Algunos de ellos pasan sin pena ni gloria y se me olvida que estuvieron, otros están y dan tanto la lata que estoy deseando que dejen de venir, y algunos se convierten en personas muy queridas para mí, y compartimos muchas risas y momentos muy agradables que nos enseñan que aprender es un proceso que puede durar toda la vida si tú te entregas sin condiciones al empeño. A este último grupo pertenece una señora que ha fallecido hoy, y que nos deja un gran vacío en nuestra clase. Todavía vino varias veces en otoño, entre quimioterapias. No ha durado ni un año desde que le diagnosticaron el cáncer, y ella siempre ha estado llena de vida y ganas de luchar, hasta el final. Me pregunto por qué la vida cuesta tanto esfuerzo a veces: hasta para vivir hay que empeñarse, incluso cuando tu cuerpo te abandona. Y así se me ha ido hoy una alumna de lo más encantador que he tenido. Siempre amable, siempre abierta a aprender, receptiva y participativa, y ante todo una gran mujer, una señora de los pies a la cabeza. La voy a echar mucho de menos. Me alegra haberla conocido y haber tenido el privilegio de poderle enseñar algo. Yo de ella he aprendido cosas muchísimo más valiosas: que la dignidad ante tal jugarreta de la vida no nos la quita nadie, y que aunque perdamos, lo importante es poder decir "yo he luchado".
miércoles, 25 de febrero de 2015
Y aun luchando
Si algo me permite mi trabajo es conocer a montones de personas. Unos pasan brevemente por mis clases, un semestre o dos, muchos dos o tres años, y otros llevan cinco años conmigo. A mis alumnos los veo más que a mi familia y a la mayoría de mis amigos, pues nos vemos todas las semanas a la misma hora.
viernes, 20 de febrero de 2015
Y a otra cosa
La misma tarde de las elecciones europeas del año pasado me hizo mucha gracia que apenas habían cerrado los colegios electorales, ya estaban quitando los carteles de los partidos. Esta vez han pasado 5 días desde las elecciones regionales de Hamburgo, que es ciudad-estado, y todavía nos miran todas esas caras por todas partes a los pies de la calle. Aquí los carteles publicitarias se colocan enganchados a los árboles, y durante semanas no te queda más remedio que vivir con todas esas caras mirándonos a la cara por todas partes.
El resultado de las elecciones fue el esperado. Se mantiene el SPD y su alcalde Olaf Scholz con un 45,7 % de los votos, aunque ha perdido la mayoría absoluta y necesita una coalición para gobernar. La CDU de Merkel se ha descalabrado, sacando apenas un 16 % (15,9 % exactamente). La tercera fuerza son, con un 12,3 %, los Verdes. El voto de la derecha se ha ido en un 6,1 % al partido AfD, la "Alternartiva para Alemania", como se hacen llamar, exigiendo la salida de Alemania del euro para no financiar a vagos, y más mensajes populistas que muchos quieren oír y con los que han hecho
El resultado de las elecciones fue el esperado. Se mantiene el SPD y su alcalde Olaf Scholz con un 45,7 % de los votos, aunque ha perdido la mayoría absoluta y necesita una coalición para gobernar. La CDU de Merkel se ha descalabrado, sacando apenas un 16 % (15,9 % exactamente). La tercera fuerza son, con un 12,3 %, los Verdes. El voto de la derecha se ha ido en un 6,1 % al partido AfD, la "Alternartiva para Alemania", como se hacen llamar, exigiendo la salida de Alemania del euro para no financiar a vagos, y más mensajes populistas que muchos quieren oír y con los que han hecho
campaña.
100.000 carteles se han puesto en Hamburgo antes de la elecciones, Y ahí siguen, con esas caras que en algunos casos dan miedo, o algunos, como el NPD, el partido nazi, sin fotos, pero con frases que asustan. Los de estos últimos estaban tirados en el suelo en muchas ocasiones, al igual que los de la AfD. Y ahí siguen todos ellos, mirándonos y recordándonos que muchas de esas frases debajo de sus caras, son desde ya mismo huecas, que eran solo mensajes para ganar votos. Y hasta las próximas elecciones. No sé si el resultado de Hamburgo se podrá extrapolar de cara a próximas elecciones, pero ahí está, y puede servir de barómetro ahora mismo. Los hamburgueses no han querido ningún cambio de gobierno, y no es el partido que gobierna todo el país, aunque la sensación que tenemos los alemanes es que Merkel es esa figura que está siempre ahí, pase lo que pase, cambien de color los diferentes estados o no. Esta señora aguanta tormentas y tempestades con temple prusiano. Yo a veces me asusto de que al igual que en la era de Kohl, que fue cuando yo llegué a Alemania, había muchos adolescentes que no conocían otro canciller; igualmente hoy día, los jóvenes no tienen conciencia de haber tenido otro canciller. Merkel lleva en este cargo desde 2005, y lo que le queda de legislatura (dos años y pico), y si vse presenta capaz es de ganar, pese a cambios regionales internos.
100.000 carteles se han puesto en Hamburgo antes de la elecciones, Y ahí siguen, con esas caras que en algunos casos dan miedo, o algunos, como el NPD, el partido nazi, sin fotos, pero con frases que asustan. Los de estos últimos estaban tirados en el suelo en muchas ocasiones, al igual que los de la AfD. Y ahí siguen todos ellos, mirándonos y recordándonos que muchas de esas frases debajo de sus caras, son desde ya mismo huecas, que eran solo mensajes para ganar votos. Y hasta las próximas elecciones. No sé si el resultado de Hamburgo se podrá extrapolar de cara a próximas elecciones, pero ahí está, y puede servir de barómetro ahora mismo. Los hamburgueses no han querido ningún cambio de gobierno, y no es el partido que gobierna todo el país, aunque la sensación que tenemos los alemanes es que Merkel es esa figura que está siempre ahí, pase lo que pase, cambien de color los diferentes estados o no. Esta señora aguanta tormentas y tempestades con temple prusiano. Yo a veces me asusto de que al igual que en la era de Kohl, que fue cuando yo llegué a Alemania, había muchos adolescentes que no conocían otro canciller; igualmente hoy día, los jóvenes no tienen conciencia de haber tenido otro canciller. Merkel lleva en este cargo desde 2005, y lo que le queda de legislatura (dos años y pico), y si vse presenta capaz es de ganar, pese a cambios regionales internos.
Y una vez se ha votado en Hamburgo? ahora están muchos pensando en las Olimpiadas del 2024. Afloran los carteles de apoyo a la candidatura por todas
partes y yo me empiezo a asustar. La cuestión será Berlín o Hamburgo. Ganará la candidatura la ciudad de las dos que tenga más ganas de tirar el dinero. Berlín o Hamburgo. Al final todo es política.
sábado, 14 de febrero de 2015
La practicidad de la vida
Los estudiantes de secundaria en Alemania tienen que hacer unas prácticas de tres semanas en empresas en noveno grado. Como todos las hacen a la vez, no es fácil encontrar un puesto y menos sin contactos. Las empresas o lugares de trabajo no matan por tener a un chico o chica de 14 ó 15 años que no les va a aportar nada, sino detener en su trabajo diario. Tampoco los institutos ayudan nada para encontrar lugares para las prácticas. Te dicen que son obligatorias pero allá se las apañen los chavales, es decir, los padres. Al final qué ocurre: si los chicos y chicas tienen iniciativa propia mandarán solicitudes y se romperán la cabeza sobre dónde hacerlas. Pero al final vendrán por carta muchas negativas y el crío acabará todo frustrado. Entonces los padres empezarán a elucubrar sobre a quién podrán pedirle el favor. Y efectivamente, así "saldrá" un lugar para las prácticas, como me pasó a mí.
Ya pasaron las tres semanas y la experiencia ha sido muy positiva. No viene al caso dónde las ha hecho mi hija, pero dice haber aprendido mucho para el futuro. Pero con lo que yo, y seguro que más madres hemos sonreído, ha sido al oír comentarios como qué rollo estar todo el día en el mismo lugar, o que qué largo y aburrido ir todos los días en metro y volver. Y que qué agotamiento... En ese sentido el aprendidaje ha sido muy "práctico" para la vida. También para apreciar que ir al cole no es tan horrible...
La experiencia ha sido muy positiva en todos los aspectos y valoro que el sistema educativo alemán les exija no sólo teoría a los alumnos, pero como siempre en este país me queda la sensación de que todo recae en los padres, y de que al final, tanto en Alemania como en el resto en el mundo la vida se mueve por lo que aquí llaman "vitamina b", es decir, enchufe. Triste. Hasta eso ha sido parte de las prácticas...
jueves, 5 de febrero de 2015
25 años
Justo hoy hace 25 años llegué a Alemania. No es que ahora mismo el detalle sea tan importante, pues en realidad llega un momento en que da igual que sean 20 años que 30. Pero tiene algo de importante lo de los 25. Hoy ha amanecido nevado, algo que no me gusta, y antes de ir a trabajar he tenido que quitar la nieve que cubría el coche. Muy mal plan para una efeméride así.
Ayer, que fue el día en el que salí de España hace 25 años, sabiendo que no volvería, me di cuenta dónde estoy 25 años después. Iba camino de la escuela de baile, a la que mi hija mayor se ha apuntado, algo que aquí hacen los adolescentes para aprender a bailar bailes de salón y no pasarlo mal en la pista de baile por tener que improvisar. Justo pensé que lo que es la vida. Vienes con una maleta y 25 años después vives con hijos adaptadísimos que hacen lo que toca hacer en ese sitio al que viniste y los vas a recoger a una escuela de baile.
Yo estoy muy adaptada, puedo decir, y desde hace mucho. No obstante hay momentos en los que las personas de mi entorno me dicen que sigo siendo española y me hace gracia oírlo. El otro día propuse a unos amigos la sesión de las diez y media de la noche y entre semana para ver una película que queríamos ver, y algunos se escandalizaron, y dijeron que sólo a una española se le ocurre proponer esos horarios. O como el otro día, cuando creí pisar excrementos de perro, pero por suerte no fue el caso, pero sin embargo me limpié las botas en un cartel de las próximas elecciones al ayuntamiento de Hamburgo que había tirado en la calle de un partido muy populista que hace campaña contra los extranjeros, contra el euro y todo lo que esté en contra de los ahorradores y trabajadores alemanes, según su concepción, claro. No encontré sitio mejor y mi hija pequeña me dijo que ahí me salió la vena española, y puede ser. A veces pienso en eso de la mala leche, y algo hay.
En otros momentos, sin embargo, me sale la vena alemana, no me cabe duda. 25 años son muchos, y ya sabemos aquello de que todo se pega... Los alemanes son independientes, no se dejan juzgar, y viven y dejan vivir. Son muy autónomos con sus vidas. No critican sino que dicen "yo lo hago así", lo cual a veces podría parecer una crítica u ofensa, pero en realidad están delimitándose, y nada más. Los demás les importan en cuanto a que se adapten al bien común y a la norma, pero no por toda su carga emocional. Eso tiene sus inconvenientes, pero también sus ventajas por el sentido práctico que ganan las relaciones humanas, porque verdaderamente no te tienes que comer tanto el coco por las cosas y puedes decir bien clarito tu opinión sin que se ofendan, pues no importa tanto como en otras culturas lo que piensen de ti.
Ayer, que fue el día en el que salí de España hace 25 años, sabiendo que no volvería, me di cuenta dónde estoy 25 años después. Iba camino de la escuela de baile, a la que mi hija mayor se ha apuntado, algo que aquí hacen los adolescentes para aprender a bailar bailes de salón y no pasarlo mal en la pista de baile por tener que improvisar. Justo pensé que lo que es la vida. Vienes con una maleta y 25 años después vives con hijos adaptadísimos que hacen lo que toca hacer en ese sitio al que viniste y los vas a recoger a una escuela de baile.
Yo estoy muy adaptada, puedo decir, y desde hace mucho. No obstante hay momentos en los que las personas de mi entorno me dicen que sigo siendo española y me hace gracia oírlo. El otro día propuse a unos amigos la sesión de las diez y media de la noche y entre semana para ver una película que queríamos ver, y algunos se escandalizaron, y dijeron que sólo a una española se le ocurre proponer esos horarios. O como el otro día, cuando creí pisar excrementos de perro, pero por suerte no fue el caso, pero sin embargo me limpié las botas en un cartel de las próximas elecciones al ayuntamiento de Hamburgo que había tirado en la calle de un partido muy populista que hace campaña contra los extranjeros, contra el euro y todo lo que esté en contra de los ahorradores y trabajadores alemanes, según su concepción, claro. No encontré sitio mejor y mi hija pequeña me dijo que ahí me salió la vena española, y puede ser. A veces pienso en eso de la mala leche, y algo hay.
En otros momentos, sin embargo, me sale la vena alemana, no me cabe duda. 25 años son muchos, y ya sabemos aquello de que todo se pega... Los alemanes son independientes, no se dejan juzgar, y viven y dejan vivir. Son muy autónomos con sus vidas. No critican sino que dicen "yo lo hago así", lo cual a veces podría parecer una crítica u ofensa, pero en realidad están delimitándose, y nada más. Los demás les importan en cuanto a que se adapten al bien común y a la norma, pero no por toda su carga emocional. Eso tiene sus inconvenientes, pero también sus ventajas por el sentido práctico que ganan las relaciones humanas, porque verdaderamente no te tienes que comer tanto el coco por las cosas y puedes decir bien clarito tu opinión sin que se ofendan, pues no importa tanto como en otras culturas lo que piensen de ti.
Quizá debería haberme tomado una copita hoy, dada la fecha, pero no lo he hecho. Una reunión de padres me ha hecho "celebrar" en compañía y hablar de los asuntos de la clase de mi hija. Y es que 25 años después uno no puede decidir así tal cual "hago esto porque sí" o "me voy a vivir a... porque lo digo yo". Ahora digo y hago muchas cosas, pero con limitaciones externas y tampoco es que me importe. Cada fase de la vida te ofrece lo que toca, antes o 25 años después. Pero esta conmemoración no va a quedar así tan en plan "día normal". Haré lo que pueda este fin de semana para recordarme a mi misma que me merezco un par de medallas, o al menos así lo creo yo, objetivamente hablando.
martes, 3 de febrero de 2015
Es exactamente eso
En Hamburgo ha corrido mucha tinta en los últimos meses sobre el plan de la ciudad de crear un centro para refugiados en una de las mejores zonas de Hamburgo. Imagínenese la mejor calle de su ciudad, la mejor barriada, la más cara, y justo ahí sería. Pero claro, muchos vecinos de este privilegiado lugar se unieron para luchar contra esta "injusticia". Cómo se le ocurre mandarles a este barrio tan tranquilo, y bonito (€€€) algo tan fuera de lugar. Eso se pone en los barrios normales, como ha sido hasta ahora, hombre. Hace semans vi unas entrevistas a varios vecinos y tan solo una señora dijo que le parecía bien que pusiesen el centro en su barrio. El resto estaba indignadísimo. Los cuestionados argumentaban diciendo que esa gente no pegaba nada en ese barrio porque para empezar no podrían permitirse nada, que allí no había ni Aldi, ni Lidl ni ningún supermercado descuento, y que en realidad era para protegerlos a ello de un mundo inalcanzable para ellos.
En fin, sobran los comentarios. Y como suele ocurrir con estos temas, una sentencia les ha dado la razón a los vecinos. No se abrirá ahí ese centro. Motivos esgrimidos han sido que se trata de una zona sólo con viviendas de particulares. Pero es que ahora sale a la luz que varios de los que acudieron a los tribunales tienen empresas en sus propias casas. Con esto se espera poder revocar la sentencia, ya que no es zona de exclusivo uso como vivienda.
A mí, y a muchos ciudadanos de Hamburgo la sentencia nos ha dejado muy mal sabor de boca. Es una muy mala señal. Muestra que si tienes dinero para pagar abogados puedes "defenderte" de una "injusticia" así, y en otros barrios, donde desde hace años se acogen a refugiados, no rechistan, si no porque les parezca bien, porque no pueden pagar abogados para querellarse. Por fin el Ayuntamiento daba una señal de igualdad al repartir mejor a los refugiados, no poniéndolos siempre en los mismos barrios. Hay que decir también que las obras eran de acondicionamiento de un edificio de la administración que ya no se usa y que se trataba de transformarlo para a coger a 220 refugiados a partir de abril. Ahora resulta que la opisición, los conservadores de la CDU, acusan a los socialdemócratas de haber tirado el dinero en el acondicionamiento del centro y de que faltan facturas por pagar, y que cómo se les ocurre dar vía libre a un proyecto que tenía todas las posibilidades de fracasar. Qué seguros están algunos de ciertas cosas. Como de que unos sirios refugiados que huyen de la guerra iban a ser una amenaza a una barriada tan perfecta.
Que el dinero se tire en otras cosas absurdas parece menos importante que si es en planear algo tan moralmente digno como ese centro de refugiados en un barrio tan bonito. Ahora Hamburgo anda montando una candidatura olímpica para no sé que año de la veintena de este siglo (me niego a buscar la información pues espero que pierdan frente a Berlín, que se presentará también; por cierto Berlín está más endeudado que Hamburgo, así que mal plan para ellos también, y todavía no han terminado el aeropuerto famoso...). Una absurdidad tras otra, pero a lo mejor a los que defienden su exclusividad se la dan ahora con que no es sólo vivir lo que hacen en esas calles, sino negocios, y al fin y al cabo los refugiados sólo piden vivir en paz. Qué mejor lugar para ello. ¿No era zona exclusivamente para vivir? Que se lo pregunten a los sirios que vienen huyendo de la guerra en su país. Justo eso es lo que quieren.
miércoles, 28 de enero de 2015
La vida es bella
Anoche me acordé mucho de la película "La vida es bella", aquella película en la que Roberto Begnini hace, como padre, todo lo posible para que su hijo no sufra en el campo de concentración en el que están y todo parezca un juego.
Lo que pudo parecer algo extraño como ficción puede ser igualado o superado por aquella barbarie humana que fue Auschwitz. "Barbarie": cualquier calificativo negativo se queda corto pues Auschwitz, y todos los demás campos de concentración del nazismo u otros centros de exterminio, no podrán nunca ser descritos de manera suficiente.
Ayer se conmemoraron los 70 años de la liberación de los últimos 7000 presos en Auschwitz y en televisión ha habido en Alemania estos días muchos programas con testimonios. En todos ellos, y en artículos de revistas y periódicos, se recuerda que los últimos testigos son ya ancianos y que en unos años no quedará ninguno de ellos y que no por eso debemos olvidar lo que se les hizo a ellos y a los que no sobrevivieron el Holocausto.
Fredy Hirsch. No había ese nombre nunca y no se me olvidará jamás. Murió con 28 años, pero no lo mataron en la cámara de gas sino que él se suicidó el día antes. Hirsch era un judío muy activo, que con la llegada al poder de los nazis se exilió a Praga. Pero allí lo llevaron a Theresienstadt, o Terezín en checo, aquel campo de concentración con el que los nazis hicieron su particular nodo, su propaganda para decir que a los judíos se les trataba bien allí. No era un campo de exterminio, pero un lugar de paso para mandar después a los judíos a otros campos para ser ejecutados, pero donde también morían por las condiciones del mismo. Estuve hará más de 20 años y no me olvidaré jamás de los dibujos expuestos pintados por los niños y que eran como fotografías de los horrores que vivían allí. Allí llevaron a Fredy Hirsch y le pusieron a cargo de los niños, y él se ocupaba de las actividades deportivas, de hacer teatro con ellos, pero ante todo de hacerles más agradable la vida en el campo de concentración y que sufrieran lo menos posible con el martirio que les rodeaba.
Él y su "familia", los niños de los que se ocupa y otros cuidadores, fueron enviados a Auschwitz, pues como he dicho, Theresienstadt era un lugar de paso. En Auschwitz siguió luchando por salvar a sus niños y consiguió que el bloque en el que estaban mejorase en cuanto a sus condiciones higiénicas y en general el trato a los niños. Hubo una escena en el documental que vi anoche, en la que actores, basándose en hechos reales contados por "niños", hoy día ancianos, que estuvieron con él, muestran una escena de lo más cruel. Hirsch monta una obra de teatro con los niños para entretener a los comandantes nazis del campo. Los niños actúan con toda su inocencia, pero en la cara de Hirsch se nota el horror y el miedo, y la intención de que al mostrar a los niños, los nazis sintiesen algo por ellos y se apiadasen de ellos.
No fue el caso. A Hirsch le llega la información de que al día sigiente será llevado junto a todos sus niños a la cámara de gas. Cuando vienen a por él se había quitado la vida. La vida no es bella, pero sí son bellas algunas personas que en los momentos más ignominiosos del mundo, aquellos en los que los seres humanos se olvidan de que son humanos, lo dan todo por los demás.
miércoles, 21 de enero de 2015
De pedagogía
Cuantas más clases llevo dadas, y ya son unas cuantas..., más experiencias sumo y más rápido visualizo qué tipo de alumno tengo delante de mí. Un profesor de lenguas se vuelve psicólogo, y bastan dos clases para saber por dónde te van a salir los alumnos, para bien o para mal.
- Los que vienen pensando que aprender un idioma es como ir a clase de tenis, o de pintura. Se trata de hacer algo, y ahora toca español en mi vida. Suelen estrellarse, pues verdaderamente no saben lo que significa aprender una lengua: el trabajo constante, se actores y meterse en otro papel, ver el mundo desde otra perspectiva. Lo dejarán muy rápido y a continuación se apuntarán a yoga o a lo que toque entonces.
- Los que vienen porque ellas vienen. Se trata de esa legión de maridos o novios que se apuntan porque ellas deciden que hay que aprender español. Ellas, normalmente más aplicadas, les harán sombra, y ellos terminarán por tirar la toalla porque no vinieron por interés propio sino porque era "fuerza mayor".
- Los que vienen a demostrar lo mucho que saben de todo, no sólo de lenguas. Esos discutirán al profesor todo, y darán lecciones a la clase en cuanto piensan que pueden lucirse, y les da igual que el profesor les diga que están equivocados, y que eso no es así. Una alumna hace poco me discutió durante 10 minutos que se ha de poder decir "estoy estando". Es que tiene que poder decirse, argumentaba.
- Los que no pueden lucirse pero quieren "entender" todo. Te dirán que no entienden por qué se dice "yo soy, tú eres, él es..." y que tampoco comprenden por qué la be y la uve se pronuncian igual. No hay nada que entender, queridos, es cuestión de dejarse llevar por la nueva lengua y no aferrarse a la propia. Y empezad a estudiar verbos o todo lo que no "comprendéis".
- Los super-aplicados que se pasan con el uso del diccionario. Traducirán todo literalmente de su lengua y te dirán cosas como que "he celebrado la Navidad en el seno de la familia". Suena muy bonito, la verdad, pero así nadie habla. Te harán frases retorcidas difíciles de entender y complicadas y cuando les corriges te miran mal pues les estás destrozando su estilo tan bonito.
- Los tímidos, que vienen a clase porque quieren estar, pero "a ser posible no quiero abrir la boca, ignórame, déjame solo en mi aprendizaje". No lo dicen pero se lee ese mensaje como si se tratase un bocadillo sobre la figura de un cómic.
- Los encantadores. Son el grupo ideal. No se toman nada a mal. Siempre están contentos y si hacen errores se regañan a sí mismos y se corrigen sin rechistar. No faltan a ninguna clase salvo si es absolutamente necesario. Son los que alegran cada curso y hacen que no te tomes en serio a todos los anteriores.
- Los "sobrevoladores", como se les llama en alemán. Estos tienen un nivel más alto que el resto, y para suerte del profesor, son modestos y no dan lecciones a nadie. Demuestran que saber mucho no equivale a arrogancia sino a más ganas de aprender. Aceptan la ayuda en todo momento, y aprenden en silencio respetando a todos, siendo además un buen ejemplo y motivación para el resto.
En la enseñanza de adultos, no hay dos grupos iguales, y la dinámica de cada uno es muy diferente, No obstante hay tipos de alumnos que se repiten en casi todos los grupos, aunque no siempre en todos y cada uno de ellos.
Personajes típicos en las clases más son los siguientes:
- Los que vienen pensando que aprender un idioma es como ir a clase de tenis, o de pintura. Se trata de hacer algo, y ahora toca español en mi vida. Suelen estrellarse, pues verdaderamente no saben lo que significa aprender una lengua: el trabajo constante, se actores y meterse en otro papel, ver el mundo desde otra perspectiva. Lo dejarán muy rápido y a continuación se apuntarán a yoga o a lo que toque entonces.
- Los que vienen porque ellas vienen. Se trata de esa legión de maridos o novios que se apuntan porque ellas deciden que hay que aprender español. Ellas, normalmente más aplicadas, les harán sombra, y ellos terminarán por tirar la toalla porque no vinieron por interés propio sino porque era "fuerza mayor".
- Los que vienen a demostrar lo mucho que saben de todo, no sólo de lenguas. Esos discutirán al profesor todo, y darán lecciones a la clase en cuanto piensan que pueden lucirse, y les da igual que el profesor les diga que están equivocados, y que eso no es así. Una alumna hace poco me discutió durante 10 minutos que se ha de poder decir "estoy estando". Es que tiene que poder decirse, argumentaba.
- Los que no pueden lucirse pero quieren "entender" todo. Te dirán que no entienden por qué se dice "yo soy, tú eres, él es..." y que tampoco comprenden por qué la be y la uve se pronuncian igual. No hay nada que entender, queridos, es cuestión de dejarse llevar por la nueva lengua y no aferrarse a la propia. Y empezad a estudiar verbos o todo lo que no "comprendéis".
- Los super-aplicados que se pasan con el uso del diccionario. Traducirán todo literalmente de su lengua y te dirán cosas como que "he celebrado la Navidad en el seno de la familia". Suena muy bonito, la verdad, pero así nadie habla. Te harán frases retorcidas difíciles de entender y complicadas y cuando les corriges te miran mal pues les estás destrozando su estilo tan bonito.
- Los tímidos, que vienen a clase porque quieren estar, pero "a ser posible no quiero abrir la boca, ignórame, déjame solo en mi aprendizaje". No lo dicen pero se lee ese mensaje como si se tratase un bocadillo sobre la figura de un cómic.
- Los encantadores. Son el grupo ideal. No se toman nada a mal. Siempre están contentos y si hacen errores se regañan a sí mismos y se corrigen sin rechistar. No faltan a ninguna clase salvo si es absolutamente necesario. Son los que alegran cada curso y hacen que no te tomes en serio a todos los anteriores.
- Los "sobrevoladores", como se les llama en alemán. Estos tienen un nivel más alto que el resto, y para suerte del profesor, son modestos y no dan lecciones a nadie. Demuestran que saber mucho no equivale a arrogancia sino a más ganas de aprender. Aceptan la ayuda en todo momento, y aprenden en silencio respetando a todos, siendo además un buen ejemplo y motivación para el resto.
De todos se aprende.
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