domingo, 14 de agosto de 2016

Los colores del verano

El verano es esa época del año que se pasa, sean dos semanas, una o tres las que tengas de vacaciones. Vivimos el año trabajando, pensando en ese asueto, en la playita, en el tinto de verano, en la siesta, en desconectar. Y luego llega y es muy importante cumplir esos sueños que acumulamos.

El mío principal durante todo mi invierno hamburgués es pasar calor, sudar, ponerme vestidos, sandalias e ir sin chaqueta. Eso ya es para mí verano y vacaciones. Y este año ya he cumplido, y más cuando en el territorio en el que vivo todo el año, ha hecho frío y ha llovido mucho.

Y también ansío ver color, pues donde vivo todo parece sumergido en un filtro de gris o blanco. Por ese me llevo muchos colores en mi mente: los del mar, los diferentes azules del cielo, los colores de la fruta que sabe a fruta, los de los maricos y pescados, el del gazpacho, los de los atardeceres en Huelva, los de Doñana, los de las casas blancas andaluzas brillando al sol, el del café con hielo, los de las terrazas de verano, los de las gafas de sol, los de las sombrillas, los de las piscinas, y los miles de colores que tiene España en verano, allá donde quieras que vayas.

domingo, 3 de julio de 2016

Puentes amenazados


Observen este puente, de día y de noche. Es el Pont Neuf, el Puente Nuevo, de Toulouse, erigido sobre el río Garona, y que une las dos orillas de la ciudad desde 1632. Toulouse, una de las ciudades de Airbus - Hamburgo y Getafe son otras - es una encantadora ciudad francesa que respira vida por cada rincón. He estado hace poco y me ha sorprendido, porque salvo lo de Airbus, todo me era desconocido. Y ahí está ese puente y todas sus otras construcciones de ladrillo en la llamada "ciudad rosa", por el color de este material a la luz del sol.

La ciudad tiene impresionantes monasterios e iglesias. En el Convento de los Jacobinos de ellos está enterrado Santo Tomás de Aquino y tiene una nave impresionante y un claustro precioso. Y la ciudad rezuma savoir vivre en sus muchas calles con encanto y plazas repletas de gente. Y este es el Pont Saint-Pierre, otro próximo al anterior. 
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Y sin embargo me sorprendió que por primera vez en años tuve un control de pasaportes en zona Schengen tanto para entrar como para salir. Al regresar, las colas eran tales, que más de uno perdió y otros casi pierden el avión y entraban corriendo en la zona de embarque. Y por primera vez vi en el aeropuerto de Hamburgo policías con metralletas preparados para lo que fuese. Acababa de ocurrir el atentado de Estambul. 

Y por no haber publicado este post cuando "debí" teniéndolo casi terminado, el atentado de Niza ha vuelto a sacudir a Francia como lo que es: un hecho inexplicable e inaceptable bajo ninguna ideología o concepto. Todos sabemos que no será el último y eso es lo desgarrador. No hay puentes sino el abismo más absoluto.

viernes, 1 de julio de 2016

Sinsentidos

Pasaron las elecciones es España y queda la sensación de que más de lo mismo y que nada cambiará en los próximos cuatro años. Yo he votado el blanco esta vez, por primera vez en mi vida, algo que he considerado inútil siempre. No le pude dar mi voto a ninguno, lo siento. No he creído a ninguno. Jamás he visto una campaña tan absurda con  semejanted desatinos de unos y otros. Por una parte parecía que Venezuela fuese una región de España, y por otra que no hubiese programas electorales visibles. Sé que como votante en blanco no tengo derecho a quejarme, pero tan sólo quiero expresar que parece que España vive en un síndrome de Estocolmo desde hace años. Solamente por cómo ha gestionado o mejor dicho no ha gestionado la corrupción, debería haberse ido el PP. Pero hemos tenido que pasar 6 meses en el limbo electoral para que salga un "todo cambia para que nada cambie". Otra razón por la que he votado el blanco es por la indignación que me produjo que no fuese posible formar una coalición de gobierno tras el primer intento electoral de diciembre. A los políticos se les paga por hacer su trabajo representando a los ciudadanos y esas segundas elecciones, con los millones que cuestan y que son necesarios para muchas otras cosas, debieron haberse evitado a toda costa. Y eso era respondabilidad de los políticos más votados. Un país cuyos gobernantes jamás llegan a un acuerdo en nada huele mal. Llevo vividas como espectadora varias elecciones en Alemania, y las últimas legislativas como votante, y nunca he presenciado ningún circo así.

Pasemos al Brexit. Yo sigo consternada, como muchos europeos y por supuesto británicos, y anonadada de cómo se puede manipular a la gente con promesas falsas. La masa se las cree y los políticos histriónicos que las vendieron las retiran con un "ja, eso no lo dijimos así" el mismo día que ganan las elecciones, y no sólo eso; además desaparecen tras los resultados y dejan al país tirado en un vacío que ahora a ver quién maneja. Pero la culpa la tienen los gobernantes británicos que durante años han pisoteado la Unión Europea, y que a tan sólo seis semanas del referéndum no podían cambiar el rumbo que ellos mismos iniciaron años antes. Pero sigo sin entender que la gente sea tan estúpida y no piense por sí misma.

Auguro malos años en la política europea, llena de políticos rubios estrafalarios llenando las cabezas huecas de la gente con lo que quiere oír. Las fronteras se cierran porque en algunos casos no queda otra, pero las cabezas de la gente también, y eso es lo peor. 
 

viernes, 10 de junio de 2016

Series a raudales

A veces perdemos la continuidad en proyectos que otrora eran imprescindibles para nosotros. No es que pierdan su importancia, pero sí su necesidad imperiosa.

Admito que el tiempo que me falta para este blog se lo dedico a ver series. Y ya llevo unas cuantas. Empecé con Modern Family, genial para ver en familia y reírse un rato, por su frescura y personajes peculiares todos ellos y cuya suma les hace una de las familias más divertidas que ha dado la televisión. Continué por Breaking Bad y Orange is the new black, compaginando ambas según el día y el momento. Orange is the new black es sorprendente, y tiene lugar en una cárcel de mujeres en la que la protagonista cae por unos meses para pagar por un pecado de juventud en un momento de su vida en el que todo parece ir perfecto. Me gustó mucho por mostrar que las cárceles no están llenas de asesinos y criminales de lo peor de lo peor, sino de gente que en su momento es demasiado débil para decir que no en momentos cruciales, o a las que se le cruzan los cables por la desesperación o qué sé yo. Y que las cárceles no sacan precisamente lo mejor del ser humano, presos o personal.

De Breaking Bad qué voy a decir que no se haya dicho ya. Sublime, desde el comienzo hasta el final. Me costó meterme en ella y aceptar la brutalidad de los que trafican con drogas a ese nivel. Y los caracteres están tan bien perfilados que cuesta no simpatizar con todos ellos por muy malos que sean. Y el personaje protagonista, Walter White, quedará para la posteridad televisiva como uno de los mejores personajes de series jamás. Para quitarse el sombrero ante los guionistas y todos los que la hicieron posible. Si no la hubieron hecho, habría que inventarla. Hay un antes y un después de Breaking Bad para muchísima gente, entre la que me incluyo yo. 

Y por si fuera poco ahora me hallo enganchadísima a House of cards. Llevo ya tres temporadas vistas y no puedo esperar a ver la cuarta. Qué malos malísimos los que por manejar los hilos de la política están dispuestos a todo. Pero si los intríngulis de Washington son tremendos, los personajes con toda su caracterización son increíbles. Los diálogos me parecen buenísimos e increíblemente intensos. Y la escenificación y la atmósfera le confieren un estilo inconfundible. De la pareja protagonista se ha dicho mucho en los medios de comunicación, pero verdaderamente tanto Kevin Spacey como Robin Wright se salen del papel de los Underwood.

En fin, que cuando acabe con House of cards tendré que buscar digno sustituto o tendré que ponerme a escribir otra vez raudales de páginas en este blog. No sé qué será mejor. Todo es importante.

sábado, 21 de mayo de 2016

Oda a la wifi gratis

Durante mi estancia en Helsinki he estado muy sorprendida de que hubiera internet por todas partes. Sólo faltaba en los parques. No es que considere que no se pueda estar en ningún momento sin ella (bueno, sí), pero da que pensar que en el mundo tan conectado en el que vivimos, en algunos países no haya o funcione tan mal en muchos casos. 

El otro día me dio que pensar que hasta en la noria, ¡y en las alturas!, había wifi y funcionaba de maravilla y al momento recordé la atracción de feria que precintaron en la verbena de San Isidro por estar soportada por barriles de cerveza. Tampoco tiene que haber wifi en una noria, de acuerdo, pero lo prefiero a la chapucería castiza.

Hay viajes que te hacen pensar. Ahora, de vuelta de Helsinki, reflexiono sobre  ese extraño país donde hasta dentro del avión en la pista se recibe la wifi del aeropuerto. La sensación es que en otros países nos toman el pelo y que las empresas de telefonía se deben ahorrar mínimos gastos que aún así racanean.

Que yo no quiero vivir en Finlandia (mi religión, que es el miedo a la oscuridad y al clima me lo impide), pero que otros países europeos no hagan como si una wifi accesible en todo momento sea un imposible o una quimera.

martes, 17 de mayo de 2016

En Helsinki

Día 4 en Helsinki. Esto es otro mundo y eso que mi vida la considero nórdica ya, pero al lado de Helsinki Hamburgo es Andalucía. Se les nota la tranquilidad que les da que les toquen varios miles de árboles por habitante, unos cuantos lagos por persona y noches eternas en invierno. Les gusta el karaoke, a juzgar por la cantidad de bares que hay para ello, y la comida es algo peculiar con carne de reno y otra forma de condimentar todo. Es muy caro comer,  pero luego como turista la vida no es cara, con lugares gratuitos para visitar o bastante baratos. 

Pero resulta muy interesante la mezcla entre Rusia y Escandinavia. Finlandia fue Rusia hasta 1917, cuando se declaró la independencia, y así hay lugares en la ciudad, como la Plaza del Senado, que recuerda a la Rusia de los zares, con estatua de uno incluida en el medio.

El arquitecto Alvar Aalto es otro que ha dejado una huella importante en la ciudad, con su arquitectura blanca de líneas claras, que tanto le va a la ciudad. Impresionante la Librería Académica y el Pabellón de Finlandia.

Y agua y naturaleza por todas partes e islas e islas, en las que se empeñan en vivir porque sí, porque para eso son finlandeses y la tranquilidad se celebra día a día. Yo no podría vivir aquí, y más habiendo esos inviernos oscuros e interminables. Ahora, con la luz, parece otra cosa, pero el aspecto de la gente y la ciudad, te recuerda en todo momento que debe haber días muy "finlandeses". Las tasas elevadas de alcohol y suicidios no engañan. 

Como viajar es cultura y de todo se aprende, estoy contenta de estar aquí y ver que hay mundos más allá del norte.

domingo, 8 de mayo de 2016

No sólo madres

Hoy es el Día de la Madre en Alemania, al igual que en otros países, mientras que en España fue hace una semana. Buen momento para la reflexión siempre. Somos legión y la base de la vida de nuestros hijos. Que no se ofendan los padres que conozco, pues ellos quieren a sus hijos igual que nosotras, no lo dudo, pero la sociedad nos educa a nosotras en el convencimiento de que lo tenemos que dar todo por nuestros hijos, y sinceramente, tampoco creo que esto sea justo y bueno siempre. Yo, sin querer figurar demasiado, me siento madre por partida doble y por eso me creo en mi derecho de poder celebrar por lo menos dos días, si no todos.

Una madre es ese ser que relega todos sus intereses personales por el bien de sus hijos; una que deja todo lo que está haciendo, por muy importante que sea, por ayudar a sus hijos o atenderlos cuando lo requieren; alguien que lo da todo y exige poco o nada a cambio, que hace las cosas y no espera que se lo agradezcan o se lo reconozcan, que antepone en todo momento las necesidades de sus hijos a las suyas propias. Y sin embargo debemos, como madres, plantarle cara a todos y decirles que ahí estamos, y que no somos invisibles, que también necesitamos mucho y que todo lo que damos a veces va en nuestro propio detrimento, y que estamos de prestado, porque en realidad tenemos que cuidarnos a nosotras mismas porque en un futuro nuestros hijos vivirán su propia vida y nosotras nos quedaremos con la nuestra. Por eso debemos afianzarnos en lo que somos: no un mero sacrificio sino personas fuertes que guían y educan a vsus hijos mostrándoles igualmente que nosotras somos personas y que lo damos todo, sí, pero que también tenemos nuestras necesidades. Que es legítimo reclamar y no sólo dar, y sentirnos reconocidas. 

En ese sentido el Día de la Madre juega un papel importante, para llamar la atención de la sociedad, y por recordarle al mundo que ser madre es lo más normal del mundo, pero a la vez una lucha heroica día a día.