jueves, 30 de junio de 2011

Huye... todavía estás a tiempo

¿Quién necesita casarse con un príncipe hoy día? Hasta Charlene quería huír, cuenta una revista francesa, y ha desatado el escándalo. Ante más detalles de la vida del príncipe, que tiene dos hijos reconocidos de dos mujeres diferentes, y al que esta semana le han salido más, alguno recién parido incluso... y la boda por celebrarse mañana y pasado, a saber lo que saldrá todavía de su pasado, y seguro que al verse con el agua al cuello en palacio en un país tan excitante como Mónaco, podría haber intentado largarse de vuelta a Suráfrica antes del "sí quiero". Palacio desmiente, pero la revista reitera hoy la veracidad de la noticia, y si tan seguros están, algo habrá.

Hoy han visitado Felipe y Letizia Hamburgo, para inaugurar el Instituto Cervantes, que ya lleva en funcionamiento en Hamburgo desde 2006 y en la nueva sede desde 2009, en la emblématica Chilehaus, la casa o edificio de ladrillo construida en forma de barco, de comienzos del siglo XX, cuando se construían oficinas con estilo señorial. No entiendo el retraso en la inauguración de la "nueva" sede, pero la agenda real lo habrá impedido. A mí la mía y mi cabeza llena de cosas más importantes me ha hecho dejar pasar mi oportunidad de ver a nuestro príncipe y futuro rey y a su delgadísima esposa, que probablemente era más feliz cuando presentaba el telediario. Es un decir, pero yo no la envidio. Y si hago repasito de futuras reinas europeas, mujeres modernas que han terminado en palacio, dudo de si tienen una vida apetecible para una mujer de hoy día. Si pienso en Mary de Dinamarca, la australiana que el príncipe danés se trajo a un país tan "dicharachero" y de buen tiempo como Dinamarca (la otra excuñada salió por patas, aquella ejecutiva de Hong Kong que estuvo unos cuantos años por allí, y se largó), parece dedicarse a tener hijos para campear las depresiones que se le achacan. Mette Marit se lo montó quizá mejor, al entrar viniendo de no se sabe dónde, en la realeza noruega. Máxima de Holanda tuvo que celebrar su superboda sin su padre, pues los holandeses no querían ver a un suegro real que estuvo en la junta militar argentina, y forma una familia rubia y "feliz" con su príncipe preocupadísimo en construirse una mansión en un país pobrísimo de África, y que el parlamento holandés, le ha hecho ver que no procede. Victoria de Suecia impuso a su novio entrenador de un gimnasio como futuro rey de los suecos, a pesar de la negativa de sus padres, y cuando le veo, tampoco le envidio, pues en el gimnasio seguro que estaba mejor, y estos meses hemos sabido que la pobre Silvia de Suecia, querida y admirada, además de tener un padre cuyo "posible" pasado nazi quiere investigar para calmar a sus súbditos, aguanta las revelaciones de la vida de su marido en clubs de alterne en noches locas de Estocolmo, además de lo que habrá aguantado toda una vida real. De la pobre Lady Di no hay nada más que añadir, ganó Camila a su príncipe sin reinado.

Yo me quedo con Pippa Middelton, que no va a necesitar encerrarse en ningún palacio para vivir su vida, ya que con la boda de su hermana ha entrado por la puerta grande de una nueva vida en la que no le faltará de nada. Además de robarle el show a su hermana en la boda, pues según mi humilde opinión iba mucho más guapa, aparte de que Kate ha conquistado según la prensa a sus súbditos, Pippa se lo ha montado mucho mejor, pues además es libre, o todo lo que le dejen ser los paparazzi, pero parece haber nacido para ello y gustarle la marcha. Charlene, huye, todavía estás a tiempo. Grace Kelly supo como actriz hacer mejor el papel.

miércoles, 29 de junio de 2011

Instrucciones veraniegas

Vacaciones. ¿Adónde vais? Que descanséis. Que lo paséis bien. Qué rápido se ha pasado el curso, increíble. Notas. Cantos. Comida. Y cada uno por su cuenta, seis semanas exactas. Hoy ha sido el último día de curso en Hamburgo, no en toda Alemania, que conste, donde las vacaciones escolares, siempre de seis semanas, se cogen escalonadamente, para que no se atasquen del todo las autopistas, aunque lo hagan de todas formas. Este año nos han tocado pronto, lo que significa que el 11 de agosto estaremos todos metidos en el cole otra vez (me incluyo yo, por lo que me atañe). Y cada año se cumple el rito. Hoy al ver a todos los críos del cole metidos a las diez de la mañana en el gimnasio del mismo, cantando la misma canción al comienzo y al final de la hora de la despedida oficial del curso como todos los años, ver a la secretaria bailando, a las profesoras dando palmas al ritmo de la canción, pensé que no somos nadie, que el curso se ha pasado en un suspiro, y que hemos dejado segundo de primaria y quinto atrás.

Los destinos. A algunos les faltará tiempo para irse ya mismo, y conozco a algunos que salen hoy y mañana. El resto iremos saliendo cuando nos toque. Me encanta preguntarle a la gente adónde va, no por cotillear, sino por imaginarme la de montones de viajes que se pueden hacer, pues yo siempre hago el mismo. Destinos que he oído estos días: Dinamarca, Suecia, Noruega, Finlandia, Italia, España, Grecia, Francia, la costa alemana (Mar Báltico o Mar del Norte), Baviera, Hungría, Escocia, Canadá y EE.UU. A mí me preguntan: "Tú a España, ¿no?", y yo: "por supuesto, yo voy a lo seguro". La gente suele repetir destino: existen los "veraneantes" escandinavos, que se meten con el coche en el ferry que les lleva más arriba aún que Hamburgo. Por supuesto que sé que hay vida más allá... pero sigo considerando muy arriesgado irse tres semanas más al norte aún que esto, pero ha de haber gente para todo. Los del Mar del Norte, van siempre por allí, los del Báltico lo mismo, los de Baviera igual, y respecto al sur, los alemanes suelen tener su país favorito: o España, Italia o Francia, y le son fieles todas las vacaciones. Alemania sigue siendo el país donde más veranean los alemanes, como España lo es para los españoles, pero sí que diría que los alemanes viajan más al extranjero. Por el solecito. Desde hoy el aeropuerto estará desbordado.

Las canciones. Es muy normal comenzar las vacaciones o despedir el curso cantando. He pasado por dos colegios y en ambos era igual. En el colegio alemán de Bruselas, cada clase cantaba una canción, y el show duraba un buen rato. Luego había lágrimas, por ser un colegio de paso, e irse cada verano varias familias y tener que despedirse los críos de sus amigos. Jamás he visto a tanta gente de paso en toda mi vida como en esos dos años y medio en ese colegio. Los niños venían con plazos, como mucho de 4 años la mayoría, y de la gente que conocí en aquella época, solo quedan dos o tres familias allí todavía. En una vida sedentaria, como la de ahora, y que es lo normal, acaba el curso y en el siguiente están los mismos, no se escapa ni uno. Y cantan, y se van tan contentos a casa, sin lágrimas, pues en seis semanas se vuelven a ver. Cantar es un buen rito para irse contento a casa. "En España nos despedimos comiendo", me comentó mi amiga ayer, y me contó que a su hija le tocó llevar aceitunas para la fiesta. Son formas distintas de celebrar. A los españoles nos van más el jamoncito, las aceitunitas, y celebrar comiendo. Aquí cantar es el pan nuestro de cada día, y hoy me leía mi hija mayor de su cuaderno de música sobre un trabajo que han hecho una frase de Nietzsche: "Sin música la vida sería un error". Bueno, podríamos discutir sobre esto... El jamoncito...

Las notas. No me quejo, sino todo lo contrario. Que nos quedemos como estamos. Matemáticas no es lo nuestro, pero eso es de toda la vida. Los idiomas son nuestro fuerte, así que todo normal. Y como aquí siempre tienen la sensación de excederse estudiando, lo cual no es el caso, mandan a casa a los críos con la recomendación de descansar y de no hacer nada. Me río de los libros de vacaciones que hay en España, y que aquí no existen. Me temo que es un invento de las editoriales lo del repaso ... De acuerdo con que en España el intervalo veraniego es más largo, pero no me imagino detrás de mis hijas recordándoles que tienen que hacer un par de páginas cada día, pues aquí no es costumbre. Y justo de ello iba una de las cancioncillas de hoy y con la que se despiden todos los años, en los dos colegios alemanes por los que hemos pasado, y me imagino que en el resto del país, con una letra que se te queda en la cabeza durante días y que traduzco, pues el mensaje está bien claro: "Vacaciones vacaciones, nada que hacer. Tiempo para descansar. Vaguear en la hierba", y más recomendaciones similares. Y con esa cancioncilla se van los críos para casa.

... O a comer o al centro comercial. Llevo años cumpliendo con el rito de ir a comer fuera con mis hijas el día que comienzan las vacaciones, y parece implantarse como costumbre, a juzgar por lo llenos que están los sitios con madres con sus hijos comiendo. Es un buen momento de hablar de las notas, y de saborear las vacaciones. El día de final de curso es un día en el que me siento privilegiada de tener tiempo para pasarlo con mis hijas, verlas cantar, y salir felices con sus notas. Lo que pasa es que luego llegas a casa, y piensas en las seis semanas, y tras tres días veraniegos, ahora mismo se ha puesto a diluviar otra vez. La levedad del ser, del clima en Hamburgo, y de las vacaciones. En una semana estaremos asfixiadas en Madrid. Y menos mal.

martes, 28 de junio de 2011

¿Mundial de fútbol? ¿Dónde?

En Alemania lo sabemos, por estar implicados, pero me gustaría encuestar al mundo entero y preguntar si se han enterado de que ahora mismo se juega el Mundial de Fútbol en Alemania. Ah, ¿que no lo sabían? Es que es el femenino. Comenzó el domingo, y las alemanas, las mejores en los últimos años, podrían llevarse por tercera vez consecutiva el trofeo no a casa, porque están en ella, sino mantenerse como las mejores una vez más.

Pocos titulares ha dado el Mundial en España, por ejemplo, apenas ayer, y breves. Importan más los nuevos fichajes masculinos para la temporada, si Red Bull es invencible, si Ricky Rubio llegó a la NBA, si De Gea está por Manchester pasando el reconocimiento médico. Campeonato del mundo de fútbol, de mujeres, y sin selección española. Eso no interesa a nadie.

Digamos que aquí hacemos que nos interesa, pero lo ven pocos diría yo, y hoy me he dado cuenta de una cosa curiosa: mientras que cuando el Mundial y la Eurocopa pasada se veían banderas alemanas por todas partes, en algunos coches dos y hasta cuatro o cinco, y la fiebre de los colores alemanes estaba en su clímax, tan solo hoy he visto un vehículo con dos banderitas. No es que los hubiese echado de menos, pero al ver a este atrevido, me he dado cuenta de que no se ve ni uno.

Las alemanas parten como favoritas a revalidar su título. Tienen jugadoras fuertes, como Birgit Prinz, muy conocidas en Alemania, y luego otras nuevas. Yo hasta me he comprado el otro día por primera vez en mi vida una revista Playboy, pues leí que se habían desnudado y se hablaba de si el fútbol en el caso de las mujeres ha de ser sexy, para comercializarse mejor. ¿Por qué no? ¿No lo comercializan los hombres también? Piensen en iconos macarras tipo Cristiano Ronaldo, metrosexuales como David Beckham, o digamos los macizos de toda la vida, tipo Diego Forlán, que aprovechan cualquier ocasión para mostrar sus bíceps y más que eso, en anuncios de calzoncillos o de lo que sea. ¿Por qué no han de poder desnudarse las jugadoras, también macizas?

He leído el artículo: mi gozo metido en un pozo. Son solo cinco las que se han dejado fotografiar, así que no es representativo. Y hablan en la entrevista de que luchan contra los clichés de los que esperan que las futbolistas sean medio machos, no atractivas y sin curvas. Y que justo esto es lo que querían combatir al desnudarse para el Playboy. Y de que están hartas de la discusión de si hay lesbianas o no en el fútbol, que el deporte es lo que ha de contar.

Hoy se han disputado dos encuentros (¿lo sabían?):  EE.UU. contra Corea del Norte, con un 2-0, y Colombia-Suecia, 0-1. Alemania ganó a Canadá el domingo 2-1. No entiendo de fútbol, pero si de que se considere menos importante lo que hacen las mujeres, en todos los ámbitos. En cualquier caso anuncio que de ganar las alemanas su tercer título consecutivo, conseguirían lo que el equipo masculino lleva 20 años sin conseguir: ganar un Mundial. No lo olviden.

domingo, 26 de junio de 2011

De motos, barbacoas, y demás efemérides

Debería ser motera, pero como no sé ni montar en bici, ni se me pasa por la cabeza. Hoy ha sido el día de los moteros en Hamburgo, todo el fin de semana en realidad. La iglesia principal de Hamburgo, St. Michaelis, cuyo cura es muy marchoso, y motero, por supuesto, celebra cada año una misa para los mismos. Moteros de toda Alemania vienen para la ocasión. Normalmente no coincidía con los Harley Days, otra celebración motera, que es el fin de semana de mi cumpleaños, y dejará de serlo cuando vuelva a caer entre semana otra vez. Pero los últimos tres años ha sido así, y me hace gracia. Porque a lo mejor significa algo.

Todo el fin de semana se han visto tipos duros vestidos de cuero negro sobre motos por toda la ciudad. 30.000 moteros han venido para la ocasión. Los Harley Days duran tres días, en los que se asientan con sus Harleys en el Kiez, en toda la Reeperbahn, en St. Pauli, y lucen su preciosas motos, sus tatuajes, y todo lo que la estética motera lleva consigo. Pero como por esos caminos de Dios abundan los peligros, hoy van a misa todos, no solo los de las Harleys. A las 12.30 ha sido la misa motera en la iglesia principal de Hamburgo. Por supuesto que las motos se quedan fuera, los tipos duros (o tipas) ocupan los bancos, y como no caben todos, se transmite por altavoces hacia fuera. El lema de la misa es "La bendición de Dios para todos los caminos", y esto se lleva repitiendo desde hace 28 años. Yo me acerqué hace muchísimo un año por los aledaños de la calle en la que está situado el Michel, la iglesia donde se celebra, con mis padres, que no daban crédito a sus ojos, y menos a sus oídos. El ruido cuando luego arrancaron todos para salir de la ciudad todo ordenaditos, fue atronador - imagínense a miles de motos calentando motores y arrancando a la vez. Pero ponía los pelos como escarpias, y eso sin ser motera ni tener intenciones de serlo. Tras la misa se van a celebrar a 50 kilómetros de la ciudad, hacia el norte, a un aparcamiento de una tienda grande de muebles donde se reúnen, pues necesitan espacio.

Y los que no tenemos motos, hacemos barbacoas. A juzgar por la cola en las carnicerías del mercado ayer, de clientes comprando carne para barbacoas, ninguno nos hemos amedrentado por el pronóstico del tiempo, que no era muy allá. A las 8 de la mañana ha amanecido diluviando, y pensé que se me aguaba mi barbacoa de cumpleaños (en los moteros no pensé nada; ellos deben estar curtidos, no cómo yo, pues me fastidia enormemente que haga mal tiempo el 26 de junio). Y según ha ido avanzando el día, el cielo gris ha pasado a una tarde estupenda, y las chuletitas, salchichas y demás, han caído, como en la casa de los vecinos, que tras terminar nosotros con nuestros amigos con la nuestra y estar reventando, han empezado ellos con sus visitantes con la suya, poniéndonos a nosotros malos con el olor, de lo llenos que estábamos. Mis amigos dijeron, al aroma de la carne vecina, que irían a la de al lado a decir que les diesen algo de carne, que no habían comido bastante...

Día de motos, carne a la parrilla, fiestas en los jardines, y cumpleaños. Hoy hablaba con mi tía al teléfono de las efemérides en nuestra familia el 26 de junio: además de mi cumple, era el día que se casó una tía mía ya fallecida, a la que siempre recordamos, y mucho, mi madrina además; también fue el día que murió hace 21 años una prima de mi madre, que falleció de un cáncer horrible que pudo con ella a sus cuarenta y pocos años, una persona muy querida en la familia y en los círculos que se movía como trabajadora social que era; y luego tenemos la anécdota divertida, un cumpleaños mío de adolescente, en el que estábamos comiendo la tarta después de comer, cuando sonó el teléfono para anunciarnos que había muerto un primo de mi madre. Se nos atragantó la tarta y el café a todos, y las risas pasaron a llantos y el cumpleaños a duelo. Al final resultó que el hospital se equivocó, y se confundió de Pedro, que todavía, por suerte, sigue vivito y coleando, y que todos los años, un 26 de junio, puede celebrar su renacer, y el resto de la familia acordarse y recordarle que le lloraron en vida. Hoy me reía con mi tía al recordar este suceso, y que un mismo día da para mucho, aunque no sea en el mismo año. Ah, también ha empezado hoy el mundial de fútbol femenino en Alemania, pero eso será tema para mañana. Por hoy ya me da, y estoy muy cansada, pero muy contenta. Ha sido un buen día. Pero quiero terminar con la bendición con la que acabó la misa motera: "Fahrt nicht schneller als Eure Schutzengel fliegen können": 'No conduzcáis más rápido de lo que pueden volar vuestros ángeles de la guarda". Por hoy no hay más que decir.

sábado, 25 de junio de 2011

Llego tarde, llego tarde

Muchas veces me siento como el conejo de Alicia, llegando tarde a todas partes. Para una vez que se me ocurre ir a coger fresas, es tarde cuando llegamos. Llevo años queriendo ir, y siempre se me pasa la temporada de fresas, que va desde mayo a agosto. En los alrededores de Hamburgo hay campos de fresas en los que puedes ir a cogerlas tú mismo: las coges de la mata, y mientras lo haces, te puedes ir comiendo todas las que quieras o puedas, hasta que revientes, el resto las vas metiendo en una cesta y pagas cuando te vas. En los meses en los que las fresas están por todas partes: puras, en tartas y pasteles, con helado de vainilla, o en los mercados donde se ven a granel, es difícil no comerlas prácticamente a diario. Pero todavía me faltaba esa experiencia de algo que aquí hace mucha gente estos meses, y que a pesar de haber tratado de arreglar eso hoy, se ha quedado en una experiencia frustrada.

Mis hijas se pusieron muy contentas ante la idea, pero como en la vida hay más tareas que coger fresas, el sábado se me llenó con tareas de la casa, no pudimos ir de inmediato,y cuando quisimos llegar eran las cuatro y cuarto, para mí una hora en la que seguro que se podría hacer algo, entre otras cosas coger fresas. Pues no. El hombre y la mujer mayores que estaban a cargo de los "recolectores" nos dijeron que ya era tarde, que volviésemos a la mañana siguiente, que el campo tenía que descansar. No entiendo de los horarios de las plantas, pero sí de los míos, que no son nunca compatibles con los de aquí. Llevo años funcionando de otra manera que los horarios vigentes o los que cada uno lleva dentro. Cuando yo voy, vuelve la gente. Lo tengo demostrado desde hace años. En fin, otra vez será.

La explicación que nos dieron es que las fresas son un "Nachtschattengewächs" y que necesitan recuperarse por la noche, y yo me lo creí, pues el nombre en alemán dice que "crece a la sombra de la noche", pero ahora veo que la traducción al español es de "solanácea", que contiene la palabra sol. Acabo de investigar y ni la noche ni el sol podrían tener que ver con la palabra, pues la etimología atribuye a la noche a sus efectos medicinales, y el sol podría ser del latín solari, 'curar', 'sanar'. Así que al "vuelva usted mañana" nos fuimos sin fresas, tras haber visto los carteles grandes anunciando que se podían coger fresas ahí, ver las cestas vacías esperando clientela, y el precio de 2,90 € el kilo, que es lo que normalmente te piden en el mercado por una cantidad mucho menor. La señora se quejó además. Este año la producción no va bien. Otros años había gente cogiendo y comiendo fresas a las ocho de la tarde, de la cantidad que había. Y yo pensé en el cielo gris, y que cuando hace mucho calor y sol, se quejan los agricultores de que no llueve y que tienen pérdidas; cuando hace malo, como en los últimos días también. Y yo, o con frío o con calor, siempre voy a destiempo.

Ahora miro el reloj, y en nada serán las doce. A lo que no llego nunca tarde es a cumplir un año más. Y aunque me he quedado sin fresas para mañana, y sin la experiencia que quería tener hoy, y de la que quería relatar en el blog, la cuento sin haberla vivido, pues la vida es todo, lo vivido y lo no vivido, todo a lo que llegamos o a lo que no llegamos, y no ya por el tiempo siquiera.

jueves, 23 de junio de 2011

Otro triatlón más

Ya me he tomado dos cafés esta tarde y no surten efecto. Mi hija lleva toda la tarde tirada en su habitación o en el comedor del cansancio que tiene, pero al menos he conseguido que haga los deberes sin calculadora. La muy avispada, ante el batallón de cuentas que tenía por resolver como deberes de matemáticas, me preguntó con la calculadora en la mano que como se hace la división con ella. O la solución de utilizarla se le ocurrió debido al cansancio, o el cansancio no le impidió agudizar el ingenio, ni a mí decirle que de eso nada, que los deberes de matemáticas y más cuando están aprendiendo a dividir no se hacen con calculadora. "No es por eso, sino por saber manejarla", me dijo. Y yo: "Sí, ya, pues entonces resuélvelas primero todas, luego te lo explico y la calculadora la confisco yo luego".

Pero me río, como lo he hecho hoy cuando la he recogido a la una del cole y sin saludarme me ha dicho enfadada: "al año que viene dices que estoy mala". Yo pensaba que hoy me iba a decir que al año que viene la apuntase, pero veo que no es el caso. Hoy era el triatlón infantil de Hamburgo, y todos los colegios estaban llamados a participar. Ella me dijo que no quería, y yo no insistí, pues tienen que nadar y montar luego en bici en bañador mojado, haga el tiempo que haga, y a mí no me apetece que se me fastidien las vacaciones con una pulmonía.

A los e-mails de la profesora, primero amables, y al cuarto ya con tono enfadado al recordarnos que las bicicletas no se transportaban solas al parque donde tiene lugar el triatlón, y que había que llevarlas la tarde anterior, y que si no habría que organizar una furgoneta que costaría 69 €... Como no me di por aludida, ya que mi hija no participaba, le respondí a la profesora que si para 11 niños que participaban de toda la clase, había que montar una así, que más vale dejarlo, que llevo cuatro triatlones oyendo lo mismo, y que a veces me da la sensación que estas cosas se hacen para las madres que acompañan y no para los críos. Dicho está, aunque no sirva de nada.

Pero lo de las madres no lo digo en broma. A uno de cada dos niños que acude, o como participante o como espectador, le corresponde una madre, así que hoy daba gusto ver a la comitiva. El papel con el programa oficial ya me asustó antes de ayer: los participantes tenían que estar a las siete y media de la mañana en el parque donde es la carrera, y está lejos, y los otros a las siete y cuarto en el metro de aquí cerca. Eso quiere decir que me he tenido que levantar aún antes, y a las siete y cuarto estábamos en el metro. La "amenaza" era que como no llegasen todos puntuales, que se iban a en punto, que no podían esperar a ninguno.

Y digo yo (una de mis frases favoritas), que si no es posible organizar el triatlon a las 11 de la mañana, que el día da de sí también, y todos felices. Mi hija ha vuelto agotada de ir y volver, una hora ida, una hora vuelta, y el resto del tiempo estar de pie allí, y encima habiéndose levantado casi una hora antes. Le he preguntado si no se anima a participar el año que viene, y me ha dicho que ni participará, ni irá como bulto, que es un rollo. Que el agua estaba helada (estábamos a 14°C hoy a las siete de la mañana, y no hemos pasado de 19°C hoy), y que no le ve la gracia ni a participar ni a ir. Y que ese día estará mala. O que se dormirá y no llegará a tiempo. Y no me extraña. Aturden a cualquiera. Necesito un tercer café.

miércoles, 22 de junio de 2011

La leche y los yogures, griegos o no

Iba a escribir de puentes y de un libro que acaba de salir, de escribir, y de nuevas y viejas experiencias con la escritura, cuando de repente un titular real se me ha puesto en el camino: "La triste realidad de los lácteos españoles", del blog "El Comidista", que explica la mala calidad de la leche en España según un estudio de no sé qué sitio. En los comentarios al post hay gente que pone en duda esos resultados, pero se puede creer o no creer, como en todo, pero es que hay que ser poco científico para darse cuenta de la evidencia, o no dársela, pero solo si no has probado otros más allá de las fronteras españolas.

No soy bebedora de leche, y menos en estado puro, con nata, y como era en la antigüedad, leche natural, pues hasta yo recuerdo esa capa de nata gorda que salía al calentarla. Me inclino por la desnatada con cero grasa, que en Alemania es muy difícil de encontrar, ya que los alemanes son consumidores de leche entera, o de la semidesnatada como mucho. Me resulta sorprendente la de leches diferentes que hay en España, y se me vienen a la mente la cantidad de anuncios que hay en prensa o televisión anunciando las bondades de los "extras" que lleva tal leche u otra, sea calcio o "aditivos" para las mujeres o cualquiera que los necesite y me llama la atención, pues eso aquí, salvo las diferencias en los porcentajes de grasa, 0,5 %, 1,5 % y 3,9 %, no existe. Como mi paladar para juzgar leche no es el más adecuado, pues para mí cuanto más aguada mejor, voy a hablar de lo más obvio, y es de la calidad de los otros lácteos, de lo que también habla el artículo.

Para mí todos los yogures en España suspenden y los Yoplait o Danone de mi infancia están descartados cuando estoy en España de vacaciones. Amigos míos me dicen que hoy día los del Lidl se pueden comer, o los Activia, pero sinceramente, yo generalizo, pues no puedo hacer excepciones en esto. No hay color con la oferta de un supermercado alemán con España, no solo en calidad, sino en sabores, marcas y tamaños. Encuentras todo lo que desee tu imaginación en cuanto a sabores, y puedes arriesgarte a probar nuevos sin que sean malos. Incluso yo trazaría la frontera del yogur en Europa, pues en Bélgica fui incapaz de encontrar en dos años y medio yogures comparables a los alemanes u holandeses, otro país donde los yogures son buenísimos y se suelen vender en tetra briks de un litro u otros envases mayores que los individuales (... para ahorrativos los holandeses). En Bélgica, donde la comida es de excelente calidad en todo, se les va de las manos el tema de los lácteos, y la mayoría de los yogures son los danones insípidos en los que metes la cuchara y queda el hueco tal cual, como un flan, algo muy divertido para comer, pero que muestra la de conservantes que deben de llevar si se mantienen derechos solos. Por supuesto que es cuestión de gustos, y aquí los yogures están llenos de tropezones, y nunca molidos del todo, y eso a lo mejor no gusta a todo el mundo, pero son cremosos todos y hasta los danones de aquí son diferentes. Al igual que los helados de Frigo (aquí Langnese), son mejores aquí, lo dice hasta mi madre. Y ya no me meto en los helados de elaboración propia en las heladerías, de los que he hablado ya en este blog y junto a los que palidecen todos en España. Todavía recuerdo un helado malísimo que me comí en Alicante y en Huelva. Simplemente prescindo de yogures y helados cuando estoy en España.

La pregunta es por qué no hay lácteos de calidad en España, si a la gente le da igual, o se los comen solo por obligación, pues ésa es la cuestión. No es lo mismo comerse un yogur porque necesito el calcio o los beneficios que me proporcionan, que por placer, por su sabor. Ahora se me vienen a la mente los yogures griegos: jamás he visto uno aquí, y mira que hay griegos de carne y hueso en Alemania, más que en España. Curioso. Algo bueno tenían que haber hecho los griegos, por mucho que digan, pero aquí ni eso (ayer leí que las relaciones entre Grecia y Alemania, por la crisis griega, podrían estar deterioradas para siempre), pero no será por eso sino porque los yogures naturales que nos venden aquí ya tienen ese porcentaje de cremosidad y calidad. Mmmmmm, sigo pensando, pero no me cabe duda.