Vuelvo y ya estoy liadísima. No es que me importe. Pero entre organizar todo tras la vuelta de las vacaciones, y preparar el muchísimo trabajo de esta semana, el domingo está resultando muy laborioso. Como no oro, laboro. Total, qué más da, pues el mundo no está para rezar, sino para hechos reales.
Por eso me ha hecho mucha gracia hoy la explicación de mi amigo salmantino sobre el hornazo, especialidad típica de Salamanca, que probé el otro día. No la conocía y menos la historia y costumbre de comerlo el Lunes de Aguas, que me ha contado antes mi amigo por correo, y que copio aquí, pues él lo explica mejor de lo que yo podría hacerlo:
Durante la Cuaresma, en la Edad Media, para que los hombres no pecaran, se juntaban a todas las putas de la ciudad, y un funcionario del ayuntamiento,"el padre Putas", las llevaba en una barcaza a la otra orilla del Tormes. Cuando pasaba la Cuaresma, las volvía a traer, y este hecho era un espectátuclo que poco a poco se fue haciendo tradición, ya que iban familias y grupos de amigos y amigas, y pasaban la tarde merendando en la orilla del río esperando a la barca con las putas. Para este evento se hacían los hornazos, y esta tradición sigue aún hoy en vida. Durante la época de Franco, Salamanca era la única ciudad en España, colegios incluidos, que cerraba todo a partir del mediodía, pues toda la gente se iba al campo a pasar la tarde. Y de aquí viene el hornazo. Se suele comer frío, no lo conozco caliente. Mi padre lo hacía muy bueno, con lomo embuchado, huevos duros chorizo...vamos ..una bomba. Además, con la masa tan grasa que tiene, pues la hacen con manteca, muchas veces roja, por eso coge ese colorcillo. Es un poco basto, pienso yo, pero sabe a gloria en el campo.
En la época de Franco al "padre Putas" le llamaban padre Lucas, y esta figura sigue exisitiendo aún. El Lunes de Aguas siempre sale un "padre Lucas" con una cabeza muy grande, como los Cabezones de Castilla, y con una vara en la mano, signo de autoridad. En mis tiempos de niño este padre Lucas nos perseguía dándonos varazos de verdad."
Genial historia, para mí totalmente desconocida, de la que me he enterado por haber probado el hornazo. La de sorpresas que tiene nuestra geografía y que desconocemos el resto de los españoles. Curiosa idea la de mandar fuera de la ciudad a las prostitutas durante la Cuaresma, para prevenir... Luego, según he visto en Wikipedia, los estudiantes no se podían contener e iban a buscarlas a la otra orilla... Las escenas debían ser dantescas. Por suerte los tiempos han cambiado, y la gente peca también en la Cuaresma. Y el Lunes de Aguas, que es el siguiente al Lunes de Pascua, se sigue celebrando en Salamanca capital y provincia, con meriendas al aire libre, con hornazo.
Sigan ilustrándome con historias así. Me encanta. Yo simplemente la comparto, para que nos ilustremos todos.
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domingo, 17 de marzo de 2013
viernes, 15 de febrero de 2013
El puente hacia una nueva vida
Pues si estos días me indigné, hoy siento alivio. Tengo piso. Y con vistas a un puente. El otro día cuando vi el puente desde la ventana pensé que eso era una buena premonición, pero no quise pregonarlo ni alegrarme antes de tiempo. Pero ese puente será mío al igual que mi nueva vida, que comenzará esta primavera. La felicidad no se mide en metros cuadrados, ni tampoco la armonía familiar. Se puede vivir solitario en palacio, o independiente y feliz en un piso mucho más pequeño. El tamaño de tu vida y la amplitud del aire que respiras viene de tu interior. Cuántas mujeres me han dicho estos últimos meses que se separarían, pero que no quieren dejar esos metros cuadrados, ese jardín, y sus vidas tal y como son ahora, por miedo. No es fácil, pero el trecho hasta llegar al día de hoy ha sido peor. Ahora veo puentes, y una vida mucho más sencilla, aunque muchos no quieran creerse que es así. La vida son cuatro días, y como dijo Woody Allen, la mayor causa del divorcio es el matrimonio. La sociedad ya no discrimina a una mujer por estar separada ni estigmatiza a niños de padres separados, y eso es un avance. Al menos ése. Una relación tiene solo sentido si vale la pena para los dos. Si el único nexo son los hijos, o el qué dirán, o el estatus social u económico, entonces se convierte en un infierno, pues estás intentando mantener en pie algo que se ha desplomado. Y en eso se te puede ir la poca energía que te quedaba y terminar contigo. Una relación es cosa de dos, y ambos tienen igual de culpa cuando se fracasa. Nadie es más víctima ni más verdugo que él otro, pues ambos lo tuvieron en las manos. Puedes mirar al pasado y darte cuenta de cuándo fue el comienzo del fin, y uno mismo lo supo entonces, y fue imparable lo que vino después, porque para frenarlo hubiese habido que tomar otras decisiones, que no eran lo que parecía lo mejor para todos. Si te adaptas a todo en pro de la armonía familiar y metes con calzador lo que no se adapta a tu horma de ninguna de las maneras, tú te deformas y todo se malforma. La vida es breve, sí, pero en nuestras manos tenemos más de lo que nos creemos. Todo es perecedero, nosotros mismos, y no merece la pena malgastar la vida sin tener ganas de vivirla. Un día te puede caer un meteorito en la cabeza, como hoy en Rusia, y al menos podrás decir que viviste con alegría y en paz el resto de tu vida.
lunes, 3 de septiembre de 2012
Cerveza y salchichas para todos
Hoy por fin he llamado al teléfono que pone en la carta que me han mandado animando a hacerme alemana. Para empezar, la que cogió el teléfono parecía de Bangalore lo menos, pero me respondió sobre la única duda o piedra que yo veo en el camino: sí que puedo mantener mi nacionalidad española. Lo único es, me dijo, que debo llamar al consulado español y que me lo confirmen por escrito que me "dejan". Acabo de llamar a los españoles y el tipo ha puesto el grito en el cielo: de escrito nada, los alemanes lo saben de sobra que ellos dejan, pues ha habido muchos españoles que se han acogido a la doble nacionalidad, que es permitida por el Artículo 24 del Código Civil, y que con eso basta. Bueno, pues ya tengo mi cita en dos semanas en el departamento de naturalización alemán. Habrá otra cita más, en la que presente todo lo que me pidan en la primera cita. Y en esa segunda ronda tengo que llevar el dinerito, que cuesta 255 €, que no me la van a dar por la cara, y luego tendré la nacionalidad alemana entre tres y seis meses después. Qué cosas.
Así de fácil podría ser. Bueno, supongo que no lo será tanto, pues ya me han mencionado que necesito una partida de nacimiento internacional, y qué sé yo qué más. Lo del test de "teutonidad" es lo de menos. Es un examen que hay que hacer para demostrar que se conoce bien este país, y que eres apto a decirte alemán. A mí estas cosas me hacen mucha gracia, y de hecho hice uno yo hace tiempo de prueba, y aprobé. Supongo que conozco el país lo suficientemente como para no catear, y la lengua no me supone ningún problema. Es más, creo que la hablo mejor que la de Bangalore...
He de admitir que al recibir la carta animándome a "alemanizarme" de una vez por todas me he alegrado. Mi relación con este país es de una especie de amor y odio de ni contigo ni sin ti, pero es como en un matrimonio más o menos bien avenido. Hay días que me ataco de la antipatía y agresividad de la gente en la calle; otras me maravillo de lo correctos que son, lo fiables; otras me gustaría que no fuesen todos tan puntuales, para no sentir que la que llega siempre tarde soy yo; otras me repatea la falta de empatía de la gente, algo que quizá es lo que más odio. Le he dado mucho a este país, y me han robado mucho también. En algunas cosas ha sido un atraco a mano armada; concretamente en el tema de conciliación, como saben mis lectores. Ser madre en Alemania es como trasladarse a épocas decimonónicas.
Para mí, en mis circunstancias actuales, lo único que me haría rechazar la oferta que me hacen sería que tuviese que entregar mi nacionalidad española. No me considero ni especialmente patriota ni apegada a mi tierra, pero sí que lo soy a mi identidad, y ésa es la española, pues fue el lugar en el que crecí. El resto han sido costumbres y arraigos que se han ido adheriendo a mi carácter, pues como seres humanos que somos, no somos una sarten con un buen teflón. Me producen risa los patriotismos exacerbados, de "como España no hay nada", "como en España no se come en ningún lado", o cerradeces tales como "para ser una española hablas muy bien alemán", que habré oído aquí muchísimas veces los primeros años, como diciendo "no puede ser". Lo de la doble nacionalidad es una forma de saber de dónde vienes y a cuáles te has arrimado por las circunstancias que sean. A mí me gusta este país. Y el hecho de que me ofrezcan la nacionalidad sin haber ido yo a buscarla es motivo suficiente como para decirles que sí. También, con mi mala leche española, digamos que me atrae la idea de revolverles un poco la "alemanidad". Así que comienzan los papeleos. Supongo que si la obtengo habrá cervezas y salchichas para todos. Aunque ayer me hizo mucha gracia que mis hijas, tras haber estado el fin de semana en Holanda sin mí, al volver me pidieran que les hiciese una tortilla de patata... ¿No será que la nacionalidad que corre por tus venas es la de la madre que te parió?
Así de fácil podría ser. Bueno, supongo que no lo será tanto, pues ya me han mencionado que necesito una partida de nacimiento internacional, y qué sé yo qué más. Lo del test de "teutonidad" es lo de menos. Es un examen que hay que hacer para demostrar que se conoce bien este país, y que eres apto a decirte alemán. A mí estas cosas me hacen mucha gracia, y de hecho hice uno yo hace tiempo de prueba, y aprobé. Supongo que conozco el país lo suficientemente como para no catear, y la lengua no me supone ningún problema. Es más, creo que la hablo mejor que la de Bangalore...
He de admitir que al recibir la carta animándome a "alemanizarme" de una vez por todas me he alegrado. Mi relación con este país es de una especie de amor y odio de ni contigo ni sin ti, pero es como en un matrimonio más o menos bien avenido. Hay días que me ataco de la antipatía y agresividad de la gente en la calle; otras me maravillo de lo correctos que son, lo fiables; otras me gustaría que no fuesen todos tan puntuales, para no sentir que la que llega siempre tarde soy yo; otras me repatea la falta de empatía de la gente, algo que quizá es lo que más odio. Le he dado mucho a este país, y me han robado mucho también. En algunas cosas ha sido un atraco a mano armada; concretamente en el tema de conciliación, como saben mis lectores. Ser madre en Alemania es como trasladarse a épocas decimonónicas.
Para mí, en mis circunstancias actuales, lo único que me haría rechazar la oferta que me hacen sería que tuviese que entregar mi nacionalidad española. No me considero ni especialmente patriota ni apegada a mi tierra, pero sí que lo soy a mi identidad, y ésa es la española, pues fue el lugar en el que crecí. El resto han sido costumbres y arraigos que se han ido adheriendo a mi carácter, pues como seres humanos que somos, no somos una sarten con un buen teflón. Me producen risa los patriotismos exacerbados, de "como España no hay nada", "como en España no se come en ningún lado", o cerradeces tales como "para ser una española hablas muy bien alemán", que habré oído aquí muchísimas veces los primeros años, como diciendo "no puede ser". Lo de la doble nacionalidad es una forma de saber de dónde vienes y a cuáles te has arrimado por las circunstancias que sean. A mí me gusta este país. Y el hecho de que me ofrezcan la nacionalidad sin haber ido yo a buscarla es motivo suficiente como para decirles que sí. También, con mi mala leche española, digamos que me atrae la idea de revolverles un poco la "alemanidad". Así que comienzan los papeleos. Supongo que si la obtengo habrá cervezas y salchichas para todos. Aunque ayer me hizo mucha gracia que mis hijas, tras haber estado el fin de semana en Holanda sin mí, al volver me pidieran que les hiciese una tortilla de patata... ¿No será que la nacionalidad que corre por tus venas es la de la madre que te parió?
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martes, 31 de julio de 2012
Los veranos de Wacken
Wacken:Open:Air. Así se llama el festival de musica heavy metal más grande del mundo y que se realiza todos los veranos en la localidad de Wacken en el estado de Schleswig-Holstein. ¿Que no habían oido hablar de Wacken jamás? Yo tampoco, hasta el año pasado. Y hoy he leído detenidamente el suplemento a todo color del periódico de Hamburgo del domingo, con los datos del festival, los personajes, y su historia.
Comenzó a andar en 1990 con 6 bandas y 800 visitantes, en un espacio de 3 hectáreas. En su 23 edición, que comienza en dos días, tocarán 120 bandas, vendrán más de 80.000 visitantes de todo el mundo, y todo ocupará 220 hectáreas. Se beberán entre todos unos 150.000 litros de cerveza, casi nada, en los 5 días que dura. El pueblo cuenta con 1.830 almas el resto del año. Sus habitantes han sabido aprovechar el tirón, y el negocio, aunque nadie dice enriquecerse con el evento, a pesar de la venta descomunal de cerveza, alcohol y tabaco. Curioso que en el supermercado, para aligerar la venta de alcohol, contratan a gente para que organice el paso de los clientes y evitar que se beban la cerveza allí mismo o abran los botes de salchichas en el supermercado. Me imagino todo: el orden alemán organizando el caos heavy.
La idea la tuvieron dos lugareños, que se siguen ocupando del evento. Todos participan, hasta la pastora protestante, que cambia la sotána típica por unos pantalones de cuero, unas botas góticas, gafas de sol, y gorra con la calavera del St. Pauli, pero que lleva una camiseta con la inscripción "Spiritual Guidance" que la distingue del resto. No va por la música, dice, pues las letras de las canciones no van con su "doctrina", sino para asistir espirtualmente a los visitantes que lo necesiten. Habla de gente que necesita ser escuchada entre tanta multitud.
Pero lo más divertido es que hay aplicación gratuita para iphones y otros, con un mapa del festival, avisos para los conciertos, linterna incluida, y una especie de gps que graba el lugar de tu tienda de campaña para que la vuelvas a encontrar cuando te vayas a dormir. Ya se sabe cómo estarán muchos tras los conciertos... y más de uno dormirá donde no le toca.
No tengo interés en ir al festival de Wacken, pues no se me ha perdido nada en ese evento, pero me encanta la gente que con pocos medios montan en cualquier sitio la de San Quintín, y deján marca en el mundo para siempre. Quién les iba a decir a los dos que lo idearon a lo que iba a llegar su festival, que a todo esto comenzó el año en el que yo llegué a Alemania: 23 "veranos" de Wacken con el actual, y yo sin saberlo.
[En realidad iba a escribir hoy de todo lo que llevo viendo y oyendo estos días aquí sobre la situación de España, entre televisión y prensa. Ahora mismo en el telediario alemán han vuelto a decir que España se va a ahogar con el pago del 7 % de intereses por las ayudas. Tengo el semanario Spiegel sobre la mesa, que esta semana incluye un reportaje titulado "La caída de España" y que leeré cuando se me pase el dolor de cabeza que tengo. Por eso Wacken. Me ha parecido todo muy interesante y divertido, y me imagino a esos miles pasando frío en medio de la nada en pleno verano. El que no ignora el mundo es porque no quiere. Pero que se abriguen bien.]
Comenzó a andar en 1990 con 6 bandas y 800 visitantes, en un espacio de 3 hectáreas. En su 23 edición, que comienza en dos días, tocarán 120 bandas, vendrán más de 80.000 visitantes de todo el mundo, y todo ocupará 220 hectáreas. Se beberán entre todos unos 150.000 litros de cerveza, casi nada, en los 5 días que dura. El pueblo cuenta con 1.830 almas el resto del año. Sus habitantes han sabido aprovechar el tirón, y el negocio, aunque nadie dice enriquecerse con el evento, a pesar de la venta descomunal de cerveza, alcohol y tabaco. Curioso que en el supermercado, para aligerar la venta de alcohol, contratan a gente para que organice el paso de los clientes y evitar que se beban la cerveza allí mismo o abran los botes de salchichas en el supermercado. Me imagino todo: el orden alemán organizando el caos heavy.
La idea la tuvieron dos lugareños, que se siguen ocupando del evento. Todos participan, hasta la pastora protestante, que cambia la sotána típica por unos pantalones de cuero, unas botas góticas, gafas de sol, y gorra con la calavera del St. Pauli, pero que lleva una camiseta con la inscripción "Spiritual Guidance" que la distingue del resto. No va por la música, dice, pues las letras de las canciones no van con su "doctrina", sino para asistir espirtualmente a los visitantes que lo necesiten. Habla de gente que necesita ser escuchada entre tanta multitud.
Pero lo más divertido es que hay aplicación gratuita para iphones y otros, con un mapa del festival, avisos para los conciertos, linterna incluida, y una especie de gps que graba el lugar de tu tienda de campaña para que la vuelvas a encontrar cuando te vayas a dormir. Ya se sabe cómo estarán muchos tras los conciertos... y más de uno dormirá donde no le toca.
No tengo interés en ir al festival de Wacken, pues no se me ha perdido nada en ese evento, pero me encanta la gente que con pocos medios montan en cualquier sitio la de San Quintín, y deján marca en el mundo para siempre. Quién les iba a decir a los dos que lo idearon a lo que iba a llegar su festival, que a todo esto comenzó el año en el que yo llegué a Alemania: 23 "veranos" de Wacken con el actual, y yo sin saberlo.
[En realidad iba a escribir hoy de todo lo que llevo viendo y oyendo estos días aquí sobre la situación de España, entre televisión y prensa. Ahora mismo en el telediario alemán han vuelto a decir que España se va a ahogar con el pago del 7 % de intereses por las ayudas. Tengo el semanario Spiegel sobre la mesa, que esta semana incluye un reportaje titulado "La caída de España" y que leeré cuando se me pase el dolor de cabeza que tengo. Por eso Wacken. Me ha parecido todo muy interesante y divertido, y me imagino a esos miles pasando frío en medio de la nada en pleno verano. El que no ignora el mundo es porque no quiere. Pero que se abriguen bien.]
sábado, 21 de julio de 2012
La hora menos
Creo
que el secreto de vida portugués es la hora menos. En los días que he estado en
Portugal mi sensación ha sido que el tiempo cunde más que en España. No sé si
ha sido porque no he cambiado la hora en mi reloj, por lo que vivía con horario
español sin serlo, que siempre tenía la sensación de que era prontísimo. Quizá
por eso nos llevan también adelanto en la crisis. Hace un año que allí se
anunciaron los recortes que les han frito desde entonces, y que han sido los
mismos que en España: reducción del sueldo de los funcionarios y subida del
IVA, a grandes rasgos. Y me temo que se nota el descenso del consumo; me daba
la impresión de que muchos bares y restaurantes estaban especialmente vacios,
tiendas, y todo. Y así lo confirman los restauradores. A nada que hablas con
cualquiera, la palabra crisis salta en seguida y te dicen que les han frito con
el IVA y que lo notan muchísimo, en temporada alta veraniega sobre todo. La
paga de Navidad ya no la cobraron las Navidades pasadas, y este año volverá a
ser el caso, pero uno nos dijo que lo han declarado anticonstitucional y que al
año que viene la tienen que pagar otra vez. Pero eso significará, predijo él,
que el IVA en restauración que es ahora de un 23 %, subirá entonces a un 25 %,
o si no al tiempo, dijo.
La
gente es amable y afable, como su país. Se ve pobreza, en Oporto mucha, pero
mucha dignidad de vivir. El norte de Portugal es variado, como lo es en
exuberancia su vegetación. Me han llamado mucho la atención las flores por
todas partes, sobre todo unas que no sé cómo se llaman [momento de consultar a
una prima mía botánica, y lo haré], zona de vinos, y mucho Douro por todas
partes, el Duero, que en su desembocadura en Oporto es muy caudaloso. Si ya me
gustaba el vinito de Oporto, ahora, tras haber visto las bodegas y su lugar de
origen, me gusta más aún. Visité las de Sandeman, cuyo emblema es un señor
capeado al estilo de los universitarios portugueses pero con un sombrero
andaluz. Una referencia al mestizaje del vino de Oporto, cuyo proceso de
fermentación se para al metérsele brandy. La visita a la bodega la explican
guías vestidos de esa guisa, chicas incluidas.
Otro
símbolo de Portugal es el famoso y colorido gallo, que está por todas partes,
adornando todo tipo de recuerdos. Estuve en Barcelos, que no merece la pena
salvo de ir en jueves, como hice yo. La guía anunciaba un mercadillo gigante, y
corroboro que es más bien una feria. Menuda densidad de puestos y gentío. No he
visto otra cosa igual. Pero el gallo es la figura omnipresente. Cuenta la
leyenda que a un peregrino gallego que pasaba por allí, quisieron hacerle pagar
por un crimen que no había cometido. El juez le condenó a la horca, y al ir a
ser ahorcado dijo que prueba de que era inocente sería que el gallo que se
estaba comiendo el juez se levantaría y se pondría a cantar. Y así ocurrió. El
juez le liberó, y la leyenda sigue muy presente, como muchas otras en Portugal.
Denle un monte a un portugués, que monta un santuario en un momento, al que
acuden en masa peregrinos de todo el país. Hace muchísimos años cometí el error
de ir a Fátima, y salí espantada de la comercialización estúpida del lugar y el
fanatismo de la gente. Por eso tuve que superar mi alergia inicial y me acerqué
en Braga al Santuario de Bom Jesus do Monte, que es la imagen típica que uno
asocia con Braga, esa iglesia escalonada y con estatuas. Impresiona, y merece
la pena subir. Al igual que acercarse a la ciudad que no lleva el nombre de la
prenda interior sino que es de origen latín, Bracara Augusta. Así que nadie
perdió las bragas por allí.
A
las playas, salvo las del Algarve, que no conozco, pero me imagino que no les
hace falta, deberían ponerles protectores contra el aire y unos radiadores, y
entonces serían perfectas. Claramente a mí me estropearon ya en mi infancia las
playas del Mediterráneo calentitas, llenas, el mar caldosito. Lo reconozco.
Y como colofón final a unos días muy variados, Guimaraes, capital de la cultura europea este año. Es la cuna de Portugal, y Patrimonio de la Humanidad, por ese conjunto tan cuidado que presenta. Que una ciudad así sea "capital" de la cultura, compitiendo con muchas mucho más grandes en el pasado, demuestra que no se necesita ser grandes para lograr algo grande, y la ciudad y sus gentes están que se desbordan este año por el evento. Y como reconocimiento la cantidad de turistas de todo el mundo que se están acercando para la ocasión. Prueba de ello además una anécdota: cenando ayer en una plaza, al anochecer, se encendieron de repente las luces alrededor de todas las ventanas de la plaza. De repente se hizo un eco colectivo de admiración, un "ooooohhh", dicho por todos, yo incluida. Deben reírse todos todas las noches de lo simples y fáciles de contentar que somos todos, pero es que así es. Basta con dejarse deleitar de vez en cuando. Prueben en Portugal, que siempre lo consigue.
Y como colofón final a unos días muy variados, Guimaraes, capital de la cultura europea este año. Es la cuna de Portugal, y Patrimonio de la Humanidad, por ese conjunto tan cuidado que presenta. Que una ciudad así sea "capital" de la cultura, compitiendo con muchas mucho más grandes en el pasado, demuestra que no se necesita ser grandes para lograr algo grande, y la ciudad y sus gentes están que se desbordan este año por el evento. Y como reconocimiento la cantidad de turistas de todo el mundo que se están acercando para la ocasión. Prueba de ello además una anécdota: cenando ayer en una plaza, al anochecer, se encendieron de repente las luces alrededor de todas las ventanas de la plaza. De repente se hizo un eco colectivo de admiración, un "ooooohhh", dicho por todos, yo incluida. Deben reírse todos todas las noches de lo simples y fáciles de contentar que somos todos, pero es que así es. Basta con dejarse deleitar de vez en cuando. Prueben en Portugal, que siempre lo consigue.
martes, 17 de julio de 2012
No me la descoloquen
Llevo una racha de volver a ver sitios en los que no he vuelto a estar lo menos desde hace 15 ó 20 años, y hoy, en Salamanca, me ha pasado algo curioso: me daba la sensación de que habían descolocado la ciudad. Me explico: el puente romano lo habían corrido, la Casa de las Conchas también, la Catedral, todo. Suelo tener muy buena memoria y reubicarme muy bien en lugares en los que estuve. Pero no en Salamanca. Nada estaba en su sitio, vaya plan. Han debido llamar a los romanos para que muevan el puente, que sin embargo encontré y aquí queda constancia de ello. Pero qué ciudad Salamanca, aunque haya jugado hoy a confundirme. Prueba irrefutable de que a sitios tan bonitos hay que volver antes. Y a puentes tan bien colocados desde hace siglos.
miércoles, 11 de julio de 2012
Entre viajes
Ay la vagancia, que se ha apoderado de mí. Me encuentro en una fase de reposo de ideas. Ahí siguen, no es eso, pero mi mente está de vacaciones. Lo de desconectar está siendo verdad esta vez, y algo muy positivo es que hacía tiempo que no me daba más igual no tener internet. Durante un tiempo, al leer sobre adicciones a internet y las nuevas tecnologías, me planteé si yo estaba demasiado enganchada, y claro que lo estoy, no lo niego, pero también digo que puedo estar días sin conectarme, así que no es nada grave mi caso. Esta vez quizá hasta lo he necesitado, y tampoco sé por qué. Pero como he oído de varios que echan de menos mis historias, en forma de correo o post, me siento halagada y hago una aparición breve en este verano tan pendón que estoy teniendo. Ahora mismo estoy entre viajes dentro de las vacaciones, en Madrid, antes de salir para Extremadura. Y tras haber vuelto de la playa y de Zaragoza.
Mis relatos veraniegos se quedaron en la provincia de Tarragona. A continuación fui a Zaragoza capital, que no conocía. A todo esto hay que decir que una de mis grandes amigas de Hamburgo es de allí, y llevábamos años queriendo cuadrar un encuentro así. Por fin salió, y es genial cuando alguien te enseña su ciudad, te explica y te lleva a los sitios y no necesitas ni mapa. De Zaragoza me quedo sobre todo con la impresión de lo llena que está la ciudad de gente. No es que me piense que haya gente solo en otras ciudades más grandes, pero verdaderamente me sorprendió lo llenísimas que estaban las calles. Vimos además cantidad de bodas que demuestra que la gente se sigue casando, por mucho que digan, y las comitivas parecían todas iguales, de gente emperifolladísima, que parecían todos clones, los unos de los otros.
Que Zaragoza además del Pilar tiene un palacio árabe lo sabía. Pero lo que desconocía plenamente es que por allí pasaron también los romanos. No hay nada mejor que viajar para llenar lagunas. Además de un estupendo puente romano (córcholis, se me olvidó fotografiarlo), tienen parte de la muralla, y un teatro impresionante. Así que además del ambientazo, la ciudad tiene mucha historia, y muchas piedras, que me encantan, como saben. Y como antes de llegar a Zaragoza vi en la autovía un cartel hacia Belchite, me vinieron a la mente imágenes que todos hemos visto en televisión alguna vez: la del pueblo zaragozano destruido en la Guerra Civil y que quedó así, como monumento. Así que antes de regresar a Madrid, hubo que visitarlo, y es tan sorprendente como lo imaginé. Si alguna vez pasan por allí, no se lo pierdan.
Y como una, a pesar de tener 43 años, en ciertos momentos no tiene autoridad ninguna, concluyo aquí por hoy, pues mi madre me ha regañado diciendo que no son horas de estar escribiendo, que me acueste, patatín y patatán. Eso también son parte de las vacaciones: que las cosas no cambien en muchos casos, pues otros, aunque no queramos nosotros lo hacen. Hasta otro ratito.
Mis relatos veraniegos se quedaron en la provincia de Tarragona. A continuación fui a Zaragoza capital, que no conocía. A todo esto hay que decir que una de mis grandes amigas de Hamburgo es de allí, y llevábamos años queriendo cuadrar un encuentro así. Por fin salió, y es genial cuando alguien te enseña su ciudad, te explica y te lleva a los sitios y no necesitas ni mapa. De Zaragoza me quedo sobre todo con la impresión de lo llena que está la ciudad de gente. No es que me piense que haya gente solo en otras ciudades más grandes, pero verdaderamente me sorprendió lo llenísimas que estaban las calles. Vimos además cantidad de bodas que demuestra que la gente se sigue casando, por mucho que digan, y las comitivas parecían todas iguales, de gente emperifolladísima, que parecían todos clones, los unos de los otros.
Que Zaragoza además del Pilar tiene un palacio árabe lo sabía. Pero lo que desconocía plenamente es que por allí pasaron también los romanos. No hay nada mejor que viajar para llenar lagunas. Además de un estupendo puente romano (córcholis, se me olvidó fotografiarlo), tienen parte de la muralla, y un teatro impresionante. Así que además del ambientazo, la ciudad tiene mucha historia, y muchas piedras, que me encantan, como saben. Y como antes de llegar a Zaragoza vi en la autovía un cartel hacia Belchite, me vinieron a la mente imágenes que todos hemos visto en televisión alguna vez: la del pueblo zaragozano destruido en la Guerra Civil y que quedó así, como monumento. Así que antes de regresar a Madrid, hubo que visitarlo, y es tan sorprendente como lo imaginé. Si alguna vez pasan por allí, no se lo pierdan.
Y como una, a pesar de tener 43 años, en ciertos momentos no tiene autoridad ninguna, concluyo aquí por hoy, pues mi madre me ha regañado diciendo que no son horas de estar escribiendo, que me acueste, patatín y patatán. Eso también son parte de las vacaciones: que las cosas no cambien en muchos casos, pues otros, aunque no queramos nosotros lo hacen. Hasta otro ratito.
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miércoles, 14 de marzo de 2012
El 'sur sur' de Alemania
Curioso este trozo de agua en medio de tres países. Agua y agua y tierra alrededor: la orilla norte es Alemania, la sur Suiza y el rincón sureste es Austria. No hay ningún solo puente, pero sí barcos de tipo catamarán que unen las ciudades principales o transbordadores para coches. Pero en realidad hay que mezclarse poco: o estás en una orilla u otra y por consecuencia en un país u otro. Y hablan el mismo idioma pero tres dialectos muy diferentes.
El Lago Constanza es gigante, y lo más mediterráneo que tiene Alemania, paisaje y clima. Llevo años observando con envidia el mapa del tiempo en las noticias: siempre tienen más grados y más sol. Prueba de ello son los viñedos que hay por todas partes. La gente parece muy reposada, y como para no estarlo viendo todo el tiempo agua infinita, cielo por todas partes, y si está claro el día, hasta a Los Alpes llega la vista, pueblos muy bonitos, naturaleza continua, pero no salvaje como en otras zonas de Alemania, sino con formas suaves, como un jardín continuo. Lo que uno no se imagina es que además el lago abastece con agua, una vez purificada, a 5 millones de habitantes.
Me está sorprendiendo mucho la zona. Está entre la más turística Selva Negra, y toda Baviera, que en temas de turismo se lleva la palma como representante de Alemania. Hoy he visitado sitios impresionantes, como el pueblo de Meersburg, con sus dos castillos y sus calles en cuesta.
Pero aunque yo esté ociosa estos días, tengo muy presente que aquí se trabaja seriamente, y lo de la ingeniería alemana está muy presente en este estado federal, Baden-Württemberg. Aquí se inventaron no solo los dirigibles, sino también los Mercedes y los Porsches, o algo tan simple como los tacos para encajar los tornillos a la pared. Un invento tan simple pero tan práctico, como lo parece este trozo de tierra y agua.
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jueves, 12 de enero de 2012
A la vejez viruelas
Me desconciertan y a la vez me encantan los momentos en los que la realidad es muy distinta a las conclusiones que sacamos al presenciar una situación u observar a una persona en un determinado momento. Mientras mi hija pequeña tiene clase de violonchelo, me quedo los tres cuartos de hora dentro del coche esperando, pues no merece la pena ir y venir, por el tráfico y la distancia. Hoy he pensado que debería hacer el cálculo del tiempo que llevo esperando a la puerta, semana tras semana, ya por tercer año. A las madres no se nos paga con dinero, que lo digo yo, y hoy pensaba también que cuando ella sea mayor le podré decir: "me pasé 18 horas al año metida en el coche haciendo que leía [en realidad medio dormitando], para que aprendieses a tocar", y año tras año, digamos diez si no se cansa antes, serían 180! horas de mi vida. Y estaba yo con todos estos pensamientos, cuando llegó un señor mayor, con un violonchelo en la mano. Mi primer pensamiento fue que vendría a por un nieto, pero me di cuenta de que no tenía lógica, pues si el nieto estaba en clase, tendría el violonchelo consigo. "Lo trae porque el nieto vendrá de otro sitio, y no puede cargar con él", fue mi segundo pensamiento. Pero cuando entré al terminar la clase de mi hija, la profesora dijo "y ahora mi nuevo alumno, en su primera lección", y entró el abuelete con el violonchelo a cuestas.
Nunca es tarde para aprender a tocar un instrumento, eso está claro, pero me hizo gracia que no se me ocurrió esa posibilidad. En un país donde los jubilados se atreven con todo, no debería haberme sorprendido. En mis clases de español tengo a abuelos o abuelas que un día deciden aprender español y cuyo único problema es que no tienen tiempo de venir a clase por los múltiples viajes que realizan. Yo quiero ser como una abuela en una clase mía, jubilada, de casi 80 años, antigua traumatóloga, y que parece que tiene 65, y que nada más empezar el curso, desapareció durante tres semanas para irse a Namibia, luego hace poco volvió a faltar por estar en Suiza, y ahora en Navidad ha estado en Madeira. Por supuesto que el nivel ($$$$) de muchos jubilados alemanes no lo tienen muchos de otros países, pero en España, mucha gente mayor que tiene dinero no es tan marchosa ni con viajes, ni lanzándose a aventuras nuevas de aprendizaje en su tercera edad. En España los jubilados buscan el contacto con otros de su edad, y por eso hay tantos hogares del pensionista, y se trata más de no aislarse que de vivir experiencias nuevas y hacer todo lo que quisieron hacer siempre. Aquí no he visto ningún centro de esos, y los jubilados, o están solos (muy triste en muchos casos, pues muchos no tienen el apoyo familiar que hay en los países mediterráneos), o son hiperactivos en esos años en los que pueden hacer lo que les plazca. Por lo visto el tocar un instrumento en la edad (bien) adulta previene la demencia senil. Yo sigo sin saber solfeo, pero me consuela saber que tengo mucho tiempo todavía, o al menos eso espero. Y cuando tenga esas 18 horas anuales para mí (que conste que las doy encantada para el aprendizaje de mis hijas, no piensen las malaslenguas), más las que me paso conduciendo de un lado para otro, podría aprender hasta chino, ruso, japonés o árabe, algo que siempre he querido hacer, pues me sobrarán horas. Está bien tener planes de futuro, pero lo mejor es vivir ubicado en tu realidad, o de anciano o mediana edad, y tratando de sacarle el mayor partido posible al (escaso) tiempo que tenemos de ocio. Porque las posibilidades para aprender son infinitas.
Nunca es tarde para aprender a tocar un instrumento, eso está claro, pero me hizo gracia que no se me ocurrió esa posibilidad. En un país donde los jubilados se atreven con todo, no debería haberme sorprendido. En mis clases de español tengo a abuelos o abuelas que un día deciden aprender español y cuyo único problema es que no tienen tiempo de venir a clase por los múltiples viajes que realizan. Yo quiero ser como una abuela en una clase mía, jubilada, de casi 80 años, antigua traumatóloga, y que parece que tiene 65, y que nada más empezar el curso, desapareció durante tres semanas para irse a Namibia, luego hace poco volvió a faltar por estar en Suiza, y ahora en Navidad ha estado en Madeira. Por supuesto que el nivel ($$$$) de muchos jubilados alemanes no lo tienen muchos de otros países, pero en España, mucha gente mayor que tiene dinero no es tan marchosa ni con viajes, ni lanzándose a aventuras nuevas de aprendizaje en su tercera edad. En España los jubilados buscan el contacto con otros de su edad, y por eso hay tantos hogares del pensionista, y se trata más de no aislarse que de vivir experiencias nuevas y hacer todo lo que quisieron hacer siempre. Aquí no he visto ningún centro de esos, y los jubilados, o están solos (muy triste en muchos casos, pues muchos no tienen el apoyo familiar que hay en los países mediterráneos), o son hiperactivos en esos años en los que pueden hacer lo que les plazca. Por lo visto el tocar un instrumento en la edad (bien) adulta previene la demencia senil. Yo sigo sin saber solfeo, pero me consuela saber que tengo mucho tiempo todavía, o al menos eso espero. Y cuando tenga esas 18 horas anuales para mí (que conste que las doy encantada para el aprendizaje de mis hijas, no piensen las malaslenguas), más las que me paso conduciendo de un lado para otro, podría aprender hasta chino, ruso, japonés o árabe, algo que siempre he querido hacer, pues me sobrarán horas. Está bien tener planes de futuro, pero lo mejor es vivir ubicado en tu realidad, o de anciano o mediana edad, y tratando de sacarle el mayor partido posible al (escaso) tiempo que tenemos de ocio. Porque las posibilidades para aprender son infinitas.
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martes, 13 de diciembre de 2011
Estoy entusiasmada
A veces las soluciones vienen solas, y de la manera más práctica que hayamos imaginado. Hoy a la una y algo, cuando nos bajábamos del coche mi hija y yo al volver de recogerla del cole, mi vecina de al lado hacía lo mismo con su hija, y en ese momento pronunció la frase mágica: "Natalia, ven a ver lo que tenemos en casa", con voz de misterio... Mi hija se acercó, entró y muda se quedó cuando vio a un perrito precioso, un cachorrillo de 8 semanas que vive con ellos desde ayer. La "marca" del perro no sé cuál es (yo llamo así a las razas), pero es monísimo, la verdad. Mi hija me abrazó hasta a mí de la emoción que tenía al verlo, y le cogió, lo acarició y estuvo un rato con él. Al entrar en nuestra casa ambas, me pregunta: "Mamá, ¿nos compras un perro?". Y mi respuesta sigue siendo "NO".
Pero me encanta el perro de los vecinos, todo hay que decirlo, y lo que significa. Es como tener perro sin tenerlo. Mis hijas podrán acariciarlo, cuidarlo si los otros niños se lo dejan alguna tarde que no estén, jugar con él, pasearlo y limpiar sus excrementos y lo que quieran, y todo esto sin gastos ni de comida, ni de veterinario, ni preocupación de con quién dejarlo cuando nos vamos de vacaciones, ni de tener que pagar un hotel para perros. Todo genial.
Los vecinos ya me solucionaron el "problema" de la cama elástica. Mis hijas querían una y yo decía todo el rato que no, hasta que los vecinos les compraron una a sus hijos. Plantaron una en el jardín, y mis hijas pueden saltar cuando quieran. Es estupendo, sobre todo comprobar que lo de la cama elástica es una emoción para un rato, pero tampoco están todo el día saltando, y yo no tengo que montarla ni desmontarla, ni preocuparme de si niños extraños se parten la crisma, como mi hija, que se partió un brazo saltando en una cama elástica en otra casa. Ahora solo falta que los vecinos se compren conejos, y entonces otro asunto solucionado, pues el tema conejo, aunque remite tras unos meses muy machacones en los que pusieron a su padre de su parte y estuvieron incluso informándose frente a mi voluntad de dama de hierro con estos temas, es un tema muy candente en esta casa.
Ahora mismo se encuentran en la casa vecina, atendiendo al perro, y yo pienso en el Deus ex machina de las obras de teatro: ese ser o personaje que resuelve la trama de una manera imprevista, y todo cae por su propio peso. Aparece el imprevisto, el 'Dios fuera de la máquina' que sale de ella, y me soluciona el cacao. Qué maravilla.
Pero me encanta el perro de los vecinos, todo hay que decirlo, y lo que significa. Es como tener perro sin tenerlo. Mis hijas podrán acariciarlo, cuidarlo si los otros niños se lo dejan alguna tarde que no estén, jugar con él, pasearlo y limpiar sus excrementos y lo que quieran, y todo esto sin gastos ni de comida, ni de veterinario, ni preocupación de con quién dejarlo cuando nos vamos de vacaciones, ni de tener que pagar un hotel para perros. Todo genial.
Los vecinos ya me solucionaron el "problema" de la cama elástica. Mis hijas querían una y yo decía todo el rato que no, hasta que los vecinos les compraron una a sus hijos. Plantaron una en el jardín, y mis hijas pueden saltar cuando quieran. Es estupendo, sobre todo comprobar que lo de la cama elástica es una emoción para un rato, pero tampoco están todo el día saltando, y yo no tengo que montarla ni desmontarla, ni preocuparme de si niños extraños se parten la crisma, como mi hija, que se partió un brazo saltando en una cama elástica en otra casa. Ahora solo falta que los vecinos se compren conejos, y entonces otro asunto solucionado, pues el tema conejo, aunque remite tras unos meses muy machacones en los que pusieron a su padre de su parte y estuvieron incluso informándose frente a mi voluntad de dama de hierro con estos temas, es un tema muy candente en esta casa.
Ahora mismo se encuentran en la casa vecina, atendiendo al perro, y yo pienso en el Deus ex machina de las obras de teatro: ese ser o personaje que resuelve la trama de una manera imprevista, y todo cae por su propio peso. Aparece el imprevisto, el 'Dios fuera de la máquina' que sale de ella, y me soluciona el cacao. Qué maravilla.
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domingo, 13 de noviembre de 2011
La verdadera globalización
Ayer tuve el placer por segundo año consecutivo de acudir al Mercado de los Pueblos, una feria de artesanía de todo el mundo que organiza una vez al año el Museo de Etnografía de Hamburgo. Estos días se ha celebrado su 25 edición, y yo no supe de su existencia hasta el año pasado. Es probable que lo visite ya siempre, pues ese museo me dice mucho más así, con arte en vivo y personas de esos pueblos, ya que la etnografía es más que objetos expuestos en vitrinas y paneles de museo. Se oía mucho español por todas las salas, pues Latinoamérica estaba muy representada, aunque sea por el espacio que ocupan en el mundo. Y en un puesto vi unas postales muy bonitas en tela con la inscripción "Bésame mucho" y parte del estribillo y hablé con la que las hace. Le compré una, de la gracia que me hizo pues justo estos días he preparado la canción para cantarla en mis clases, no por un ataque de cursilería, sino porque una alumna me la ha pedido, y como no quiero imponerles siempre yo las canciones, decidí cumplirle el deseo, y la cantaremos próximamente, porque como he investigado estos días, es una de las canciones más cantadas en habla hispana. Fue escrita en 1940 por la compositora mexicana Consuelo Velázquez cuando tenía 16 años, y sin haber recibido un beso de amor (aunque a saber...). Y no es una canción ligada a un cantante concreto sino que ha muchos la han cantado. No sé por qué yo la asocio a Los Panchos, y ésa es la que les voy a meter en mis clases, aunque haya versiones de los Beatles, Plácido Domingo y muchos más, pues Los Panchos son globales en el mundo latino.
Pero ahí estaba la canción, sobre la mesa, ahí estaba mi lengua, por todo el museo, y anteriormente en un restaurante de Hamburgo en el que comí con mi hija. El camarero, muy joven, nos oyó hablar español y se dirigió a nosotras con un acento de lo más nativo: se había críado en Mallorca, me dijo, y fue a un colegio español, como niño alemán que era, y hasta me habló en catalán. El mallorquín no lo hablaba, me dijo. Me habló de las dificultades que supuso para él cuando impusieron la enseñanza en catalán, y que las clases de inglés eran surrealistas para él: había que traducir del inglés al catalán, y él lo hacía al castellano y luego al alemán. Ahora está estudiando en Hamburgo, de donde es su madre, porque está haciendo uno de esos aprendizajes de los que hay aquí miles y de los que en España no hay ninguno, por desgracia. Me habló asustado de la situación de sus amigos españoles, buscando trabajo y sin alternativas. Pero él lo tenía muy claro: cuando acabe el aprendizaje en Alemania volverá a España, me contó, no necesariamente a Mallorca, pero aquí no se quiere quedar. No le gusta la antipatía de la gente y el vivir tan cerrados a los otros como hacen.
Y la tarde anterior, en el primer día de frío mortal de este invierno (ya estamos con heladas por las noches y de día como máximo a 4°C) por fin hice lo que debería haber hecho hace 21 años: comprarme unas botas para la nieve, pero es que he tardado todos estos años en encontrar unas que me gusten (me encanta el "es que", y siempre explico en mis clases que hay una especie de disculpa tonta en esa expresión). Pero "es que" no hay calzado más antiestético que botas para la nieve, y nada más antihumano que la nieve. Pero las vi en el escaparate, y entré. La vendedora estaba también convencida de que eran las ideales, y cuando le digo que soy española y que me ha costado decidirme a comprarme unas botas así, de repente se me pone a hablar en español: "anda, yo también". Es hija de españoles, nacida aquí, y hablaba perfectamente. Y a continuación me mostró toda orgullosa toda la ropa y bolsos que trae de España para su tienda.
Pensamos que la globalización son las tiendas de Zara o Camper por el mundo, pero en realidad es otra cosa: es darte cuenta de que todos somos seres globales hoy día, en cuanto salimos de las fronteras y proyectamos lo que llevamos dentro a cualquiera, de que una muchachita mexicana consiguió en 1940 un éxito global, y de que hablar español es algo verdaderamente maravilloso. Te une, cuando menos te lo esperas, con gente por todo el mundo, y están en todas partes.
Pero ahí estaba la canción, sobre la mesa, ahí estaba mi lengua, por todo el museo, y anteriormente en un restaurante de Hamburgo en el que comí con mi hija. El camarero, muy joven, nos oyó hablar español y se dirigió a nosotras con un acento de lo más nativo: se había críado en Mallorca, me dijo, y fue a un colegio español, como niño alemán que era, y hasta me habló en catalán. El mallorquín no lo hablaba, me dijo. Me habló de las dificultades que supuso para él cuando impusieron la enseñanza en catalán, y que las clases de inglés eran surrealistas para él: había que traducir del inglés al catalán, y él lo hacía al castellano y luego al alemán. Ahora está estudiando en Hamburgo, de donde es su madre, porque está haciendo uno de esos aprendizajes de los que hay aquí miles y de los que en España no hay ninguno, por desgracia. Me habló asustado de la situación de sus amigos españoles, buscando trabajo y sin alternativas. Pero él lo tenía muy claro: cuando acabe el aprendizaje en Alemania volverá a España, me contó, no necesariamente a Mallorca, pero aquí no se quiere quedar. No le gusta la antipatía de la gente y el vivir tan cerrados a los otros como hacen.
Y la tarde anterior, en el primer día de frío mortal de este invierno (ya estamos con heladas por las noches y de día como máximo a 4°C) por fin hice lo que debería haber hecho hace 21 años: comprarme unas botas para la nieve, pero es que he tardado todos estos años en encontrar unas que me gusten (me encanta el "es que", y siempre explico en mis clases que hay una especie de disculpa tonta en esa expresión). Pero "es que" no hay calzado más antiestético que botas para la nieve, y nada más antihumano que la nieve. Pero las vi en el escaparate, y entré. La vendedora estaba también convencida de que eran las ideales, y cuando le digo que soy española y que me ha costado decidirme a comprarme unas botas así, de repente se me pone a hablar en español: "anda, yo también". Es hija de españoles, nacida aquí, y hablaba perfectamente. Y a continuación me mostró toda orgullosa toda la ropa y bolsos que trae de España para su tienda.
Pensamos que la globalización son las tiendas de Zara o Camper por el mundo, pero en realidad es otra cosa: es darte cuenta de que todos somos seres globales hoy día, en cuanto salimos de las fronteras y proyectamos lo que llevamos dentro a cualquiera, de que una muchachita mexicana consiguió en 1940 un éxito global, y de que hablar español es algo verdaderamente maravilloso. Te une, cuando menos te lo esperas, con gente por todo el mundo, y están en todas partes.
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sábado, 5 de noviembre de 2011
Bichitos
Hay semanas pesadas, pero hay otras pesadísimas. Ésta ha sido una de las últimas, ya que ha terminado con piojos, algo inédito hasta ahora. Ayer por la mañana me llamó mi hija a las seis y media al baño y me enseñó un pelo que se le quedó en las manos mientras se peinaba y sobre el que caminaba un bicho, tan tranquilo. No sé si bajaba o si subia, pero iba tan a gusto por el pelo. Por la hora y el sueño que yo tenía me pareció surrealista la imagen, pero el resto de la mañana la recordé y más cuando empecé a notar picores en el pelo. De repente recordé cómo al dar clase el otro día sentí tal picor que pensé que mis alumnos pensarían que tendría la sarna, de como me rasqué. Y cuando me vi las liendres al rebuscar ante un espejo, me fui directa a la farmacia. Y empezó la operación "desinfección". Tuve piojos de niña una vez, y se me quedó grabado ese caminar en la cabeza que siento ahora desde ayer. He lavado todo, y ayer nos acostamos mis hijas y yo con una loción en la cabeza que hoy por la mañana ha dado sus frutos: piojos muertos y liendres en las tres cabezas.
He pasado por muchas epidemias de piojos en guarderías y colegios, y siempre nos habíamos librado. Pero alguna vez tenía que tocarnos y yo no me libro tampoco. Aquí en Alemania hay obligación de anunciarlo al colegio, y hasta que el médico no dé permiso al crío de poder ir a clase, no puedes mandar a tu hijo, y si te pillan te la puedes cargar. El caso es que los piojos los ha cogido mi hija mayor de alguien que no ha dicho que los tiene, y ahora me debato entre anunciarlo a bombo y platillo en ambos colegios y que nos señalen con el dedo, o hacerme la loca y mandar a mis hijas como si no hubiesen tenido nada, como han hecho otros. El problema de esto último es que al no controlar la gente las cabezas de sus hijos, ésto podría convertirse en una epidemia, y mis hijas se podrían contagiar otra vez y yo tener que lavar todo de nuevo, y llevo dos días terribles. Pero si lo digo, a saber los días que no podrán ir al colegio, a pesar de no ser peligro para nadie.
El mundo se cae a pedazos y yo estoy obsesionada por unos bichitos. Ayer una conocida mía me decía lo mismo pues venía de hacerle un examen a su perro. El perro aprobó, y me comentaba que cuando vio a esa cola de perros con sus dueños se preguntó lo mismo que yo: que el mundo está de pena, y allí estaba toda esa gente durante horas con sus perros, para que puedan ir por la calle sin correa y se lleven su diploma a casa. Para eso tienen que atender al "ven aquí", y demás órdenes, y si no suspenso para el perro. Ella me preguntaba si en España es igual, y le dije que no: que en España cada uno va con su perro por la calle como quiere, y que si el perro muerde a alguien, que entonces se aclaran las cosas. Más bien deberían examinar en España sobre retirar la caca de los perros, examinando a los dueños en una situación real.
Se puede institucionalizar todo, y seguro que hay especialistas en piojos, como me voy a hacer yo tras ésta. Alguien me hablaba de unos peines hay en España que los electrocutan, y yo dije que eso probablemente está prohibido aquí, por maltrato animal. Pero de la manera que sea no va a quedar ninguno, palabra de honor. De ésta no me he librado yo tampoco, como de casi ninguna, y por eso pienso desde ayer en una de las frases de mi madre "El que con niños se acuesta, cagado se levanta". Qué gran verdad.
He pasado por muchas epidemias de piojos en guarderías y colegios, y siempre nos habíamos librado. Pero alguna vez tenía que tocarnos y yo no me libro tampoco. Aquí en Alemania hay obligación de anunciarlo al colegio, y hasta que el médico no dé permiso al crío de poder ir a clase, no puedes mandar a tu hijo, y si te pillan te la puedes cargar. El caso es que los piojos los ha cogido mi hija mayor de alguien que no ha dicho que los tiene, y ahora me debato entre anunciarlo a bombo y platillo en ambos colegios y que nos señalen con el dedo, o hacerme la loca y mandar a mis hijas como si no hubiesen tenido nada, como han hecho otros. El problema de esto último es que al no controlar la gente las cabezas de sus hijos, ésto podría convertirse en una epidemia, y mis hijas se podrían contagiar otra vez y yo tener que lavar todo de nuevo, y llevo dos días terribles. Pero si lo digo, a saber los días que no podrán ir al colegio, a pesar de no ser peligro para nadie.
El mundo se cae a pedazos y yo estoy obsesionada por unos bichitos. Ayer una conocida mía me decía lo mismo pues venía de hacerle un examen a su perro. El perro aprobó, y me comentaba que cuando vio a esa cola de perros con sus dueños se preguntó lo mismo que yo: que el mundo está de pena, y allí estaba toda esa gente durante horas con sus perros, para que puedan ir por la calle sin correa y se lleven su diploma a casa. Para eso tienen que atender al "ven aquí", y demás órdenes, y si no suspenso para el perro. Ella me preguntaba si en España es igual, y le dije que no: que en España cada uno va con su perro por la calle como quiere, y que si el perro muerde a alguien, que entonces se aclaran las cosas. Más bien deberían examinar en España sobre retirar la caca de los perros, examinando a los dueños en una situación real.
Se puede institucionalizar todo, y seguro que hay especialistas en piojos, como me voy a hacer yo tras ésta. Alguien me hablaba de unos peines hay en España que los electrocutan, y yo dije que eso probablemente está prohibido aquí, por maltrato animal. Pero de la manera que sea no va a quedar ninguno, palabra de honor. De ésta no me he librado yo tampoco, como de casi ninguna, y por eso pienso desde ayer en una de las frases de mi madre "El que con niños se acuesta, cagado se levanta". Qué gran verdad.
viernes, 30 de septiembre de 2011
¿Por qué no iba a estar listo?
Admito que he pasado nervios y que no las tenía todas conmigo. Cuando me di cuenta hace cuatro semanas de que como mi pasaporte caducaba tendría que renovarlo antes de mañana, por mi viaje, todavía dejé pasar unos días, toda tranquila, antes de llamar al consulado a informarme de los trámites. Llevo varios pasaportes en mi haber, y los primeros que me hicieron en el consulado me los daban de inmediato, luego empezó a demorarse una semana el trámite, y esta vez, anonadada me quedé cuando me dijo la funcionaria del consulado que se tarda tres semanas en tener el pasaporte listo, y que como viene con un correo especial de España cada dos semanas, con mucha suerte llegaría hoy. Cuando me lo dijo estuve muy nerviosa esos días de pensar en llegar mañana al aeropuerto y que no me dejasen subir al avión. La misma funcionaria me dijo que no sería la primera vez que no aceptan el papelito que dice que el pasaporte está en trámites, dados los controles de hoy día en los aeropuertos.
Como no podía hacer nada más que esperar y creerme que estaría listo a tiempo, a pesar de mi desconfianza, decidí no precuparme hasta hoy, y así he hecho. Como me dio su número directo, porque me atendería fuera de las horas al público, pues cierran a la una, la llamé antes de salir hacia allá, pero me dijo que no habían llegado... Pero no me quedaba otra que ir, y cuando he llegado a las dos y diez, justo a esa hora estaba descargando el correo especial los sobres con los pasaportes de las diferentes provincias. Y el mío estaba entre ellos, el primerito en el sobre de Madrid. Jamás había obtenido un documento tan por los pelos como hoy. Pero el trámite ha funcionado como un reloj suizo. Si lo cuento es porque ni yo misma me lo creo, pero quizá deberíamos ser menos desconfiados de los trámites, porque muchos funcionarios realizan su trabajo como deben, ...pero es que podrían haber pasado miles de cosas, que el funcionario en Madrid se olvidase del mío, que los controladores aéreos hubiesen hecho huelga, que la maleta se hubiese quedado en Madrid, y que mi pasaporte no hubiese llegado. Yo me imaginaba todo esto y más, pero no, no ha pasado NADA y ha llegado. Lo malo ahora es que no me gusta la foto. Los pasaportes estos biométricos de hoy día le quitan el alma a cualquier foto, con tantos parámetros de seguridad, y lo malo es que será mi pasaporte durante 10 años. Para entoncer a saber lo que tardarán en hacerlo. Desde luego que si me acuerdo, me lo renovaré unos meses antes... por si las moscas.
Como no podía hacer nada más que esperar y creerme que estaría listo a tiempo, a pesar de mi desconfianza, decidí no precuparme hasta hoy, y así he hecho. Como me dio su número directo, porque me atendería fuera de las horas al público, pues cierran a la una, la llamé antes de salir hacia allá, pero me dijo que no habían llegado... Pero no me quedaba otra que ir, y cuando he llegado a las dos y diez, justo a esa hora estaba descargando el correo especial los sobres con los pasaportes de las diferentes provincias. Y el mío estaba entre ellos, el primerito en el sobre de Madrid. Jamás había obtenido un documento tan por los pelos como hoy. Pero el trámite ha funcionado como un reloj suizo. Si lo cuento es porque ni yo misma me lo creo, pero quizá deberíamos ser menos desconfiados de los trámites, porque muchos funcionarios realizan su trabajo como deben, ...pero es que podrían haber pasado miles de cosas, que el funcionario en Madrid se olvidase del mío, que los controladores aéreos hubiesen hecho huelga, que la maleta se hubiese quedado en Madrid, y que mi pasaporte no hubiese llegado. Yo me imaginaba todo esto y más, pero no, no ha pasado NADA y ha llegado. Lo malo ahora es que no me gusta la foto. Los pasaportes estos biométricos de hoy día le quitan el alma a cualquier foto, con tantos parámetros de seguridad, y lo malo es que será mi pasaporte durante 10 años. Para entoncer a saber lo que tardarán en hacerlo. Desde luego que si me acuerdo, me lo renovaré unos meses antes... por si las moscas.
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