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domingo, 24 de febrero de 2013

No se lo cargan todo

Ya mencioné una vez que la familia real la ha liado pero bien, pues aparecen en los métodos para aprender español y entre el yerno que no está, y el que sigue estando pero que oficialmente tampoco, han fastidiado montones de libros. Ahora encima utilizando una guía que tengo sobre Madrid, para un proyecto que estoy realizando, veo un apartado que dice que el rey es muy querido por los españoles, y menciona a las hijas, a sus maridos, al príncipe, al matrimonio ejemplar de los reyes, y más cosas que ahora me producen risa. Otro libro para tirar a la basura. Ellos solitos se han cargado su imagen, pues en el extranjero ya no aparecerá tampoco ninguna guía con esa información tan positiva.

Pero la página esa no me amarga mi labor. Voy a dar un curso sobre Madrid y alrededores próximamente, y por suerte el centro de España no se visita ni por la familia real, ni por el Palacio de la Zarzuela, ni por nada unido a esa panda de aprovechados. Llevo una semana recorriendo Madrid con la mente y a través del teclado, y como voy pronto, llegaré ávida de patear MI ciudad. No sé por qué muchos alemanes, cuando les digo que soy de Madrid, me dicen que les gusta más Barcelona. Lo entiendo y lo respeto, les digo siempre. Algunos lo dicen sin ni siquiera haber visitado Madrid, o haber estado más que de paso. Pero los que conocen bien la capital, dicen a menudo que les gusta más Madrid. Maldita manía de comparar todo. Yo nunca lo hago. Cada ciudad es única, y por eso entiendo que algunos prefieran Barcelona: el mar, el ambientillo mediterráneo, Gaudí (o Gaudi, como dicen los alemanes), apreciadísimo en el extrajero. Pero sinceramente, la última vez que estuve en Barcelona salí espantada del gentío de las Ramblas, el Barrio Gótico olía a orina y la zona del Mercado de la Boquería estaba muy deteriorada. No digo que Madrid esté perfecta, pero al menos no se vende como ciudad que lo tiene todo. Nosotros no tenemos playa, eso está claro, ni otro idioma (ojalá), pero tenemos una ciudad tan infernal, ruidosa y sucia, que a la vez nos lleva al cielo en sus rincones con encanto.

Llevo días paseando mentalmente por el Madrid de los Austrias, por esas plazas con encanto. Me encantan esas calles con los carteles de azulejos antiguos. Me encanta la zona de tabernas de la Latina. Me encanta la Plaza de Santa Ana, con todo el jaleo que tiene. Me encanta pasear de día por Madrid, pasear de noche. Me encanta ir por Chueca, por la calle Fuencarral. Me encanta el Retiro, y cuanto más lleno mejor. Me encanta cogerme el 27, autobús municipal, desde Atocha a plaza de Castilla y pasar por el Paseo del Prado, por Recoletos, la Castellana y ver Madrides tan diferentes: el del arte, el burgués, y el de la modernidad, que culminó en las Torres Kio y el hundimiento de la banca. Me encanta la Gran Vía: bajarme del metro en Callao, como hacía cuando era jovencita, y mirar hacia abajo, con la Plaza de España abajo, y mirar hacia la derecha, hacia el edificio de telefónica. Me encanta el barrio de las Letras. Me encanta atravesar la Plaza Mayor siempre que estoy cerca, aunque no tenga que ir.

Por eso una panda de indeseables no van a acabar con el atractivo de nuestras ciudades ni de nuestro país. Yo voy a promocionar el turismo a Madrid y alrededores, y si me dejan continuaré con otras regiones: Extremadura, el norte de España, Castilla, ... De momento sigo viajando con la mente, que es muy fácil.

domingo, 20 de enero de 2013

El último escalón

En El País de hoy ha aparecido un artículo titulado "Con canas y sin esperanza" que me ha dejado muy pensativa. La primera en la frente: de los más de cinco millones de parados que hay en España, un millón es de ellos son mayores de 50 años. Llama la atención la cifra, si bien tenemos en cuenta además, que es un grupo que lo tiene muy negro a la hora de reengancharse de nuevo, y si lo hacen será cobrando bastante menos que antes. Con mi respeto a todos los jóvenes en paro, reclamo más protagonismo para este colectivo, pues me imagino su desesperación. Habiendo trabajado toda una vida, la sensación de ser inservible para la sociedad debe ser devastadora. Antes muchos de esos pasaban a engrosar las listas de las jubilaciones anticipadas, pero todo eso se acabó. Y no es lo mismo dejar de trabajar con cincuenta y tantos yéndote con un sueldo al mes de por vida, que quedarte en el paro, sin perspectivas de encontrar un nuevo empleo. Pero dejo paso al artículo, que merece la pena leer:
http://sociedad.elpais.com/sociedad/2013/01/19/actualidad/1358615632_477502.html

lunes, 3 de diciembre de 2012

Esto es insoportable

Ahora mismo estoy con ganas de llorar, por haber leído la noticia del día. Han detenido al expresidente de la CEOE y presidente de Marsans, Gerardo Dían Ferrán, por haber desviado a Suiza 4,9 millones de euros. Teniendo en cuenta que el muy "..." (pongan todos los adjetivos que quieran) se declaró en quiebra, y cerró Marsans en 2010, la desviación del capital justo un año antes pone de manifiesto que la justicia española, la ética de los empresarios, y la impunidad con la que suelen salir los ladrones a gran escala (y todo lo que hayan puesto entre las comillas) son para ponerse a llorar, para hacer una revolución, y para que la gente se niegue a pagar todo lo que le están robando ahora de las nóminas para pagar todos los desperfectos que tanto sinvergüenza ha hecho en España.

Les aseguro que España tiene buena imagen en Alemania. Hasta ahora no he oido a nadie despotricar sobre España, y sí sobre Grecia, y no es que no lo hayan hecho delante de mí por cortesía, pues aquí la gente suelta sin problemas todo lo que piensa, y más si es para criticar. Pero estas noticias llegan también al extranjero, y a mí me da no solo vergüenza ajena cuando leo titulares como el de hoy, sino dolor, estupor, rabia. Conozco a alguien que trabajaba en Marsans que se quedó en la calle, y esta persona decía que eran unos chorizos. Comprobado está ahora. Vergonzoso es que alguien que dijera frases como "Solo se puede salir de la crisis trabajando más y ganando menos" (14/10/10), que ha llevado un tren de vida millonario robando, dé moralinas a los que verdaderamente se aprietan el cinturón en tiempos de crisis. Díaz Ferrán no se ha conformado con humillar a sus antiguos empleados al declararse en quiebra para no pagar sus deudas. Ha vivido durmiendo a pata suelta dos años más, como muchos otros en España. Aseguro que en Alemania la gente que hace menos que eso, pero roban, abusan de su poder o se benefician de privilegios dados por su puesto, lo harán impunemente mientras no se sepa, pero como salga a la luz, caerán en desgracia para siempre. Medios de comunicación nos sacan de vez en cuando lo que siente ahora la mujer del expresidente alemán, Bettina Wulff, o mencionan a su marido, Christian Wulff, pero ambos viven recluidos en la casa de Baja Sajonia para la que cogieron el crédito de un empresario. O si sale el nombre de zu Guttenberg, el ministro que plagió su tesis doctoral, creo poder asegurar que a la mayoría nos da grima y nos deja completamente indiferentes. Éste ahora vive "feliz", exiliado en EE.UU., con su familia, dicen de vez en cuando las revistas del corazón. Pero no creo que sea tanta la felicidad. Estas personas han caido en desgracia para siempre y raro es que vuelvan a la vida pública o a retomar el prestigio que tenían antes de haberla liado. En España encima parece que se les ríe las gracias.

Que no nos den todo lo que somos capaces de soportar porque ya no somos capaces de soportarlo. Que no nos quedemos como estamos, pues obviamente todo el sistema tiene que cambiar, la mentalidad y la ética de la gente, y todo puede ser peor, como estamos viendo, tras muchos otros casos. La tolerancia a estos abusos ha de ser nula, por muy nimios que parecezcan. Pensemos que este señor era el jefe de la patronal. Cómo serán los otros. Pero no acusemos a todos. Los habrá honrados, pero con esto pierden todos. Que se investige de inmediato, y que la justicia no deje pasar tanto tiempo hasta que prescriban los hechos y nadie pague por nada. Hasta cuándo va a durar el jucio a Julián Múñoz y la Pantoja, el de Urdangarín. Pero que no pague alguien la hipoteca, que entonces el deshaucio es bastante rápido. Menos mal que se han tomado medidas en este tema, pues esos suicidios que ha habido últimamente, de gente desesperada, son una vergüenza para la sociedad. Y gente como Díaz Ferrán tienen mucha culpa de tanta ignominia que está soportando tanta gente ahora. A la mujer de mi primo, que estaba en Marsans, le salió un trabajo, pero mi primo se quedó en paro. La empresa donde está ella ahora, va mal también, oí precisamente ayer. Estos son casos reales, y los españoles se ríen de los pobrecitos empresarios arruinados.

miércoles, 14 de noviembre de 2012

Peste o cólera

Hamburgo en los tiempos del cólera podría titularse uno de los episodios negros de la ciudad. En agosto de 1892, hubo una ola de calor en toda Europa. Todavía no estaba en funcionamiento el sistema de filtrado de la arena del agua, mandado instalar dos años antes. A todo esto estaban llegando miles de emigrantes del este de Europa, para salir desde Hamburgo en barco al Nuevo Mundo, en búsqueda una existencia mejor. En Kiev ya había cólera, y algunos lo trajeron de allí. En Hamburgo había 5.000 letrinas y 42.000 sótanos en los que la gente vivía hacinada en condiciones insalubres en espacios muy pequeños. El 13 de agosto muere la primera persona, un trabajador del puerto, que limpiaba desagües. Pero los políticos estaban más ocupados con la construcción del nuevo ayuntamiento, y con la decisión sobre la estatua que decoraría el patio. Los 600.000 habitantes de la ciudad estaban asfixiados de calor, pero no se imaginaban lo que se les venía encima. Otro que limpiaba desagües, muere el 17 de agosto y los síntomas eran claros: se trataba del cólera. El biólogo Robert Koch había identificado la bacteria 9 años antes, pero muchos médicos seguían creyendo que se se transmitía con vapores peligrosos emitidos de la tierra. El 20 de agosto se había extendido la epidemia por toda la ciudad, pero seguían sin confirmar que era cólera, a pesar de los ya 115 enfermos y 36 muertes registradas. Por miedo a que el puerto y los negocios de la ciudad se paralizaran, los representantes de la ciudad no tomaron medidas, por arrogancia e ignoracia. El dinero era más importante en esos momentos que las vidas humanas. Cuando el Gobierno del Reich en Berlín perdió la paciencia, mandaron al biólogo Robert Koch, que cuando vio las condiciones de vida tan insalubres en Hamburgo, dijo no creer encontrarse en Europa en cuanto a la pestilencia, y viviendas infrahumanas. Mandó cerrar escuelas, prohibió todo tipo de concentraciones humanas, y exigió que solo se utilizase agua cocida. Hamburgo fue puesta en cuarentena, y se paró el tráfico, el puerto, las obras, y las fábricas, y se cerraron las tiendas. Todo lo que la política quiso impedir fue realizado de golpe. De repente la ciudad empezó a oler a cloro, por los trabajos de desinfección, y aún así tardaron diez semanas en que bajara la cifra de nuevos enfermos. En total murieron 8.605 personas. El Senado aceleró entonces la instalación del sistema de filtrado de arena, que recordemos debió haber sido instalado dos años antes de la tragedia, y para ellos eso trabajó hasta los domingos y festivos, para empezar a funcionar el 27 de mayo de 1803. Entonces, los senadores, cuya incapaciciad no logró más que empeorar la epidemia, decidieron algo simbólico: cambiaron los planes de la fuente del patio del Ayuntamiento, y en vez de la figura de Mercurio, el dios del comercio, pusieron a Hygieia, la diosa de la limpieza y la salud. Y ahí sigue, montada sobre un dragón, sin que muchos sepamos que surgió de los tiempos del cólera y de una época, en la que como tantas, se descuidó lo básico para ensalzarse con obras faraónicas y símbolos.

Elegir entre la peste y el cólera. Esa es una frase hecha en alemán, que explica el tener que elegir entre dos opciones igualmente inaceptables. Eso es lo que tiene que hacer hoy mucha gente en España al decidir si sigue la huelga general o va a trabajar. Sé de muchos que no la siguen por lo que les descuentan de sueldos míseros, y si ya no llegan a fin de mes, la huelga es un lujo, como lo era un sistema de filtrado del agua a finales de siglo XIX en Hamburgo, cuando debatir sobre una estatua era más importante que tomar las medidas pertinentes. En España se ha tirado el dinero en aeropuertos innecesarios, la candidatura de Madrid a las Olimpiadas en dos ocasiones e infinidad de tonterías, y ahora se recortan derechos básicos logrados en décadas, tanto en educación como en sanidad, y en las condiciones laborales. Los beneficios no se repartieron, pero sí las deudas. Y encima nos engañan haciéndonos creer que hemos vivido por encima de nuestras posibilidades. La gente que gana mil euros desde luego que no. Eso lo han hecho otros. Y los que tienen sueldos tan bajos se lo habrán pensado y mucho si secundan la huelga o no. Pero desde luego que hay más que motivos para hacerla: los recortes no están dando los frutos necesarios, y se recorta aquí y allá, como se construyó aquí y allá también, en un abuso de poder y apabullamiento. Los recortes no se han debatido sino que se han impuesto, y ese presidente que quería mandar como "Dios manda" y como quieren los españoles lleva ya dos huelgas generales, y el descontento de la gente sigue creciendo. Se toman medidas o se da a conocer cierta información después de las elecciones regionales que toquen. Se gobierna, o mejor dicho, se malgobierna siguiendo plazos, y los que recortan son incapaces de renunciar a dietas y privilegios. La gente no cree en la política, pues se sienten engañados por una clase política incompentente los de antes y arrogantes los de ahora. Entiendo a los que no van a la huelga porque su sueldo no les da, pero desde luego que razones suficientes hay, más que nunca.

jueves, 6 de septiembre de 2012

Las travesuras de la política

Anda, no dimite, y me parece bien. La concejala cuyo video ha sido difundido en internet estos días en un acto "íntimo", como dice la prensa, ha decidido hoy que retira su dimisión. Que los móviles, ordenadores, redes sociales, sms, correos, videos y ahora también whatsapp son un peligro si se difunde material personal es más que obvio. Que alguien se masturbe en su casa e incluso grabe un video de ello lo es también, aunque algunos no se crean lo segundo (muchos ni lo primero siquiera). Pero que alguien "robe" el video no es fácil pues la concejala del pueblo toledano dice que no salió de su móvil, y se hace la tonta, pero las declaraciones suyas que he oido hoy no convencen a nadie de que no lo mandara ella misma. Un video no sale solo al mundo, y probablemente ella se lo haya mandado a alguien, que ahora lo ha utilizado en contra suya. Ella dice que era para su marido, pero no sé yo.

En realidad dan igual tanto el video como los detalles de para quién era, etc., etc., pero lo curioso fue la determinación con la que la política anunció que dimitiría hoy. En un país en el que ni el tato dimite por robar, por corrupción o fraudes, que alguien dimita por un video erótico es completamente absurdo. Ahora parece que la policía investiga a alguien que al parecer lo mandó desde el ayuntamiento, y la concejala ha cambiado de opinión y no dimite.

Todos hemos pasado momentos de bochorno por mandar correos a quién no debemos, o hacer clic antes de la cuenta. Yo hace un año o así recibía casi a diario un correo sobre lugares interesantes en Madrid. Estaba tan mal escrito que un día que le pasé uno de los correos a alguien comenté: "el sitio parece interesante, pero qué mal escriben las tipas de esta página". Cuando me di cuenta que di a responder en vez de a reenviar, me puse de todos los colores posibles. No volví a recibir el correo diario ya que los autores se sintieron dolidos por mi comentario y me borraron de su lista de seguidores. Yo ni me atreví a protestar por la vergüenza que pasé. Eso solo lo supimos esa página web y yo, pero un video como el de estos días corre como la pólvora, y debe ser como para no volver a salir de casa jamás. ¿Pero dimitir por eso? Desde luego que la concejala, que además está de buen ver, ha pasado al estrellato y pronto podría salir en Interviú o Playboy, o si no al tiempo. Si no es tonta aprovechará el tirón, como han hecho muchos otros por ser hijo de o ex de. Los políticos se masturban: ésa es la buena noticia. Ni me imagino cuántas personas estarán viendo el video ahora mismo, que es más interesante que la prima de riesgo.

lunes, 13 de agosto de 2012

Imitando el verano

Desde que volví de España hace dos semanas, me vengo riendo con mi hija pequeña, que es muy cómica, por sus observaciones de campo hechas en España. Mis hijas son muy observadoras, y a los que vivimos entre dos culturas, nos llama todo la atención, y nos pasamos la vida analizando (prueba de ello es este blog). Desternillante es cuando me contaron que mis padres las llevaron al santurio cerca del pueblo, en plan turismo, y que casualmente había misa. Les pareció muy divertido que todas las asistentes fuesen "abuelinas", como ellas dicen, y que recitaran todas ininteligibles oraciones sin ganas ni pasión, toda una letanía aburridísima y sosa. Y entremedias los abanicos, todos al unísono. Yo recordé muchas misas de mi infancia, en el "santamariamadredediosruegapornosotrospecadoresahorayenlahoradenuestramuerteamen", que yo les recité, y ellas dijeron "¡Eso!!!". Y no es que las misas en Alemania sean un sarao, pues te duermen a cánticos con el órgano, y todos saben cantar con una hoja con partituras, menos yo, y es todo tan solemne, como todo lo que hacen en este país, pues se lo toman todo en serio, que sales, tras una hora, totalmente descolocado. 

Y luego la pequeña ha cogido la esencia de Extremadura, de las conversaciones de la gente, e imita muy bien a más de una señora del pueblo, que cuando las ven, les preguntan diez cosas seguidas sin esperar respuesta; es más, las mismas señoras, responden a las preguntas y dejan a mis hijas sin decir ni mu escuchando el monólogo: "Hola bonitas, ¿habéis venido al pueblo?, ¿a que os gusta?, claro que sí. Y estáis jugando a las cartas. Me encantan las cartas. Mi juego favorito es el tute. ¿Y qué os gusta más, Alemania, o España? Bueno, las dos cosas ..." y blablabla.

Si pienso ahora en todo esto, es porque mi familia anda por allí, y me acuerdo de momentos y situaciones y me río yo sola, y porque, aunque soy poco de pueblo, siento envidia cochina de todos los que están de vacaciones ahora mismo, por qué no decirlo. Hoy estoy de lunes, tras el madrugón, tras una semana y media de colegio en este mes de agosto en el que definitivamente me han robado la sensación de verano. Sé de muchos familiares y amigos que se van de vacaciones ahora, esta segunda quincena, y a todos ellos les mando mi cariño y deseo de que disfruten; que por muy mal que esté el país, el veranito no se lo quita nadie a los españoles, y los alemanes, al fin y al cabo nos morimos de envidia de que el sur tenga veranos como mandan los cánones, que se pueda ir todos los días a la piscina, y que uno se pueda poner tres meses seguidos ropa de verano. Lo digo ahora, que tengo los pies y las manos heladas. Reflexionen y ante todo, disfruten. Tómense el aperitivo por mí, y suden a gusto, que no es nada malo, que el mes de agosto está para eso, y no para estar congelado a punto de recoger a la niña del colegio.

lunes, 23 de julio de 2012

De ahora mismo

Actualidad de ahora mismo, en Madrid, en la Plaza de Chamberí. He ido con mis hijas y padres a la concentración de los funcionarios de la zona, a arropar a mi hermano y sus compañeros. Impresionante, y lo hacen todos los días. Ojalá sirva de algo, pero me temo que no.
Y el dibujo hecho por mi hija para la ocasion.

viernes, 30 de marzo de 2012

Que no les engañen

Me resulta difícil no mencionar la huelga general que tuvo lugar ayer en España y que según unos u otros, es siempre más o menos" general". Conozco a gente que la ha seguido, gente que no, y como siempre opino que es una decisión individual de cada uno, y ante todo rechazo todo tipo de violencia en actos así. No se puede obligar a nadie por la fuerza a hacer huelga. En días como ayer, me siento bastante lejana de España, como si la huelga no fuese conmigo, y sin embargo no me deja inferente. Atañe a decisiones y políticas para la gente que trabaja en España y quizá por eso mi opinión sea la menos oportuna. Pero no por estar lejos, dejo de observar la situación desde la distancia y a través de la perspectiva que me da mi vida aquí, y porque sigo votando en España, y, como hemos visto en Asturias, el voto emigrante sí que es importante. Pero volviendo a la huelga, yo la hubiese hecho. El motivo de la misma es la reforma laboral, y no los ajustes que ha de hacer el gobierno, aunque una cosa venga de la otra, pero lo que esta reforma implica, deshace muchas logros de los últimos años. Sin embargo el problema es que ni la huelga va a cambiar nada, y que en momentos tan delicados de tanta crispación social lo que se necesita es un diálogo y un cambio y saneamiento de las instituciones, y que si hay que recortar, que lo hagan todos, y no que lo paguen los mismos de siempre. Los banqueros que llevaron al mundo a la crisis, han dirigido el sistema financiero como si fuesen casinos (tomo la comparación de la excelente columna de Juan José Millás hoy en El País), agudizado todo por políticas de malgasto con aeropuertos como el Castellón, o absurdeces como Tierra Mítica, el descalabro del boom inmobiliario y más y más.

Sé que mucha gente sigue pensando que fuera de España se hacen las cosas mejor, pero a las pruebas me remito. Hay muchos ejemplos negativos en Alemania, pero tomo el que esta semana hace volver a pensar, o al menos a mí, que el país al que todos miran de vez en cuando como ejemplo a copiar, tiene muchas cosas dignas de prohibirse o de cambiar. Hace unos meses surgió en España el tema de introducir los minijobs alemanes, empleos por 400 € al mes que flexibilizarían el mercado laboral y bajarían las cifras del paro. La idea es en principio buena y apetecible, pues es una buena forma para muchas personas de trabajar unas cuantas horas y ganarse un dinerillo, en muchos casos mujeres (madres) que así ganan un poquito y se quitan el gusanillo de querer trabajar. Pero el problema es cuando entra la precariedad y el abuso en el asunto, y que hay gente que (mal)vive en base a estos empleos. Todo depende de las horas trabajadas por esos 400 €, y los contratos están abiertos a todo, pudiendo trabajar dos días a la semana, 20 horas al mes, o 40 horas semanales, y ahí entra la diferencia entre ser una ayudita o estar totalmente explotado. Y como quien hizo la ley hizo la trampa, muchas empresas hacen estos contratos y luego pagan el resto en concepto de horas extra y se evitan así pagar las cotizaciones a la seguridad social y para la jubilación. Estos trabajos los realizan sobre todo mujeres, que pueden "vivir" con ese sueldo por estar integradas en la vida familiar y estar aseguradas por su cónyuge, o personas que cobran el subsidio Hartz IV o que dependen de otras ayudas sociales, en mucho casos mujeres que crían a sus hijos solas, y que por la falta de infraestructura en este país de horarios ampliados de colegios, no pueden pagar a nadie que se ocupe de ellos con esos minisueldos. Tampoco olvidemos que con los minijobs no se cotiza para la seguridad social, ni se percibirá pensión en la jubilación, salvo unos 200 € al mes, pues el resto lo debería pagar el trabajador por cuenta propia, ¿de esos 400 €, de los que muchos "viven"? Y con esto el asunto es bastante peliagudo. Según un informe que ha salido esta semana, millones de mujeres alemanas podrían caer en el umbral de la pobreza al llegar la jubilación. De los 7 millones de empleados con este modelo de trabajo, 4,65 millones son mujeres, y en Alemania, la brecha de las diferencias sociales seguirá ampliándose, en muchos casos marcadas además por el sexo como vemos.

Así que que Rajoy copie el sistema de minijobs, como ya propuso y en lo que muchos vieron el bálsamo curatodo. Repito lo que he mencionado en este blog en otras ocasiones: el sistema alemán es una gran falacia, y en mi opinión aquí las cifras del paro engañan pues hay muchos parados en casa que ni cobran ninguna ayuda del estado ni forman parte de ninguna estadística. Aquí entramos muchas madres que nos ocupamos como "Superjob" de la familia a falta de un sistema que nos apoye y nos permita participar de la vida laboral. Si nos "conformamos" no es porque queramos, sino porque estamos atrapadas de pies y manos económicamente y peor aún moralmente. Yo entro en esos 400 € y si gano un euro de más, entonces salgo del seguro médico familiar y tengo que pagar 350 € por mí. Teniendo en cuenta de que si me salgo, sería por unos 100 € o 200 € más, porque si ganase 3.000 € al mes no habría problema, entonces no me merece la pena, pues además con los 100 o 200 € que me "sobren" tendría que pagar a alguien las horas que yo no pueda ocuparme de mis hijas a partir de la una de la tarde, que es cuando salen del colegio. Además, la desfachatez con la que aquí los colegios te llaman a la mínima para que recojas al niño o la manera que tienen de querer involucrarnos en las horas lectivas, raya en el desprecio a las que pretendemos hacer además algo más.

Lo que me sigue gustando de España es que las cosas se llaman por su nombre. Contratos así en España se llaman contratos basura, pero aquí se llaman minijobs. Aquí encima parece que tenemos que dar gracias por vivir en el país a seguir en toda Europa. Por favor, no copien, esto no. Sí que se pueden copiar otras cosas, como el sistema de aprendizajes en las empresas, que aporta profesiones reales al mundo laboral, o que en España si como empresario no me forro no estoy realizando bien mi trabajo, y en general la cultura de que todo vale. Como me contaba el otro día un amigo mío de unas sesiones de onda corta que le están dando en un hospital de Madrid, y de las que todavía le faltan dos sesiones el lunes el martes, al ser en Semana Santa, las empleadas de turno les dijeron a los pacientes el otro día que total, como ya se saben los ejercicios, y está todo hablado, que como es Semana Santa, que no hace falta que vengan. Esa es la cultura del morro y la caradura, de que la gente no se toma en serio su trabajo, y eso es lo que hay que cambiar, y no lo que funciona bien en España que es un menor desprecio a la labor femenina en la sociedad. Aunque no sea consuelo, faltaría más, en España la precariedad afecta a todos, hombres y mujeres, mientras que aquí no es el caso. Que no copien las falacias y lo que suena muy bonito pero no lo es.

viernes, 23 de marzo de 2012

Salvando las distancias...?

Hay momentos en los que puedo sacar todas mis artes para dar compasión, y de ellos me aprovecho. Me ocurre a menudo cuando alguien ha estado en España de vacaciones y me cuenta de sus experiencias para terminar diciendo "¿Pero qué haces aquí?". Por supuesto que le veo muchos aspectos positivos a mi vida en el extranjero, que ya no lo es para mí, pero sí que es cierto que esa pregunta que me hace la gente a menudo entraña muchos momentos duros que he tenido a lo largo de 22 años.

Tampoco quiero parecer una de esas emigrantes que está suspirando por su patria, porque no es mi caso, pues además trato de verle los lados positivos a cada lugar, aunque a veces me cueste, porque lo bueno se ignora por asumido, y lo malo es lo que te chirría. Es simplemente que si alguien te viene y te hace la pregunta anterior, o te dice  "si yo fuera tú me iba ya mismo", te ríes y le dices, "razón tienes, pero...". Sin embargo aquí no voy a entrar en los "peros" sino en que la gente tiene razón al decirme eso. Por supuesto que tampoco soy una ingenua y que un alemán vaya de vacaciones a Andalucía, o a la costa, y vea la España monumental y preciosísima estando libre y de vacaciones no tiene nada que ver con el "romanticismo" de la vida diaria en cualquier parte. Pero justo eso: la rutina es muy diaria en todo el mundo, y por contra es el marco, el trasfondo de tus vivencias o tú alrededor el que le da un aspecto u otro a tu vida. Y por ahí voy: si estás jodido, con sol te sentirás mejor que si te levantas y el día está tan triste como tú, gris, sin luz, y no acaba de despegar; si no paras y estás agobiado, si al menos puedes estar un rato con los tuyos, eso te lo llevas por delante también, y no si te das cuenta miles de veces que en realidad estás bastante solo, luchando en todos los sentidos.

La persona que me dijo eso el otro día me hablaba de sus maravillosas vacaciones en Andalucía, y de lo distinta que es la vida con sol. Que se dio cuenta de que en España la gente parece disfrutar más de las pequeñas cosas, que se nota que los niños forman parte de la vida diaria en cualquier sitio público, y no como aquí, y que si pudiera, se iban. Le dije que en España las cosas no son tan fáciles, pero que sí que es cierto que la gente en general tiene menos que aquí, y disfruta más de la vida. Y ahí si que cumple el clima un buen papel, por ejemplo. Cuantas mañanas de domingos tétricos me he acordado del paseíto matutino de los domingos que uno puede realizar en España simplemente con la excusa de ir a por el pan o por el periódico. Aquí ni se te ocurre, pues para empezar no hay quioscos de prensa, y tienes que ir algo más lejos, y si sales, te recoges lo antes posible pues muchos días no animan a nada. O en España ves mucho más a tu familia, los niños juegan más con sus primos, se ven, simplemente. Aseguro que aquí no es el caso, o por la distancia física o, peor aún, porque aquí se marcan los límites de las relaciones familiares desde un comienzo. Y ahí sí que puedo hablar de haberme perdido mucho a lo largo de los años. Pasé de una relación relajada y normal con los míos, que aunque no somos perfectos ninguno, o precisamente por eso, hablamos y dialogamos y si es necesario nos decimos nuestra opinión, a una relación familiar con mi familia política, tan políticamente correcta que ya es incorrecta, pues se trata de mantener la compostura con la taza de café en la mano, y encima tener que sonreír ante lo que te están diciendo. Y cuántas cosas bonitas me he perdido: fiestas, nacimientos de mis sobrinos, bautizos, bodas, encuentros. Esos son los momentos duros, o cuando mis hijas me dicen que les gustaría ir al cumpleaños del primo, pues aquí tienen dos primas con las que ni se tratan.

Hoy es primavera en Hamburgo, y no sabemos lo que nos durará. Y disfruto de ese cielo raso, como se ve bien poco aquí y me doy cuenta de que aquí la gente con este tiempo parece otra. El marco de tu vida es importante, vaya si lo es.

miércoles, 15 de febrero de 2012

Justicia o decir Ley

Como lo de la escritura debe venir de familia, publico aquí una carta que ha escrito mi hermano a un periódico en el que le han publicado ya alguna otra. Me la ha remitido hoy, y al leerla, no he podido más que ofrecerle que aparezca hoy mismo en mi blog, a la espera de que se la publiquen, y aquí va:

"Justicia o decir Ley"
Después de la condena al juez Garzón, díganme cómo los jueces, la policía van a investigar a las mafias, redes de delincuencia organizada, si ni siquiera se les puede pinchar el teléfono. Entiendo la alegría de sus abogados, cómplices necesarios para su actividad mafiosa, pero no comprendo la alegría por ejemplo, de Esperanza Aguirre en la Asamblea de Madrid al conocer la sentencia condenatoria del juez Garzón diciendo que era un día grande para la democracia, esgrimiendo el discurso oficial que dice que la justicia, la ley es igual para todos. En la calle somos mayoría los que no pensamos así, sentimos indefensión ante la actuación de la delincuencia de traje y corbata. Ahí están los innumerables casos de corrupción, evasión, fraude fiscal, que quedan impunes. Impunidad que deteriora la democracia, caldo de cultivo de populismos y totalitarismos.
En este país, justicia no quiere decir ley. Los jueces del Supremo han aplicado alguna o varias leyes, pero no han hecho Justicia.
Y siguen enviando señales. Parece ser que el sustituto de Garzón en la Audiencia Nacional va a ser un juez que ha sido 8 años alto cargo en el gobierno del PP en Valencia. Cómo quieren que no pensemos mal...

José Luis

lunes, 13 de febrero de 2012

La ciudadanía monta en cólera

La sentencia dictada en el caso Garzón la semana pasada, inhabilitándole 11 años como juez, que es lo que le quedaría de carrera, me parece un ensañamiento injusto contra alguien que se ha atrevido con lo que nadie hasta ahora. No entiendo de leyes, pero como todo ciudadado en los tiempos que corren, vivo en el malestar que me producen sentencias así: otros que deberían estar en la cárcel, quedan libres, y encima defienden su tesis doctoral, la monarquía pierde sus simpatías por un yerno ladrón y una hija que quiere no saber pero que sabía y que tendrá que decidir entre el hasta que la muerte nos separe o su pertenencia familiar y el deber que esto conlleva. Pero lo de Garzón me indigna. No cabe duda de que si las escuchas que mandó hacer eran ilegales, no han de quedar como legales por ser quién es, pero me pregunto cuántas veces no se habrán hecho cosas así para aclarar la verdad, y nadie ha dicho nada. Garzón es un símbolo, e iban a por él, pues otros casos de prevaricación de jueces no han sido ni tan sonados, o éstos no han tenido que pagar por nada. Con su inhabilitación queda demasiada gente contenta, pero el malestar está en la calle, además del desprestigio internacional que la condena supone, y más si le añadimos la otra sentencia que le está al caer por investigar los crímenes del franquismo, otra osadía. Qué tristeza, y qué gran dolor para los que perdieron a sus familiares en esos años por obra y gracia del sistema, por lo que no ha pagado nadie. Que en la acusación figuren grupos de ultraderecha, y todo el clima que se está creando con todo esto, asusta de verdad.

Atenas arde, y aún así se han aprobado los recortes. De economía tampoco entiendo y por tanto no sé lo que será mejor, si que se saliesen directamente de la zona euro o seguir con esto ahogando a los que no pueden recortar más. Entiendo el enfado de la gente, pues hay sueldos de los que no se pueden recortar más. Ahora los griegos odian a los alemanes, y hasta el turismo lo está notando. Los hoteleros de las zonas turísticas acusan una baja de un 30% en las reservas de alemanes para este año y están muy enfadados, pues los alemanes empiezan a no venir. Pero en Atenas están ardiendo banderas alemanas y el ambiente está demasiado caldeado. Que la central de Europa parece estar en Berlín y no en Bruselas es más que cierto, y alemanizar Europa tampoco es una gran idea. Aquí hay minijobs, que son sueldos basura, y si Alemania se ha salvado de caer en picado como otros estados fue porque el canciller socialdemócrata Schröder empezó ya en 2003 con su Agenda 2010, con recortes que dolieron mucho, y por los que fue criticado y castigado. Aquí se ha abaratado mucho la mano de obra, y las condiciones con las que empiezan hoy los jóvenes no tienen nada que ver con la que empezaron sus padres. Éste es un país de trabajadores muy especializados, y todo funciona mientras forman parte del sistema, porque si no no son nada reciclables para otras ramas. Hay mucha gente que vive con muy poco en un país rico, y hay muchas diferencias sociales y zonas muy pobres, sobre todo en el este de Alemania.

Y sin embargo a veces me sorprende la practicabilidad de la democracia aquí. La palabra del año 2010 ya lo puso de manifiesto: Wutbürger, los 'ciudadanos con rabia'. Fue el neologismo elegido por la Sociedad de la Lengua Alemana como palabra del año, en la lista que se publica todos los años en diciembre. Y lo ocurrido ayer en Duisburg pone claramente de manifiesto lo que significa. El alcalde de Duisburg fue obligado ayer a dimitir por voto ciudadano. En esta ciuidad ocurrió aquella catástrofe en la que murieron 21 personas en el tunel de acceso a la Love Parade, la fiesta tecno que concentraba a gente de toda Europa. Hubo además muchos heridos, y la ciudad quedó conmocionada. El alcalde, en opinión de la mayoría, no supo afrontar la situación, ni aclarándola, ni disculpándose, ni ofreciendo apoyo moral a los damnificados. Y los "ciudadanos rabiosos" empezaron a recoger firmas, obteniendo las suficientes como para convocar un referéndum que tuvo lugar ayer, en el que salió mayoría para los que dicen que se vaya. Anoche, un indignadísimo Adolf Sauerland, tuvo que anunciar su dimisión, y sus últimas palabras fueron "Que Dios proteja a Duisburg". Resulta grato ver que los iluminados que se aferran a sus sillas han de retirarse si la rabia y la cólera de los ciudadanos llega hasta tal punto. En otro post de este blog hablé de que estar frustrado no es nada malo si lo utilizamos como fuerza para cambiar las cosas. Y lo mismo ocurre con la rabia. De ella surgio el movimiento de los indignados del 15-M, y lo que está cada vez más claro es que la ciudadanía europea está enfadada con sus gobernantes tan ineptos, que anteponen todo beneficio personal si no material, en cuanto a prestigio y renombre, antes que realizar su labor como deberían. Que hagan un referéndum en Alemania y pregunten si ha de dimitir el presidente, Wulff, sí o no. Que se vote a favor o en contra de la monarquía en España. O sobre mantener o no el matrimonio gai, aprobado ya, y que el nuevo gobierno español quiere dar marcha atrás, como si no hubiese ahora otras cosas más importantes que hacer: ah, y abaratar y facilitar aún más el despido como lo han hecho no era una de ellas. Yo monto en cólera y no hay que buscar enemigos globales como Garzón o Merkel para solucionar problemas de engranaje, pues las piezas individuales dejaron de funcionar una a una hace mucho tiempo.

jueves, 26 de enero de 2012

¿No?

Camps absuelto, y Garzón en el banquillo. Así de incomprensible es la justicia a veces. Me duele España, utilizando la frase de Unamuno, más de lo que pudiese parecer por mi lejanía, o precisamente por eso. Me duele porque un veredicto así da la razón a la cultura del choriceo, de utilizar ciertos puestos para sacar tajada, y encima salir impune de ello. Un jurado popular (será en el doble sentido de la palabra) le ha absuelto por no considerar probados los hechos. Se trató de no meter la política en el jucio, pero al dirigirse a sus "conciudadanos" miembros del jurado, Camps apeló a que las urnas habían demostrado su inocencia. Ni grabaciones, ni facturas de los trajes, ni que haya dos imputados por el caso, ni un gobierno regional arruinado, ni el vacio que el mismo PP le ha hecho en alguna ocasión, han sido suficientes para condenarle. Las declaraciones chulescas de Cospedal anoche diciendo que ahora hay que rehabilitar el honor de Camps me parecen fuera de lugar. Si se va de rositas, que al menos se callen ahora, y no se regodeen en ello. Eso es España, la chulería de la afrenta y el insulto, y el hacer política dividiendo y atacando. Recuerdo de nuevo que el caso Gürtel no son solo 12 trajes, y que el que la destapó está siendo juzgado ahora en otra causa. Ahora que condenen a Garzón y entonces Camps y sus correligionarios y los que se embolsaron el dinero de la trama Gürtel se reirán a carcajadas de lo justo que es el mundo, pues la memoria histórica que no la toquen tampoco, pues bien histórica es, ¿no?

Pero todo esto podría acabar explotándole en la cara a Rajoy, que dejó caer a Camps cuando hacerle demasiado la corte suponía un obstáculo hacia su meta. La "moral" acecha por todas partes, y de la misma manera ahora mismo los obispos pretenden que el gobierno del PP acate los cánones establecidos y critican, por ejemplo, que Soraya Sáez de Santamaría sea la persona adecuada para echar el pregón por la Semana Santa en Valladolid cuando no está casada por la iglesia, como Cospedal fue criticada anteriormente por su hijo fuera del matrimonio; a lo mejor con la mantilla trató de rehabilitarse. Ahora Camps volverá, y reclamará su lugar en la política, porque es inocente, ¿no? ¿No lo decían las urnas y ahora un jurado popular?

Las urnas no avalan nada, como hemos visto en el caso valenciano, y sigo pensando que la gente tiene lo que se merece como guías y dirigentes morales, pero lo malo de esto es que cualquier corrupto con menos influencias sería juzgado con virulencia y obligado a pagar, moralmente también, frente a los suyos y la sociedad. Pero si la inocencia se gana a pesar de las pruebas en base a un nombre o con guiños a los conciudadanos, y se saca tajada con la aprobación de la sociedad, qué podremos esperar del caso Urdangarín, en el que como supimos ayer no queda demostrado que la infanta supiese de los tejemanejes de su marido (¡pero si estaba registrada en las empresas!, y parece no haberse preguntado de dónde venían tantos millones). Absolver a Camps es como decir que no pasa nada, que cualquiera puede cometer un error, y que probablemente no haya hecho nada "inhumano", pues todos podríamos caer en la tentación dadas las circunstancias, ¿no?

miércoles, 11 de enero de 2012

Muy bien dicho

Aprovecho el agotamiento tras un intenso día para cederle hoy el paso a un artículo que me gustó muchísimo el otro dia, y que no quería dejar de compartir. Es el artículo de opinión de Elvira Lindo publicado el domingo en El País. Siempre hay alguien que expresa mil veces mejor lo que a uno le gustaría decir, y por eso lean Los niños son monárquicos, que clava la situación actual, en la que todos opinan y pocos respetan, en la que la intolerancia acampa a sus anchas, y en la que se confunde justicia con espectáculo. Léanlo si no lo han hecho todavía, pinchando aquí.

jueves, 5 de enero de 2012

La ilusión

Me encanta el 5 de enero, desde siempre. En Alemania es un día que pasa sin pena ni gloria, pero en España no. Se respira ilusión en el aire, y no solo en las tiendas y en las arcas de los comerciantes. Para los niños es el día de esperar algo que ansían, y los mayores participamos de esa alegría, dándosela a ellos, o entre nosotros, que también nos gusta dar y recibir, por mucho que digamos. Los magos de Oriente ya han recorrido las calles de las ciudades, y ahora los niños ponen sus zapatos, agua para los camellos, y alguna vianda, para que sigan su viaje repartiendo ilusión. Es la noche más mágica del año y recuerdo no haber pegado ojo en muchas de ellas. Qué ilusión. Me alegra que Papá Noel no haya desterrado a nuestros Reyes, que siguen siendo los reyes del regalo.

No solo es difícil afrontar la competencia de Santa Claus, pero también sobrevivir en épocas de crisis. En Madrid se han suprimido cabalgatas este año para ahorrar, y por eso ha sido un lujo ver una hoy en la junta de distrito de Vicálvaro, una señora cabalgata para ser de un barrio normal. El despliegue de carrozas ha sido muy bonito y trabajado, y hemos cumplido con la rutina del día 5 de enero, sin pasar por el suplicio de la cabalgata del centro de Madrid, que es la más impresionante, pero que se ve mejor en televisión.

Tras comer un trozo de roscón, que será el rey mañana en todos los desayunos, y la consabida discusión de si está más rico con o sin nata (para mí "sin", por supuesto, como la tortilla sin cebolla), los reyes repartirán ilusión esta noche. Falta nos hace, en un momento de desilusión y desencanto. No se nota en las tiendas del Barrio de Salamanca, pero sí en las conversaciones de la gente y en las malas noticias que leemos u oímos diariamente. No solo la crisis ha hecho mella, sino los muchísimos casos de corrupción le han robado la ilusión a la gente. La impresión es que aquí el que puede se enriquece robando, y encima sale impune en muchos casos. Yo le pido a los Reyes que se lleven la desilusión y que los chorizos y corruptos sean desenmascarados para siempre, y que nos creamos de una vez que se pueden hacer bien las cosas, pero no porque sea una ilusión sino porque los responsables así lo hagan.

miércoles, 10 de agosto de 2011

Un momento alemán

Existen momentos alemanes, como existen los españoles. Uno español es que te vociferen bajo tu ventana o en el patio de tu casa, que nunca es particular, por mucho que diga la canción. En España lo particular es a menudo no frenar en nada mi entidad como ser humano, y poner la música a todo meter a la hora que me plazca, o incluso en un pueblo "tranquilo", que unos jóvenes de la casa de al lado a las tres de la mañana estén gritando "hijo de puuuuta" y me despierten con tan agradables palabras a mitad de la noche. Un momento alemán es el que me pasó a mí ayer, en mi primer día tras las vacaciones. Cita en el médico. Toso como una descosida en la sala de espera, de acuerdo, pero tratando de hacerlo hacia mi lado izquierdo, donde no había nadie sentado por ser un rincón de la sala. El señor de mi derecha, habla con su mujer cada vez que toso, y yo prefiero no afinar el oído, pues sé perfectamente lo que le dice, y no me quiero hacer mala sangre, que para eso vengo toda relajada (incluso estando enferma) de las vacaciones. En una de las toses, se levanta, y se va lejos de mí, a una silla que quedó libre, algo muy normal aquí, pues no se cortan nada. A todo esto, yo, como soy española con mucha experiencia alemana, cuando entra una pareja que al ver que no hay dos sitios juntos, se quedan de pie, yo, que tengo mi sitio al lado libre, y al lado del señor que huyó de mí hay uno libre, me levanto y les digo que se sienten en mi sitio y el de al lado. Que yo me muevo sin problema al otro libre. El señor se quedó mudo al tenerme al lado otra vez, y al borde del infarto, pues su mujer no hacía más que decirle "Tranquilo, todo irá bien".

Además de la solemnidad y del silencio de la sala de espera, donde nadie habla con nadie, la lluvia constante fuera (y ya es el tercer día de lluvia seguida, en agosto), la situación era tan típica, que esta vez hasta me reí y lucí "mi experiencia" en este país. Antes esas cosas me amargaban, pero hoy día me ponen en "modo ataque". O como una vez, en la que hablando con una amiga que vino de España a visitarme, en la cola de un bar de zumos, antes de pedirnos uno, la señora delante de nosotros se tapó los oidos y nos miró con desprecio, por no poder soportar lo alto que hablábamos. Aseguro que no chillábamos. A la gente aquí habría que meternas en urnas de cristal y exponerlos como piezas perfectas de museo.

Momentos alemanes, en los que aunque no supieras dónde estás, yo lo sabría, como otras muchas situaciones aquí y allí. Como comer tortilla de patatas o jamoncito en España, o esto hoy aquí:
Una estupenda salchicha al curry con patatas, en el lugar de Hamburgo donde más me gusta comérmela: el mercado en el barrio de al lado del mío. Para allá que me fui hoy, con toda la prole, y ni la tos lo impidió. La mejor Currywurst es la que me como siempre a la vuelta de mis vacaciones, uno de mis ritos. Por mucho que tosa una, o por mucho que llueva en pleno agosto, es una deliciosa manera de reubicarse, y no con esos otros momentos...

sábado, 30 de julio de 2011

El legado

No sé por dónde empezar tras una semana en la Comunidad Valenciana. Llevaba demasiadas vacaciones sin volver por allí, la última hace 9 años, unas vacaciones en Denia. Me perdí justo los años del "boom" inmobiliario. Y entristece ver lo que ha sido de la costa. Por supuesto que yo misma fui a la búsqueda del sol, la playita y lo que ofrece la zona, pero tras un par de vistazos es obvio lo obvio: se han pasado, y mucho. Hay zonas en las que da pena ver tanta aglomeración de chalés o bungalows, a veces clonados hasta aburrir el paisaje. La especulación del terreno ha sido terrible, y se entiende lo que ha pasado en muchos ayuntamientos de esa comunidad.

Como información turística fui provista de la revista alemana Merian en su edición de mayo de 2007. Y el artículo sobre la población en la que hemos estado era devastador: Benissa era hace 20 años un pueblo idílico de almendros y pinos, con vistas espectaculares al Peñón de Ifach. El artículo hablaba de varios casos de gente que de repente tuvieron un día en su terreno una excavadora o a peritos midiendo el terreno, y tras pagar 500 € a los mismos notarios donde 19 años atrás habían firmado el contrato de compraventa, los planos del terreno no incluían las casas existentes. Se llegó, para conmoción en la población, a construir sobre un cementario, despropiando hasta a los habitantes más silenciosos del lugar, pues si se podía hacer con los vivos inpunemente, los muertos poco tenían que decir. El artículo aportaba el dato de que solo Benissa contaba en 2007 con 100 agencias inmobiliarias y 500 empresas dedicadas a la construcción. Casi nada.

Año 2011, en plena resaca del famoso "boom", la vomitina ha sido colectiva. No sé cuántas empresas de las cifras mencionadas quedan, pero hasta mi hija de 11 años lo vio en el trayecto de Benissa a Moraira: "Aquí solo hay tiendas de muebles y de cosas para la casa". Saneamientos, baldosas y azulejos, muebles, lámparas, ferreterías. La concentración por habitante es inmensa.

En la playa no hay crisis. Caben todas las toallas que vengan, eso sí, más o menos prietas, y allí somos todos iguales: españoles, alemanes, holandeses, ingleses, franceses, suizos o escandinavos. Todos estos idiomas se oyen bajo un sol de justicia. Cuanta más blanca la piel, menos sombrillas. Los españoles no vamos a la playa sin ellas, y a mí me escuece la piel solo con ver a los blanquitos nórdicos como cangrejos tan tranquilos al mediodía tomando el sol. En el extranjero también nos cuentan sobre los peligros de los rayos y de evitarlos en las horas centrales del día. Informados estamos. El problema es que si piensas que tu verano serán esas dos o tres semanas, y como has pagado por el sol, pierdes el norte, nunca mejor dicho. Entendible, porque al volver con suerte nos encontraremos con como mucho 19° C.

Divertido es si amigos de mi barrio en Hamburgo están a apenas 10 km de vacaciones en España. Mi amiga me comentó hace muchos meses que había alquilado una casa en la costa mediterránea, pero no supo decirme dónde, hasta que a la semana antes de venirme, tras rogarle que hiciese memoria, me dijo que creía que por Alicante. Como el mundo es un pañuelo, o un pueblo, como se dice en alemán, acabamos por descubrir que ellos estaban en Moraira. Y puedes pasar una tarde de verano con tus amigos del barrio a 2.500 km de nuestras respectivas casas, y todo eso en Levante.

Y es que el Mediterráneo lo tiene todo. Llevo años emocionándome cuando oigo la canción de Serrat, y eso que yo no nací en el Mediterráneo, pero si vives en Hamburgo, es como si lo fuese. Nadie debió haber olvidado la maravilla que nos tocó en suerte con ese mar y esa costa que tanto han marcado nuestra cultura e historia, pero a la hora de ganar dinero, muchos fueron hasta sobre cadáveres. Esa expresión existe en alemán, über Leichen gehen. Jamás le vi un contexto más adecuado.

viernes, 15 de julio de 2011

¡Pero cómo lo van a entender!

En la discusión de estos días sobre si Alemania aprieta contra las cuerdas a España y al resto de los países del sur de Europa, la crítica del gobierno español es que Alemania no entiende la situación de aquí. ¿Pero cómo lo van a entender? Ustedes piensen que ahora mismo, en pleno mes de julio, en Alemania llueve y tienen 17° C. Por supuesto que la gente viaja, disfruta y se divierte, pero las vacaciones y el verano son muy relativos, y es como lo de la montaña y Mahoma: hay que salir a buscar el verano, y el resto del tiempo ves llover desde tu plácido hogar, y tu terraza o jardín los ves más desde dentro que desde fuera. ¡Cómo no se van a mosquear por el solecito, y el cachondeíto que tenemos aquí en verano! A veces pienso que es envidia cochina, pues conozco a gente que en Alemania no da un palo al agua, que durante años se ampararon en bajas injustificadas para no estar casi nunca en el trabajo. A los alemanes les gusta sentirse exprimidos por el sistema, aunque en muchos casos no lo sea, y resulta casi un deshonor admitir que en el trabajo no tienen nada que hacer. Todo el mundo parece estar agobiado siempre, desbordado de trabajo. Y el placer, se reserva para las vacaciones, cuando ellos deciden ir al cachondeíto.

En España, sin embargo, es muy fácil, por mucha crisis o problemas que tengas, disfrutar del verano. Lo tienes delante a todas hora: la piscina, el tinto de verano, todo el mundo vociferando en la calle hasta las tantas, el sol que te llena de vitamina D, y las pieles al sol. Yo he visto en España a gente trabajando en obras en la carretera a pleno sol un viernes por la tarde. En Alemania hay kilómetros de obras en carreteras donde no ves nunca a nadie trabajando. Son expertos en poner señales y cortar por obras, y dejarlo todo así durante meses. Jamás habrá nadie trabajando a las 4 de la tarde en una obra, y menos un viernes. Así que como en todo, hay que cuidarse mucho con los clichés.

Y sin embargo están ahí. A los alemanes, que pagan la mitad de la deuda de Grecia, según recuerda el periódico una y otra vez, y que repite lo que quieren oír los que ven llover todo el verano y no pueden tomarse un tinto de verano a la luz de la luna, les dan igual los recortes en España, porque ellos los han realizado hace tiempo, no admiten haberse beneficiado de los créditos pagados por otros, porque siguen siendo el motor de Europa. Yo lo vi claro antes de ayer, cuando en el telediario hablaban de un estudio sobre las ligas de fútbol europeas: solamente la Bundesliga no está endeudada e incluso obtiene beneficios. Las otras gastan lo que no tienen, porque lo que prima es el espectáculo, las estrellas. La Bundesliga la ha ganado este año y de manera soberbia el Borussia Dortmund, un equipo que actualmente no cuenta con ninguna estrella millonaria, formado por jugadores jovenes que han demostrado ser un equipo de verdad. Y en España la gente se muere por lo que dice Mou, por Ronaldo, etc.

Para colmo, el alcalde de Madrid ha anunciado esta semana que presentará otra vez la candidatura de la capital a los juegos olímpicos. Me parece vergonzoso que tras haber perdido dos veces, vuelvan a intentarlo, y más como está el patio, como se dice hoy día. Ésas son las imágenes que se ven en Europa, que una España endeuda siga pagando millones por futbolistas o presentando una tercera vez una candidatura olímpica. Lo de la sangría y el tinto de verano es lo de menos.

domingo, 22 de mayo de 2011

Indignación, reflexión y votación

Debería ser el trío a tener en cuenta cada momento de ejercer la democracia en todo el mundo, pues tu voto sirve para expresar tanto tu indignación como tu reflexión política. En el día de hoy, mientras los colegios electorales siguen abiertos, como ciudadana española por el mundo, no puedo dejar de comentar lo ocurrido en España en la última semana. El movimiento 15-M sorprende, y sorprende el momento, no tanto por la proximidad a las elecciones, sino porque haya surgido en sí. Yo llevo mucho tiempo diciendo que si verdaderamente las cosas están tan mal en España que debería haber una revolución. Y la ha habido, lleva una semana, y seguirá una semana más, según han decidido hoy.

La gente está desencantada y harta de que su trabajo sirva para pagar malamente las facturas y de que en muchos casos no sea la cualificación adquirida sino las leyes del mercado las que determinen tu valía, y que al final éste se haya cargado muchas de las conquistas sociales en el mundo. ¿Pero no vivimos en regímenes capitalistas? Entonces no debería soprendernos que por mucho gobierno socialista que tenga España al final, el formar parte del mundo, el no aislamiento y los dictados del FMI y la Comunidad Europea acaben por darnos toques cuando los gobiernos nacionales permiten barbaridades como la explosión del ladrillo que era la falacia mayor de la economía española, y sus parabienes eran el día al día de los curritos que tenían trabajo y que ahora están en paro y de los constructores y empresas que se forraron a su son. Los de abajo se quedaron sin nada, ¿pero dónde están ahora esos beneficios y esas fortunas, resultado de tanta bonanza?

Que si reflexionas y piensas, el armar una revolución está a un paso, que a la juventud, a la que tanto se le ha acusado de pasividad y tolerancia y de tragar con todo, le tocaba demostrar su disconformidad parecía tan lógico como sorprende que lo haya hecho. Y que el movimiento 15-M reúne a jóvenes y mayores y va más allá de partidos políticos y su denominador común sea el descontento y la indignación no ha de hacernos olvidar que por mucho romanticismo que tengan las revoluciones, si no sirven para nada, se quedarán en eso, además de las consignas de intransigencia que de toda protesta se pueden sacar. Deseo que sea para bien, y que sirva para algo, aunque yo he observado todo sintiendo esta vez los 2000 km que me separan de mi tierra y sin saber qué se está mascando en el aire. Observo con sorpresa las manifestaciones de españoles en el extranjero delante de embajadas y consulados, y como a veces te das por aludido, aunque no quieras, yo me planteo si los de fuera somos los más apropiados para protestar.

Votar es el resultado de todo, de la indignación (o en su defecto de aprobación a la labor de un gobierno), y desde luego es el ejercicio más directo que tenemos para expresar nuestro parecer, acuerdo o desaprobación. Yo voté por correo hace días, volviendo a reflexionar como cada vez si yo, como madrileña no residente tengo "derecho" a votar en elecciones municipales tras las que se tomarán decisiones que repercutirán en todos los madrileños y en cómo se utilizan el dinero de sus impuestos. Yo los pago aquí en Alemania, donde no tengo derecho a votar ningún alcalde, y otros deciden sobre lo que se hace con mi dinero, y yo no tengo posibilidad de ejercer mi indignación, reflexión y voto. Y sin embargo he votado, porque nada de lo que ocurre en España me deja indiferente, y porque aunque haya sido posterior a mi voto, el movimiento del 15-M me desconcierta algo y espero que se sepa canalizar bien. Por eso, y mientras no sepamos por dónde seguirá todo, me parece acertada la decisión del Gobierno de no utilizar la fuerza por mucha jornada de reflexión que fuese el día ayer.

La jornada electoral concluirá con ganadores y perdedores, como en todas las ocasiones, pero creo que estas elecciones municipales son más que eso y han supuesto un catalizador nacional y no al nivel regional que debería ser el tenor de esta llamada a las urnas. Nuestro derecho como ciudadanos es seguir indignándonos, reflexionando y votando. Eso no debemos olvidarlo nunca, pero tampoco que al final las soluciones han de ser reales.

viernes, 20 de mayo de 2011

Demagogias

No anda muy atinada Merkel últimamente en sus comentarios. Los de esta semana no tienen desperdicio, exigiendo que todos los países de Europa se igualen en vacaciones y jubilaciones. Ella parte de la base de que en Alemania se trabaja más, que la gente se jubila posteriormente, y que hay menos vacaciones que en otros países. Pero no es el caso. Los alemanes tienen 6 semanas de vacaciones al año. En España son un mes, que sumado a las fiestas, que son bastantes más en España, vendría a ser lo mismo. El problema de lo que ha dicho es que no se ha informado bien antes de hablar, pues de la misma manera aquí ha habido durante muchos años jubilaciones demasiado anticipadas y las sigue habiendo, y todo eso lo estamos pagando todos. Me resulta chocante además que hable de armonizar Europa, cuando en Alemania entre los estados federales hay tanta diferencia, no en el número de días sino en las fechas, pero sobre todo en otras cuestiones básicas como en educación, ya sean los horarios o peor aún el nivel de la enseñanza. El problema de declaraciones así es que son pura demagogia. Ella renfuerza mediante sus palabras los resquemores de muchos alemanes que piensan que ellos son los únicos que trabajan de Europa y que los sureuropeos son unos vagos y malos administradores. Como de todos los estereotipos, incluso del de que Alemania esté tan bien organizada, podemos dudar.

Estoy harta de noticias huecas, bulos engañabobos, y de que la gente no piense. Lo mismo ha ocurrido en los últimos tres meses con la noticia aquella de que Alemania ofrecería trabajo a tantos españoles. Jamás, salvo en una frasecita publicada en el semanario Der Spiegel, tuvo repercusión esa oferta de Merkel aquí, y por la cuenta que le tenía no trascendió a la opinión pública. Es más, a tanta pregunta desde España de familiares y amigos, no he hecho más que reiterar que eso NO ha sido nunca noticia en Alemania, que aquí se habla de ingenieros e informáticos que podrían venir de fuera, para suplir la demanda, pero jamás se habla ni de otras ramas laborales, ni de que concretamente fuesen a venir españoles. Ni se ofrecen programas gratuitos de enseñanza en el que cualquiera de fuera podría apuntarse, porque los que estamos dentro ya suponemos carga suficiente para un país que vive de ingenierías y que recorta en educación, cultura, y gastos sociales, como en el resto de Europa.

Hace poco leí una noticia que me volvió a recodar toda esta bola de nieve estúpida: un artículo que apareció en el Süddeutsche Zeitung, un periódico serio, titulado, "Madres, mayores, y parados: ¡a trabajar!". Como un titular así no me puede dejar indiferente, a mi indignación por la noticia de que esa falta de personal cualificado se suplería de estos tres grupos (y no de españoles) se sumó una llamada a la calma que hago ahora: con lo que Alemania quiere solucionar la falta de personal cualificado es con gente como yo, más parados y jubilados. Por suerte entro solo en la primera categoría, aunque lo de mayores podría ser pronto, si el estado alemán sigue negando que para que todas esas madres altamente cualificades se incorporen al mundo laboral, debe haber la infraestructura inexistente. Y con esos mayores, se refiere el gobierno de Merkel a todos esos que se han jubilado (bastante) antes de cumplir los 65. Si hace política europea, haga primero de puertas adentro, señora canciller.

domingo, 13 de marzo de 2011

Noticias de la semana

La crisis. Reducción de velocidad a 110, para ahorrar, dicen - solo el cambio de las señales ha costado no sé cuánto, hablando de ahorro. La nueva Rumasa y un Ruiz Mateos que dice que no se suicida porque su fe no se lo permite; la fe le permitió sin embargo volver a engañar, y sus fieles a creer en él y en sus hijos, que parecen clones de la estafa. Monjitas denuncian el robo de un millón y medio de euros; el fisco se pone contento por pillar el fraude, y ahora la suma del robo se reduce, tras el asesoramiento de un abogado, a 400.000 euros; será mejor así, evidentemente, para evitar pagos excesivos. Shakira y Piqué, la pareja del momento, reventadas las exclusivas, ahora se trata de pillarles juntos en todo momento. Los muchos "dice Mourinho" que copan las noticias, que todos los días tiene algo importante que declarar, y muchas personas deseando oír lo que dice.

En realidad estas noticias son las mismas siempre, solo que cambian los personajes: cambien a Ruiz Mateos por Camps y la fe de sus fieles, o el fraude fiscal de las monjas por el de Lola Flores, o lo de la reducción de la velocidad con introducir y quitar el cheque bebé. Son noticias de España, igual que en Alemania las noticias parecen alemanas, para bien y para mal.