Ahora sí que se termina el año. Apenas queda una hora y pico. Ya tengo las uvas preparadas y los Berliner comprados. Nochevieja fusión, como lo es mi vida. Eso quiere decir que tras comer las uvas tiraremos los petardos pertinentes (yo ni uno, pero mis hijas sí), y luego nos comeremos los Berliner, unos bollos rellenos de mermelada de frutas o de otros sabores, que hay todo el año pero que en Nochevieja se consumen como las 12 uvas, a granel. He visto a gente comerse más de uno tras la cena de fin de año.
Hoy el centro de Hamburgo estaba que parecía antes de Nochebuena y de haber dado los regalos y no después. Y eso que Merkel ha dicho esta tarde en el mensaje de fin de año que 2013 va a ser un año difícil. Ha pedido a los alemanes paciencia y comprensión. A muchos se les van a atragantar los Berliner de pensarlo. Pero mientras, en Berlin hay un millón de personas celebrando delante de la Puerta de Brandemburgo. En mi barrio suenan los petardos y fuegos artificiales caseros ya sin pausa. Me vuelve a sorprender un año más que en un país de tantas normas se permita este desenfreno de fuegos y petardos de todo tipo.. Se venden del 29 al 31 de diciembre y en teoría solo se pueden tirar hoy pero desde su venta el sábado se oyen.
Este año que termina ha sido duro para muchos y me temo que el que empieza no va a ser mejor. Pero ahora es el momento de desear que lo sea. Eso es fácil: desearlo al menos. Yo me he puesto las bragas y el sujetador rojos, por si fuera por eso.
lunes, 31 de diciembre de 2012
domingo, 30 de diciembre de 2012
Otra fracturita
Se puede terminar el año con la misma sensación de cuando se empezó. Mi hija pequeña se ha fracturado hoy la muñeca patinando sobre hielo. Yo no patino, ni en seco ni en hielo, y mi vena histérica de madre española que ve peligros por todas partes, me hizo pensar hoy, cuando se fueron mis hijas a patinar con su padre hoy: "que no pase nada, que mañana es Nochevieja, y nos queda una semana de vacaciones". Pues pasó, y a mí casi me da el penterre habitual en estos casos; digo habitual porque no es la primera vez que la víctima se rompe algo, y en muy mal momento (y cuándo es bueno, pero la otra ocasión fue cuando empezó primaria), y en mi familia llevamos unos años de huesos rotos, ahora que caigo siempre en vacaciones todos; será que nos relajamos demasiado.
En vacaciones no se ha de bajar la guardia, es la primera conclusión que saco. La segunda es que no gano para sustos, y que mi frase favorita según mis hijas, el "a mí me va dar algo", sigue vigente en todo momento. La tercera es la que me dijo mi hija mayor al verme muda y bajo shock cuando volvieron y se fueron al hospital: "mamá, no es para tanto, podría ser peor". Sí, evidentemente, siempre puede ser peor, y no voy a hablar de todos los hipotéticos "podría haberse hecho esto y lo otro" pues a mí con lo que ha pasado ya me basta; me conformo con poco para un soponcio. La cuarta conclusión es que no está mal ser una histérica como yo: yo nunca me voy a romper nada ni en bici, ni en patinete, ni patinando, ni en esquís, ni en trineo, porque me niego a subirme a nada. Me puedo caer andando, obviamente, pero entonces no le podré echar la culpa a ningún cachivache, sino a mi torpeza, y eso va mejor con los histéricos como yo. No necesitamos la aventura.
Ser padres es una carrera de fondo, con sustos hasta la eternidad. Si no que se lo pregunten a mis padres, que no ganan para sustos con sus hijos mayores también, y ahí están, tan panchos, diría yo, pues a pesar de todo, eso parece, aunque sabemos que no es así. A veces me dicen que no pueden dormir, que se preocupan por mí, y por todos. Les digo que basta con que no duerma yo, que ellos duerman a pierna suelta. Pues eso voy a hacer hoy: darme una sesión de spa casero, ponerme el pijama, ver una película, y descansar. El susto que me he llevado hoy ha sido gordo, en un día en el que había decidido tener un día tranquilo, escribiendo, a mi bola. Pues no, la niña se rompe la muñeca. Los duendes se confabulan para fastidiarme el fin de año, yo, que mañana pensaba ver los fuegos artificiales que tira cualquiera aquí subir al cielo y dar la bienvenida a un año que será mejor, no me cabe duda. Pero no lo van a conseguir ni los duendes ni nadie. Es una declaración de intenciones. Llevo cinco años de sustos y sobresaltos, y el 2013 va a ser mejor. Me lo he propuesto.
En vacaciones no se ha de bajar la guardia, es la primera conclusión que saco. La segunda es que no gano para sustos, y que mi frase favorita según mis hijas, el "a mí me va dar algo", sigue vigente en todo momento. La tercera es la que me dijo mi hija mayor al verme muda y bajo shock cuando volvieron y se fueron al hospital: "mamá, no es para tanto, podría ser peor". Sí, evidentemente, siempre puede ser peor, y no voy a hablar de todos los hipotéticos "podría haberse hecho esto y lo otro" pues a mí con lo que ha pasado ya me basta; me conformo con poco para un soponcio. La cuarta conclusión es que no está mal ser una histérica como yo: yo nunca me voy a romper nada ni en bici, ni en patinete, ni patinando, ni en esquís, ni en trineo, porque me niego a subirme a nada. Me puedo caer andando, obviamente, pero entonces no le podré echar la culpa a ningún cachivache, sino a mi torpeza, y eso va mejor con los histéricos como yo. No necesitamos la aventura.
Ser padres es una carrera de fondo, con sustos hasta la eternidad. Si no que se lo pregunten a mis padres, que no ganan para sustos con sus hijos mayores también, y ahí están, tan panchos, diría yo, pues a pesar de todo, eso parece, aunque sabemos que no es así. A veces me dicen que no pueden dormir, que se preocupan por mí, y por todos. Les digo que basta con que no duerma yo, que ellos duerman a pierna suelta. Pues eso voy a hacer hoy: darme una sesión de spa casero, ponerme el pijama, ver una película, y descansar. El susto que me he llevado hoy ha sido gordo, en un día en el que había decidido tener un día tranquilo, escribiendo, a mi bola. Pues no, la niña se rompe la muñeca. Los duendes se confabulan para fastidiarme el fin de año, yo, que mañana pensaba ver los fuegos artificiales que tira cualquiera aquí subir al cielo y dar la bienvenida a un año que será mejor, no me cabe duda. Pero no lo van a conseguir ni los duendes ni nadie. Es una declaración de intenciones. Llevo cinco años de sustos y sobresaltos, y el 2013 va a ser mejor. Me lo he propuesto.
sábado, 29 de diciembre de 2012
Batallas interminables
Estas vacaciones navideñas voy a casi una película al día. He vuelto a ver E.T., en la tele, he visto la última de James Bond (horrorosa; no vuelvo a ver ninguna más de éstas), y hoy he visto "Orgullo y prejuicio", basada en la novela homónima de James Austen. Qué lujo de película y que maravilla de novelas las de esta autora del siglo XVIII. No he leído ninguna, pero me gustaría hacerlo. Le compré a mi hija para Navidad una caja con tres películas basadas en novelas de James Austen, y tras haber visto la primera, hemos decidido por unanimidad que las otras dos caerán estas vacaciones de fin de año todavía. Que ciertas novelas sean clásicos pese a retratar una época en un lugar concreto, es porque incluso 200 años después nos identificamos con ciertos personajes y vivencias humanas. La película recrea ese mundo de mujeres cuya única forma de supervivencia era el matrimonio, simplemente para tener un techo bajo el que resguardarse y asegurarse la existencia. El matrimonio era un seguro de vida y casarse por amor un lujo realizable solo para unos pocos.
Jane Austen murió a los 41 años, sin haberse casado. Al parecer rechazó una proposición de matrimonio, todo un "desperdicio" en la época, como lo hace Elizabeth Bennet en "Orgullo y prejuicio". La película tiene final feliz al terminar la protagonista con su enamorado, pese a las diferencias sociales, pero no se trata de una historia de amor sino de una sutil crítica a la situación de las mujeres entonces como productos apetecibles o no en el mercado del cortejo habitual.
Viendo eso, podemos decir que hemos llegado a mucho las mujeres occidentales hoy día, pero acabo de leer antes que ha muerto la chica que fue violada en un autobús en India a plena luz del día y con gente en el autobús; es otra víctima de los que se creen que las mujeres existen solo para su capricho. Igual de cobardes son los que echan a las chicas esas drogas en las bebidas tras cuya consumición no recuerdan nada, salvo imágenes borrososas y vergüenza en sociedades "modernas" por haber sido violadas y apenas recordarlo.
Ayer hablaba con una amiga de cómo el peso de la educación y la imagen que se espera de nosotras nos condicionan. Es una batalla de siglos, no cabe duda, pero parece que nunca llegaremos.
Jane Austen murió a los 41 años, sin haberse casado. Al parecer rechazó una proposición de matrimonio, todo un "desperdicio" en la época, como lo hace Elizabeth Bennet en "Orgullo y prejuicio". La película tiene final feliz al terminar la protagonista con su enamorado, pese a las diferencias sociales, pero no se trata de una historia de amor sino de una sutil crítica a la situación de las mujeres entonces como productos apetecibles o no en el mercado del cortejo habitual.
Viendo eso, podemos decir que hemos llegado a mucho las mujeres occidentales hoy día, pero acabo de leer antes que ha muerto la chica que fue violada en un autobús en India a plena luz del día y con gente en el autobús; es otra víctima de los que se creen que las mujeres existen solo para su capricho. Igual de cobardes son los que echan a las chicas esas drogas en las bebidas tras cuya consumición no recuerdan nada, salvo imágenes borrososas y vergüenza en sociedades "modernas" por haber sido violadas y apenas recordarlo.
Ayer hablaba con una amiga de cómo el peso de la educación y la imagen que se espera de nosotras nos condicionan. Es una batalla de siglos, no cabe duda, pero parece que nunca llegaremos.
jueves, 27 de diciembre de 2012
Fiesta superflua
Qué día más absurdo me parece el 26 de diciembre, como festivo. No sé por qué ni para qué se necesita un segundo día de Navidad. Muchos me contradirán, pero los que no tenemos familia cerca, pasamos este día vegetando en casa, pues poco se puede hacer. Todo el mundo se halla reunido con los suyos, y los que no, se sienten algo aislados. Si encima llueve a mares, como lleva haciendo días seguidos, y estás malo, como yo, la sensación es de que el día es eterno y no se acaba nunca. Si además ves en la tele un tostonazo de película como "Come, reza, ama", que tampoco se acababa nunca, acabas algo confundido pues ese libro fue otro bestseller, y la peli un éxito. Julia Roberts está siempre estupenda, no cabe duda, pero ese papel de mujer que se busca así misma tras un doloroso divorcio en un año sabático en tres lugares diferentes del mundo, Roma, India y Bali, resulta uno de esos que quiere mostrar lo que quiere ver la gente. Poca gente puede darse autoterapia viviendo del cuento un año. Eso sí, las imágenes de la peli son una maravilla, aunque me ha parecido un tostón interminable. Gracias a un atracón de pipas he pasado mejor el rato. En Alemania no se comen pipas, salvo en los panes, y si acaso solo los turcos y yo. Por eso y más debo ser la única que está contenta de que sea ya día 27 de diciembre.
martes, 25 de diciembre de 2012
Puentes navideños
El día de Navidad es un buen día para puentes. ¿Qué tal estos? Son de la ciudad almacén del puerto de Hamburgo, la Speicherstadt, un conjunto de edificios de ladrillo que en su momento fueron una revolución para el almacenaje de mercancias. Construido entre 1885 y 1927, los bombardeos de la II Guerra Mundial lo destruyeron al 50% y posteriormente fue reconstruido. Lo que no hicieron las bombas al cien por cien, casi se encarga de hacerlo la "modernidad" de los años 70, queriendo derribar el complejo para construir otros edificios acordes al estilo de la época. Por suerte la protesta ciudadana fue tal, que no lo consiguieron y desde 1991 es monumento protegido. En 2014 Hamburgo quiere solicitar que los almacenes del puerto sean declarados Patrimonio de la Humanidad. Me encanta pasear por la Speicherstadt, y hoy ha estado fenomenal para el único rato del día en el que ha parado de llover. Por cierto, que acabo de enterarme de que hay 20 puentes allí. Tendré que volver y pasar lista.
lunes, 24 de diciembre de 2012
Esta noche es Nochebuena y mañana se verá
Es Nochebuena y en Navidad lo gordo ya ha pasado. Como se cena pronto, ya hemos hecho la digestión y todo está recogido. Los regalos abiertos. Todos contentos. Desde las dos de la tarde no se oye ni una mosca. Si quieren invadir Alemania, hagánlo a las cinco de la tarde en Nochebuena. Todos están en sus casas, y nadie se entera. Ni Merkel.
La nieve que cayó ayer se ha derretido por completo y ahora llueve. Los que desean Navidades blancas se han llevado un chasco, pero la otra noche hubo un choque en cadena en la autopista con 14 vehículos por el hielo. A esos les habrá encantado el "idilio" blanco, seguro.
De todas formas es raro que en Múnich hayan llegado hoy a 20° C y ayer en la zona de Friburgo estaban también con temperaturas primaverales y no de mercadillos de Navidad. No se han registrado nunca estas temperaturas en estas fechas. Aquí no pasamos de los 8°C, y a mí tras el frío de las últimas semanas me parece casi tropical.
Sea como fuere, el sol brilla por su ausencia en Hamburgo, pues aquí lo del calentamiento global es una quimera, y como ya hemos pasado el solsticio de invierno, al menos los días empezarán a ganar luz día a día, y eso ya es mucho.
Pásenlo bien, donde quiera que estén y con quien estén. Aquí hacemos también lo que podemos.
La nieve que cayó ayer se ha derretido por completo y ahora llueve. Los que desean Navidades blancas se han llevado un chasco, pero la otra noche hubo un choque en cadena en la autopista con 14 vehículos por el hielo. A esos les habrá encantado el "idilio" blanco, seguro.
De todas formas es raro que en Múnich hayan llegado hoy a 20° C y ayer en la zona de Friburgo estaban también con temperaturas primaverales y no de mercadillos de Navidad. No se han registrado nunca estas temperaturas en estas fechas. Aquí no pasamos de los 8°C, y a mí tras el frío de las últimas semanas me parece casi tropical.
Sea como fuere, el sol brilla por su ausencia en Hamburgo, pues aquí lo del calentamiento global es una quimera, y como ya hemos pasado el solsticio de invierno, al menos los días empezarán a ganar luz día a día, y eso ya es mucho.
Pásenlo bien, donde quiera que estén y con quien estén. Aquí hacemos también lo que podemos.
domingo, 23 de diciembre de 2012
Efectos secundarios de leer o regalar
Leo que ha habido la primera separación provocada por la trilogía erótica de las "Sombras de Grey". No he leído ninguno de los tres libros, y no creo que los lea. Me falta el tiempo para leer, y tengo una buena lista de libros que considero que tendrán mejor calidad literaria y por tanto tienen prioridad. Pero me gusta leer literatura erótica como a todo el mundo, así que entiendo la histeria por los libros. Y si la mujer que lo ha escrito ha tenido tal éxito, me alegro por ella, pues habrá tocado alguna fibra sensible o habrá dado algo que necesite el mundo, o muchas mujeres.
Pero volviendo al divorcio causado por el libro, una mujer inglesa de la ciudad de la autora de la trilogía, una banquera que gana una pasta, tras leer los libros, trató de animar su vida sexual con su marido. Como este no reaccionaba y encima se enfadó cuando descubrió que tanto ánimo de poner chispa se debía a los libros, presentó una demanda de divorcio, y al reconoder marido su culpa, será un divorcio exprés sin el tiempo pertinente para la separación que es habitual. Tal cual.
Conozco a muchas mujeres que han leído la trilogía, a las que les ha encantado. A algún hombre también. Escribí alguna vez que el sexo ha cambiado mucho, que ya las mujeres se han vuelto exigentes y que muchas maduritas cuarentonas están hartas de que en sus dormitorios no ocurra nada, o que sea siempre los que a ellos les gusta. En ese sentido el libro ha desatado mucha fantasía, que es de lo que se trata en el sexo para la mujer, como yo mantengo siempre. Ni somos tan tiernas, ni tan románticas, ni tan cursis como se dice de nosotras. Y nos va tanto la marcha como a ellos, o incluso más que a algunos.
Hace poco leí una entrevista con el marido de la autora de las sombras de Grey, y me hizo gracia la idea de pensar en cómo se sentirá ese hombre tras la que ha montado su mujer. Todos se preguntan si los libros son el reflejo de la vida en la alcoba de la autora y su marido. Casados desde hace 25 años, él no quiere dar en la entrevista detalles de eso, pero dice no tener nada en común con el protagonista masculino de la novela. Debe resultar desagradable que te mire ahora todo el mundo y piensen que el libro refleja tu vida de pareja. Pero él comenta que muchos hombres están contentísimos del resultado que ha producido el libro en sus mujeres. Y que se alegra de que su mujer haya logrado tanto con su tesón. Eso sí que es cierto. Igualmente que otras obras marcaron un antes y un después para la literatura erótica y la visión del sexo, lo mismo ha logrado esta trilogía, no cabe duda.
Me pregunto cuántos ejemplares se regalarán estas Navidades. Supongo que tantos como tabletas o aparatos multimedia. Ahora leo también que los pequeños y grandes comercios de Hamburgo no están satisfechos con el volumen de compras navideñas. Esperaban más, dicen. No entiendo qué esperan. Las tiendas y el centro estaban a rebosar. Vuelvo a repetir que en Alemania crece la gente cuyo poder adquisitivo disminuye. Y los mismos de siempre son los que consumen con desenfreno. También he leído estos días sobre librerías en quiebra. Una de las más grandes de Hamburgo y de Alemania, está en peligro también, y viendo las colas, me pregunto también si eso puede ser cierto. Desde luego que la trilogía de Grey ha hecho mucho por el mundo editorial. También por la venta de juguetes eróticos... No son quizá los regalos más apropiados para poner bajo el árbol en familia, pero sí los de más chispa en algún momento más discreto. Y en los tiempos que corren, que no nos quiten algo tan valioso como la sal y la pimienta, y si para eso hay que leer la trilogía, léanla y cuéntenme. Si algún día la leo, no se librarán de oír mi opinión.
Pero volviendo al divorcio causado por el libro, una mujer inglesa de la ciudad de la autora de la trilogía, una banquera que gana una pasta, tras leer los libros, trató de animar su vida sexual con su marido. Como este no reaccionaba y encima se enfadó cuando descubrió que tanto ánimo de poner chispa se debía a los libros, presentó una demanda de divorcio, y al reconoder marido su culpa, será un divorcio exprés sin el tiempo pertinente para la separación que es habitual. Tal cual.
Conozco a muchas mujeres que han leído la trilogía, a las que les ha encantado. A algún hombre también. Escribí alguna vez que el sexo ha cambiado mucho, que ya las mujeres se han vuelto exigentes y que muchas maduritas cuarentonas están hartas de que en sus dormitorios no ocurra nada, o que sea siempre los que a ellos les gusta. En ese sentido el libro ha desatado mucha fantasía, que es de lo que se trata en el sexo para la mujer, como yo mantengo siempre. Ni somos tan tiernas, ni tan románticas, ni tan cursis como se dice de nosotras. Y nos va tanto la marcha como a ellos, o incluso más que a algunos.
Hace poco leí una entrevista con el marido de la autora de las sombras de Grey, y me hizo gracia la idea de pensar en cómo se sentirá ese hombre tras la que ha montado su mujer. Todos se preguntan si los libros son el reflejo de la vida en la alcoba de la autora y su marido. Casados desde hace 25 años, él no quiere dar en la entrevista detalles de eso, pero dice no tener nada en común con el protagonista masculino de la novela. Debe resultar desagradable que te mire ahora todo el mundo y piensen que el libro refleja tu vida de pareja. Pero él comenta que muchos hombres están contentísimos del resultado que ha producido el libro en sus mujeres. Y que se alegra de que su mujer haya logrado tanto con su tesón. Eso sí que es cierto. Igualmente que otras obras marcaron un antes y un después para la literatura erótica y la visión del sexo, lo mismo ha logrado esta trilogía, no cabe duda.
Me pregunto cuántos ejemplares se regalarán estas Navidades. Supongo que tantos como tabletas o aparatos multimedia. Ahora leo también que los pequeños y grandes comercios de Hamburgo no están satisfechos con el volumen de compras navideñas. Esperaban más, dicen. No entiendo qué esperan. Las tiendas y el centro estaban a rebosar. Vuelvo a repetir que en Alemania crece la gente cuyo poder adquisitivo disminuye. Y los mismos de siempre son los que consumen con desenfreno. También he leído estos días sobre librerías en quiebra. Una de las más grandes de Hamburgo y de Alemania, está en peligro también, y viendo las colas, me pregunto también si eso puede ser cierto. Desde luego que la trilogía de Grey ha hecho mucho por el mundo editorial. También por la venta de juguetes eróticos... No son quizá los regalos más apropiados para poner bajo el árbol en familia, pero sí los de más chispa en algún momento más discreto. Y en los tiempos que corren, que no nos quiten algo tan valioso como la sal y la pimienta, y si para eso hay que leer la trilogía, léanla y cuéntenme. Si algún día la leo, no se librarán de oír mi opinión.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)




