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sábado, 17 de agosto de 2013

El caos de vivir

Todos acumulamos recuerdos, y no digo los que llevamos en la mente, que esos no ocupan espacio físico, aunque los llevemos siempre con nosotros y a veces nos resulten grandes como armatostes, sino que precisamente me refiero a los que ocupan lugar. Tras una mudanza en la que volví a tirar montones de cosas, ando estos días reubicándomente con todos mis documentos y papeles. Uno es un historial de carnés, fotocopias, títulos, diplomas, solicitudes, permisos, contratos, y todos estos le acompañan a uno toda una vida. He vuelto a ver papeles de hace más de 20 años, y ahí siguen, como si no hubiesen pasado los años por ellos. Y luego uno guarda además multitud de instrucciones, garantías, facturas... Llevo días tratando de poner orden en mi jungla de papel, y ya voy abriéndome camino y empiezo a ver la luz. Han salido montones de cosas para tirar, otras seguirán conmigo para siempre, pues es mi historia, y otras otra temporada, hasta que yo decida que han caducado. En Alemania además, donde hay mucho más formalismo con invitaciones, tarjetas para dar las gracias por haber ido a bodas, otras anunciando nacimientos de bebés, también los típicos sobres blancos con el borde negro que anuncian un fallecimiento, y todo es tan personal, que guardas y guardas. De España el montón era escaso y el de aquí enorme, muestra de la diferencia en los formalismos que hay en las relaciones sociales en uno y otro país. Son otra cantidad de recuerdos que ocupan espacio en algún lugar de tu casa, hasta que los repasas y decides que no los necesitas todos. Si encima se separaron familias, como es mi caso, se vuelven a hacer montones. Y repartes recuerdos. Sigue habiendo cosas que sabes que no vas a necesitar, pero las sigues guardando pues tienen toda la pinta de ser importantes, y sabes que si te deshaces de ellas, justo entonces las necesitarás. Por mucho que se digitalice el mundo, seguimos acumulando papeles.

A la carga de papel se le suma hoy día el montón de cables de aparatos que uno no sabe ni para qué son ni si se necesitarán, cds grabados con fotos y más historias, cuyo contenido uno ya desconoce, pinchos usb, tarjetas de datos... En mi cajón han aparecido dos móviles antiguos que nadie va a usar ya. Por suerte no tengo problema en deshacerme de lo inútil. El cubo de basura correspondiente a mi portal ya era grande cuando llegué. Al de papel lo he visto crecer en dos ocasiones. Cuando llegué era el de tamaño más pequeño que hay; antes del verano, tras llevar yo aquí unas semanas, le doblaron el tamaño, y ahora, cuando volví de las vacaciones, me encontré con que han puesto el más grande que hay. No pude evitar darme por aludida. No sé por qué creo que yo tengo algo que ver en el crecimiento del cubo de tapadera azul... Y sigo pensando que en mi casa sobran cosas, no solo papel y cables. Seguiremos ordenando. Poco a poco el resultado se deja ver, dentro y fuera, en lo físico, y en lo invisible. Importante es saber en qué lugar depositarlos todos.

martes, 21 de agosto de 2012

Relaciones imposibles

Nuestras vidas están llenas de relaciones imposibles y muchas veces no nos damos ni cuenta. Si en vez de encabronarnos una y otra vez por lo mismo, diésemos el paso definitivo y le dijésemos a esa persona adiós, arrivederci, au revoir, auf Wiedersehen, hasta la vista, baby, avanzaríamos más en esta jungla llamada convivencia humana. Yo lo he hecho un par de veces, pero admito que me cuesta horrores. Por qué, me pregunto. Muchas veces no son personas de nuestro entorno cercano, y se trata de alguna relación a la que se puede poner fin perfectamente, al no ser trascendental para tu vida. Pero aguantas y aguantas, hasta que un día, por la menor chorrada, dices que se acabó, y eso que dejaste pasar otras muy gordas. Pero es la gota que acaba por verter el barril, que es la versión alemana de la expresión, como no podía ser de otra manera en este país cervecero.

Eso me pasó ayer a mí con la profesora de violonchelo de mi hija. Fue una relación condenada al fracaso desde el cominezo, hace tres años. Con lo que yo analizo todo, debí ver como premonitorio el hecho de que el perro de la casa es de lo más antipático. De acuerdo que no soy amante de los perros, que me dan miedo, que no los quiero ni los querré nunca, pero he aprendido a respetarlos si, sobre todo, ellos y sus dueños me respetan a mí. Pues el perro se ponía amenazante nada más vernos a ambas, y a mi hija un día la mordió en la pierna, ante mi estupor. La ... de la dueña dijo que es que él tenía miedo de nosotras. Y yo de él, y no le mordí nunca, no te joroba. Con el tiempo el perro aprendió a tolerar mi presencia una vez a la semana. Pero cuando observé que se ponía agresivo con todo el que pasase por allí (el cartero me dijo que tenía pánico a esa casa), me di cuenta de que el problema no era yo. El problema es la dueña. Educar animales, y lo digo sin tener ni idea, es como educar niños. No tienes nada más que ver a un crío y sus modales, y ya sabes lo que tiene como padres. Yo lo tengo comprobado. Niños dicharacheros y llenos de humor, padres iguales; niños ermitaños, padres iguales; criticones y chinchones, lo mismo hay en casa en tamaño adulto. Pues igual con los perros. Conozco un par, que hasta yo, incorregible "perrófoba", podría imaginarme que dado el caso de querer tener un perro, trataría de que fuesen como esos (pero demasiados condicionales, como ven, y quiero que mis hijas no oigan este breve momento de debilidad, que en realidad no existe). Volviendo a la especie humana detrás del perro, digamos que he puesto todo por mi parte durante tres largos años, semana a semana, hasta que ayer, y una vez tomada la decisión, tras probar varias veces en su móvil y no saltar ningún buzón de voz, probé en su casa, y ahí sí que el contestador fue solo mío, y le dije que lo nuestro se acababa a partir de ya. Todavía me devolvió la llamada por la tarde, y habló en mi contestador: ella no tiene noción de haber hecho nada malo. Como a mí estas cosas me sacan mucho de quicio, y me encanta pensar por escrito, le escribí por la tarde una misiva narrándole punto a punto todos nuestros desencuentros, los dos últimos ya el colmo, y los de los últimos años. Le dije que de solfeo no entiendo nada, pero que soy filóloga, y que para mí las palabras tienen el significado con el que son pronunciadas, y no me vale luego el "ah, no quise decir eso, o usted me entendió mal". Es como la típica escena en la que el marido o la mujer pilla al cónyuge con el o la amante en la cama y el que engaña dice "espera, no es lo que parece". Pues no, es lo que parece y más.

De verdad que no soy beligerante, aunque empiezo a dudarlo, pero hoy, cuando tras haberme comido bastante el tarro con esta cuestión he encontrado a un profesor nuevo que de momento y por teléfono parece muy agradable, he pensado que por qué nos empecinamos en aguantar lo inaguantable, en seguir en relaciones imposibles, y no trazamos una línea que diga "hasta aquí". Somos demasiado leales a veces, incluso cuando en realidad estamos pagando a la gente por algo por lo que ni siquiera cumplen.

Hoy me preguntó el profesor nuevo que por qué he dejado a la otra: "incompatibilidad de caracteres", ha sido mi respuesta. Espero que no sea un mal comienzo en esta relación.

miércoles, 4 de abril de 2012

Un río "natural"

Hamburgo tiene actualmente el segundo puerto más importante de Europa, y quiere que así siga siendo. Observando los barcos gigantes cargados de contenedores que pasan por él, uno no se imagina que los haya más grandes aún , pero los hay, y esa es una preocupación de Hamburgo desde hace años. El río Elba, por muy gigante que sea, no ofrece la profundidad necesaria para que vengan los gigantísimos del mundo, pues no olvidemos que el puerto de Hamburgo es fluvial, y que su desembocadura en el Mar del Norte se encuentra a 110 kilometros. Se viene hablando durante años de la Elbvertiefung, el hacer más profundo el río Elba, un término para una obra faraónica que venimos oyendo desde hace años. Ayer se aprobó, para alegría de la ciudad y su economía, y para que no peligre ese segundo puesto, dicen los entendidos. Faltaba la aprobación de Baja Sajonia, que ayer cedió, pues el otro Estado al que atañe, Schleswig-Holstein, está de acuerdo. Se excavaría el fondo del río, para que puedan pasar los barcos de contenedores que tengan 14,5 metros de profundidad dentro el agua. Hasta ahora solo pueden pasar los de 13,5 metros. El hacerlo más profundo se viene haciendo desde nada menos que 1818, ya que a comienzos del siglo XIV el río tenía a su paso por Hamburgo entre tres y cuatro metros de profundidad. La última vez fue entre 1991 y 1999, y desde 2002 se viene hablando de seguir excavando. Así que como vemos, dura poco la alegría.

El proyecto ha sido muy controvertido durante años, al oponerse grupos de ecologistas, que ven un peligro para el ecosistema del Elba, y los agricultores de Baja Sajonia, que tienen árboles frutales a orillas del Elba. Éstos estaban en contra también por temer que el volumen de agua salada que inevitablemente entrará perjudique a sus cosechas, y de ahí la negativa del Estado Federal de Baja Sajonia. Al garantizarse ahora ayudas para crear otro sistema de regadío, han accedido, porque se crearán depósitos de almacenaje de agua para el consumo de los animales y el regadío de las zonas frutales.

Las obras comenzarían el próximo invierno y durarían 2 años. Y no digo "comienzan" porque los ecologistas han anunciado que irán hasta el Tribunal Administrativo Federal, para pararlo, y están bastante convencidos de ganar, pues en el Weser, el río que pasa por Bremen, ocurrió algo parecido, y tras la aprobación de las obras, el mismo Tribunal paró en octubre las mismas, ya inminentes, para ahora examinar detenidamente el caso.

Resulta curioso todo. Entiendo las dos posturas, el miedo al futuro, pero también que se teman los daños que pueda causar tanto escarbar. Además, nunca me ha parecido que estos barquitos sean pequeños,

pero está claro que para la economía, nunca serán suficientes. Si podemos traer unos cuantos contenedores más, habrá que seguir excavando sin límite, ¿no?

viernes, 23 de marzo de 2012

Salvando las distancias...?

Hay momentos en los que puedo sacar todas mis artes para dar compasión, y de ellos me aprovecho. Me ocurre a menudo cuando alguien ha estado en España de vacaciones y me cuenta de sus experiencias para terminar diciendo "¿Pero qué haces aquí?". Por supuesto que le veo muchos aspectos positivos a mi vida en el extranjero, que ya no lo es para mí, pero sí que es cierto que esa pregunta que me hace la gente a menudo entraña muchos momentos duros que he tenido a lo largo de 22 años.

Tampoco quiero parecer una de esas emigrantes que está suspirando por su patria, porque no es mi caso, pues además trato de verle los lados positivos a cada lugar, aunque a veces me cueste, porque lo bueno se ignora por asumido, y lo malo es lo que te chirría. Es simplemente que si alguien te viene y te hace la pregunta anterior, o te dice  "si yo fuera tú me iba ya mismo", te ríes y le dices, "razón tienes, pero...". Sin embargo aquí no voy a entrar en los "peros" sino en que la gente tiene razón al decirme eso. Por supuesto que tampoco soy una ingenua y que un alemán vaya de vacaciones a Andalucía, o a la costa, y vea la España monumental y preciosísima estando libre y de vacaciones no tiene nada que ver con el "romanticismo" de la vida diaria en cualquier parte. Pero justo eso: la rutina es muy diaria en todo el mundo, y por contra es el marco, el trasfondo de tus vivencias o tú alrededor el que le da un aspecto u otro a tu vida. Y por ahí voy: si estás jodido, con sol te sentirás mejor que si te levantas y el día está tan triste como tú, gris, sin luz, y no acaba de despegar; si no paras y estás agobiado, si al menos puedes estar un rato con los tuyos, eso te lo llevas por delante también, y no si te das cuenta miles de veces que en realidad estás bastante solo, luchando en todos los sentidos.

La persona que me dijo eso el otro día me hablaba de sus maravillosas vacaciones en Andalucía, y de lo distinta que es la vida con sol. Que se dio cuenta de que en España la gente parece disfrutar más de las pequeñas cosas, que se nota que los niños forman parte de la vida diaria en cualquier sitio público, y no como aquí, y que si pudiera, se iban. Le dije que en España las cosas no son tan fáciles, pero que sí que es cierto que la gente en general tiene menos que aquí, y disfruta más de la vida. Y ahí si que cumple el clima un buen papel, por ejemplo. Cuantas mañanas de domingos tétricos me he acordado del paseíto matutino de los domingos que uno puede realizar en España simplemente con la excusa de ir a por el pan o por el periódico. Aquí ni se te ocurre, pues para empezar no hay quioscos de prensa, y tienes que ir algo más lejos, y si sales, te recoges lo antes posible pues muchos días no animan a nada. O en España ves mucho más a tu familia, los niños juegan más con sus primos, se ven, simplemente. Aseguro que aquí no es el caso, o por la distancia física o, peor aún, porque aquí se marcan los límites de las relaciones familiares desde un comienzo. Y ahí sí que puedo hablar de haberme perdido mucho a lo largo de los años. Pasé de una relación relajada y normal con los míos, que aunque no somos perfectos ninguno, o precisamente por eso, hablamos y dialogamos y si es necesario nos decimos nuestra opinión, a una relación familiar con mi familia política, tan políticamente correcta que ya es incorrecta, pues se trata de mantener la compostura con la taza de café en la mano, y encima tener que sonreír ante lo que te están diciendo. Y cuántas cosas bonitas me he perdido: fiestas, nacimientos de mis sobrinos, bautizos, bodas, encuentros. Esos son los momentos duros, o cuando mis hijas me dicen que les gustaría ir al cumpleaños del primo, pues aquí tienen dos primas con las que ni se tratan.

Hoy es primavera en Hamburgo, y no sabemos lo que nos durará. Y disfruto de ese cielo raso, como se ve bien poco aquí y me doy cuenta de que aquí la gente con este tiempo parece otra. El marco de tu vida es importante, vaya si lo es.

martes, 1 de noviembre de 2011

La cordura histórica

Pasó Halloween, otro año más, y yo cada vez aborrezco más el día. Lo siento, pero algo que no entiendo es quién empezó por primera vez a celebrarlo en países en los que no existía esa fiesta. Pero convenzan hoy a niños de 10 años o menos de que antes no se celebraba y que se trata de una fiesta importada. A los protestantes les molesta que su día se vea ensombrecido por brujas, demonios y zombis. Porque el 31 de octubre es del Día de la Reforma (protestante), el día en el que Lutero clavó sus 95 tesis en la puerta de la iglesia del castillo de Wittenberg y que dio paso al cisma en la hasta entonces omnipresente iglesia católica. Ayer fue fiesta en varios estados del este de Alemania, entre ellos Sajonia-Anhalt, el Estado Federal en el que se sitúa la ciudad de Lutero, llamada oficialmente así, Lutherstadt Wittenberg, para conmemorar ese día que supone el despegar de la iglesia protestante. Y hoy, Día de Todos los Santos, ha sido fiesta en los estados católicos alemanes, como por ejemplo Baviera, Renania-Palatinado o Baden Wurtemberg. Pero los de Hamburgo ni celebramos ni uno ni otro, y ambos días han sido laborables, y aunque la mayoría es protestante, la pela es la pela y ya sacrificamos hace años otra fiesta que yo llegué a conocer, una protestante que se celebraba el tercer jueves de noviembre y que venía muy bien para descansar: el Buß- und Bettag, el día de penitencia y rezo, en el que casi nadie hacía ninguna de dos cosas, así que hala, a trabajar todos, por lo que nos pasamos todo noviembre sin ninguna fiesta.

Pensaba yo hoy en este Lutero, y en la que lió. Me imagino que cuando se rebeló contra las normas de la iglesia del momento, en la que era posible comprar la redención de los pecados (como si hoy día no se hiciese lo mismo), no sabía si le iba a costar la cabeza, pues hablamos del siglo XVI. Tuvo éxito, y aunque los protestantes tampoco han sido tan tolerantes a lo largo de su historia, cambió el curso de los dogmas imperantes hasta entonces. Lutero sigue muy presente en Alemania, y en un día como ayer, resuena su nombre, por mucho que Halloween le quite mérito.

El primer ministro griego Papandreu anunció ayer que someterá a referéndum las reformas y acuerdos de Bruselas. Cuando lo oí, no di crédito a la noticia, y el gobierno alemán ha pronunciado un "sin comentarios" nada más conocerse la noticia. Pero hoy trato de entender qué le lleva a Papandreu a tomar esa decisión: si prefiere declarar el estado en bancarrota, cerrar las fronteras, no tener que devolver ni un euro del que le han prestado y que los griegos sigan con su forma de vida y políticas como hasta ahora, y que la crisis la paguen los de abajo, porque los que tienen el capital, se lo han llevado fuera. Pero el problema es para la gente de a pie, si no se pueden pagar los salarios y se quedan sin trabajo. En cualquier caso de Papandreu nos acordaremos todos en un futuro, y los griegos sobre todo. De momento hoy los mercados han caído, y las consecuencias son imprevisibles. Recordemos que esos fondos de rescate se aprobaron no solo para Grecia sino para otros posibles países afectados, de los que no voy a mencionar nombres...

Difícil saber lo que es un acto heroico a priori, o si declararlos locos a todos antes de que la historia siglos después les de su reconocimiento, si acaso. Hoy un político japonés, en un acto de heroicidad absurda se ha bebido un vaso de agua radioactiva de una charca de Fukushima. No sé si esperará una medalla o un reconocimiento absurdo, pero a mí la noticia me produce espanto. Al igual que Netanyahu hoy, que a la decisión de la Unesco de aceptar a Palestina como miembro, ha reaccionado con mandar construir más pisos para israelíes en zonas palestinas. Siempre me ha parecido que la Unesco realiza una buena labor protegiendo y fomentando el mantenimiendo del patrimonio mundial, pero ahora más aún, y tienen mi respeto y admiración. Como respuesta, los americanos han dicho que retiran sus fondos de ayuda a la institución, y los israelíes siguen a lo suyo, como si pudiesen seguir convenciendo al mundo de que tiene razón. Como se dice en alemán, que te den la razón no es lo mismo que tenerla. A actos cuerdos se siguen otros incomprensibles e irracionales. Y Grecia votará en enero. ¿Qué pasará hasta entonces? ¿Penderemos todos de ese hilo? Lo malo es que hoy día la repercusión en el mundo es inmediata pues el dogma de hoy día son la economía y las leyes de mercado. Sigo sin entender nada. Ni Halloween siquiera, y cada año voy a peor.

miércoles, 19 de octubre de 2011

Avances flexibles

Hoy ha vuelto a salir el sol, como si tal cosa. A veces percibo los días de lluvia aquí como la vuelta a la realidad, al ponernos con los pies en la tierra de que esto es lo que hay. Algo así pasó ayer, con el entrenamiento con la bici que tuvo mi hija en el cole. Era obligatorio que la llevaran (al parecer no existe la opción de que un niño no tenga bici), y el entrenamiento era de doce a una. Justo en esa hora fue el rato de la mañana en el que con más ganas llovió y yo, que conozco cómo funciona aquí el sistema, sabía que lo planeado no se anula, ya haya que subir las bicis al Arca de Noé y entrenar allí. A la una me encontré a mi hija como un perro de lanas empapado, y no solo la ropa. Entre lágrimas me contó lo desastroso que había sido el entrenamiento y que ella encima fue la última del triatlón que realizaron, sin prueba de nadar, pues para eso tenemos aquí a la lluvia, que viene a ser lo mismo, y lo que fue peor aún, un niño se rió de ella por caerse dos veces, porque tenían que hacer una pirueta levantando la rueda de delante, y encima llegar la última en la carrera. Alguien tiene que ser el último, le expliqué, pero lo peor fue su orgullo herido y, en su opinión, que se realizara la carrera en esas cicunstancias.

El tema político de la semana no es (aleluya) el euro, aunque los bancos y Grecia siguen dando que hablar, sino el dichoso debate sobre la falta de mujeres en la dirección de la empresas alemanas. El lunes la ministra de la Familia, Kristina Schröder, se reunió con los representantes de las empresas que cotizan en bolsa y les pidió cuentas. La ministra, recién parida, ha preparado un borrador para un proyecto de ley por la cual se les pediría cuentas a las empresas sobre si cumplen los objetivos establecidos previamente, sobre las medidas que toman para aumentar el número de mujeres en la cúpula de las empresas, y su plan es penalizarlas si no cumplen con sus objetivos iniciales. Dentro del gobierno, la encargada de la cartera de Trabajo, Ursula von der Leyen, la anterior en el puesto de Schröder, propone una cuota marcada por la ley, que obligaría a todas las empresas a cumplirla. O sea que o unas cuotas flexibles y voluntarias preestablecidas por las empresas pero obligatorias a la hora de cumplirlas, frente a cuotas fijas para todos. Dos opiniones en un mismo gobierno.

Opino, como con el asunto de la prueba de bicicleta, que podría haber sido pospuesta a otro momento más propicio, que una cierta flexibilidad y voluntariedad es mejor que imponer y considerar que las circunstancias son siempre iguales en todo momento y lugar. Si las mujeres no llegan en Alemania, y escandalosamente en proporción menor a la media europea, a ser ejecutivas es porque trabajando media o con jornada reducida es imposible: las que lo consiguen son en general las que no tienen hijos. Y sin embargo prefiero creer que la cuota flexible es mejor, aunque no poner cuotas y que no hubiese discriminación sería jauja, pero me temo que al final, para que ocurra algo de verdad, habrá que imponer cuotas no flexibles, porque la mentalidad de la gente no lo es.

Estos días pienso mucho en Gallardón (riánse, que sé que para los madrileños no tiene gracia), al ver todo Hamburgo en obras. A veces me dan ganas de traérmelo para acá y que cunda el pánico en la ciudad. Abrir aquí una estación de metro puede tardar 20 años, como ocurrió con el metro al aeropuerto, y ahora hay problemas con la línea S4, que llevará el metro a la HafenCity, el barrio nuevo de Hamburgo. El arreglo del túnel del Elba producirá también atascos espantosos hasta 2020!, leí el otro día, "antes" no se puede solucionar. A lo mejor habría que introducir en cada ciudad un Gallardón como cuota, para que aunque deje a la ciudad arruinada, al menos se logre algo por la ley del embudo. O mujeres que a lo mejor no se merezcan el puesto pero que hagan cambiar la sociedad demostrando que también existen, muevan o no muevan nada, pues los hombres tampoco lo hacen siempre y rellenan también a falta de la disponibilidad que nos roba a las mujeres el sistema. O quitar en los colegios actividades que yo opino que son competencia de la familia y que no nos imponga la consejería de educación que tu hijo ha de tener una bici último modelo en perfecto estado y hacer piruetas delante del resto de la clase, lloviendo a mares.

Son solo ideas. Como cuando se me ocurrió a mí hace hoy justo un año cerrar otro blog como éste, en algo que pareció un sinsentido, pero que no lo fue. Fue un impulso que, como todo lo que parece que hacemos sin pensar, tenía una base sólida. Y la vida siguió tras aquel corte, y volvió en forma de este blog y de otros proyectos en los que me hallo involucrada. Porque tras cada bache o agujero viene un avance que nos lleva a otro lugar, aunque nos demos cuenta después.

miércoles, 20 de abril de 2011

Cómo vender la moto

Cuando me enteré de que el latín es una lengua extranjera en Alemania, dudé de las facultades académicas del sistema escolar. Que lo equiparen al francés a la hora de elegir una segunda lengua extranjera en el instituto tiene su gracia, y más cuando yo la estudié en bachillerato y me quedó clarísimo que es una lengua muerta. Estos días mi hija ha tenido que elegir qué lengua extranjera empezará el curso que viene, si francés o latín, y la equiparación no deja de tener su gracia. Pero por qué no. Lo malo es que a los chavales les queda otra percepción del asunto, como si pudiesen utilizar el latín en cualquier viaje a Roma. Para leer inscripciones en piedras y museos desde luego, y sin dudar del valor del latin como base para el aprendizaje de otras lenguas, lo dejo en la mera casualidad el hecho de que las equiparen, pues hablamos de dos cosas bien diferentes.

Un par de semanas antes acudí al instituto a la tarde informativa para los padres, para que supiesen qué decisión tan importante estaban a punto de tomar sus hijos, o en muchos casos ellos mismos. Una profesora de francés y otra de latín defendieron lo suyo, y sinceramente, con lo que me gustó dar latín en el instituto y lo bien que lo vendieron, pensé que podría perfectamente recomendarle a mi hija que aprenda latín como lengua "extranjera". Primero nos expusieron los resultados de una entrevista a los implicados en el tema: los alumnos de sexto, a los que les preguntaron que porqué habían elegido una lengua u otra. Los motivos para aprender francés alegados por los alumnos eran desde el sonido tan bonito de la lengua, a las vacaciones que se pueden pasar en Francia, y su posterior uso en la vida profesional. Para el latín alegaron su papel de "lengua madre" originaria de muchas palabras incluso en alemán, aprender la historia de los romanos, aprender gramática, o poder estudiar medicina después. Esto último es una de esas falsas creencias que circulan por ahí, pues no creo que para medicina haga falta más que estudiar vocabulario, y eso se aprende.

Pero los alumnos se dan cuenta del nivel activo de una lengua y el subliminal de la otra con esas respuestas. El latín es la herramienta para diseccionar otras lenguas, para aprender gramática. Esto puedo corroborarlo yo. A través de ella te haces con los instrumentos necesarios para manejarte en otras. Y con la boca abierta me dejaron cuando contaron en la tarde de "venta" que en clase escriben hasta diálogos en latín, y que el libro de texto que utilizan va sobre un niño y su vida en Roma. Desde luego que no tiene nada que ver con el latín que yo aprendí, pues en clase traducíamos "La conjuración de Catilina" y textos por el estilo. Nos mostraron carteles en colores con los que trabajan, y nos hablaron del viaje a Xanten que realizarán los alumnos, un complejo de ruinas romanas bien conservado en Renania del Norte-Westfalia. Los que aprenden francés van de intercambio a París, igualito... Motivos para elegir francés, alegó la profesora, son que los chavales ganan confianza en sí mismos al hablar en una lengua tan diferente a la suya, que adquieren competencia intercultural o que lo hablan 150 millones de hablantes en 35 países. Pero la de latín volvió a atacar: en el latín están ancladas las raíces de nuestra cultura, se aprende a sistematizar los pasos para el estudio minucioso de cualquier materia, y a lo mejor hay chavales a los que simplemente no les va el amaneramiento del francés, y a los que simplemente les gusta el lenguaje desde su punto de vista "matemático" y no comunicativo.

En fin, que decidí, como suelo hacer con estas cosas, que mi hija sería la que eligiese su lengua "extranjera" y ella, tras la hora de prueba que les dieron en clase de cada idioma, me dijo lo mismo que yo saqué en conclusión: que sí, que coge francés, pues es una lengua moderna y que por eso le dará una salida más práctica, pero que se podía perfectamente coger latín. Y ella misma puso la crucecita en la hoja, y yo firmé. Y en octavo, la siguiente optativa será español o arte. Al final es siempre una lengua extranjera lo que se puede elegir cada vez, por mucho que se empeñen, en mezclar peras con manzanas. Pero me siguen pareciendo optativas muy apetecibles todas y prácticas para la vida misma, latín incluido. Y sin embargo, si mi hija tuviese que elegir entre física y latín, estoy segura que cogería latín, pues hace poco me dijo que "en física se estudian cosas que no le interesan a nadie". Y ahí no pude más que asentir de nuevo.