jueves, 27 de diciembre de 2012

Fiesta superflua

Qué día más absurdo me parece el 26 de diciembre, como festivo. No sé por qué ni para qué se necesita un segundo día de Navidad. Muchos me contradirán, pero los que no tenemos familia cerca, pasamos este día vegetando en casa, pues poco se puede hacer. Todo el mundo se halla reunido con los suyos, y los que no, se sienten algo aislados. Si encima llueve a mares, como lleva haciendo días seguidos, y estás malo, como yo, la sensación es de que el día es eterno y no se acaba nunca. Si además ves en la tele un tostonazo de película como "Come, reza, ama", que tampoco se acababa nunca, acabas algo confundido pues ese libro fue otro bestseller, y la peli un éxito. Julia Roberts está siempre estupenda, no cabe duda, pero ese papel de mujer que se busca así misma tras un doloroso divorcio en un año sabático en tres lugares diferentes del mundo, Roma, India y Bali, resulta uno de esos que quiere mostrar lo que quiere ver la gente. Poca gente puede darse autoterapia viviendo del cuento un año. Eso sí, las imágenes de la peli son una maravilla, aunque me ha parecido un tostón interminable. Gracias a un atracón de pipas he pasado mejor el rato. En Alemania no se comen pipas, salvo en los panes, y si acaso solo los turcos y yo. Por eso y más debo ser la única que está contenta de que sea ya día 27 de diciembre.

martes, 25 de diciembre de 2012

Puentes navideños

El día de Navidad es un buen día para puentes. ¿Qué tal estos? Son de la ciudad almacén del puerto de Hamburgo, la Speicherstadt, un conjunto de edificios de ladrillo que en su momento fueron una revolución para el almacenaje de mercancias. Construido entre 1885 y 1927, los bombardeos de la II Guerra Mundial lo destruyeron al 50% y posteriormente fue reconstruido. Lo que no hicieron las bombas al cien por cien, casi se encarga de hacerlo la "modernidad" de los años 70, queriendo derribar el complejo para construir otros edificios acordes al estilo de la época. Por suerte la protesta ciudadana fue tal, que no lo consiguieron y desde 1991 es monumento protegido. En 2014 Hamburgo quiere solicitar que los almacenes del puerto sean declarados Patrimonio de la Humanidad. Me encanta pasear por la Speicherstadt, y hoy ha estado fenomenal para el único rato del día en el que ha parado de llover. Por cierto, que acabo de enterarme de que hay 20 puentes allí. Tendré que volver y pasar lista.









lunes, 24 de diciembre de 2012

Esta noche es Nochebuena y mañana se verá

Es Nochebuena y en Navidad lo gordo ya ha pasado. Como se cena pronto, ya hemos hecho la digestión y todo está recogido. Los regalos abiertos. Todos contentos. Desde las dos de la tarde no se oye ni una mosca. Si quieren invadir Alemania, hagánlo a las cinco de la tarde en Nochebuena. Todos están en sus casas, y nadie se entera. Ni Merkel.

La nieve que cayó ayer se ha derretido por completo y ahora llueve. Los que desean Navidades blancas se han llevado un chasco, pero la otra noche hubo un choque en cadena en la autopista con 14 vehículos por el hielo. A esos les habrá encantado el "idilio" blanco, seguro.

De todas formas es raro que en Múnich hayan llegado hoy a 20° C y ayer en la zona de Friburgo estaban también con temperaturas primaverales y no de mercadillos de Navidad. No se han registrado nunca estas temperaturas en estas fechas. Aquí no pasamos de los 8°C, y a mí tras el frío de las últimas semanas me parece casi tropical.

Sea como fuere, el sol brilla por su ausencia en Hamburgo, pues aquí lo del calentamiento global es una quimera, y como ya hemos pasado el solsticio de invierno, al menos los días empezarán a ganar luz día a día, y eso ya es mucho.

Pásenlo bien, donde quiera que estén y con quien estén. Aquí hacemos también lo que podemos.

domingo, 23 de diciembre de 2012

Efectos secundarios de leer o regalar

Leo que ha habido la primera separación provocada por la trilogía erótica de las "Sombras de Grey". No he leído ninguno de los tres libros, y no creo que los lea. Me falta el tiempo para leer, y tengo una buena lista de libros que considero que tendrán mejor calidad literaria y por tanto tienen prioridad. Pero me gusta leer literatura erótica como a todo el mundo, así que entiendo la histeria por los libros. Y si la mujer que lo ha escrito ha tenido tal éxito, me alegro por ella, pues habrá tocado alguna fibra sensible o habrá dado algo que necesite el mundo, o muchas mujeres.

Pero volviendo al divorcio causado por el libro, una mujer inglesa de la ciudad de la autora de la trilogía, una banquera que gana una pasta, tras leer los libros, trató de animar su vida sexual con su marido. Como este no reaccionaba y encima se enfadó cuando descubrió que tanto ánimo de poner chispa se debía a los libros, presentó una demanda de divorcio, y al reconoder marido su culpa, será un divorcio exprés sin el tiempo pertinente para la separación que es habitual. Tal cual.

Conozco a muchas mujeres que han leído la trilogía, a las que les ha encantado. A algún hombre también. Escribí alguna vez que el sexo ha cambiado mucho, que ya las mujeres se han vuelto exigentes y que muchas maduritas cuarentonas están hartas de que en sus dormitorios no ocurra nada, o que sea siempre los que a ellos les gusta. En ese sentido el libro ha desatado mucha fantasía, que es de lo que se trata en el sexo para la mujer, como yo mantengo siempre. Ni somos tan tiernas, ni tan románticas, ni tan cursis como se dice de nosotras. Y nos va tanto la marcha como a ellos, o incluso más que a algunos.

Hace poco leí una entrevista con el marido de la autora de las sombras de Grey, y me hizo gracia la idea de pensar en cómo se sentirá ese hombre tras la que ha montado su mujer. Todos se preguntan si los libros son el reflejo de la vida en la alcoba de la autora y su marido. Casados desde hace 25 años, él no quiere dar en la entrevista detalles de eso, pero dice no tener nada en común con el protagonista masculino de la novela. Debe resultar desagradable que te mire ahora todo el mundo y piensen que el libro refleja tu vida de pareja. Pero él comenta que muchos hombres están contentísimos del resultado que ha producido el libro en sus mujeres. Y que se alegra de que su mujer haya logrado tanto con su tesón. Eso sí que es cierto. Igualmente que otras obras marcaron un antes y un después para la literatura erótica y la visión del sexo, lo mismo ha logrado esta trilogía, no cabe duda.

Me pregunto cuántos ejemplares se regalarán estas Navidades. Supongo que tantos como tabletas o aparatos multimedia. Ahora leo también que los pequeños y grandes comercios de Hamburgo no están satisfechos con el volumen de compras navideñas. Esperaban más, dicen. No entiendo qué esperan. Las tiendas y el centro estaban a rebosar. Vuelvo a repetir que en Alemania crece la gente cuyo poder adquisitivo disminuye. Y los mismos de siempre son los que consumen con desenfreno. También he leído estos días sobre librerías en quiebra. Una de las más grandes de Hamburgo y de Alemania, está en peligro también, y viendo las colas, me pregunto también si eso puede ser cierto. Desde luego que la trilogía de Grey ha hecho mucho por el mundo editorial. También por la venta de juguetes eróticos... No son quizá los regalos más apropiados para poner bajo el árbol en familia, pero sí los de más chispa en algún momento más discreto. Y en los tiempos que corren, que no nos quiten algo tan valioso como la sal y la pimienta, y si para eso hay que leer la trilogía, léanla y cuéntenme. Si algún día la leo, no se librarán de oír mi opinión.

viernes, 21 de diciembre de 2012

Pasen la hoja del calendario

Al ver estos días el gentío en el supermercado, en el centro comercial, y hoy en el centro de Hamburgo, estaba claro que lo del fin del mundo no era serio, por muy de fiar que fuesen los aztecas. Simplemente dejaron de contar días para después de hoy, porque ya contaron tanto que estarían seguros que para el 21 de diciembre de 2012, ya no habría mundo, y más con todo lo que lograron ellos con sus medios. Y lo mucho que se lo ha cargado todo la humanidad después.

Pero nuestro calendario sigue; ¡cómo que nos íbamos a perder la Navidad y el consumo sin mesura de estas fechas! En Alemania parece que el fin del mundo fuese cada Nochebuena, tan perfectamente planificada semanas antes, con abundantes regalos bajo el árbol. Los pobres son estos días más pobres aún, rodeados de gente cargada de innumerables bolsas, que contienen dádivas y rollos de papel de regalo. A ellos se les acabó el mundo hace mucho.

Así que como no se acaba el mundo, y ya son más de las once y media, no me libro de cocinar en Nochebuena, ni de pasar esos días de fiesta que cada vez me gustan menos otra vez, tras unos años en los que me reconcilié con ellos. Tampoco me libro entonces de seguir cabreándome porque esta semana la OECD haya proclamado en su estudio que Alemania sigue a la cola en temas de conciliación laboral, que las mujeres ganan en muchos casos menos que los hombres en los mismos puestos, que no hay casi mujeres directivas, que la mayoría trabaja jornadas parciales por falta de infraestructura, que muchas quisieran trabajar más pero no pueden. Otro año más termina con otra "buena nueva" para el avance de las mujeres en Alemania. Además este año, para realizar la hecatombe final, han aprovado el Betreuungsgeld, la ayuda que les darán a las madres que cuiden a sus hijos en casa en vez de llevarlos a la guardería, que entrará en vigor al año que viene.

Metamos el cava en la nevera y brindemos porque estamos vivos, que no es poco. Piensen en esos locos de EE.UU. que siguen pensando que cualquier ciudadano "de bien" tiene derecho a tener armas en casa. Lo malo de que no se acabe el mundo es que termina otro año igual o peor, y ahora sin futuro, como predijeron los aztecas.

Jueves con sabor a viernes y a Nochevieja

El jueves que termina me ha parecido viernes todo el día. Ha sido el último día de cole y el comienzo de las vacaciones navideñas. Hemos estado toda la semana con fiestecilla de Navidad aquí y allá, que si el último día de esta clase, el último día en las otras. La semana se me ha hecho larga con tanto final de todo. Y mañana es viernes, y ya no concluimos nada, al menos yo.

Puedo asegurar que he llegado con mi último aliento al día de hoy, y que jamás había deseado tanto descansar como ahora. El año pesa también, y las Navidades son el último trance para el comienzo de un nuevo ciclo. Mi sensación a finales de año es la de haber tocado fondo y vislumbrar todo lo ocurrido en el año desde abajo, desde el pie de la montaña. Y cada 1 de enero de los últimos años, me siento como si estuviera en la cima de la montaña y empiezo el descenso, que no sé lo empedrado que será y las magulladuras y arañazos con los que llegaré hasta abajo.

Sé que quedan 10 días de este año, pero para mí ha terminado hoy. Ahora entro en estado de hibernación hasta comienzos de año y me arrullo en mi madriguera, a la espera de salir otra vez. Me recojo con buenos pensamientos. La vida nos da segundas oportunidades. Yo me obcequé en que no quería ser profesora para tras casi tres años en la profesión darme cuenta de que me aporta muchas más satisfacciones que sensaciones negativas. Me siento identificada con mi trabajo de enseñar mi lengua y mostrar al mundo parte de nuestra cultura. Soy feliz cuando alguien me dice que se lo pasa muy bien y que aprende mucho de todo en mis clases, y eso me resarce de momentos raros, como cuando el otro día un hombre, en la mitad de la clase, me dice que de dónde sé todas las cosas que sé. ¿Es un reproche? A halago no me sonó, por la forma brusca de decirlo.

País curioso éste en el que a la gente le cuesta reconocerte tu trabajo. Se asume que has de hacerlo más que perfecto y quejarse se les da de miedo, pero tardarán mucho en dejarte sentir seguro delante de ellos, por esas caras tan poco expresivas que ponen siempre. En Alemania la vida es opaca en cuanto a emociones, y transparente en cuanto a normas. Necesitarían legislar los sentimientos para poder expresarlos mejor, pienso ahora.

Y quizá por eso se vuelcan tanto con la Navidad, haciéndola tan ceremoniosa y tan duradera. El Adviento dura 4 semanas, y luego en realidad el 26 de diciembre, que es festivo también, el segundo día de Navidad, termina todo. Aquí la Nochevieja ya no se siente como Navidad. Y como tampoco hay Reyes, se estira todo lo de antes para luego tener tres días de Navidad. El resto de tiempo lo llaman zwischen den Jahren, 'entre los años', que son los días entre el 27 de diciembre y el 31. Yo me siento así desde hoy, entre los años. Siempre me ha parecido una expresión curiosa en alemán, pero creo que la entiendo más que nunca.

lunes, 17 de diciembre de 2012

Ni la aventura es lo que era

Me he perdido tres días en Londres con mis hijas. En Londres es muy fácil perderse, dadas las multitudes de turistas y de gente que hay de todas partes. Al final, no sabes quiénes son los turistas y cuáles los llegados de todas partes buscando trabajo y oportunidades para una nueva vida. Londres siempre ha llamado la atención por la mezcla de culturas, razas, y gente de todos los confines de la tierra viviendo ahí. Pero este fin de semana me han llamado la atención otros aspectos de esa "multiculturalidad".

Cuando llegué a California en 1987 me sorprendió que los camareros, los jardineros, los que lavaban los coches, cocineros o friegaplatos, fuesen todos latinos. En algún momento de finales de los 90 recuerdo haber sentido lo mismo en España. Pues lo mismo les debe estar pasando a los ingleses. Los camareros, dependientes, o los que trabajan en "lo que sea" son jóvenes españoles, italianos, griegos... La nueva inmigración. La diferencia es que son titulados universitarios, que huyen de la falta de perspectiva laboral en el sur de Europa. Una ciudad como Londres ha sido siempre un destino goloso para gente con ganas de irse un tiempo al extranjero, a aprender bien inglés, trabajar un tiempo, coger alguna experiencia difícil de lograr en el propio país y ampliar horizontes. Pero hoy día la sensación es que muchos se van muy a la ligera, y las condiciones de trabajo que en España les parecen míseras e inaceptables, les parecen una opción buena en Londres. Me he llevado la impresión de que muchos viven vidas muy precarias, sin apenas manejarse en el idioma, viviendo en pisos en mal estado a precios de lujo, malviviendo una vida que de bohemia no tiene nada. Un camarero italiano que se manejaba mal en inglés, nos contó que vivía en Notting Hill, y que tardaba, dos horas en llegar a casa al salir de trabajar a medianoche al norte de Londres. Como me contaba Elena, familiar a la que hemos visitado y que vive ahí por segundo año y que sabe de lo que habla, a muchos les pierde la tontería por querer vivir en barrios así, pues pagan mucho más alquiler y luego también mucho más en transporte público, excesivamente caro en Londres, y con distancias larguísimas para ir a trabajar para muchos, por no irse a vivir cerca del trabajo y planear todo con algo más de cabeza.

Creo que la crisis y la necesidad que es, ojo, entendible, les está haciendo a muchos muy ingenuos. Vivir en el extranjero, lo aseguro, no tiene muchas veces nada de romántico-aventurero-espiritual-me/encuentro/a/mí/mismo-y/el/mundo/es/mío. Te puedes dar de bruces muchas veces y no menos que en tu propio país, que tan horrible te parece cuando te vas. Y por supuesto que es muy atrayente lanzarse a la aventura, pero muchos salen hoy día con esa imagen de que en el extranjero es todo mejor, cuando no es el caso. Aquí en Alemania, si no sabes alemán no encuentras trabajo salvo limpiando, y sin saber alemán te tratan como si fueses tonto, por muy ingeniero que seas. En Inglaterra, aunque la barrera del idioma parezca menor, me pregunto cuántos de los que llegan hablan un inglés aceptable, y el problema será el mismo. Si antes podías llegar "chapurreando" el inglés, y mejorarlo poco a poco en un trabajo rodeado de ingleses, hoy día seguirás chapurreándolo, porque la mayoría vive en estos nucleos de inmigración y la integración es nula. Elena me contaba que es muy difícil hacer amigos ingleses, y que hay tantos españoles, que ya es hasta imposible encontrar a alguien para hacer un tándem de conversación.

De la misma manera que muchos latinos están retornado a sus países porque en España viven peor que en sus países, y el sueño se acabó hace mucho, en unos años muchos españoles del extranjero retornarán por las mismas causas.