domingo, 31 de marzo de 2013

¿Todos o unos cuántos?

Hoy he visto el telediario de las tres de la tarde y me ha sorprendido la cantidad de procesiones que hay en España. Y yo que les he contado en mis clases a mis alumnos alemanes, que se creen que en España todo el mundo va a las procesiones, como a los toros, que no es el caso... Les cuento plenamente convencida que es sobre todo en Andalucía donde existe esa devoción tan arraigada y esa escenificación colectiva de la Semana Santa.

O a la TVE del gobierno actual se le ve demasiado el plumero, o yo me creía que España es más laica de lo que es. Desde la tamborada que se ha hecho hoy en la Plaza Mayor de Madrid, donde, ojo al dato, hasta hoy no ha habido nunca ningún acto religioso público el Domingo de Resurección, a las tantísimas procesiones de las que han hablado, me he quedado algo desconcertada. Viendo el telediario parece que toda España está en alguna procesión. Así que no sé si meter el rabo entre las piernas y mostrarles al año que viene a mis alumnos procesiones de toda España, pues me limito a que vean fotos de Andalucía y a lo que ellos ven como "parientes" del Ku-Klux-Klan, con los capirotes que dan miedo, por mostrarles algo "típico".

De todas formas raros son los preceptos de la iglesia. ¿Sabían que en Alemania está prohibido cantar y bailar el Viernes Santo y en los días de Pascua? Por eso, algunos grupos hacen llamamientos para hacerlo a los pies de lugares como la Catedral de Colonia, y acaba viniendo el orden público para amenazar con multas y hacer que se vaya la gente. Aunque aquí el orden público son los propios ciudadanos, que increpan a quien sea para que se cumplan los preceptos.

Y es que en Alemania nunca se baja la guardia. Antes he leído una noticia curiosa. En Karlsruhe el año pasado la policía se hinchó a poner multas a los coches mal aparcados de los feligreses. Este año han anunciado que harán una excepción, y que pueden ir a misa tranquilos. Es una gran noticia. En Alemania yo no dejo jamás el coche donde no se puede aparcar, o ni siquiera meto un poquito de una rueda donde no se debe. Habrá lo más seguro multa.

Volviendo al telediario, otra noticia curiosa es siempre la de la "operación salida" y "operación llegada", que tenga tanta cobertura en la televisión. Aunque hoy me ha parecido que han perdido importancia en detrimento de las procesiones. Me alegra que no den la matraca habitual sobre cómo están las autopistas, pero en temas religiosos España va a peor. Parece entenderse la Semana Santa y sus ritos como algo colectivo, cuando sigo pensando que no es el caso. ¿O me equivoco?

sábado, 30 de marzo de 2013

Están majaras

Tengo el tema "clima" bastante abandonado. No es que sea buena señal, sino más bien que trato de ignorarlo. Teniendo en cuenta que estamos casi en abril y que sigue nevando y que desde hace semanas la temperatura máxima es como mucho de 2° C, es para largarse de inmediato. Pero, ¿adónde vamos a ir los más de 80 millones de alemanes? Ni Mallorca nos acoge si vamos todos en tropel.

Y como no tenemos dónde ir, hacemos de tripas corazón y tratamos de creernos que es primavera, Semana Santa, y que no hay nieve. Hoy se veían las humaredas típicas del Sábado Santo, por los fuegos de Pascua, esa tradición pagana de "quemar" el invierno y dar la bienvenida a la primavera. Y yo, viendo la nieve por todas partes, y sintiendo el frío que seguimos teniendo, pensaba que están completamente locos. Con estas temperaturas tan gélidas ni las fogatas calientan, y hay que ser poco flexibles para no cancelar los fuegos con un frío así, como en España se hace con las procesiones cuando llueve, por mucho que les fastidie a muchos.

Este año todavía no han salido ni los crocus, las primeras flores de la primavera. Algunas apuntan algo entre la nieve, o mejor dicho sus tallos. Hasta en Husum, una pequeña ciudad cerca del Mar del Norte, en el Estado Federal de Schleswig-Holstein, han pospuesto la fiesta de los crocus, que celebran cada año alrededor de su castillo, que se llena de esa flor lila y que atrae a muchos visitantes pues es espectacular. Yo estuve una vez hace años. Pero este año, no hay crocus que se atreva a salir, y la reina de la fiesta de los crocus, sigue sin lucir su corona porque no sale ni uno.

Muchos están ya preocupados por lo que este invierno tan terriblemente largo significa: nadie compra ni ropa de verano, ni barbacoas, ni plantas primaverales. Y parece que no se va a terminar nunca.

Aquí se creen que el clima va a la carta. En invierno ha de nevar hasta que ellos se cansen. Ahora mismo no hay nadie que quiera más nieve, pero a mí me molesta igual ahora que en diciembre. Así que hala, que apechuguen, que cuando yo me quejo en los meses de invierno nadie me hace caso; y que busquen los huevos de chocolate como es costumbre, pero bajo la nieve. Porque las costumbres nunca se abandonan, aunque muramos congelados en el mes de marzo más frío que se recuerda.

jueves, 28 de marzo de 2013

Buen rollito

Los días son a veces tan largos que dan para todo, hasta para cambiar tu estado civil de casada a separada. La mitad de la mudanza se ha hecho, y con buen rollito, que somos personas civilizadas. La otra mitad se hará entre semana, que será cuando salga yo de la casa.

Si digo buen rollito es porque pensaba que los cuatro de la empresa de mudanzas habrán visto otras separaciones peores. Tras haber pasado varios días repartiendo todo, esto para ti, esto para mí, ups, esto lo quiero yo también, ok, vale, llévatelo, puedo decir que seguro que hay parejas que batallan por una silla o un plato. Nunca ha sido mi intención, así que hemos pasado el trance de manera pacífica. También el de hoy. Tras hacer todo lo que tenía que hacer para la mudanza, me puse a planchar. Probablemente cuando me vieron los de la mudanza planchando las camisas del marido que estaba recogiendo sus bártulos para irse, debieron sorprenderse.

Y es que el momento de la separación no es el peor, sino todo lo que ha pasado anteriormente hasta llegar ahí. Por eso se planchan las últimas camisas y todavía da tiempo a pasar la otra mitad del día como persona separada ya. Todavía hemos cumplido con nuestro rito de cada viernes, y hoy jueves por ser víspera de festivo, y hemos visto una película que no podría haber sido más adecuada. Sí que debo estar mal, pues he llorado con una película de Disney, pero es porque no podía ser más adecuada para el día de hoy. Mientras estoy escribiendo este post se me cierran los ojos. La peli viene a decir que nunca es tarde para perseguir tus sueños aunque quizá debiste ir antes a por ellos. Así que apago la luz, pues de momento más no puedo hacer. Eso sí, entre la frase anterior y ésta me he dormido un buen rato. Cambio y corto.


miércoles, 27 de marzo de 2013

Vuelta a lo básico

Seguimos igual. Mis cambios de ayer en esta página weg en la que publico, como si nada, ya que me sigue ignorando y me mete el catalán. Vale, vale. Será cuestión de principios, como yo con los míos, que he ido hoy a por las llaves de mi piso. Y mira que mucha gente quiere hacerme dudar de lo queyo no dudo en absoluto: que si será la decisión correcta; ... oye, mira que no vas a tener jardín y ahora lo tienes; mira que ni siquiera tienes balcón. Que esa calle es ruidosa, y nada comparable con el oasis de paz en el que todavía vives. Menuda alegría hoy cuando me han dado las llaves de mi piso: sin balcón, sin jardín, en una calle con mucho tráfico. Pero es que todo eso me da igual. La gente se vende por un jardín o un balcón, que lo digo yo. Como si tu vida dependiese de eso.

Por eso ahora me he reído a carcajadas con una viñeta de la revista El Jueves en la que un chico tiene un accidente, y los que le van a salvar, al ver sus calzoncillos sucios, lo comentan, y el otro, moribundo en el suelo, dice que prefiere morirse antes que soportar ese bochorno. Recuerdo de niña frases como que la mejor ropa interior es la que hay que llevar si vas al hospital, o el mejor pijama, y luego el resto te pones los viejos en casa. Es como la idea de la mantelería fina, o la vajilla que solo usas dos días al año, y el resto del año duralex. ¿Por qué no tirar los viejos ya mismo y usar solo los nuevos? ¿Por qué no tener solo dos juegos de sábanas, eso sí, de algodón egipcio, y quita y pon? ¿Por qué no disfrutar de lo bueno a diario, y no usarlo solo por el qué dirán, o que digan que lo hago bien porque ahora en teoría toca usarlo?

Volvamos a lo básico. Ahora que estoy deshaciendo mi hogar y repartiendo todo a la mitad, me doy cuenta de que puedes prescindir como mínimo de la mitad de tus cosas, las que dice la "ley" que hay que repartir. Y de las que te quedan, puedes tirar la otra mitad. Ayer comentaba que las mudanzas son una oportunidad ... Yo quiero reducir mi vida a lo fundamental, y eso tengo muy claro lo que es. Y nada de bragas viejas a diario.

lunes, 25 de marzo de 2013

Casi anclada

Desde el verano pasado me ocurre una cosa curiosa con la página en la que publico este blog. Desde que estuve de vacaciones en Tarragona el año pasado, como publiqué algún post desde allí, no sé si se me metió un virus catalán en blogger, pues por mucho que cambio el lenguaje de la página web al español, cuando me vuelvo a meter, la página de bienvenida vuelve a estar en catalán. Lo vuelvo a cambiar, digo que "se acuerde" para la próxima vez, y nada. He terminado por capitular. Pero me parece tan extraño que no entiendo nada. Y todo por una semana que estuve allí. Como los programas de inmersión lingüística sean así, no me extraña que hable catalán hasta el gato. Que conste que les envidio, por ser bilingües todos desde pequeños, pero me sorprende la tozudez de la página web para aceptar que prefiero que me dé la bienvenida en castellano.

Ahora, al volver a entrar para volver a dar señales de vida en el ciberespacio me ha vuelto a ocurrir, pero como para tozuda yo, lo he vuelto a cambiar, aunque sé que no me va a hacer ni caso. Y justo les quería contar que llevo unos cuantos días en los que mi sensación es que todo se ha parado a mi alrededor, y la que no para soy yo. No les puedo contar nada de la actualidad alemana, pues ando más desconectada que nunca, salvo de mi actualidad, y con esa me pierdo.. Y como en España Bárcenas y compañía aburren a matar, me he perdido también de la española, que además anda de vacaciones estos días.

Todo parece haberse parado, hasta este blog. Yo estoy preparando ya mi mudanza, mientras que los alemanes preparan la Pascua: este año ni veo huevos de Pascua de colores, y toda la decoración o productos en los supermercados y por doquier, me parecen invisibles. También me lo parece la Semana Santa, que aquí son solo los 4 días festivos.

Me he quedado hasta sin ideas, algo que no suele ocurrir. Me he desbordado, simplemente. Tampoco en España deja de llover, ni aquí de nevar y hacer un frío que jamás recordaba a finales de marzo. Parece que todo hace lo que le da la gana e ignora lo de alrededor. Yo igual, que conste, pues sigo a lo mío, aunque a la gente le encante dar lecciones de moral, o de decirte cómo tienes que hacer las cosas, cuando ellos mismos deberían replantearse sus vidas. Estoy cansada de que la gente se meta en tu vida, cuando tú no te metes en la suya, de que te digan constantemente lo que tienes que hacer, como si sirviese de algo. Los que nadamos a contracorriente no necesitamos un flotador, con el que nadar torpemente, o en el peor de los casos que nos pongan unas cuantas piedras que nos hundan más, sino un buen tronco al que aferrarnos y que no vapuleen lo menos posible.

Tengan paciencia conmigo. Llevo seis años a la deriva, y mañana echo el ancla, y ahí pienso quedarme. En ese momento volverá a dar vueltas todo a mi alrededor y yo me pararé.

viernes, 22 de marzo de 2013

Los jueves

[Anoche, por caprichos de la Telekom, que me dejó sin internet, no pude publicar esto, y por eso lo hago ahora, viernes.]

Mi hija pequeña, con una de sus filosofías de las siete y cuarto de la mañana que me dejan siempre patidifusa, me ha dicho que considera los jueves completamente superfluos, que el jueves es un día tonto entre el miércoles y el viernes. Estas cosas tan ocurrentes tengo que anotarlas, me digo siempre, y por eso lo cuento en este medio, para que no se me olviden.

El caso es que cuando la recogí a la una del colegio, salió desbordante y toda emocionada por lo que habían hecho. Habían jugado al baloncesto en sillas de ruedas. A mí me sorprenden las cosas que hacen aquí en el colegio. Ha ido al cole un parapléjico que está en silla de ruedas tras haber sido empujado por el amigo de un amigo desde un balcón. Estuvo en coma varias semanas. Era un futbolista con futuro por delante, truncado por el accidente. Ahora juega al baloncesto en silla de ruedas y va por los colegios. No conseguí sacarle a mi hija cuál era el mensaje de la visita: si un "no tengas malas amistades", o "de todo se sale", o qué se yo. Ella le preguntó si se acordaba de cómo era su vida cuando andaba, a lo que él respondió que no piensa en ello pues se conforma con haber vuelto a la vida tras el accidente. Tiene 40 años y desde luego que ha calado mucho en el colegio, o al menos en mi hija.

Como no paraba de contarme le dije que entonces los jueves no son superfluos. Me dijo con su aplastante lógica que eso podía haber ocurrido un martes o un miércoles igualmente y que no cambiaba de opinión. Tampoco hace falta.

Yo sigo pensando que los jueves son un gran día. A mí siempre me han gustado, por el contrario, y no sé por qué. Porque ves al fin de semana llamando a la puerta. O porque como en la tarde de hoy quedas y te lo pasas bien. He tenido una cena muy agradable con uno de mis grupos de clase, y ha sido uno de esos momentos en los que te reconocen tu trabajo y eso siempre es maravilloso. Así que los jueves no son superfluos, sino que hacen mucho bien, mostrándote que tu vida puede cambiar de un día para otro dándote otras cosas, o que tu día a día tiene sentido.

martes, 19 de marzo de 2013

Agarraditas de la mano

Hoy ha sido un gran día. Ignoremos la nevada, que las calles están llenas de hielo, las aceras también, que al salir de trabajar por la noche he tenido que sacar el coche de debajo de la nieve y el hielo. Hoy ha sido un día importante, sin duda. Desde hoy a eso de las 9.30 de la mañana, soy alemana. La funcionaria hizo todo lo posible para hacer de ese momento de entrega de la "alemanidad" un momento solemne en mi vida. Tras hacerme firmar otra vez que acato la consitución alemana y todas sus leyes, y mostrar nóminas, no sea que no tenga para comer mañana, me dijo que me pusiese en pie. Y entonces dijo una frase formal, algo así como que tenía el honor de entregarme la nacionalidad alemana. Como soy muy sensible a todo momento solemne, me emocioné. Es como esos momentos en los que la mente galopa y en cuestión de segundos se te vienen a la mente montones de imágenes. Llevo muchos años en Alemania, tantos que el pasaporte es una mera anécdota. He llorado muchas veces de rabia por muchos motivos, así que está bien llorar por algo meramente sentimental como lo es un documento y una nueva etiqueta en mi vida. Soy como un producto de denominación de origen. Yo estaba reseñada como española y ahora me ponen la etiqueta de alemana también, algo lógico tras tantos años adaptada al medio.

Al salir volví a caminar sobre el hielo y casi me resbalé. Caían copos de nieve, como no deja de hacer estos días. Ayer cayó la nevada del siglo, y todos dicen que la primavera hace huelga. Antes he vuelto a raspar el hielo de mi coche con resignación. Esto es lo que hay, para bien y para mal. Por eso está bien que me lo reconozcan y que no me obliguen a dejar mi otra etiqueta, que es la que llevo en la sangre. La doble nacionalidad es un puente en el que se dan la mano las dos partes de las que estoy hecha.