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miércoles, 12 de septiembre de 2012

¿Maltrato físico?

¿Es hacer agujeros en las orejas de las niñas maltrato físico? Este es un tema muy candente estos días en Alemania, y no solo el euro y la aprobación de hoy por el Tribunal Constitucional alemán del fondo de ayuda, que ha sido un respiro para muchos, incluso con sus restricciones. Una pareja demandó a un estudio de tatuajes por haberle hecho mal a su hija de tres años los agujeros de las orejas, a diferente altura, alegando además que la niña presentaba reacciones traumáticas días después. La dueña del estudio fue condenada a pagar 70 € a la niña, pero el juez quiere que se investigue si hacer agujeros en las orejas de menores es una lesión física y merece penalización. Van a preparar una ley que diga a qué edad se les puede taladrar las orejas a los niños. Para alguno médicos se trata de una vulneración del derecho del niño a su körperliche Unversehrtheit, el derecho a la integridad física, incluso cuando el crío desee tener agujeros. Algunos médicos advierten de infecciones y heridas, y que los niños se pueden hacer daño jugando si llevan pendientes.

A mí me miraron muy mal cuando volví de España con mis hijas con pendientes cuando eran bebés. Les expliqué a aquellos que me pedían explicaciones que era algo cultural, y que a nosotros nos parece importante diferenciar a una niña de un niño, y que aquí, como la ropa de bebé es muy unisex, ni se les viste con esas ropas rosas o azulitas clara que tanto se ven en España, que parecen todos hermafroditas, además de que en inviernos van vestidos cuales buzos en esos monos guateados. Pero no conseguí convencer a nadie de nada, algo que a mí me dio igual, pues estoy acostumbrada a nadar contra corriente aquí. Pero sí que les dije que entonces nos han maltratado a millones de mujeres españolas, generación tras generación.

Lo que me divierte es que aquí acaban poniendo leyes para todo, hasta para los agujeros de las orejas. Espero que no multen en restrosprectiva porque a mí me tocaría en partida doble. Qué ganas tienen de ocuparse con cosas que no van a cambiar el mundo ni van aportar nada. Yo no pienso que me maltrataron por hacerme los agujeros sin preguntarme. Pero en un país de restricciones para todo, no es raro pensar así. Los domingos no se puede cortar el cesped. O vivir en una comunidad de vecinos trae muchas restricciones, como no poder ducharse después de las diez de la noche, o los niños no pueden estar en la calle después de las de esa hora tampoco, ni aparecer en televisión. Así bajo esa perspectiva, los pendientes si son un maltrato físico, seamos sinceros. A ver qué dicen los tribunales. Yo ya estoy en ascuas.

jueves, 24 de noviembre de 2011

Jesús, María y José

Hace poco estuve viendo unas páginas en internet sobre bares gais en Hamburgo (todo por mi proyecto, del que todavía no he hablado) y cada vez que me acuerdo exclamo "Jesús, María y José", como decía mi abuela de vez en cuando al leer noticias truculentas. Si lo digo no es porque me escandalice, sino por lo que hay ahí al alcance de todos en nuestra ciudad y que no sabemos ni que existe siquiera, y menos en barrios de vida tranquila, familiar y "perfecta", como el mío. Vi imágenes de sillas y estructuras sobre las que colocarse que sonrojan al más pintado, y eran bares de los que mencionaban que tenían duchas, y cabinas para no sé qué... También organizan exposiciones de pintura gay, con imágenes bien claritas, en las que los atributos quedan muy marcados, o fiestas en los que se puede ir vestido de cuero y látex o lo que sea. De todo ha de haber en la viña del señor, y a mí parece muy bien, pues cuanta mayor oferta, menos necesidad habrá de reprimirse y que explote por otro lado. Porque no entiendo por qué a los heterosexuales les ha de molestar que haya otros distintos a ellos, o que sigan pensando que para esto hay tratamientos, como las declaraciones tan desfortunadas de Durán, de CIU en los últimos meses. Que alguien siga predicando hoy día que la homosexualidad puede curarse es como que la iglesia siga ignorando la realidad.

El Papa volvió a decir el otro día que para prevenir el sida, lo mejor es la abstinencia. Amén. Preservativos, ¿para qué? Y por eso me alegro cuando leo noticias gratas relacionadas con la iglesia. Por ejemplo que este sábado abrirá la iglesia católica de St. Joseph, en pleno St. Pauli, nada menos que en la calle Große Freiheit, la 'Gran Libertad'. El nombre de esta calle hace referencia a la libertad religiosa imperante no solo en St. Pauli, sino en Altona, el distrito al que pertenece, otorgada por el rey de Dinamarca en el sigo XVII. La iglesia sorprende por la vecindad en la que está situada, entre "religiones" de clubs, salas de concierto, espectáculos de sexo, e incluso la calle de la prostitución de travestis. El rey de Dinamarca, país del que formaba parte este barrio, le otorgó también a esta iglesia de Altona en 1658 el privilegio de la libertad religiosa, conviertiéndose St. Joseph en la primera iglesia católica erigida tras la reformación protestante en todo el norte de Europa. La iglesia, de fachada barroca, llama de por sí la atención en las noches de marcha por St. Pauli, pero este sábado, por comenzar el Adviento al día siguiente, quieren llamarla más aún, realizando una noche de puertas abiertas a los fieles de la noche. Estupenda idea. Otro club más abierto.

Y otra noticia muy sonada estos días ha sido que la iglesia católica alemana quiere vender su editorial Weltbild porque venden títulos demasiado "mundanos". Me explico: es una cadena de liberías y venta en internet en la que la amplia oferta de libros de contenido erótico era algo que no le gustaba al Papa, ya que la editorial, que comenzó publicando hace 63 años un periódico de la iglesia, ofrece en internet; hasta 2.500 títulos si se busca bajo el tema Erotik. La oferta creció y creció según las demandas de los seres, que son humanos, al igual que St. Pauli y las ciudades abren sus puertas a todo tipo de confesiones (sexuales) y libertades . Lo malo es que siempre tenemos a Roma y a los ciudadanos de Dios para jorobar lo andado.

domingo, 23 de octubre de 2011

Prevención a lo bestia

Un tema reinante estos días en mi casa es una actividad en las próximas semanas en el instituto de mi hija mayor. El otro día vino con un papelito en la cartera (y con lágrimas en los ojos) en el que ponía que para una concienciación de los chicos y chicas sobre los peligros de fumar, tal día en noviembre les llevarán al hospital clínico universitario de Hamburgo, donde entrevistarán a un paciente con cáncer de pulmón y posteriormente presenciarán una broncoscopia en vivo y en directo. Mi hija, que se desmaya con pisar un hospital u oír una conversación sobre sangre, está temblando y no sabe cómo rebelarse contra esto. Además alega que ella no va a fumar jamás, y que no quiere verlo, que se lo imagina, que ella concienciada está, y que allá penas.

Que se realice algún tipo de prevención e información me parece correcto, pero no estoy de acuerdo con las formas. Me parece bestial someter a chavales de 11 y 12 años a esto. Todavía tienen esa parte infantil que a lo mejor les permite pasarse con el paciente: "¿Ve usted? Si no hubiese fumado no estaría usted así", y me parece muy fuerte además que un paciente con cáncer tenga que pasar por ese trance. Pero lo hará "con gusto" para mostrar su arrepentimiento y salvar a la humanidad. Cuánto moralismo hay en este mundo. Me imagino además la imagen grotesca de la broncoscopia: al paciente, entubado en la camilla, y los críos alrededor, diciéndose los unos a los otros: "apártate, que no veo". Demasiada crudeza. Hay otras formas más elegantes, pienso, como que vengan médicos de pulmón a los institutos y les cuenten de los peligros del fumar, por mí que pongan imágenes de algún pulmón "ahumado", pero lo que tienen pensado como tratamiento de choque me parece fuera de lugar.

Propongo más métodos preventivos para ahorrarnos problemas en el futuro: mostrarles lo que ganan muchos titulados universitarios, y así reducir el número de estudiantes en universidades y el de parados sobrecualificados; llevarles a entrevistas con personas divorciadas que les digan que mejor no casarse bajo ningún concepto; que les muestren niños enfermos, y que así no tengan hijos, y ahorremos así en sanidad; que les lleven a un banco y les hablen de intereses variables, del Euribor, o que compren acciones con su paga semanal, y ésta desaparezca en algún lugar de Oklahoma, así aprenderán a no especular; llevarles a empresas cárnicas y que presencien cómo llevan a los animales hacinados en camiones, cómo viven y se les mata después, y así a lo mejor se hacen todos vegetarianos o reducimos el consumo de carne; que vean imágenes de muertos de tráfico y así no conduzcan, o vayan todos en bicicleta; que las chicas entrevisten a maltratadores de mujeres arrepentidos y así sepan distinguirlos en un futuro.

Hay cosas que no se pueden prevenir, por mucho que queramos controlar la vida y el mundo que nos rodea, pero empecemos con inculcar buenos valores y confianza plena en nuestros hijos para que sean capaces de decir no ante las cosas que les puedan perjudicar y no hagamos de ellos fanáticos intolerantes. Tan mala me parece la falta de información y concienciación como el excesivo control. Si tu hijo quiere fumar, lo hará y no lo podrás evitar, y está bien que sepa donde se mete; es como con la droga: no creo que hoy día nadie se meta sin saber lo que es y adónde le va a llevar. Pero ante todo que no nos consideren tan ineptos a los padres hoy día y que no le causen a un crío un trauma para evitar otros posibles traumas futuros.