como una búsqueda de un vuelo barato. Miras y miras, y eliges cuando tú crees que no lo vas a encontrar más barato. Lo importante es que no vuelvas a mirar más desde el momento que haces clic, y no te agües ninguna fiesta. Y sigas tu periplo, con los tuyos.

miércoles, 1 de febrero de 2012

Los desabrigados

Desde que he vuelto de Edimburgo pienso en los desabrigados, que son especie. Se trata de esos seres británicos que van por la calle en invierno vestidos de verano, prácticamente. Mi amiga y yo no podíamos dar crédito a lo que veíamos. En la isla no estábamos a bajo cero, pero casi, y nosotras íbamos equipadas de ropa de abrigo, botas calentitas, calcetines térmicos, y aún así se nos quedaba la cara acartonada y calor ninguno. Era viernes noche y grupos de jóvenes salían por ahí, y a mí me daba frío de ver a las chicas, pues ellos son más inteligentes y deben ligar si van abrigados también, pues si no no me lo explico. Las chicas llevaban vestidos finos, de gasa, cortos, sin mangas, y las piernas sin medias!, zapatos de taconazos imposibles o sandalias, todo a pelo, y muchas daban la impresión de pasar frío, pero daba igual, ya que debe ser el uniforme de salir. Entiendo, tras media vida abrigada, que la ropa de abrigo no es la más sexy que hay, y que con unas botas gore tex no te comes un colín en la discoteca, ni con un jersey de cuello vuelto, pero no sé no sé...

Yo me dejé nieve aquí cuando salí el viernes, y las temperaturas al volver eran más gélidas aún. Se nos ha instalado un frente siberiano que nos durará, y en Edimburgo hará también un frío que pela, y por eso ando hoy y ayer muy preocupada por todos esos desabrigados yendo de fiesta en fiesta, por la que se van a coger. Los 10 grados bajo cero que tenemos los siento como -20°C ó -30°C y estos días a mí en la calle me van a ver poco el pelo, salvo lo justo y necesario entre los desplazamientos.

Recuerdo otras visitas invernales al Reino Unido que hice hace mucho tiempo, en las que me sorprendió lo mismo. No han evolucionado los ingleses/escoceses, y mientras yo voy en plan cebolla estos días, con capitas y más capitas de ropa, y lana, mucha lana, me acuerdo de todos ellos. Qué harán. Es curioso el tema del frío y la ropa. Los alemanes no tienen ningún inconveniente en ponerse la ropa que haga falta, y aunque en las noches de marcha se ven a chavalas con tacones y medias finas, al menos las llevan. Pero en general la gente lleva siempre la ropa adecuada. Será por el dicho hamburgués que a mí me da mucho por saco que dice que no existe el tiempo inadecuado sino la ropa inadecuada. Y ahora leo que mañana en un colegio de Hamburgo no habrá clase, pues se ha estropeado la calefacción. Lo bueno del sistema inglés es que eso no sería ningún problema...

Pero si yo fuese madre en Inglaterra o Escocia, sufriría mucho de ver a mis hijas así por la calle, con lo friolera que yo soy. No me pongo refajo de lana porque aún queda mi sentido de la estética, que el frío no ha terminado de aniquilar, pero con lo abrigadita que voy yo siempre, y lo exagerada que dicen mis hijas que soy, me dan ganas de en mi próxima visita ponerme a repartirles ropas calentitas a todos esos desabrigados. Sé que hay mundos peores, como el lugar más frío del mundo del que trató un programa de TVE que vi en Navidad en Madrid y que me hizo mucha gracia, que mostraba la vida a -50°C y -60°C en Siberia, pero a esos solo se les veía los ojos, y la ropa, por ejemplo, se quedaba tiesa en el tendedero, como una tabla. A mí me consoló mucho, pues lo de aquí no es nada, pero lo del Reino Unido es peor.

martes, 20 de diciembre de 2011

Lluvia de millones

En plena crisis del euro, que no es del euro en realidad, sino del sistema financiero y de cómo está concebido, existe otro tipo de euro, el llamado "Raúl-Euro", el 'euro de (o para) Raúl'. Curioso término, del que acabo de leer en la prensa del día. Al futbolista Raúl se le acaba el contrato con el Schalke al final de esta temporada, y como les está saliendo muy rentable por todos los goles que marca y los éxitos logrados con él, debido a la suma que supondría quedárselo, un antiguo expresidente del Schalke, Günter Siebert, que ya en 1974 introdujo un marco en el precio de las entradas de los partidos para el traspaso de un jugador, propone hacer lo mismo con Raúl. Pero el salario de 6 millones anuales de éste, no los sacan tan fácilmente como los 700.000 DM que se necesitaban entonces y de los que sacaron casi 600.000 DM subiendo un marco el precio de las entradas normales, y dos para las de la tribuna. En el partido del fin de semana de la Bundesliga, Raúl marcó tres goles contra el Werder Bremen, y por eso es el momento de empezar a cavilar... Pero aquí en Alemania no se suelen pagar esas sumas desorbitadas por traspasos de jugadores como el derroche de la liga española, aunque ya lo estén haciendo y otros cobren "suficiente" también. Se verá.

Hablando de millones, es el momento de pensar en otros que se reparten con frenesí en España, una vez gastados previamente por la gente en la compra de décimos. La Lotería de Navidad española es un fenómeno sociológico y cultural que no tiene parangón en el mundo. Llevo unos días hablando de ello en mis clases y mostrándoles videos a mis alumnos del sorteo, y las reacciones han sido muy variadas: desde sorpresa, risas, a escarnio de que asociemos la Navidad con el reparto de millones con tanta alevosía y premeditación. Yo les he explicado que para mí, las voces de los niños que cantan los premios de la lotería, es como el olor de las galletitas y del vinito caliente para ellos en Adviento, algo que seguían sin entender, y que se me pone hasta la carne de gallina y me emociono, como emigrada. Pero sí que es cierto que si nos paramos un minuto a pensar fríamente sobre nuestra lotería, deberíamos darnos cuenta de que es una locura; pero como lo es colectiva, nos entregamos a ella. Les mostré el anuncio de la lotería, luego imágenes del sorteo, y las celebraciones en las calles después, algo impensable en Alemania. Aquí, quien gana en la lotería, se mantiene en el anonimato, y jamás saldría en televisión dando saltos con el décimo en mano. Les dije que por eso a mí los sorteos en Alemania me parecen aburridísimos, con el bombo dando vueltas y una voz que parece en off diciendo los números (eso lo entendieron) y luego la frasecita en el telediario alemán de que "estos datos, son, como siempre, sin garantía", la frase estándar con la que ni la televisión se compromete a que los números que dan como ganadores sean los correctos, no sea que les venga alguien reclamando.

Pero para millones los que les caen aquí a los comercios en el negocio navideño. Ayer, lunes por la mañana, estaba el centro comercial que hay cerquita de mi casa, uno de los más opulentos de Hamburgo, tan lleno que daba espanto. Yo me preguntaba lo típico en estos casos: que dónde está en la crisis, que aquí en Alemania fue efímera, aunque siguen recortando, porque de algún lado tienen que sacar el dinero que despilfarran en otras cosas. Pero como aquí son unos agonías, seguro que luego dirán, como venían anunciando antes, que no se ha vendido todo lo que esperaban (o querían). ¿Más aún? El otro día estaba también Saturn que se venía abajo, y teniendo en cuenta que ahí no venden cosas baratitas, salvo CDs y películas, supongo que todos recibirán algún aparato multimedia último modelo. Pero es que está todo lleno, como observé ayer: joyerías, librerías, tiendas de ropa, todo. Aquí el sábado, en Nochebuena, se darán los regalos, y lo del tío Paco con las rebajas o la cuesta de enero es algo que no se conoce aquí, salvo el "tiempo de los pepinos agrios", Sauregurkenzeit, que no es un apretarse el cinturón tras el frenesí navideño, sino más bien la época de calma en el comercio en el verano, cuando la gente está de vacaciones, o en épocas bajas. Pero en todo eso no piensa nadie ahora, cuando lo mejor está aún por llegar.

martes, 6 de diciembre de 2011

Nikolaus - Sinterklaas - Papá Noel

En Alemania no se celebra el día de la constitución, ni hoy ni en todo el año, pero menos sería aún, de celebrarse, en estas fechas, en las que solo nos gustan los temas navideños. Hoy es San Nicolás, el Nikolaus alemán, el día que recuerda a San Nicolás de Bari en el que fue el día de su muerte. Era un obispo turco declarado santo por haber ayudado sobre todo a niños y por cuyo "encargo" los padres llenan cada 6 de diciembre las botas de sus hijos de chocolates, nueces, mandarinas y, hoy día, algún que otro regalito más jugoso. Los niños alemanes pusieron sus botas anoche listas para recoger el botín nada más levantarse hoy, y a juzgar por lo que me cuentan mis hijas, algunos exageran con los regalos. Mi hija contaba que a una niña de tercero le han traído una Wii, pues en el cole han intercambiado información, algo imprescindible. Hoy día es normal meter algún regalito más: un libro, un CD, unas pinturas, o algo por el estilo, y yo considero que 15 € por regalo, como mucho, son más que suficientes, al no ser ni festivo y no ser todavía Nochebuena, que vendrá con las dádivas navideñas grandes. Me pregunto qué les traerá el Christkind, o Niño Jesús, y/o el Papá Noel en Nochebuena a esos niños que en un día laborable normal, antes de irse al cole, reciben una Wii por no conformarse el Nikolaus de hoy con dejar chocolates y mandarinas.

Pero lo del Nikolaus es un jaleo, ya que si cambiamos de países, la confusión es total. Al parecer, antes, los regalos se daban el día 6 de diciembre, como sigue siendo la tradición en Holanda, en la noche anterior al día de San Nicolás, pero la reforma protestante cambió el día, y solo quedan esos vestigios en Holanda, y lo de llenar las botas en el día de hoy en Alemania. En Holanda, los regalos gordos se dan en Sinterklaas, que fue ayer por la tarde, y en Navidad no se regalan nada. Así que cada uno hace lo que quiere, y lo de los Reyes, que a mí me parece muy lógico, le choca aquí a la gente, como si fuesen más lógicos estos otros personajes que llenan botas, o el Sinterklaas, que en teoría vive en España, ojo al dato, y que va acompañado de su ayudante negrito, el Zwarte Piet, y llega en barco a Amsterdam unas dos semanas antes y sigue su labor cabalgando su caballo blanco. Curiosas todas estas tradiciones. Los holandeses, además de unas galletitas redondas pequeñas, se comen estos días letras de chocolate gigantes con la letra inicial del nombre, estando los que tienen un nombre que comienza por I claramente perjudicados frente a los que reciben una M. Pero acabo de ver que los fabricantes ha solucionado esta injusticia haciendo la I más gorda y a la M más flaca y el peso sale igual. Así que la discriminación se queda para los que el Nikolaus les trae o una Wii o un CD y unos rotuladores como les he metido yo a una y a otra de mis hijas (una cosa a cada una). Porque las tradiciones están muy bien, y está bien cuidarlas en el país donde vives, pero a colación de esto se me viene la escena a la mente de la maravillosa película Almanya, en la que los niños turcos tratan de que sus padres celebren la Navidad como sus amigos alemanes. Los padres no saben, y ponen un árbol escuchimizado. A mí el Nikolaus me pilla todos los años por sorpresa, y más cuando a la puerta de casa aparecen para mis hijas regalos que colocan los vecinos y yo nunca pongo nada para ellos. Hoy me ha vuelto a pasar.

Pero es que me lío con tanto Nicolás o figuras que traen regalos. El Papá Noel como se conoce en la actualidad no fue más que una de las primeras ocasiones en las que se globalizó el mundo: el anuncio de Coca Cola convirtió al santo Nicolás, el del día de hoy y no a otro, en esa figura vestida de rojo como la conocemos desde entonces. Solo cabe temer que Halloween y sus monstruos acaben por desterrar todas estas tradiciones, que precisamente por lo variadas que son, resultan tan interesantes. Pero en estas cosas, salvo con sumar fiestas que importamos, no desterramos a los personajes que conocemos de toda la vida. Mejor incluimos a otros cuantos más y así sacamos más tajada. A todo esto añado que mis hijas, de doble nacionalidad, y la holandesa, la paterna, por añadidura, suman y añaden tradiciones por donde quiera que vayan, y este mes resulta pero que muy jugoso...

sábado, 3 de diciembre de 2011

La auténtica Navidad

Al final entiendo de qué va esto. Estamos todos hasta arriba de trabajo y cosas que hacer, y la navidad y todo este ceremonial de aquí nos sirve para recuperar cada año sensaciones conocidas mientras nos sentimos máquinas rutinarias. Mis hijas abren sus calendarios de Adviento, día a día, y se levantan con una alegría inusitada en el madrugar habitual, saltan de la cama como cohetes y abren el paquetito o botita correspondiente. No hay niño que no tenga uno, me dicen, y en clase comentan lo que les ha salido esa mañana. Yo llevo días queriendo escribir de temas "serios", pero me lo impiden tanta luz y Navidad anticipada, que copa mi atención en los momentos en los que me detengo a observar. En la línea de lo que escribí aquí el otro día del Adviento, y de los muchos términos navideños que llevan esa palabra, en mis clases he hablado de esto estos días. Les pregunté que si tuviesen que explicarle a un español que de qué va el Adviento en Alemania, que qué le dirían, y salieron las palabras que yo escribí en mi diccionario de Adviento, para al final, con la pizarra llena de las traducciones de estos términos, decirles que no hay nada de eso en España. Me miraron con compasión, y hasta exclamaron "pobres". Pero como les dije que no nos importa, porque de esa manera nos quitamos el estrés mental que tienen aquí todos, y que lo bueno es si somos capaces de disfrutar de lo que nos ofrece este mes aquí, sin llenarnos el calendario como hace la gente.

Por eso quería iniciar una serie de posts este mes sobre los mercadillos de Hamburgo y con más pistas para disfrutar de Alemania en una de las mejores épocas del año para visitarla. Precisamente porque hoy día el mundo se parece cada vez más, cabe más que nunca disfrutar de lo auténtico de cada país, y Alemania se presenta en estos días de oscuridad y de pocas horas de luz en su cara más alegre, colorida y amable. Merece la pena visitar cualquier parte del país, y darse un paseo por cualquiera de los mercados navideños a lo largo de la geografía. Cada vez tengo más claro que aquí la Navidad tiene lugar durante todo este mes, y los tres días de celebraciones navideñas, el 24, 25 y 26, son mera anécdota, pues se vive mucho más las semanas de antes.

Ayer me enteré de que en Gengenbach, en la Selva Negra, ponen el calendario de Adviento más grande del mundo. El evento atrae a visitantes de todo el mundo. El ayuntamiento va abriendo cada día una de las 24 ventanas de su fachada, hasta completar el espectáculo el día 24:  
Cada año el tema es diferente, y obras de conocidos artistas han aparecido en las ventanitas, entre otros Marc Chagall y Tomi. Creo que ése lugar me lo apunto para el futuro, y aquí queda constancia de ello.

miércoles, 23 de noviembre de 2011

Especies protegidas

Cuando pienso en cómo me quitaron a mí unos papilomas allá por el año 1988... Me metieron una especie de pistola en el talón en el lugar dónde los tenía, para congelarlos con frío. Estuve un par de semanas coja, del dolor que me quedó. Pero es que eran papilomas españoles, que no son especie protegida, como la rama alemana. Aquí a los papilomas se los trata muy bien. Se les da tratamiento y se les quita, pero por las buenas, nada de salvajadas. Así lleva mi hija con unos papilomas en los dedos gordos de los pies durante meses, ya he perdido la cuenta cuántos. Se pone unas tiritas que los reblandecen, antes un líquido que al parecer hace algo, y vamos al médico cada semana a que le quite un buen trozo de piel con papiloma, pero los papilomas siguen campando a sus anchas, y empiezo a pensar que, o hacemos algo más radical, o se quedarán en el spa en el que viven para siempre. Aquí hay varias teorías: que se van solos cuando les da la gana, se traten o no, o que se pueden tomar las bolitas de los tratamientos homeopáticos para combatirlos, o como mucho se les quita con mimo y esmero, como hacemos nosotras. Se trata de que no duela, y de que no salga ni una gota de sangre.

Con otras cosas no se andan con chiquitas, por el contrario. Mañana es la famosa excursión de la que hablé ya en este blog en la que la clase de mi hija, de sexto, irá al hospital a que les den un tratamiento de choque para que no fumen. Van a presenciar una broncoscopia a un paciente con cáncer de pulmón en vivo, además de entrevistar a fumadores enfermos (arrepentidos) de cáncer de pulmón. Al final no di mi consentimiento a la visita porque a mi hija le da pánico y es seguro que se desmayaría y montaría el numerito. La semana pasada tuve ocasión de hablar en persona con el profesor, y entendió plenamente mi negativa, pues, según me contó, siempre hay dos o más niños que se desmayan, e incluso para los adultos acompañantes es muy desagradable, me dijo. Por lo visto les enseñan además un pulmón que "era" de un fumador, abierto, para que lo vean bien, y me dijo que en ese caso es mejor que mi hija no vaya. Le aseguré que para él es lo mejor...

Pero ahora resulta que va a ser la única de la clase que no va a ir al hospital, así que por variar, seguimos llamando la atención, por mucho que me empeñe en no hacerlo. Ahora está enfadada mi hija porque no se puede quedar en casa, ya que el profe de ciencias le ha dicho que ha arreglado que vaya mañana a una de las clases de quinto, pues en casa sin cole no se puede quedar, que tiene obligación de estar esas horas en clase, lo cual a mí me parece bien. Ella me ha pedido que llame mañana y diga que está mala, pero entonces si que montaríamos el escándalo, y yo estoy dispuesta a protegerla, pero tiene que apechugar con las consecuencias: yo soy la primera que entiende que no vaya al show del hospital, aunque sea la única, pues me parece bestial lo que tienen previsto, pero no por eso tiene fiesta, que tiene que pagar un precio. ¿Que qué tienen que ver los papilomas con la broncoscopia en vivo delante de niños? Nada, pero pienso que ni tanto cuidado y mimo con las cosas más simples, ni tanta crudeza con la realidad que ya es lo suficientemente cruel. El profesor me aseguró que tras esto no fuma la mayoría, que la "terapia" preventiva funciona, pero también me comentó que hay una niña en la clase, cuyo padre fuma como un carretero, que lo está pasando muy mal estos días, que se toma este asunto como algo personal y que se lleva todas estas preocupaciones a casa y que esto está provocando conflictos con el padre. Ahora pienso que el profesor que imparta la materia tiene que ser no fumador entonces, para predicar con el ejemplo, supongo, si no qué timo. Y ahora me acuerdo de la frase con la que me despidió el profesor: "No se preocupe que el próximo tema es menos crudo: el sexo".  Ni me quiero imaginar que se les ocurra darles explicaciones en vivo...

domingo, 25 de septiembre de 2011

Un domingo (que parece) cualquiera

Domingo de compras. Eso es muy raro en Alemania, ya que tan solo son unos cuantos al año, y con algún permiso especial, tres o cuatro como mucho. Hoy ha sido uno de ellos, y lo he aprovechado, pues el tiempo tan soleado que tenemos de repente, animaba a hacer algo. Estamos de lleno en el veranillo de San Miguel, aquí denominado Altweibersommer, que se entiende como el 'verano de las mujeres viejas', y que a mí me parece un término muy feo, pero acabo de ver que etimológicamente tiene que ver con las telas tan grandes de araña que se ven estos días de comienzo del otoño. Y aunque fuesen las mujeres viejas las que nos lo mandan, alabadas sean.

Como aquí cualquier rayito de sol a "destiempo" parece un regalo de los dioses, y nos da igual si es verano u otoño, el centro estaba que se venía abajo de gente. Si algo me gusta de Alemania es lo bien que se hacen las cosas sin pasarse a menudo. Por ejemplo: que abran las tiendas un domingo, no significa la salvajada del comercio en España, pues tan solo abren de 13 a 18 horas, y nada más. No es todo el día, pero permite darse un buen paseíto y gastar, que es lo que se pretende, y es la hora central del día. De esa manera la gente también come, y se benefician todos los locales de alrededor. Hoy ponía que el motivo era el comienzo del otoño, y el siguiente es para noviembre. No se abre el primer domingo de mes, ni existe ninguna norma, ni siquiera en Navidades, sino que tan solo se abre unos cuantos sueltos al año.

Yo he vivido en países de apertura de tiendas todos o bastantes domingos del año, y por supuesto que le veo ventajas. Sin embargo, para los dependientes de las tiendas, que ya trabajan el sábado en muchos casos, les supone sacrificar el fin de semana entero. En Alemania, el cierre de los domingos se justifica a capa de espada, como día de las familias, de descanso, ya que horario suficiente para comprar hay de sobra. Y yo pienso que sí. Cuando llegué a Alemania en 1990, los horarios eran bastante penosos: las tiendas cerraban a las seis de la tarde entre semana, y los sábados a las dos de la tarde. Recuerdo uno de mis primeros sábados en Hamburgo, cómo, cuando cerraron las tiendas un sábado a las dos de la tarde, el centro se quedó vacío, y yo deprimida al ver que se acababa la vida en la ciudad. Con el paso de los años fue ampliándose el horario: primero hasta las siete de la tarde, luego los jueves era la "tarde larga", hasta las ocho, y hace ya muchos años que se empezó a dejar todo abierto hasta las ocho de la tarde, sábados incluidos. Creo que desde entonces las ciudadas alemanas, cuyo centro cuando no están las tiendas abiertas, parecían muertas los domingos, ganaron en vida, y muchos de los cafés o restaurantes que abrieron al abrigo de tantas horas de apertura, siguen abiertos ahora los domingos, y el centro parece vivo un domingo también.

Hoy parecía un sábado, y la gente copaba calles, tiendas y cafés, y lo más... la recién estrenada tienda de Apple en pleno Jungfernstieg, una de las zonas de más tránsito en el centro. La tienda estaba llenita, con tales mareas humanas, que me pregunto cómo estará cuando se acerquen las Navidades. Mi hija y yo hemos estado investigando los aparatitos último modelo y yo he decubierto un App que me permite descargarme clásicos de manera legal y gratuita. Para que se sepa, el App ibooks permite bajarse obras clásicas de la literatura universal de manera gratuita. Me he ido feliz de la tienda, sin haber comprado nada, pero con Fausto y La metamorfosis en mi iphone. Y feliz para casa a las seis de la tarde (más horas de compra no se necesitan un domingo) de haber pasado unas horas estupendas con mi hija, que parece ya una señorita y que es una perfecta compañía en un día precioso en el centro de Hamburgo lleno de vida.

viernes, 12 de agosto de 2011

El menú de cumpleaños o meriendas

No es que me haya roto la cabeza, pues tampoco hace falta. Qué le da una a 10 niñas de comer para celebrar un cumpleaños. Se trata de una celebración posterior, como se llaman aquí, Nachfeier, pero comer han de comer igual. Una de las invitadas es vegetariana, y ésa no comerá carne ni ningún animal, como dice siempre. Otras no comerán las ensaladas, por verdes, otras dirán que aunque les gusten, hoy no las comen. Otras dirán que les gustan más otro tipo de salchichas. A mi hija la he amenazado y le he dicho que si quiere les hago un cocido y listo, a lo que se ha tenido que reír. No lo comería ninguna, estoy segura, porque no lo conocen, simplemente.

La comida es, en el caso de los críos, algo tan cultural, como que los niños alemanes celebren sus cumpleaños con salchichas, y los españoles con choricito y jamón. El Kuchen, el pastel, no ha de faltar, y le he dicho a mi hija que si compro uno, a lo que me ha dicho escandalizada que no, que lo hace ella. Tienen que ser de fabricación casera, pues si no quedas mal, por muy exquisita o cara que sea la tarta que compres. Otra opción es escandalizarlas a todas las invitadas culturalmente y no con cocido. Bastaría servirles pan con chocolate, como lo comíamos nosotros para merendar. Aquí, para empezar, no existe el término merienda, y no se merienda jamás. La cena es más temprana, así que no hace falta, y como a veces se hacen comidas/cenas o cena/merienda, no existen. Los horarios de comer son de lo más anárquico en Alemania. Lo bueno de esto es la libertad: ¿comemos el Kuchen a las tres o las cuatro de la tarde, como se hace aquí, o primero comemos el menú y luego el pastel? Podría hacer bocadillos para todas, pero sí que me mirarían raro: unos bocadillos de chorizo de Pamplona, pan con chocolate, y otros de jamón. Me dirían "¿pero esto qué es?", y así podría introducir el término "merienda de cumpleaños", que aquí no existe, como las que se montan en España, incluso con todos de pie alrededor de la mesa.  A todo esto ahora recuerdo que jamás celebré mi cumple de niña con amigas. Pero qué poco se complicaba la gente antes... y lo bien que hacían.

miércoles, 27 de julio de 2011

Españoles por ahí

El formato es muy conocido en España, y hasta mis hijas dicen que yo debería apuntarme. Cumplo todos los requisitos: española por el mundo y con todos los honores y experiencias. El otro día, sin que yo lo supiese, vieron uno de estos programas, que TVE está repitiendo en verano, y me dijeron que les gustó mucho, y que debo llamar y ofrecerme. Me reservo la respuesta. Ahora mismo estoy pensando si la televisión alemana ofrece un programa similar, pues sería completamente distinto, pienso. Pero no lo hay, que yo sepa, aunque no soy nada televisiva. Sí que sé, y porque me lo han contado, que hay uno que va de alemanes que emigraron en busca del sol, principalmente a Mallorca, Ibiza u otros sitios veraniegos que son el sueño de muchos alemanes, que piensan que solo se trabaja en su tierra, que donde luce el sol se vive en vacaciones todo el día. Me han contado que lo divertido del programa es ver cómo en Mallorca, Salou y lugares similares, se ponen a trabajar de lo que sea, y están más explotados que en su propia tierra. Algunos no quieren creerse que estaban mejor antes, otros se dan cuenta y regresan, para regocijo de los que no se atreven a dar el paso. Realities para reírse del mal ajeno.

Españoles, madrileños, o andaluces por el mundo, como está planteado, tiene otros objetivos. Uno, ponerle los dientes largos a todos los que no están "p'ahí", como se dice en el pueblo de mi madre. Son los que enseñan su país de acogida en plan "aquí vivo como Dios y por cuatro perras". Luego están los que se fueron por motivos concretos (alguna profesión concreta, como la música; o por amor). Pero en los pocos programas que he visto echo de menos que muestren más la vida diaria, el punto de vista del mundo de ese país. No digo que no se haga, pero será por el enfoque del programa, el punto de vista español, por lo que para mí se queda cojo el programa. No se trata de vivir echando de menos el jamón y la paella, pues aseguro que se puede vivir sin ambas cosas, sino de qué te aporta el país en el que vives, y por qué lo has elegido, y qué no te gusta, y ahí siempre sale tu país de origen, u otras vivencias en otros lugares. Precisamente al vivir fuera, del país que más aprendes es del tuyo.

El de anoche, sobre Berlín no estuvo mal, pues mostraba mucho la ciudad, pero eché de menos una visión de la vida berlinesa y alemana. Lo berlinés es lo que salió: esa historia que se palpita en toda la ciudad, ese toque bohemio que tienen muchos barrios; pero algunos se dedicaron a mostrar la ciudad cuales guías, haciendo hincapié en uno u otro aspecto, según sus profesiones. Se mencionó lo multikulti que es la ciudad, pero no que muchos barrios siguen siendo guetos en el que el terminó integración sigue causando dolores de cabeza a muchos. Ciudad tolerante, sí, por supuesto, pero todo lo que la mentalidad alemana permite, con normas preconcebidas que son iguales para todo el país. Y que a pesar de una reunificación muy bien lograda sigue habiendo diferencias entre las dos Alemanias, de mentalidad y de riqueza.

Por supuesto que se puede vivir muy bien en Berlín, y en Hamburgo y en cualquier sitio. Depende de tus circunstancias y de tu voluntad de hacerlo, pues se trata de eso en realidad, de si tú quieres, y si te asimilas poniendo de tu parte y te dejas asimilar sin perder tus raíces. En ese sentido el programa está mostrando justo eso, que se puede vivir en cualquier sitio, con poco, menos o más. Pero me gustaría que los programas fuesen menos guías de viaje. Una prima mía dice que el programa les está haciendo mucho "mal", por darles muchísimas ganas de viajar. En ese sentido, bienvenido sea, pero deberían mostrar que la vida diaria fuera es igual de "diaria" y rutinaria como en otros sitios, pero con otro enfoque, y no el español. Ésa es la mirada, y no otra, y que en todas partes cuecen habas.

viernes, 15 de julio de 2011

¡Pero cómo lo van a entender!

En la discusión de estos días sobre si Alemania aprieta contra las cuerdas a España y al resto de los países del sur de Europa, la crítica del gobierno español es que Alemania no entiende la situación de aquí. ¿Pero cómo lo van a entender? Ustedes piensen que ahora mismo, en pleno mes de julio, en Alemania llueve y tienen 17° C. Por supuesto que la gente viaja, disfruta y se divierte, pero las vacaciones y el verano son muy relativos, y es como lo de la montaña y Mahoma: hay que salir a buscar el verano, y el resto del tiempo ves llover desde tu plácido hogar, y tu terraza o jardín los ves más desde dentro que desde fuera. ¡Cómo no se van a mosquear por el solecito, y el cachondeíto que tenemos aquí en verano! A veces pienso que es envidia cochina, pues conozco a gente que en Alemania no da un palo al agua, que durante años se ampararon en bajas injustificadas para no estar casi nunca en el trabajo. A los alemanes les gusta sentirse exprimidos por el sistema, aunque en muchos casos no lo sea, y resulta casi un deshonor admitir que en el trabajo no tienen nada que hacer. Todo el mundo parece estar agobiado siempre, desbordado de trabajo. Y el placer, se reserva para las vacaciones, cuando ellos deciden ir al cachondeíto.

En España, sin embargo, es muy fácil, por mucha crisis o problemas que tengas, disfrutar del verano. Lo tienes delante a todas hora: la piscina, el tinto de verano, todo el mundo vociferando en la calle hasta las tantas, el sol que te llena de vitamina D, y las pieles al sol. Yo he visto en España a gente trabajando en obras en la carretera a pleno sol un viernes por la tarde. En Alemania hay kilómetros de obras en carreteras donde no ves nunca a nadie trabajando. Son expertos en poner señales y cortar por obras, y dejarlo todo así durante meses. Jamás habrá nadie trabajando a las 4 de la tarde en una obra, y menos un viernes. Así que como en todo, hay que cuidarse mucho con los clichés.

Y sin embargo están ahí. A los alemanes, que pagan la mitad de la deuda de Grecia, según recuerda el periódico una y otra vez, y que repite lo que quieren oír los que ven llover todo el verano y no pueden tomarse un tinto de verano a la luz de la luna, les dan igual los recortes en España, porque ellos los han realizado hace tiempo, no admiten haberse beneficiado de los créditos pagados por otros, porque siguen siendo el motor de Europa. Yo lo vi claro antes de ayer, cuando en el telediario hablaban de un estudio sobre las ligas de fútbol europeas: solamente la Bundesliga no está endeudada e incluso obtiene beneficios. Las otras gastan lo que no tienen, porque lo que prima es el espectáculo, las estrellas. La Bundesliga la ha ganado este año y de manera soberbia el Borussia Dortmund, un equipo que actualmente no cuenta con ninguna estrella millonaria, formado por jugadores jovenes que han demostrado ser un equipo de verdad. Y en España la gente se muere por lo que dice Mou, por Ronaldo, etc.

Para colmo, el alcalde de Madrid ha anunciado esta semana que presentará otra vez la candidatura de la capital a los juegos olímpicos. Me parece vergonzoso que tras haber perdido dos veces, vuelvan a intentarlo, y más como está el patio, como se dice hoy día. Ésas son las imágenes que se ven en Europa, que una España endeuda siga pagando millones por futbolistas o presentando una tercera vez una candidatura olímpica. Lo de la sangría y el tinto de verano es lo de menos.