Habré ido no sé cuántas veces a Berlín, tantas, que me alegro hasta de haber perdido la cuenta. Y espero volver otras tantas. Se acercan las vacaciones de verano, y como siempre hay gente que me pregunta por sitios que les recomiendo en Berlín, voy a poner aquí mis imprescindibles de la capital alemana, incluso para que cualquiera que busque en Google cualquier cosa de Berlín, aterrice aquí y a lo mejor se anime a ir a alguno de los sitios que a mí me encantan. Ilusión me haría, aunque tampoco les descubra la piedra filosofal. Pero de Berlín me quedo también con mis favoritos, como en todas las ciudades que conozco bien, esos lugares secretos que descubrí por casualidad, o porque venía en alguna guía, o artículo que guardé, y los que me encanta volver. Espero que mis experiencias sean aprovechables. No llevo comisión de ningún lugar, lo aseguro. Son simplemente mis lugares.
En Berlín se puede vivir, y tener algo que ver y descubrir cada día. La ciudad es inagotable y fascinante. ¿Pero qué ha de ver el visitante que se queda un par de días? Yo lo hago aún más difícil y propongo una visita de un día, como las que he hecho en muchas ocasiones con familia o amigos de España. Pienso que Berlín, aunque parezca contradictorio por lo que he dicho antes, se puede ver en un día. Porque es una ciudad en la que es muy fácil encontrar lo que uno buscaba y porque con un par de cosas te vas contentísimo y con la idea de que has estado en Berlín. El resto serán las 20 visitas más que se pueden realizar a esta ciudad.
Berlín en un día. No es imposible. Yo comienzo siempre en el Reichstag. El Reichstag es un imprescindible, y caminar en la cúpula de cristal impresionante, con las vistas que ofrece de la ciudad. Es recomendable reservar en internet hora, y así no tener que esperar colas interminables. Yo me chupé una vez dos horas de cola para unos amigos (lo que no haga una cuando hay mucho cariño por medio...). De ir con niños, se puede ir directamente a la entrada de minusvalidos, y en ese caso no hay que esperar.
Después continuar caminando a la Puerta de Brandemburgo, el símbolo de Berlín, y tras las fotos pertinentes, caminar paralelo a la Puerta dejándola a la izquierda, y entonces se llega al Monumento al Holocausto. Se trata de un impresionante conjunto de bloques de cemento gris, de diferentes tamaños. Hay que meterse entre ellos, y caminar. La sensación de angustia, o de estar encerrado, se siente rápido. Debajo de las piedras, hay un centro de información sobre el Holocausto no apto para los corazones sensibles. Los alemanes son tan objetivos con su pasado que lo muestran tal cual, sin florituras. Es muy impresionante este centro. Después continuar por la misma calle de la que se vino, dirección Sony Center y la Potsdamer Platz. Esta última debió ser uno de los centros neurálgicos de la ciudad, y tuvo el primer semáforo de Europa. Quedó totalmente destruida tras la guerra, y ha sido reconstruida, en un conglomerado de calles con edificios color naranja de la misma estética. El Sony Center es un conjunto de edificios muy modernos y merece la pena atisbar un momento. No picar y tomarse algo ahí. Creo recordar que me tomé el café más caro de todo Berlín ahí. Mejor tomárselo en otro sitio, pues se paga el lugar. Caminar por las calles de la Potsdamer Platz. El cine que que hay en la plaza de Marlene Dietrich (me encanta el nombre de la plaza) es el lugar de la alfombra roja de la Berlinale, el Festival de Cine de Berlín.
A continuación ir hacia el Martin Gropius Bau. Me encanta ese edificio, en el que he visto dos exposiciones, y en el que siempre hay algo interesante. Esa calle, la Niederkirchner Straße, me parece una de las más interesantes de Berlín. En ella queda un trozo considerable de muro, y a la derecha se encuentra la Topografía del Terror. En este lugar estaba la central de la Gestapo, con una cárcel que queda visible, y el lugar tampoco ahorra con el terror, y se puede visitar. Pero en Berlín toca a veces que se te revuelva un poco o bastante el estómago con los horrores del nazismo.
Seguir caminando hasta el Checkpoint Charlie, y hacer la foto típica con el cartel "You are leaving the American Sector". Luego seguir hacia la Friedrichstraße. Imposible imaginarse hoy día que esa calle era una de las principales de Berlín Este y hoy día es el paraíso del consumo, con tiendas lujosísimas, restaurantes, concesionarios de coches de lujo. En la esquina con las Galerías Lafayette (entrar un minuto a éstas y ver la construcción de cristal de su interior en la que se ven todos los pisos de arriba a abajo), torcer en la Französische Straße. En el número 24 está la tienda de los chocolates Ritter Sport. Merece mucho la pena entrar, y es imposible no gastar.
Y siguiendo por la Französische Straße se llega a mi plaza favorita de Berlín: el Gendarmenmarkt, con el teatro en el medio y las iglesias de los hugonotes a los lados. Mapa en mano ir ahora en "diagonal", en dirección hacia Unter den Linden, pero hasta la altura del Berliner Dom, la catedral. No hace falta entrar, pues la entrada es cara (yo piqué una vez, y no más), pero seguir hacia la Isla de los Museos. Aquí hay dos imprescindibles: el Neues Museum, el Museo Nuevo, donde paradójicamente hay solo arte antiguo, y donde se encuentra ahora y ya definitivamente la Nefertiti (yo la he visto en otros dos museos anteriormente) y el Pergamon, que cuenta con el famoso altar y que quita el hipo al verlo, al igual que la Puerta de Ischtar y la del mercado de Mileto. Yo me quedé muda cuando vi estas puertas dentro del museo. Y del Altar no digamos. Lástima de los tropecientos mil turistas más, pero no queda otra. Por eso es recomendable para ambos museos comprar las entradas con hora en internet. También hay una entrada conjunta para los museos de Berlín, con la que de visitar varios, sale más barato.
A continuación seguir hacia la Oranienburger Straße, donde está la sinagoga. Torcer a la derecha por esa calle, hacia el Hackesche Höfe, un patio muy bonito de tiendas y talleres de artistas. En general toda esa zona de la Oranienburger Straße es estupenda para ir de compras o a comer o tomar algo.
Con todo esto da para un día sin parar, pero para los que se queden más tiempo, pueden pasear de arriba a abajo y de abajo a arriba por Unter den Linden. Es probablemente la calle más monumental de Berlín. Por supuesto que hay que ir entonces al Kurfürstendamm, o Ku'damm, la calle más emblemática del oeste de Berlín. Me gusta mucho el Savignyplatz, con muchos restaurantes, tiendas y cafés. Charlottenburg, el "palacete" amarillito y sus jardines es precioso. El Alex, la torre de la televisión del Alexanderplatz merece la pena, por las vistas. Recomiendo reservar entradas por anticipado, pues las colas son inmensas si no. El Nikolaiviertel es bonito también. Siempre que puedo me acerco en esa zona a ver las estatuas de Marx y Engels. Ahí siguen, en el Schlossplatz, enfrente del Ayuntamiento, manteniendo el tipo, tras todo lo que ha llovido después.
Para comer me encantan estos sitios:
- Curry 36. Mehringdamm 36, en el barrio de Kreuzberg. La cola impresionante para comerse una salchicha al curry se olvida después. La mejor que me he comido en Berlín hasta ahora.
- Zur Nolle. Estilo años 20. Georgenstrasse, en los arcos del metro cerca de la Friedrichstraße, concretamente el arco número 203. Pero se encuentra bien, al estar casi al lado de la Friedrichstraße. Tienen comida muy alemana, con decoración curiosa. Muy buenos Schnitzel (los filetes empanados), y cerveza.
- Mittendrin. Sophientrasse 19, cerca del Hackescher Markt. Algo escondido, pero muy tranquilo y no turístico. Tienen buenísimos Flammkuchen, que es la versión alemana, o alsaciana, de las pizzas: una masa muy finita, y luego cubiertos de diferentes ingredientes. Muchos vinitos también.
En general, lo de siempre en cualquier parte: evitar los sitios demasiados turísticos. En general en Alemania se come bien y a buen precio. Es muy fácil encontrar muchos sitios que no son caros. El Mittagstisch, el plato del día, suele estar bien. No hay menús, como en España, pero muchos restaurantes ofrecen un plato completo a buen precio.
Tras todo esto, solo me cabe decir que me muero de ganas por volver a Berlín. Aquí quedan también otros posts que escribí en otro blog que tuve. Porque Berlín es Berlín, y habrá más posts, eso seguro.
http://encuerdafloja.blogspot.de/2010/03/berlin-siempre-distinto.html
http://encuerdafloja.blogspot.de/2009/09/ciudades.html
http://encuerdafloja.blogspot.de/2010/06/nada-nuevo-en-el-arte.html
http://encuerdafloja.blogspot.de/2009/08/imitadores.html
http://encuerdafloja.blogspot.de/2010/03/fotos-de-berlin.html