"Hasta las vacas se vuelven locas", podría ser el título de esta entrada. "¿Qué es ese astro que brilla?", sería otra posibilidad. "Sol, ¿qué es eso?", otra. Hoy una vaca en un establo se ha vuelto tan loca al ver el sol, que han tenido que reducirla cinco policías junto con el propietario del animal. Según el granjero, la vaca, al ver el sol, salió en estampida, cegada por él. A su paso ha causado desperfectos en varios jardines, hasta que la han cogido usando cuerdas y un ternero como cebo. En la radio dijeron que solo se calmó cuando se volvió a nublar... deben ser las malas lenguas...
Pero es que así nos sentimos aquí. Yo comprendo perfectamente a la vaca: este clima es para volverse locos, y si sale el sol, no sabemos ya ni lo que es. De todas formas, como la primavera aquí dura un día, esta tarde, tras un día soleado de 22°C, ha vuelto a llover. Así que la pobre vaca podrá descansar con el único clima que conoce. Pobrecilla.
lunes, 15 de abril de 2013
domingo, 14 de abril de 2013
Por fin...
... primavera. Ayer hacía un frío que pela y hoy de repente han subido las temperaturas a 20° C. Nos lo venían anunciando toda la semana, para emocionarnos por adelantado. Como ocurre a menudo, tampoco ha sido para tanto. Las temperaturas han sido esas, pero de sol radiante nada. Y los crocus, que ya estaban saliendo, se han emocionado, como todos los humanos. Desde la ventana de mi nuevo piso se ven muchas florecillas de este tipo, y a la vuelta de la esquina hay un jardín que presentaba hoy el aspecto de las fotos.
Y del resto, ¿qué puedo decir? Que estoy preparando mi cambio de domicilio, y que he estado todo el fin de semana en ello. Que ayer me emocioné cuando desde mi ventana vislumbré a un cisne nadando. Que me lo paso bien viendo además de los cisnes, patos y gaviotas a la cantidad de coches que pasan por mi puerta. Que esta semana va ser de órdago, y miedo me da ya antes de que empiece. Pero poco a poco. De momento disfruto de la llegada de la primavera. Por fin.
Y del resto, ¿qué puedo decir? Que estoy preparando mi cambio de domicilio, y que he estado todo el fin de semana en ello. Que ayer me emocioné cuando desde mi ventana vislumbré a un cisne nadando. Que me lo paso bien viendo además de los cisnes, patos y gaviotas a la cantidad de coches que pasan por mi puerta. Que esta semana va ser de órdago, y miedo me da ya antes de que empiece. Pero poco a poco. De momento disfruto de la llegada de la primavera. Por fin.
jueves, 11 de abril de 2013
Desbordada
¿Cuál es el momento en el que te desbordas, y tienes la sensación de que no llegas a más? ¿El instante en el que te dices que o todos están locos o tú lo estás? Cada vez me sorprende más la facilidad que tiene la gente de soltar cosas de las que parece no darse ni cuenta de que son punzadas. Y soportas una, y otra, y un día, te tocan tanto las narices, que al comentario más tonto, saltas, y le pasas revista a lo de los últimos días, semanas, o meses. Nunca pensé que cambiar de vida fuese algo tan duro y que muchos se empeñen en que todo sigue igual como hace 10 ó 20 años. Cuántas personas en una situación así no habrán perdido a amigos, familiares, y gente. Una amiga mía habla siempre de la gente nociva que te chupa la energía. Existen por todas partes. Quizá en fases duras de tu vida, es cuando te das cuenta de quiénes son las personas con las que de verdad puedes contar, y cuántos se quedarán en esa otra fase pasada de tu vida. Pero no quiero partir panes con nadie concreto, sino son impresiones en general, porque mi agotamiento es proporcional a los días que me faltan para comenzar de verdad mi nueva vida, pues todavía me encuentro en el tunel entre una y otra.
Mientras tanto me doy cuenta de lo incompetente que es o se ha vuelto el mundo. No es posible solucionar o encargar algo, sin que te cueste un par de llamadas más de la cuenta, o estar detrás días seguidos. Llevo toda la semana coordinando asuntos para mi mudanza que a mí me parecía que estaban aclaradas. Pero no; hoy día hay que volver a recordarlo un par de veces más. Todavía me tienen que arreglar un par de trabajos chapuceros que dejaron sin terminar en el piso (en Alemania también se trabaja así), y ya he llamado varias veces para que vengan. Ahora mismo en cuanto termine este post, saldrá otro correo recordando que mañana es viernes, y que no he oido nada de nadie todavía.
Pero de qué me quejo, si tan solo se trata de que el chapucero del pintor me dejó todos los pestillos de las puertas pintados, de manera que ya no se pueden ni abrir ni cerrar moviendo el pomo, por nombrar una chapuza. Peor es, pienso ahora, lo que le pasó en Alemania la semana pasada a un estudiante. En la lotería de los miércoles, sacaron los números afortunados. El joven camarero de Hamburgo había acertado y hubiese ganado casi un millón de euros si no hubiese sido porque en el sorteo hubo un error: dos bolas se quedaron atascadas y no entraron al bombo, por lo que lo dieron como nulo. Y así el casi millonario se quedó sin nada, por una chapucilla única en la historia de la lotería alemana. Que te ocurra así es como que te toque la lotería, pero en malo.
Así que veré lo que me falta y lo que me incomoda como un par de bolas que se han atascado y no fluyen ni para un lado ni para otro. De todas formas, todo se solucionará, y si no, qué más da. Lo importante no es participar, sino solucionar cosas para poder vivir en paz.
Mientras tanto me doy cuenta de lo incompetente que es o se ha vuelto el mundo. No es posible solucionar o encargar algo, sin que te cueste un par de llamadas más de la cuenta, o estar detrás días seguidos. Llevo toda la semana coordinando asuntos para mi mudanza que a mí me parecía que estaban aclaradas. Pero no; hoy día hay que volver a recordarlo un par de veces más. Todavía me tienen que arreglar un par de trabajos chapuceros que dejaron sin terminar en el piso (en Alemania también se trabaja así), y ya he llamado varias veces para que vengan. Ahora mismo en cuanto termine este post, saldrá otro correo recordando que mañana es viernes, y que no he oido nada de nadie todavía.
Pero de qué me quejo, si tan solo se trata de que el chapucero del pintor me dejó todos los pestillos de las puertas pintados, de manera que ya no se pueden ni abrir ni cerrar moviendo el pomo, por nombrar una chapuza. Peor es, pienso ahora, lo que le pasó en Alemania la semana pasada a un estudiante. En la lotería de los miércoles, sacaron los números afortunados. El joven camarero de Hamburgo había acertado y hubiese ganado casi un millón de euros si no hubiese sido porque en el sorteo hubo un error: dos bolas se quedaron atascadas y no entraron al bombo, por lo que lo dieron como nulo. Y así el casi millonario se quedó sin nada, por una chapucilla única en la historia de la lotería alemana. Que te ocurra así es como que te toque la lotería, pero en malo.
Así que veré lo que me falta y lo que me incomoda como un par de bolas que se han atascado y no fluyen ni para un lado ni para otro. De todas formas, todo se solucionará, y si no, qué más da. Lo importante no es participar, sino solucionar cosas para poder vivir en paz.
martes, 9 de abril de 2013
Que son cuatro días
Llevamos unos días en los que se está muriendo demasiada gente importante. También se muere muchísima más gente que no lo es, pero que en una semana desaparezcan Bigas Luna, Sara Montiel, Margaret Thatcher, y hoy José Luis Sampedro, choca. A mí me conmueve especialmente el fallecimiento de este último, que era además el más longevo de todos, uno de los intelectuales más lúcidos que habrá tenido nuestro país en décadas. Pero a ver, salvo Bigas Luna, que era demasiado joven todavía, los otros ya estaban en la lista, como dice mi madre para referirse a que han entrado en la edad en las que muchos a su alrededor se están muriendo, con ese humor negro español sobre la muerte que tanto me gusta. En Alemania no gasta la gente bromas con esas cosas, y cuando les comento sobre expresiones como "estirar la pata" me miran con cara rara.
Qué triste es morirse. Es una pena no enterarse de lo que pasa después cuando te vas, pienso a veces. Vives 98 años escribiendo, pensando, y de un día para otro, dejas de estar. Nos dejamos la vida en vivir, bonita redundancia. Y si se te va toda la energía en el trance, al final no te queda nada para ti mismo, ni tú mismo eres nada. Es una mala pasada no ver más a tus hijos, a tus nietos, a tu pareja, a tus admiradores o a tus detractores. Pero peor aún es irte tú voluntariamente y dejar a los demás con la sensación que no pudieron ayudarte.
Por eso me parece tan absurdo a veces todo: que vivamos en una sociedad que nos empuja a consumir constantemente, cuando en realidad nosotros somos nuestro mejor producto, y no lo material. No nos damos cuenta de que al final tu vida se reduce a ti mismo y tus cuatro cosas, y no al revés. Gente como la que ha desaparecido estos días ha dejado su legado, bueno o malo, pero han hecho mella en el mundo. Pero como cualquier otra persona, no cabe duda. Que se lo pregunten a los que han perdido a sus seres queridos, vivos o muertos. Cuánto les gustaría saber a muchos que siempre estarán ahí.
Qué triste es morirse. Es una pena no enterarse de lo que pasa después cuando te vas, pienso a veces. Vives 98 años escribiendo, pensando, y de un día para otro, dejas de estar. Nos dejamos la vida en vivir, bonita redundancia. Y si se te va toda la energía en el trance, al final no te queda nada para ti mismo, ni tú mismo eres nada. Es una mala pasada no ver más a tus hijos, a tus nietos, a tu pareja, a tus admiradores o a tus detractores. Pero peor aún es irte tú voluntariamente y dejar a los demás con la sensación que no pudieron ayudarte.
Por eso me parece tan absurdo a veces todo: que vivamos en una sociedad que nos empuja a consumir constantemente, cuando en realidad nosotros somos nuestro mejor producto, y no lo material. No nos damos cuenta de que al final tu vida se reduce a ti mismo y tus cuatro cosas, y no al revés. Gente como la que ha desaparecido estos días ha dejado su legado, bueno o malo, pero han hecho mella en el mundo. Pero como cualquier otra persona, no cabe duda. Que se lo pregunten a los que han perdido a sus seres queridos, vivos o muertos. Cuánto les gustaría saber a muchos que siempre estarán ahí.
sábado, 6 de abril de 2013
El agosto en abril
El otro día expliqué en clase la expresión "hacer el agosto". Les decía como ejemplo que este año los vendedores de anoraks para temperaturas bajo cero y de botas de nieve estarán haciendo su agosto. Ayer oí en la radio que los de las saunas también. Y los que lloran en la miseria de este invierno que no se termina nunca son los de las tiendas de jardinería, las heladerías, las tiendas de ropa, con toda la moda de primavera/verano que no necesitamos, y más así.
Hoy por fin hemos tenido un día que nos recuerda que hay vida más allá de los gorros, bufandas, calcetines térmicos, pantalones calentitos o lana gorda. Han sido tan solo 8º C de máxima, pero a mí me han sabido a gloria. Y el helado con el que hemos inaugurado mis hijas y yo la temporada mejor aún, tomado fuera, al solecito. Hemos probado una heladería nueva, lo cual no es nunca un riesgo pues los helados en Alemania, como ya he comentado en más ocasiones están de vicio. Y por el módico precio de 1 € la bola. De almendra vienesa era el mío. Un placer.
Me alegro también por los pájaros. Estas últimas semanas se han desgañitado a cantar, y total para nada, pensaba yo. Debían estar todo confundidos. Entre que los días son más largos y amanece antes, los pobres se han debido pensar que qué esfuerzo más inútil, con la nieve y el frío gélido. Ya empiezan a salir los crocus, aleluya, con lo que a mí me gustan.
Yo veo este renacer a la vida con emoción, a la vez que organizo mi mudanza. Los que hacen su agosto conmigo son los que venden cortinas, barras para las mismas y más cosas para la casa. Y los del reciclaje de papel van a necesitar hacer horas extra por mi culpa. Me estoy ocupando de mi colección de periódicos y revistas atrasadas. Tengo ejemplares de 2007, 2009... No fumo ni bebo, y algún vicio tiene que tener una. También me he deshecho hoy de los últimos apuntes de la universidad que conservaba. También de libros que no echaré de menos. No es normal lo que guarda uno. Deberíamos mudarnos cada 3 años, y así acumularíamos menos. Pero entonces harían su agosto las empresas de mudanza. Y mudarse es agotador.
Hoy por fin hemos tenido un día que nos recuerda que hay vida más allá de los gorros, bufandas, calcetines térmicos, pantalones calentitos o lana gorda. Han sido tan solo 8º C de máxima, pero a mí me han sabido a gloria. Y el helado con el que hemos inaugurado mis hijas y yo la temporada mejor aún, tomado fuera, al solecito. Hemos probado una heladería nueva, lo cual no es nunca un riesgo pues los helados en Alemania, como ya he comentado en más ocasiones están de vicio. Y por el módico precio de 1 € la bola. De almendra vienesa era el mío. Un placer.
Me alegro también por los pájaros. Estas últimas semanas se han desgañitado a cantar, y total para nada, pensaba yo. Debían estar todo confundidos. Entre que los días son más largos y amanece antes, los pobres se han debido pensar que qué esfuerzo más inútil, con la nieve y el frío gélido. Ya empiezan a salir los crocus, aleluya, con lo que a mí me gustan.
Yo veo este renacer a la vida con emoción, a la vez que organizo mi mudanza. Los que hacen su agosto conmigo son los que venden cortinas, barras para las mismas y más cosas para la casa. Y los del reciclaje de papel van a necesitar hacer horas extra por mi culpa. Me estoy ocupando de mi colección de periódicos y revistas atrasadas. Tengo ejemplares de 2007, 2009... No fumo ni bebo, y algún vicio tiene que tener una. También me he deshecho hoy de los últimos apuntes de la universidad que conservaba. También de libros que no echaré de menos. No es normal lo que guarda uno. Deberíamos mudarnos cada 3 años, y así acumularíamos menos. Pero entonces harían su agosto las empresas de mudanza. Y mudarse es agotador.
viernes, 5 de abril de 2013
¿Quién se bebe mi bañera?
Atención al dato que se publicó ayer. Cada alemán bebe de media una bañera de alcohol al año: nada menos que unos 140 litros entre cerveza, vino, cava y licores. Teniendo en cuenta que yo no bebo apenas, eso quiere decir que alguien se ha tomado mis 140 litros. Otro dato interesante: cada alemán consume 1.096 animales al año, dice también la estadística. Si publican esas cifras, no me extraña que los niños alemanes sigan en sus trece de hacerse vegetarianos. Conozco un montón, y mi hija mayor está tentada de ello. Por suerte le gusta todavía el chorizo, el lomo, y las salchichas, así que no está perdida a la causa.
También se publicó que fumar está cada vez menos de moda, y que son menos los jóvenes que se inician en este hábito. Pero beber está más de moda que nunca. Ahora que vivo sola podría darme por la bebida, pero no va a ser caso. Y tampoco les quiero quitar mi bañera a los que se la beben.
Más datos. Ayer abrió nuestro aeropuerto de Castellón. La ciudad alemana de Kassel tiene desde ayer un aeropuerto. Muchos dicen que no era necesario, pues en esa región céntrica de Alemania hay unos cuantos, como el de Frankfurt a 80 km. De hecho el primer vuelo que iba a salir hoy lo han cancelado por falta de pasajeros. Seguiré al tanto del uso de la millonada que ha costado.
También se inauguraron en Hamburgo ayer las Tanzende Türme, "las torres bailantes", del arquitecto Hadi Teherani. Son dos torres que dan ahora la bienvenida a todo el que vaya a la Reeperbahn, la calle más irreverente de Hamburgo, arteria principal de St. Pauli y de todo lo pecaminoso y más de lo que hay en ella. Algunos dicen que será el nuevo símbolo del barrio. Otros que no pegan nada en el estilo de la calle. Son dos torres, inclinadas en su parte de arriba y abajo también, no tanto como las torres Kio, porque aquí no se construyen metáforas. Así las fotografié yo hace un año, y a mí ya me parecieron terminadas.
Hablando de alcohol, todos estos son los que se beben mis 140 litros. A saber lo que se consume solo en esta calle y las de alrededor. El edificio algo más alto que se ve a la derecha de las torres es otro simbolo, no por bonito, sino porque debajo tiene una gasolinera Esso de la que es archisabido que vende más litros de alcohol que de gasolina. Casi nada.
También se publicó que fumar está cada vez menos de moda, y que son menos los jóvenes que se inician en este hábito. Pero beber está más de moda que nunca. Ahora que vivo sola podría darme por la bebida, pero no va a ser caso. Y tampoco les quiero quitar mi bañera a los que se la beben.
Más datos. Ayer abrió nuestro aeropuerto de Castellón. La ciudad alemana de Kassel tiene desde ayer un aeropuerto. Muchos dicen que no era necesario, pues en esa región céntrica de Alemania hay unos cuantos, como el de Frankfurt a 80 km. De hecho el primer vuelo que iba a salir hoy lo han cancelado por falta de pasajeros. Seguiré al tanto del uso de la millonada que ha costado.
También se inauguraron en Hamburgo ayer las Tanzende Türme, "las torres bailantes", del arquitecto Hadi Teherani. Son dos torres que dan ahora la bienvenida a todo el que vaya a la Reeperbahn, la calle más irreverente de Hamburgo, arteria principal de St. Pauli y de todo lo pecaminoso y más de lo que hay en ella. Algunos dicen que será el nuevo símbolo del barrio. Otros que no pegan nada en el estilo de la calle. Son dos torres, inclinadas en su parte de arriba y abajo también, no tanto como las torres Kio, porque aquí no se construyen metáforas. Así las fotografié yo hace un año, y a mí ya me parecieron terminadas.
Hablando de alcohol, todos estos son los que se beben mis 140 litros. A saber lo que se consume solo en esta calle y las de alrededor. El edificio algo más alto que se ve a la derecha de las torres es otro simbolo, no por bonito, sino porque debajo tiene una gasolinera Esso de la que es archisabido que vende más litros de alcohol que de gasolina. Casi nada.
miércoles, 3 de abril de 2013
Un, dos, tres... veinte, veintiuno, veintidós...
Hoy he jugado en mi clase al "Un, dos, tres". Se puede repasar así muy bien vocabulario, verbos y más contenidos de la lengua. Al hacer las tarjetas con las preguntas pensaba en una posible: "Nombres de corruptos en España, un, dos, tres, responda otra vez". Respuestas: "La infanta Cristina, Urdangarín, Bárcenas, Camps... " La lista ha crecido en los últimos años y faltan muchos por activa y por pasiva. Que se impute a la infanta era muy necesario para salvar la imagen de la justicia, pues es triste cuando los ciudadanos de una democracia dejan de creer en ella. Todavía tiene que explicar el rey lo de su herencia en una cuenta en Suiza. Que de paso expliquen él y los otros todo lo que desconocemos, pues a mí lo que más pavor me da es que estos son los casos de corrupción, abuso de influencias, y jeta impresionate que han salido a la luz, ¿pero y los que no? ¿Y si el rey no se hubiese caído yendo al baño? ¿Y si la infanta que no sabía nada no se hubiese comprado el palacete por 6 millones, qué? ¿Y si Bárcenas hubiese seguido contento, qué? ¿Y si Ana Mato se hubiese dado cuenta de que tenía un Jaguar en el garaje y hubiese ido a la comisaría a denunciar la aparición milagrosa? ¿Y si los políticos fuesen más listos como para hacerse fotos con mafiosos narcotraficantes? Ah, que le quieren hundir al pobre. Todo esto son campañas sucias, y las víctimas son todos ellos. Tanta fantasía no tiene el españolito de a pie, estoy convencida.
La decisión del juez Castro hoy es de lo más sano para una sociedad enferma de sí misma y de unos políticos y gobernantes abusivos y nocivos para todos. No se salva ningún partido, pues parece estar grabada en el ADN una información de tipo "dónde yo esté que chupen todos los míos". Creo que en la Casa Real no duerme hoy nadie a pierna suelta. Que les embarguen a todos y que terminen en la calle, como muchas familias españolas. Si en algo envidio a los alemanes es la intransigencia con la que no se perdona ningún acto de abuso de poder.Nadie se va de rositas, ni el Presidente de la República. Hoy España por fin ha dado un paso en la dirección correcta y con el que hasta los de casta intocable se darán cuenta de que aunque vivan del cuento, una cosa es que se lo pongan en bandeja y otra que encima roben.
La decisión del juez Castro hoy es de lo más sano para una sociedad enferma de sí misma y de unos políticos y gobernantes abusivos y nocivos para todos. No se salva ningún partido, pues parece estar grabada en el ADN una información de tipo "dónde yo esté que chupen todos los míos". Creo que en la Casa Real no duerme hoy nadie a pierna suelta. Que les embarguen a todos y que terminen en la calle, como muchas familias españolas. Si en algo envidio a los alemanes es la intransigencia con la que no se perdona ningún acto de abuso de poder.Nadie se va de rositas, ni el Presidente de la República. Hoy España por fin ha dado un paso en la dirección correcta y con el que hasta los de casta intocable se darán cuenta de que aunque vivan del cuento, una cosa es que se lo pongan en bandeja y otra que encima roben.
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