Hoy estoy molida. Como si me hubiesen dado una buena somanta de palos en todo el cuerpo. La culpa la tiene el trío tripa-piernas-culo, traducción literal del curso en el que he participado hoy en el gimnasio, Bauch-Beine-Po. Así se llama el cursito de marras, y no solo el mío, sino montones de ellos en toda Alemania, ya que una búsqueda en google de esas tres palabras juntas en alemán da unos 1.820.000 resultados, nada menos. Si busco en español "nalgas piernas tripa" me salen solo 154.000, por lo que entonces no está en el mundo hispano categorizado como disciplina olímpica.
¿Que cómo me dio por ir a tal curso? 1. Porque llevaba un mes sin ir al gimnasio, y tras mil y una excusas, hoy he vuelto. 2. Porque el comienzo de la primavera ayer me recordó que hay que empezar con la "operación biquini", y cuanto antes. 3. Porque el nombre del curso es tan sugerente, que quería ver de una vez si con hacer eso se pone una cañón.
Con una vez no va a surtir efecto, eso está claro, pero tras mi primera sesión de "ponga su culete a tono" me siento en otra órbita. Salí del curso casi dando tumbos pues llegué con poco fondo y poco aguante, y creo que jamás había hecho tantas abdominales como hoy. Mientras no podía con todas y me quedaba asfixiada en la colchoneta, me he acordado de Claudia Schiffer o Cindy Crawford y lo que tendrán que hacer todas las maduritas, aparte de pasar hambre, para estar así, sobre todo tras partos y el paso del tiempo. Y pensando en todas las modelos, seguí dándole que te pego, tres cuartos de hora, observando a mi alrededor. Siguiente cuestión: ¿Por qué a los cursos de esta disciplina deportiva solo acuden mujeres? No había ni un solo hombre en el curso. ¿Es que solo las mujeres nos tenemos que currar un buen culo, unos buenos muslos y quitarnos el michelín? A juzgar por lo que observo luego siempre en la zona de spa del gimnasio, con sus cuerpos desnudos como van aquí no solo todas sino todos, luciendo el palmito, opino que la mayoría de los hombres deberían pasar por el curso ése. Además opino lo mismo que una amiga mía cuando se queja al decir que por qué nosotras nos tenemos que cuidar y maltratarnos y luego muchos hombres se dejan ir y lucen tripa o flacidez con orgullo, como si el michelín fuese bello, como la arruga en los trajes de Adolfo Domínguez.
Qué machaque siento. No sé si me saldrán agujetas, pero los glúteos, y todos los músculos que desconocía de las abdominales, se han hecho sentir hoy. Volveré al curso más veces, pero para eso tendré que lidiar con el innere Schweinehund, el "perro-cerdo" interior que todos llevamos dentro. La pereza, que es muy mala. En alemán, ese perro con nariz de cerdo, o un híbrido de esos dos animales, representa la vagancia que todos llevamos dentro a veces a la hora de hacer ciertas cosas, y si lo vences, como dice la expresión alemana, entonces podrás arreglarte el culete, aprenderte todos los verbos irregulares en español, o lo que sea. Pero eso será la semana que viene. Ahora debo dormir la resaca de tanta paliza tonificante y soñar, no con un cuerpo de modelo, pues soy realista, sino con mi objetivo real: en realidad yo me quiero poner a tono no solo por el biquini, gran motivo, sino para volver a correr, tras haberlo dejado hace un año y medio por una lesión gorda. Sigo soñando con volver a mi bosque y, si bien no me volveré a pasar, como hice hasta "lograr" la lesión, necesito volver a quemar energías corriendo, como hoy he quemado algún musculillo de por ahí mismo.
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miércoles, 21 de marzo de 2012
lunes, 7 de febrero de 2011
Impedidas
Una mujer alemana de 41 años (la edad me suena) corrió un maratón estando de baja. La noticia parece rara, pero la sentencia no lo es: si está bien para correr, está bien para trabajar. Corrió estando de baja, y en el trabajo le quitaron el sueldo. Ella acudió a los tribunales y ha perdido. Su justificación es que el deporte le ayuda a superar su enfermedad psíquica, pero el juez ha sentenciado que un maratón es también una carga psíquica.
Yo le doy la razón a todos: al juez, por lo de que hay que estar a las duras y a las maduras... y a ella, porque efectivamente el correr ayuda con el estado de ánimo. Cualquier corredor corroborará que la producción de endorfinas es algo real, y también que si estás acostumbrado a correr, el no hacerlo te causa trastornos psíquicos, así que mal estás igual. La pregunta es si la carga psíquica que supone correr un maratón es menos que la enfermedad. La mujer corrió el maratón y luego siguió con su baja tranquilamente, por estar enferma. Me imagino la situación: como estas cosas salen, alguien la vería, y hay que imaginarse la cara del jefe o compañeros.
Pero ha perdido, me imagino que también el trabajo, con lo que ahora los problemas psíquicos serán mayores, y podrá dedicarse a entrenar con más ahínco, pues la temporada maratones comienza en un par de meses. Yo no he corrido ningún maratón pero sí que sé lo que es correr, y sé lo que es no correr queriendo correr y tener que renunciar a ese chute de endorfinas y bienestar que proporciona. Lo malo es si la dolencia es física y no psíquica, pues lo psíquico no es problema para correr, si no todo lo contrario, mientras que con problemas físicos, mejor que no corras. Yo llevo meses apartada de mi bosque, por el que he corrido durante dos años, y me falta. Una lesión considerable de rodilla me lo impide. Casi envidio a la mujer, que corre maratones, aunque yo no correré jamás ninguno, y simplemente me conformo con volver a correr lo que sea, pues desde octubre miro con envidia a los que entrenan, porque aunque algunos tengan problemas psíquicos, físicos no tienen ninguno.
Yo le doy la razón a todos: al juez, por lo de que hay que estar a las duras y a las maduras... y a ella, porque efectivamente el correr ayuda con el estado de ánimo. Cualquier corredor corroborará que la producción de endorfinas es algo real, y también que si estás acostumbrado a correr, el no hacerlo te causa trastornos psíquicos, así que mal estás igual. La pregunta es si la carga psíquica que supone correr un maratón es menos que la enfermedad. La mujer corrió el maratón y luego siguió con su baja tranquilamente, por estar enferma. Me imagino la situación: como estas cosas salen, alguien la vería, y hay que imaginarse la cara del jefe o compañeros.
Pero ha perdido, me imagino que también el trabajo, con lo que ahora los problemas psíquicos serán mayores, y podrá dedicarse a entrenar con más ahínco, pues la temporada maratones comienza en un par de meses. Yo no he corrido ningún maratón pero sí que sé lo que es correr, y sé lo que es no correr queriendo correr y tener que renunciar a ese chute de endorfinas y bienestar que proporciona. Lo malo es si la dolencia es física y no psíquica, pues lo psíquico no es problema para correr, si no todo lo contrario, mientras que con problemas físicos, mejor que no corras. Yo llevo meses apartada de mi bosque, por el que he corrido durante dos años, y me falta. Una lesión considerable de rodilla me lo impide. Casi envidio a la mujer, que corre maratones, aunque yo no correré jamás ninguno, y simplemente me conformo con volver a correr lo que sea, pues desde octubre miro con envidia a los que entrenan, porque aunque algunos tengan problemas psíquicos, físicos no tienen ninguno.
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