Noche de fútbol. Hacía mucho que no me sentaba a ver un partido. Las que vamos de finales de la Champions a los Mundiales o Eurocopas, vivimos relajadas ajenas al estrés que tienen los forofos de verdad, o a los que les guste ver fútbol y que siguen la liga. A mí me gusta el espectáculo de ciertos partidos, los cotilleos, si les roban las botas a Ronaldo y a Özil en el partido de ida o si al llegar los futbolistas del Bayern a Barajas, los tuvieron demasiado tiempo en la pista de aterrizaje circulando con el avión (eso nos pasa a todos, con las pistas tan grandes que hay, a ver si se creen que ellos van a aterrizar al lado del finger) o si las maletas tardaron una hora en salir (eso sí es mala onda... o mala leche española), ambas cosas oidas de una emisora alemana, caldeando hoy el ambiente. Es de lo que se trata con un partido así.
Desde que el St. Pauli volvió a segunda, para mí perdió interés la liga alemana, y ahora que se va Raúl, ya ni el Schalke me interesa. Vivo la temporada con la indiferencia que me produce si el Hamburgo bajase a segunda, donde nunca ha estado, pero muy posible por estar en zona de descenso. Pero llega un Bayern-Real Madrid, y me siento delante de la tele, aunque sea con el ordenador delante, para aprovechar el tiempo, pues el fútbol no consigue acaparar toda mi atención. Pero el de hoy es un partido que sacude muchas emociones, no solo de aficionados sino de los que odian a estos equipos. Si se realiza una encuesta en Alemania sobre el Bayern, normalmente la mayoría quiere que pierdan. Resultan antipáticos en la Bundesliga, pero otra cosa es un partido así. Y en España, los atléticos y los de Barça irán con el Madrid hoy.
Sin embargo la noticia del día es que ahora mismo tengo un hambre que me muero (mañana contaré por qué) y que hoy me he comprado un ipad, tal cual, a dos meses de mi cumpleaños. Pero como estaba decidido desde hace meses que será mi regalo, aprovecho una semana muy tonta para darme una alegría, y de paso que mis padres entren en el mundo de Apple por la puerta grande. La verdad es que Steve Jobs sabía lo que se hacía. Menudo invento. Mis padres lo han estado manejando toda la tarde, algo que no son capaces de hacer con un ordenador. Estos días me doy cuenta de lo aburrido que es mi barrio y la televisión alemana, y menos si no entiendes alemán, porque si lo entiendes, no ves los programas directamente como yo. Y así los entretengo un poco en días grises.
Y ahora me doy cuenta de por qué no veo fútbol: me pueden los nervios. Y como tengo épocas para todo, atléticas o madridistas, ahora quiero que pierda el Bayern. Porque también soy hamburguesa, y por eso me tienen que caer mal. Y sinceramente, el Madrid, con el antipático de Mourinho, ha ganado mucho otra vez. Me encantan los personajes así, que abren la boca y la lían. Por eso a Guardiola, chico bueno, se le han ido los buenos espíritus, por mucho Messi que tengan.
Menuda "experta" en fútbol, dirán. pero como dice una canción de mi juventud, "esto no es gran cosa, pero de algo hay que escribir" en momentos en los que me comería no sé qué. El desenlace del partido está en el aire todavía, pero en el fútbol, unos segundos cambian todo. Y como decía aquél, el fútbol es el deporte rey, que no el rey de los deportes. No se coman las uñas si hay prórroga o penaltis. No merece la pena. Aunque no lo parezca es solo un partido.
miércoles, 25 de abril de 2012
lunes, 23 de abril de 2012
Conclusiones de un fin de semana
A ver, dónde me quedé. Ah, la comunión. Es que hoy voy algo lenta. Ha sido un fin de semana tan intenso y tan divertido, que ahora ralentiza uno el ritmo sin querer. Y si bien durante días, una tira durmiendo poco, de repente hoy, al relajarse, es cuando te das cuenta de que no has parado realmente. Y hoy es el momento de recapitular, antes de que la rutina me tenga otra vez, como se dice en alemán.
Hay varias conclusiones de los últimos días: si hay que inventarse una comunión se hace, como excusa para que venga la familia. Ya lo dijo mi sobrina Paula, de cuatro años, el otro día en el Dom, el parque de atracciones ambulante de Hamburgo, cuya edición primaveral terminó ayer, y que todavía pudieron ver. Tras dar toda la vuelta el recinto, llegando al final, mirando a los aparatos, y tras haberse subido en varias atracciones y haber hecho de todo, dijo: "Al año que viene, si eso, si alguien hace la comunión, venimos". Yo dije que bueno, que si hay que inventarse una comunión que nos la inventamos, y que si no la hago yo. La cría lo vio claro: qué buena idea tener algo por lo que venir en pleno mes de abril, toda la familia. Segunda conclusión: las comuniones en Alemania son menos negocio que lo son en España. Ejemplo: las fotos. En la iglesia había dos fotógrafos que posteriormente pondrán todas las fotos en un CD que venderán por 5 €. Luego los atuendos: cada uno va como quiere vestido. Había críos con deportivas y pantalones de sport. Tercero: todas estas celebraciones son culturales, y no tienes más que darte una vuelta por una, y sabrás en qué país estás. Por ejemplo, en Alemania se dan los regalos, y el agasajado, los pone en una mesa. Esto irrita en sobremanera a los españoles, que acaban por preguntar si no se abren. Eso se hace luego en casa: uno se los lleva todos sin abrir, y los desempaqueta luego en la intimidad del hogar. De esa manera, nadie compara los regalos entre sí, salvo los que están en el momento de abrirlos, claro, pero no trasciende quién ha regalado qué. Aquí no se dan explicaciones de nada innecesariamente. Y cuarto: hacer la comunión en Hamburgo es algo muy raro. Esto es zona protestante por lo que los niños que la hacen son algo exótico. Es el momento en el que muchos protestantes te dicen que les parece una edad muy buena para tener tu día protagonista, pues son más pequeños que los protestantes, que hacen la confirmación con 13 ó 14 años, una edad en la que no molan nada esos encuentros en la iglesia. Así que este fin de semana, o estas semanas de abril, hay muchos más grupos de confirmaciones por ahí, que de comunión. Y quinto: no somos nadie. Planeas esto hace meses, y luego se te pasa volando. Pero eso aquí y en todo el mundo. Menos mal que luego siempre nos queda la resaca.
Hay varias conclusiones de los últimos días: si hay que inventarse una comunión se hace, como excusa para que venga la familia. Ya lo dijo mi sobrina Paula, de cuatro años, el otro día en el Dom, el parque de atracciones ambulante de Hamburgo, cuya edición primaveral terminó ayer, y que todavía pudieron ver. Tras dar toda la vuelta el recinto, llegando al final, mirando a los aparatos, y tras haberse subido en varias atracciones y haber hecho de todo, dijo: "Al año que viene, si eso, si alguien hace la comunión, venimos". Yo dije que bueno, que si hay que inventarse una comunión que nos la inventamos, y que si no la hago yo. La cría lo vio claro: qué buena idea tener algo por lo que venir en pleno mes de abril, toda la familia. Segunda conclusión: las comuniones en Alemania son menos negocio que lo son en España. Ejemplo: las fotos. En la iglesia había dos fotógrafos que posteriormente pondrán todas las fotos en un CD que venderán por 5 €. Luego los atuendos: cada uno va como quiere vestido. Había críos con deportivas y pantalones de sport. Tercero: todas estas celebraciones son culturales, y no tienes más que darte una vuelta por una, y sabrás en qué país estás. Por ejemplo, en Alemania se dan los regalos, y el agasajado, los pone en una mesa. Esto irrita en sobremanera a los españoles, que acaban por preguntar si no se abren. Eso se hace luego en casa: uno se los lleva todos sin abrir, y los desempaqueta luego en la intimidad del hogar. De esa manera, nadie compara los regalos entre sí, salvo los que están en el momento de abrirlos, claro, pero no trasciende quién ha regalado qué. Aquí no se dan explicaciones de nada innecesariamente. Y cuarto: hacer la comunión en Hamburgo es algo muy raro. Esto es zona protestante por lo que los niños que la hacen son algo exótico. Es el momento en el que muchos protestantes te dicen que les parece una edad muy buena para tener tu día protagonista, pues son más pequeños que los protestantes, que hacen la confirmación con 13 ó 14 años, una edad en la que no molan nada esos encuentros en la iglesia. Así que este fin de semana, o estas semanas de abril, hay muchos más grupos de confirmaciones por ahí, que de comunión. Y quinto: no somos nadie. Planeas esto hace meses, y luego se te pasa volando. Pero eso aquí y en todo el mundo. Menos mal que luego siempre nos queda la resaca.
viernes, 20 de abril de 2012
Jaleíllo
Semana animadilla, por elegir un adjetivo apropiado. El lunes llegaron mis padres, y con ellos la legumbre, las puntas de jamón para el cocido, las morcillitas de Burgos, y todo lo que el exiliado necesita, o lo que los padres del exiliado consideran indispensable para el hijo perdido por el mundo. Ayer llegó el resto de la familia, pues se avecina celebración familiar el sábado. No me considero cristiana, pero aquí se celebra cualquier cosa con tal de juntarnos todos y liarla buena. La emoción se respiraba en el aire los días de atrás, pues mis hijas expresaban su alegría por la llegada de los abuelos. Luego se reían contando las anécdotas de su tío de España, que le dijo a la mayor que cuando esté aquí, irá a la puerta del instituto a cantar, a hacerle pasar bochorno a ella, y ella se partía de risa al imaginarse la situación "Conoces a ése?", "noooo, de nada". El otro día me decía también que se va a poner de alemana marisabidilla con todos, de Oberschlaumeier, algo así como el "Fernández super listo", una expresión alemana para expresar el listillo de turno, de apellido normalucho como Meier o Fernández, y que dará instrucciones sobre todo, y me decía les diría: "esto se recicla, esto se pone en esta basura, esto en la otra". Y la que se partía de risa era yo, por su capacidad de reírse de sí misma y de su cultura.
Ayer en el aeropuerto, en el aparcamiento, tuvimos el momento alemán. Recien llegados, con críos, bebé, carro, hasta que cargamos todo en los coches, al ir al sacar el coche del aparcamiento, al meter el ticket ya pagado, la máquina protestó: "Tiempo de salida ya concluido, tiene que validar el ticket otra vez y pagar la diferencia". Un euro más, por unos minutos. Pero el incordio que nos ocasionó tener que apartarnos con dos coches, y la situación tan alemana. Yo, que estoy curada de espanto tras toda una vida aquí, les dije medio de cachondeo "vámonos ya, que se nos va a pasar el tiempo del ticket para salir". Y efectivamente ocurrió, para estupor de los españoles: "Joer, si no nos da tiempo"... pues a los alemanes sí...
Días divertidos, en los que mi casa parece un hotel. Ayer me sentí como una empleada del Holiday Inn, haciendo camas, preparando toallas, pero estos son los momentos buenos en la vida, pues no se da nunca que vengan todos los míos a la vez a Hamburgo. Menuda panda de ateos mañana en la iglesia, la mayoría de nosotros, pero qué más da. Mi hija, tras menos de un año de catequesis (la iglesia católica alemana es muy relajada, no se pueden permitir exigir demasiado), está deseando que llegue el día. El otro día, antes de ir a una de las pocas misas a las que ha tenido que ir, me dijo "joooooo, pero si ya me sé todas las historias de Cristo". Mañana terminará su formación religiosa, y el resto que decida ella, que en mi casa hay libertad religiosa, incluso para hacerse uno ateo, como lo ha hecho la mayor tres años después de la comunión, pues dice que esas historias de la Biblia no se las cree nadie.
Pero hablando de historias, que ahora descanse mi blog un poquito de las mías, que lo necesita también.
Ayer en el aeropuerto, en el aparcamiento, tuvimos el momento alemán. Recien llegados, con críos, bebé, carro, hasta que cargamos todo en los coches, al ir al sacar el coche del aparcamiento, al meter el ticket ya pagado, la máquina protestó: "Tiempo de salida ya concluido, tiene que validar el ticket otra vez y pagar la diferencia". Un euro más, por unos minutos. Pero el incordio que nos ocasionó tener que apartarnos con dos coches, y la situación tan alemana. Yo, que estoy curada de espanto tras toda una vida aquí, les dije medio de cachondeo "vámonos ya, que se nos va a pasar el tiempo del ticket para salir". Y efectivamente ocurrió, para estupor de los españoles: "Joer, si no nos da tiempo"... pues a los alemanes sí...
Días divertidos, en los que mi casa parece un hotel. Ayer me sentí como una empleada del Holiday Inn, haciendo camas, preparando toallas, pero estos son los momentos buenos en la vida, pues no se da nunca que vengan todos los míos a la vez a Hamburgo. Menuda panda de ateos mañana en la iglesia, la mayoría de nosotros, pero qué más da. Mi hija, tras menos de un año de catequesis (la iglesia católica alemana es muy relajada, no se pueden permitir exigir demasiado), está deseando que llegue el día. El otro día, antes de ir a una de las pocas misas a las que ha tenido que ir, me dijo "joooooo, pero si ya me sé todas las historias de Cristo". Mañana terminará su formación religiosa, y el resto que decida ella, que en mi casa hay libertad religiosa, incluso para hacerse uno ateo, como lo ha hecho la mayor tres años después de la comunión, pues dice que esas historias de la Biblia no se las cree nadie.
Pero hablando de historias, que ahora descanse mi blog un poquito de las mías, que lo necesita también.
martes, 17 de abril de 2012
Uffffffff
Uffffffff. Así podría titularse esta entrada, así se titula de hecho, y podría dejar este post hoy tan solo con ese sonido solo, tal cual. Lo difícil sería adivinar por qué lo digo, así que lo explico. Con esa sensación salgo siempre de un curso de principiantes la primera tarde, luego ya no. Pero la situación es la siguiente: 21 desconocidos que quieren aprender español, tres horas de clase. Ufffffff. La cosa no es tan dramática, por supuesto, me río un montón, les tomo y me toman el pelo, y creo que rompo el hielo de inmediato, pero es cuestión de pereza mental, antes del curso, y luego salgo agotada, pero con la sensación de que el primer día de clase es mi día de show woman, que si acaso quise ser una entretenedora televisiva, ése es mi día, ése es mi público, y ésa es mi tarde de gloria.
Es el momento de desmontar mitos y clichés, algo que me encanta. El español no es fácil, y me falta decir "el que piense eso, que se vaya ahora mismo". Por supuesto que no lo digo, pero me lo dijeron ellos, y es que a mí me cogen confianza rápido. Será por las tres horas vendiéndoles el producto. Y eso ocurre solo el primer día. Me siento como en teletienda: "la h no se pronuncia", "¿ah, no?" y parecen decir, "pues que nos devuelvan nuestro dinero". Aún así todavía alguno dice "jermano", con una j suave, y les recuerdo que tienen que aceptar el producto, con todas las taras. Ya cuando salen la b y la v, en ese momento se les viene el mundo abajo. "¿Que no se pronuncian de manera diferente?" "no nos fastidien: ¿no se dice vfffffffvino?" Y yo, "que no". Y luego surgen las preguntas "inteligentes", con las que hay que herniarse un poquito. Hoy ha sido que si el verbo expresa género, que si cuando digo "me llamo", si lo dice igual un hombre o una mujer. Por suerte una está curada de espanto y tiene tablas, y por suerte sé que los japoneses así lo hacen. Una conocida me comentó una vez que se llevaba a su hijo medio año a Japón para que aprendiese la forma masculina de la lengua, pues como lo había aprendido solo de la madre, hablaba solo con la variante de mujer, mientras que en japonés la morfología de la lengua es distinta si habla un hombre o una mujer. Curiosísimo, pensé entonces. Y estas historias valen su peso en oro, pues me sirven para poder responder. Siguiente pregunta. ¿"Vegetal", como es que no se pronuncia [veguetal]?" La cosa les empieza a preocupar. Lo malo es que estas inquietudes siguen durante todo el aprendizaje. Ayer, en una clase, cuando dije que en español tenemos dos palabras para la palabra Fisch, pez y pescado, dependiendo de si nada todavía o está en el plato, una me salta: "Pero entonces por qué se dice "pez espada"? Tendría que llamarse "pescado" espada?". "Es que ahí hablamos de nombres de peces", dije, "tú puedes decir que comes pescado en general, pero luego dirás que comes lenguado o pez espada". Momento de tensión interna a los que debo responder sin pestañear o que atisben un ápice de duda en mí. De la misma manera no tengo reparo en decirles que ciertas cosas son inexplicables, pero no se lo digo tal cual, si no que les pregunto que por qué en alemán se dice esto y lo otro. Silencio por respuesta.
Yo me río un montón con estas cosas (aunque a veces no tanto), y les hago reír. Les muestro que al aprender una lengua, has de olvidarte de las reglas de tu idioma, porque te moverás en otro mundo para el que, ante todo, tenemos que dejar la mente libre y abierta. Yo desde luego que me deshago en abrirles al mundo del español desde el primer día. Vendo el producto muy bien, pero creo que se van a su casa agotados, tras tres horas viendo que no es lo que se imaginaban. ¿Es que ir a aprender un idioma no es sentarte en clase y aprenderlo por obra y gracia del espíritu santo? Yo soy la prueba de que no, pero de que a la vez se puede, y con muy buenos resultados, pero les reitero que aprender una lengua es una carrera de fondo, y de largo recorrido. "Espero veros a todos la próxima semana..." Uffffff.
Es el momento de desmontar mitos y clichés, algo que me encanta. El español no es fácil, y me falta decir "el que piense eso, que se vaya ahora mismo". Por supuesto que no lo digo, pero me lo dijeron ellos, y es que a mí me cogen confianza rápido. Será por las tres horas vendiéndoles el producto. Y eso ocurre solo el primer día. Me siento como en teletienda: "la h no se pronuncia", "¿ah, no?" y parecen decir, "pues que nos devuelvan nuestro dinero". Aún así todavía alguno dice "jermano", con una j suave, y les recuerdo que tienen que aceptar el producto, con todas las taras. Ya cuando salen la b y la v, en ese momento se les viene el mundo abajo. "¿Que no se pronuncian de manera diferente?" "no nos fastidien: ¿no se dice vfffffffvino?" Y yo, "que no". Y luego surgen las preguntas "inteligentes", con las que hay que herniarse un poquito. Hoy ha sido que si el verbo expresa género, que si cuando digo "me llamo", si lo dice igual un hombre o una mujer. Por suerte una está curada de espanto y tiene tablas, y por suerte sé que los japoneses así lo hacen. Una conocida me comentó una vez que se llevaba a su hijo medio año a Japón para que aprendiese la forma masculina de la lengua, pues como lo había aprendido solo de la madre, hablaba solo con la variante de mujer, mientras que en japonés la morfología de la lengua es distinta si habla un hombre o una mujer. Curiosísimo, pensé entonces. Y estas historias valen su peso en oro, pues me sirven para poder responder. Siguiente pregunta. ¿"Vegetal", como es que no se pronuncia [veguetal]?" La cosa les empieza a preocupar. Lo malo es que estas inquietudes siguen durante todo el aprendizaje. Ayer, en una clase, cuando dije que en español tenemos dos palabras para la palabra Fisch, pez y pescado, dependiendo de si nada todavía o está en el plato, una me salta: "Pero entonces por qué se dice "pez espada"? Tendría que llamarse "pescado" espada?". "Es que ahí hablamos de nombres de peces", dije, "tú puedes decir que comes pescado en general, pero luego dirás que comes lenguado o pez espada". Momento de tensión interna a los que debo responder sin pestañear o que atisben un ápice de duda en mí. De la misma manera no tengo reparo en decirles que ciertas cosas son inexplicables, pero no se lo digo tal cual, si no que les pregunto que por qué en alemán se dice esto y lo otro. Silencio por respuesta.
Yo me río un montón con estas cosas (aunque a veces no tanto), y les hago reír. Les muestro que al aprender una lengua, has de olvidarte de las reglas de tu idioma, porque te moverás en otro mundo para el que, ante todo, tenemos que dejar la mente libre y abierta. Yo desde luego que me deshago en abrirles al mundo del español desde el primer día. Vendo el producto muy bien, pero creo que se van a su casa agotados, tras tres horas viendo que no es lo que se imaginaban. ¿Es que ir a aprender un idioma no es sentarte en clase y aprenderlo por obra y gracia del espíritu santo? Yo soy la prueba de que no, pero de que a la vez se puede, y con muy buenos resultados, pero les reitero que aprender una lengua es una carrera de fondo, y de largo recorrido. "Espero veros a todos la próxima semana..." Uffffff.
lunes, 16 de abril de 2012
15 minutos de humanidad
De todas las noticias concernientes a la fractura de cadera del Rey de España, me quedo con una de hoy: "La Reina visita durante 15 minutos a don Juan Carlos". Ni más ni menos. Piensen por unos instantes lo que una frase así viene a decir. 15 minutos. Supongo que suficientes, para ella en cualquier caso. Además, pensemos que ella se encontraba celebrando la Pascua ortodoxa en Grecia, con su familia, y no ha adelantado el viaje de vuelta, a pesar del accidente. No es para menos: si tú te rompes la cadera por hacer el imbécil, yo no me fastidio mi fiesta familiar, que para eso es la mía además. Este fin de semana acudieron al hospital los Príncipes de Asturias. El resto tiene sus problemas o su propia basura. La infanta Elena acompaña a su hijo en su percance de "caza menor", que aunque no fuesen elefantes, algo cazó, y la infanta Cristina es informada en todo momento en su destierro. Ésa, como no se entera de nada nunca, da igual que esté en Washington o en Barcelona, para el caso, mientras que su marido le traiga unos milloncejos de cualquier parte, todo es válido, pues como ella dice no enterarse de nada... La Reina también se descalificó el otro día al considerar el accidente de su nieto como "cosas de niños". Pues no, la mayoría de los niños no juega con escopetas. Así que de esta familia no se salva ninguno. Quizá Letizia, y si yo fuese ella, en vista al percal, me ponía a presentar telediarios otra vez.
Si hasta ahora la familia real parecía salvarse, desde luego que en los últimos meses se han cargado ellos solitos su credibilidad. Supongo que todo esto lo archivarán como "annus horribilis", como hizo la Reina Isabel de Inglaterra en el año en el que se separaron Charles y Diana, se le quemó el palacio de Windsor, y qué sé yo qué mas. Sin embargo, hoy más que nunca, debería cuestionarse en todos los países europeos la institución monárquica. Que ciertas familias, por su linaje, nazcan con todo puesto y más es anacrónico y un legado del pasado a abolir. Si encima no se riesen de los demás y se comportasen dignamente, todavía, pero el caso Urdangarín, y ahora la cacería del Rey, son una ofensa para la ciudadanía de a pie. Mientras se dan a conocer recortes salvajes, el Rey caza elefantes en Botsuana, en viaje secreto, algo que cuesta 37.000 €. Cuántos de estos viajes no habrá hecho, y ahora, de no haberse roto la cadera yendo al baño (son humanos, también orinan, y encima son torpes, como todo el mundo), ni nos hubiésemos enterado. La de mierda que no habrá salido y de la que no nos hemos enterado. Es el momento de que esto cambie.
Las monarquías de hoy día se justifican diciendo que se han modernizado, pero ya vemos que no. La cacería es digna de reyes tipo Leopoldo II de Bélgica, que expolió el Congo a finales del siglo XIX, y que se dedicaba a esas cosas. No han avanzado, vemos, pues lo deben llevar en la sangre, ésa que les da derechos inhumanos. Matar elefantes por diversión me parece indigno, animales indefensos y protegidos. La cacería es un tiro sobre las personas que se tienen que apretar más que el cinturón en la situación actual en España. La subida del Metro de Madrid la semana pasada no afecta a la familia real, que se desplaza de otra manera a sus "rutina", pero a la gente que le han recortado el sueldo y a la que le ahoga el alquiler o la hipoteca y el sueldo no le da. El otro cazando y Froilán emulando, y los otros meditando en Washington. De pena. Al final va a tener razón Marie Chantal de Grecia, la que está casada con el principe de Grecia y que vive en Londres a todo trapo. Hace poco leí una estúpida entrevista que le hicieron a esta mujer de negocios, exitosa, y que mostraba su "casita" en Londres. El caso que luego pensé que Marie Chantal es la que mejor se lo monta. Es princesa ficticia, sin reino, así que vive como dios y encima puede opinar y hacer lo que le da la gana. De todas formas, qué degeneración humana todo esto. De verdad. Y además todos estos príncipes y princesas de pacotilla viven muy peligrosamente: el que no termina en coma por esquiar (por meterse en zona prohibida además), se parte la crisma al ir a hacer pipí tras la cacería. Es que no dejan de ser humanos, pero unos sinvergüenzas, no cabe duda, y es el momento de que cambie algo, y lo primero bien podría ser que el Rey dejase de ser presidente de honor de la WWF, asociación de la conservación de la naturaleza.
Si hasta ahora la familia real parecía salvarse, desde luego que en los últimos meses se han cargado ellos solitos su credibilidad. Supongo que todo esto lo archivarán como "annus horribilis", como hizo la Reina Isabel de Inglaterra en el año en el que se separaron Charles y Diana, se le quemó el palacio de Windsor, y qué sé yo qué mas. Sin embargo, hoy más que nunca, debería cuestionarse en todos los países europeos la institución monárquica. Que ciertas familias, por su linaje, nazcan con todo puesto y más es anacrónico y un legado del pasado a abolir. Si encima no se riesen de los demás y se comportasen dignamente, todavía, pero el caso Urdangarín, y ahora la cacería del Rey, son una ofensa para la ciudadanía de a pie. Mientras se dan a conocer recortes salvajes, el Rey caza elefantes en Botsuana, en viaje secreto, algo que cuesta 37.000 €. Cuántos de estos viajes no habrá hecho, y ahora, de no haberse roto la cadera yendo al baño (son humanos, también orinan, y encima son torpes, como todo el mundo), ni nos hubiésemos enterado. La de mierda que no habrá salido y de la que no nos hemos enterado. Es el momento de que esto cambie.
Las monarquías de hoy día se justifican diciendo que se han modernizado, pero ya vemos que no. La cacería es digna de reyes tipo Leopoldo II de Bélgica, que expolió el Congo a finales del siglo XIX, y que se dedicaba a esas cosas. No han avanzado, vemos, pues lo deben llevar en la sangre, ésa que les da derechos inhumanos. Matar elefantes por diversión me parece indigno, animales indefensos y protegidos. La cacería es un tiro sobre las personas que se tienen que apretar más que el cinturón en la situación actual en España. La subida del Metro de Madrid la semana pasada no afecta a la familia real, que se desplaza de otra manera a sus "rutina", pero a la gente que le han recortado el sueldo y a la que le ahoga el alquiler o la hipoteca y el sueldo no le da. El otro cazando y Froilán emulando, y los otros meditando en Washington. De pena. Al final va a tener razón Marie Chantal de Grecia, la que está casada con el principe de Grecia y que vive en Londres a todo trapo. Hace poco leí una estúpida entrevista que le hicieron a esta mujer de negocios, exitosa, y que mostraba su "casita" en Londres. El caso que luego pensé que Marie Chantal es la que mejor se lo monta. Es princesa ficticia, sin reino, así que vive como dios y encima puede opinar y hacer lo que le da la gana. De todas formas, qué degeneración humana todo esto. De verdad. Y además todos estos príncipes y princesas de pacotilla viven muy peligrosamente: el que no termina en coma por esquiar (por meterse en zona prohibida además), se parte la crisma al ir a hacer pipí tras la cacería. Es que no dejan de ser humanos, pero unos sinvergüenzas, no cabe duda, y es el momento de que cambie algo, y lo primero bien podría ser que el Rey dejase de ser presidente de honor de la WWF, asociación de la conservación de la naturaleza.
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domingo, 15 de abril de 2012
Densidad de palabra
No lo hago a menudo, por falta de tiempo, pero de vez en cuando me gusta leer el semanario Der Spiegel. Es toda una institución en Alemania, desde sus comienzos, al terminar la II Guerra Mundial, momento en el que surgieron varias publicaciones importantes de prensa. Es la más seria de todas las revistas del mismo formato, con una fuerza e influencia impresionante, política y social. Si no lo leo más a menudo es porque me estresa algo, por la cantidad de letra que tiene para leer, tan pequeñita y tan apretadita toda ella, y la revista es bastante gorda. Pero si me gusta es porque tras leerla me queda siempre la sensación de haber aprendido mucho (alemán incluido), y mejor aún, de corroborar todo eso que yo pienso de vez en cuando y que no había leído hasta el momento. En la edición de la semana pasada (14/2012), el ejemplar que cayó en mis manos, quedó con varias hojas dobladas en una esquina, costumbre mía para lo que es aprovechable en todos los sentidos. Y resumo lo que siempre quise decir y que ahí está escrito:
Me llama la atención un artículo que va sobre el alcohol al conducir bici. El "si bebes no conduzcas" es algo que se tiene muy asumido aquí al conducir coches, pero con la bici no tanto. Teniendo en cuenta que la bicicleta es un medio de transporte en Alemania, muchos piensan que el consumo de alcohol no afecta a la conducción sobre dos ruedas. Hasta ahora, si pillaban a gente beoda en bici, solo había multas, pero la ciudad de Münster ha empezado a prohibir montar en bici para siempre. En 2011 hubo decenas de miles de accidentes con heridos de bici en todo el país; el saldo: 398 muertos y 76.386 heridos. Se calcula que uno de cada dos que iba en bici y murió iba bebido. Prueba de esto es que en muchos de estos accidentes solo está implicada la bici, y ningún otro vehículo. Los clásicos son darse contra las farolas, o caídas del bordillo de la acera. Hasta ahora la multa era a partir de una tasa de alcoholemia de 1,6, mientras que está demostrado que con 0,8 gramos por litro de sangre ya no se está como para conducir en bici. Münster es una ciudad universitaria, y con 500.000 bicis para 285.000 habitantes, la cosa es seria. Y podrían ser pioneros a seguir [y yo lo aplaudiría, pues estoy harta de ver a conductores en bici que son un peligro para cualquiera, aunque siempre el conductor a cuatro ruedas tenga las de perder en un accidente así].
El yoga. Otro temita. Der Spiegel dice [y yo también] que no es ni tan sano como parece y que la proliferación de tanto curso es excesiva. En Alemania cinco millones de personas lo practican, en su mayoría mujeres. En esta disciplina, no se llega nunca al final, y hay que gastarse dinero toda una vida, luego todos ganan: que si la ropa adecuada, las hierbitas, los cuencos tibetanos... un total de 500 millones de euros de beneficios para todos. Entre tantas variedades diferentes como hay, es difícil elegir, pero como dice el artículo, al ser un mundo sin envidias, nadie habla de competencia, todos son felices, y caben todos, hasta los del famoseo [Una amiga mía practica el Kundalini, y cuando le pregunté que "en caso de" animarme a ir a un curso de yoga, cuál me recomendaría, y que mi gimnasio ofrece Power-Yoga, me digo que eso es una contradición en sí, que el yoga es espiritual, sobre todo, y que está reñido con esa variedad]. Algunos yoguis puros consideran una feria lo que ha pasado a ser el yoga y critican que lo que se ofrece hoy día no tiene nada que ver con el yoga auténtico de la India, y que es puro esoterismo para que se encuentren las clases medias-altas, y que las lesiones que causa en muchos casos hoy día es la prueba de que es un negocio.
La fórmula del amor. Es con la que trabajan las agencias que emparejan a gente a través de internet, el "fin del amor romántico", como dice el que la inventado. Millones de personas pagan para estar en esta base de datos, y nada menos que un tercio de las parejas alemanas se forman hoy día en internet. El artículo explica que si el emparejamiento online funciona tiene que ver con matemáticas y psicología, y que la otra persona que responda el mismo cuestionario que tú, tenga las mayores coincidencias contigo. 140 empleados nada menos tiene la central de una de estas empresas en Hamburgo, en la que trabajan científicos e informáticos, entre otros. El algorritmo secreto transforma el amor en una fórmula matemática. El cuestionario lo inventó un catedrático de psicología, que tiene ya 80 años, y lo inició hace 40 años. Hoy día tiene 74 preguntas, con más de 400 posibles respuestas, que derivan en 32 tipos posibles de personalidad, y que se comparan con 136 reglas con la otra persona. Los criterios principales para que una relación funcione son cercanía y distancia, que ambos tengan la misma necesidad de una cosa u otra. Y confirman que en realidad se acabó la idea de que el destino, la casualidad y el romanticismo ocasionan el amor. Pero la dificultad de buscar pareja así es que al tener tanto donde elegir, uno no sepa cuando ha dado en el clavo de verdad. Y una socióloga analiza lo que buscan los usuarios: las mujeres prefieren arquitectos, médicos, empresarios, abogados, y hombres altos y castaños, y que ganen más que ellas; los hombres a médicas, enfermeras, empresarias, les valen las bajitas, y que ganen menos que ellos, y las prefieren rubias. La fórmula del amor empareja. El resto, por muchos algoritmos que haya, es puro esfuerzo de ambas partes [y la fórmula, por muy secreta que sea, y lo que busca la gente, es lo mismo que en la realidad].
La lucha de la señora Botella. Así se titula un artículo de dos páginas sobre la alcaldesa de Madrid [y el artículo, aunque extenso va al grano]. Está señora gobierna la capital más endeudada del país, y es soberana de 16.712 facturas no pagadas por valor de más de mil millones de euros solo para el año pasado. Y ha heredado unos cuantos de miles más. El artículo habla de los 500 millones que costó la obra del Palacio de Comunicaciones, la sede del ayuntamiento ahora. [Y todavía en la primera página apuntan que] ella no puede hacer lo que su jefe de Gobierno: echar la culpa al anterior gobierno del despilfarro, y nombran la obra faraónica [sin esa palabra, pero cualquier madrileño la incluiría] de la M-30 y la candidatura a las olimpiadas en dos ocasiones, para lo que se gastaron millones en estadios que se utilizan poco. Pero la sociedad necesita sueños, por eso la candidatura del 2020, y como ya está todo construido... Comentan su estilo sencillo, con ropa normal, que cuando era la mujer del presidente iba a la Casa Real en vaqueros y una chaqueta. Y ahora tiene que ahorrar, porque la mayor fuente de ingresos de los ayuntamientos eran los permisos de construcción, más los impuestos de los empresarios de la construcción. Y todo eso se ha acabado. Hay que pagar las facturas, y los recortes han empezado: menos coches oficiales, las planeadas obras de la milla de los museos están congeladas, las ayudas a los drogadictos y los que comienzan a atrabajar recortadas también. Las elecciones andaluzas han sido un aviso a Rajoy, y su táctica de haber callado sus planes de recortes hasta que pasasen las elecciones regionales no ha funcionado. La reforma laboral ha causado una huelga general, pero sigue adelante. Pero todas las medidas, recortes en los ministerios, en los salarios de los funcionarios, no van a bastar. Y por eso Rajoy, en contra de lo que prometió en la campaña electoral, sube los impuestos. Rajoy tiene menos tiempo en su labor, pero Ana Botella hasta 2015.
Estrés diario en muchas casas, día a día. Deberes de última hora, y estrés autoimpuesto. Trabajos voluntarios, con presentaciones cada vez más profesionales, pósters, powerpoint. ¿Son los hijos los que tienen esas ideas o los padres, que saben tanto? La palabra "nosotros" ha entrado en las tareas de la escuela de las clases medias [Mi vecina me comentaba el otro día cuando volvía de recoger a su hijo toda orgullosa que ese día ambos se habian levantado a las cinco, para estudiar para el examen de literatura. Yo recuerdo haber hecho cosas así, a esas horas, pero sola]. Lo trágico es que muchos alumnos no parecen poder con todo sin la ayuda de sus padres, y si no pueden, les pagan clases de apoyo. Un millón de alumnos reciben estas clases con regularidad, y se pagan 1.500 millones de euros para esto al año. Y esto supone la criba en el nivel escolar en Alemania, lo que distingue a las clases sociales también en educación, porque las familias con pocos medios aportan una minoría de chavales al instituto. Pero los sobreprotegidos están perdidos en fases en las que los padres tienen problemas, se separan o enferman. El artículo critica el ambicionismo de los padres y que se confunde formación con rendimiento. Y el shock viene después, al terminar el bachillerato, con tanto tiempo libre y algo que se está convirtiendo en una enfermedad: muchos no saben qué es lo que quieren hacer, y acaban por perder mucho tiempo, pues no son capaces de decidirse.
Si este post me ha quedado denso, aseguro que no es nada comparado con una edición semanal de la revista Der Spiegel. Y lo genial es que todo esto no lo digo yo, sino este semanario. Lástima que no esté traducido. Es el semanario de mayor tirada en Europa. Ahí queda eso. Y yo, tras haberme leído uno me siento como si me hubiese leído una enciclopedia.
Me llama la atención un artículo que va sobre el alcohol al conducir bici. El "si bebes no conduzcas" es algo que se tiene muy asumido aquí al conducir coches, pero con la bici no tanto. Teniendo en cuenta que la bicicleta es un medio de transporte en Alemania, muchos piensan que el consumo de alcohol no afecta a la conducción sobre dos ruedas. Hasta ahora, si pillaban a gente beoda en bici, solo había multas, pero la ciudad de Münster ha empezado a prohibir montar en bici para siempre. En 2011 hubo decenas de miles de accidentes con heridos de bici en todo el país; el saldo: 398 muertos y 76.386 heridos. Se calcula que uno de cada dos que iba en bici y murió iba bebido. Prueba de esto es que en muchos de estos accidentes solo está implicada la bici, y ningún otro vehículo. Los clásicos son darse contra las farolas, o caídas del bordillo de la acera. Hasta ahora la multa era a partir de una tasa de alcoholemia de 1,6, mientras que está demostrado que con 0,8 gramos por litro de sangre ya no se está como para conducir en bici. Münster es una ciudad universitaria, y con 500.000 bicis para 285.000 habitantes, la cosa es seria. Y podrían ser pioneros a seguir [y yo lo aplaudiría, pues estoy harta de ver a conductores en bici que son un peligro para cualquiera, aunque siempre el conductor a cuatro ruedas tenga las de perder en un accidente así].
El yoga. Otro temita. Der Spiegel dice [y yo también] que no es ni tan sano como parece y que la proliferación de tanto curso es excesiva. En Alemania cinco millones de personas lo practican, en su mayoría mujeres. En esta disciplina, no se llega nunca al final, y hay que gastarse dinero toda una vida, luego todos ganan: que si la ropa adecuada, las hierbitas, los cuencos tibetanos... un total de 500 millones de euros de beneficios para todos. Entre tantas variedades diferentes como hay, es difícil elegir, pero como dice el artículo, al ser un mundo sin envidias, nadie habla de competencia, todos son felices, y caben todos, hasta los del famoseo [Una amiga mía practica el Kundalini, y cuando le pregunté que "en caso de" animarme a ir a un curso de yoga, cuál me recomendaría, y que mi gimnasio ofrece Power-Yoga, me digo que eso es una contradición en sí, que el yoga es espiritual, sobre todo, y que está reñido con esa variedad]. Algunos yoguis puros consideran una feria lo que ha pasado a ser el yoga y critican que lo que se ofrece hoy día no tiene nada que ver con el yoga auténtico de la India, y que es puro esoterismo para que se encuentren las clases medias-altas, y que las lesiones que causa en muchos casos hoy día es la prueba de que es un negocio.
La fórmula del amor. Es con la que trabajan las agencias que emparejan a gente a través de internet, el "fin del amor romántico", como dice el que la inventado. Millones de personas pagan para estar en esta base de datos, y nada menos que un tercio de las parejas alemanas se forman hoy día en internet. El artículo explica que si el emparejamiento online funciona tiene que ver con matemáticas y psicología, y que la otra persona que responda el mismo cuestionario que tú, tenga las mayores coincidencias contigo. 140 empleados nada menos tiene la central de una de estas empresas en Hamburgo, en la que trabajan científicos e informáticos, entre otros. El algorritmo secreto transforma el amor en una fórmula matemática. El cuestionario lo inventó un catedrático de psicología, que tiene ya 80 años, y lo inició hace 40 años. Hoy día tiene 74 preguntas, con más de 400 posibles respuestas, que derivan en 32 tipos posibles de personalidad, y que se comparan con 136 reglas con la otra persona. Los criterios principales para que una relación funcione son cercanía y distancia, que ambos tengan la misma necesidad de una cosa u otra. Y confirman que en realidad se acabó la idea de que el destino, la casualidad y el romanticismo ocasionan el amor. Pero la dificultad de buscar pareja así es que al tener tanto donde elegir, uno no sepa cuando ha dado en el clavo de verdad. Y una socióloga analiza lo que buscan los usuarios: las mujeres prefieren arquitectos, médicos, empresarios, abogados, y hombres altos y castaños, y que ganen más que ellas; los hombres a médicas, enfermeras, empresarias, les valen las bajitas, y que ganen menos que ellos, y las prefieren rubias. La fórmula del amor empareja. El resto, por muchos algoritmos que haya, es puro esfuerzo de ambas partes [y la fórmula, por muy secreta que sea, y lo que busca la gente, es lo mismo que en la realidad].
La lucha de la señora Botella. Así se titula un artículo de dos páginas sobre la alcaldesa de Madrid [y el artículo, aunque extenso va al grano]. Está señora gobierna la capital más endeudada del país, y es soberana de 16.712 facturas no pagadas por valor de más de mil millones de euros solo para el año pasado. Y ha heredado unos cuantos de miles más. El artículo habla de los 500 millones que costó la obra del Palacio de Comunicaciones, la sede del ayuntamiento ahora. [Y todavía en la primera página apuntan que] ella no puede hacer lo que su jefe de Gobierno: echar la culpa al anterior gobierno del despilfarro, y nombran la obra faraónica [sin esa palabra, pero cualquier madrileño la incluiría] de la M-30 y la candidatura a las olimpiadas en dos ocasiones, para lo que se gastaron millones en estadios que se utilizan poco. Pero la sociedad necesita sueños, por eso la candidatura del 2020, y como ya está todo construido... Comentan su estilo sencillo, con ropa normal, que cuando era la mujer del presidente iba a la Casa Real en vaqueros y una chaqueta. Y ahora tiene que ahorrar, porque la mayor fuente de ingresos de los ayuntamientos eran los permisos de construcción, más los impuestos de los empresarios de la construcción. Y todo eso se ha acabado. Hay que pagar las facturas, y los recortes han empezado: menos coches oficiales, las planeadas obras de la milla de los museos están congeladas, las ayudas a los drogadictos y los que comienzan a atrabajar recortadas también. Las elecciones andaluzas han sido un aviso a Rajoy, y su táctica de haber callado sus planes de recortes hasta que pasasen las elecciones regionales no ha funcionado. La reforma laboral ha causado una huelga general, pero sigue adelante. Pero todas las medidas, recortes en los ministerios, en los salarios de los funcionarios, no van a bastar. Y por eso Rajoy, en contra de lo que prometió en la campaña electoral, sube los impuestos. Rajoy tiene menos tiempo en su labor, pero Ana Botella hasta 2015.
Estrés diario en muchas casas, día a día. Deberes de última hora, y estrés autoimpuesto. Trabajos voluntarios, con presentaciones cada vez más profesionales, pósters, powerpoint. ¿Son los hijos los que tienen esas ideas o los padres, que saben tanto? La palabra "nosotros" ha entrado en las tareas de la escuela de las clases medias [Mi vecina me comentaba el otro día cuando volvía de recoger a su hijo toda orgullosa que ese día ambos se habian levantado a las cinco, para estudiar para el examen de literatura. Yo recuerdo haber hecho cosas así, a esas horas, pero sola]. Lo trágico es que muchos alumnos no parecen poder con todo sin la ayuda de sus padres, y si no pueden, les pagan clases de apoyo. Un millón de alumnos reciben estas clases con regularidad, y se pagan 1.500 millones de euros para esto al año. Y esto supone la criba en el nivel escolar en Alemania, lo que distingue a las clases sociales también en educación, porque las familias con pocos medios aportan una minoría de chavales al instituto. Pero los sobreprotegidos están perdidos en fases en las que los padres tienen problemas, se separan o enferman. El artículo critica el ambicionismo de los padres y que se confunde formación con rendimiento. Y el shock viene después, al terminar el bachillerato, con tanto tiempo libre y algo que se está convirtiendo en una enfermedad: muchos no saben qué es lo que quieren hacer, y acaban por perder mucho tiempo, pues no son capaces de decidirse.
Si este post me ha quedado denso, aseguro que no es nada comparado con una edición semanal de la revista Der Spiegel. Y lo genial es que todo esto no lo digo yo, sino este semanario. Lástima que no esté traducido. Es el semanario de mayor tirada en Europa. Ahí queda eso. Y yo, tras haberme leído uno me siento como si me hubiese leído una enciclopedia.
viernes, 13 de abril de 2012
Mujeres que rompen mitos
Ayer leí una noticia de algo ocurrido en Múnich. Un hombre llama a la policía porque la mujer con la que estaba quería demasiado sexo. Se acababan de conocer en un bar. El hombre, de 43 años, subió al piso de ella, de 47. Tras varios "actos" el hombre, agotado quiso irse, pero la mujer no le dejó. Él acabó huyendo por el balcón y llamando al teléfono de emergemcias, pidiendo socorro. A la mujer le esperan ahora jucio por agresión sexual y por detención ilegal.
Por supuesto que ella sea juzgada o lo que haga falta, pero ya vine anunciando que las mujeres "maduritas" son de armas tomar, y que en temas de sexo, hay mucho mito. Clichés como que los hombres siempre quieren y están dispuestos, las mujeres no y alegan dolores de cabeza. Ellos solo piensan en el sexo, y ellas no, sino solo en el amor romántico. Ellos siempre pueden, y ellas fingen orgasmos. Ellos nunca están cansados para el sexo, y ellas sí. Son temas delicados, pero yo no le hago ascos a ningún temita; de hecho me encanta hablar de cosas de las que en teoría no se habla, y considero que no hay nada más sano que hablar de la sexualidad, si queremos que esta funcione bien.
Por suerte, sin embargo, el mundo ha cambiado mucho, sexualmente hablando. Ya no son ellos los que dominan, sino que ellas también. A ellas les gusta el sexo tanto como a ellos, y a muchas, lo aseguro, incluso más. Sé de hombres insatisfechos, y de mujeres ídem, y cada uno carga con la cruz que le ha tocado. Hay que luchar contra todos esos mitos, y con las ideas preconcebidas que nos meten en la cabeza. Mismamente las películas no nos hacen ningún bien, y aquí enlazo con un post que comencé hace tiempo y que no terminé bajo el título "lo que nos perjudica el cine", para temas sentimentales y sexuales. Concretamente contribuye a alimentar clichés de lo más absurdos, muchos irrealizables, y nos transporta a mundos ideales. Destaco principalmente todo el romanticismo de las películas, escenas de una pareja a la luz del fuego de una chimenea, besándose, en sus momentos más íntimos. Yo, como soy bastante aguafiestas, me planteo cuánta gente en el mundo tiene una chimenea así de romántica, y puede pasar un fin de semana así.
Y si paso a temas más escabrosos, como las escenas de sexo, ya ni cuento. Todo suele ser perfecto, o en plan aquí te pillo aquí te mato y todos felices, o escenita a la luz de la lumbre. Todo lo querremos emular y muchos quedarán frustrados cuando lo más romántico de la escena sea el mismo lugar de siempre y un crío llorando en otra habitación, una mujer a la que le duele la cabeza, un hombre agotado, y la rutina que se come más de una relación y sus sueños y erotismo. Y si entro en el cine porno, que me parece aburrido, seamos sinceros, aunque todos hemos visto imágenes, denuncio esa imagen tan actual de chicas perfectísimas, con piercings en los lugares más íntimos, que hacen quedar a cualquier mujer "normal" como una puritana de tomo y lomo, sin que lo sea, y que presentan mucho morbo, y los clichés que todos quieren ver.
Por suerte está habiendo cambios, y con esto me refiero a directoras porno como Erika Lust, o a blogs de temas de sexualidad sin tabús, escritos por mujeres, como el de Pandora en El Mundo o el de Eros en El País. Son mujeres las que escriben, en primera persona, y su labor me parece magnífica en cuanto a sacudir la mente de muchos y muchas, claro está. A ellos para que se relajen, porque no llevan la voz cantante y a ellas, para que se relajen también, pues es el sexo es, en mi opinión, pura fantasía, y las mujeres, si no estamos motivadas, seamos sinceras, somos capaces de estar pensando a la vez en que la lavadora terminó hace tres horas de lavar y se nos olvidó apagarla y que mañana hay que ir urgentemente a la farmacia. Somos multitarea, recuerden.
A ver ahora tras este post, cómo me mira la gente que me conoce. Pero algo que he aprendido a mis 42 y pico es que se puede hablar de todo, y que las mujeres debemos dejarle claro al mundo que ya no es lo que era antes, y que no hace falta que nos saquen fotos y titulares como los de ayer por todas partes de lo sexy y estupenda que sigue estando Julia Roberts a sus 44 años, tras haber tenido tres hijos, luciendo su palmito en biquini en Hawaii. El mundo se soprende. Yo no. Que se preparen más hombres para salir huyendo por el balcón.
Por supuesto que ella sea juzgada o lo que haga falta, pero ya vine anunciando que las mujeres "maduritas" son de armas tomar, y que en temas de sexo, hay mucho mito. Clichés como que los hombres siempre quieren y están dispuestos, las mujeres no y alegan dolores de cabeza. Ellos solo piensan en el sexo, y ellas no, sino solo en el amor romántico. Ellos siempre pueden, y ellas fingen orgasmos. Ellos nunca están cansados para el sexo, y ellas sí. Son temas delicados, pero yo no le hago ascos a ningún temita; de hecho me encanta hablar de cosas de las que en teoría no se habla, y considero que no hay nada más sano que hablar de la sexualidad, si queremos que esta funcione bien.
Por suerte, sin embargo, el mundo ha cambiado mucho, sexualmente hablando. Ya no son ellos los que dominan, sino que ellas también. A ellas les gusta el sexo tanto como a ellos, y a muchas, lo aseguro, incluso más. Sé de hombres insatisfechos, y de mujeres ídem, y cada uno carga con la cruz que le ha tocado. Hay que luchar contra todos esos mitos, y con las ideas preconcebidas que nos meten en la cabeza. Mismamente las películas no nos hacen ningún bien, y aquí enlazo con un post que comencé hace tiempo y que no terminé bajo el título "lo que nos perjudica el cine", para temas sentimentales y sexuales. Concretamente contribuye a alimentar clichés de lo más absurdos, muchos irrealizables, y nos transporta a mundos ideales. Destaco principalmente todo el romanticismo de las películas, escenas de una pareja a la luz del fuego de una chimenea, besándose, en sus momentos más íntimos. Yo, como soy bastante aguafiestas, me planteo cuánta gente en el mundo tiene una chimenea así de romántica, y puede pasar un fin de semana así.
Y si paso a temas más escabrosos, como las escenas de sexo, ya ni cuento. Todo suele ser perfecto, o en plan aquí te pillo aquí te mato y todos felices, o escenita a la luz de la lumbre. Todo lo querremos emular y muchos quedarán frustrados cuando lo más romántico de la escena sea el mismo lugar de siempre y un crío llorando en otra habitación, una mujer a la que le duele la cabeza, un hombre agotado, y la rutina que se come más de una relación y sus sueños y erotismo. Y si entro en el cine porno, que me parece aburrido, seamos sinceros, aunque todos hemos visto imágenes, denuncio esa imagen tan actual de chicas perfectísimas, con piercings en los lugares más íntimos, que hacen quedar a cualquier mujer "normal" como una puritana de tomo y lomo, sin que lo sea, y que presentan mucho morbo, y los clichés que todos quieren ver.
Por suerte está habiendo cambios, y con esto me refiero a directoras porno como Erika Lust, o a blogs de temas de sexualidad sin tabús, escritos por mujeres, como el de Pandora en El Mundo o el de Eros en El País. Son mujeres las que escriben, en primera persona, y su labor me parece magnífica en cuanto a sacudir la mente de muchos y muchas, claro está. A ellos para que se relajen, porque no llevan la voz cantante y a ellas, para que se relajen también, pues es el sexo es, en mi opinión, pura fantasía, y las mujeres, si no estamos motivadas, seamos sinceras, somos capaces de estar pensando a la vez en que la lavadora terminó hace tres horas de lavar y se nos olvidó apagarla y que mañana hay que ir urgentemente a la farmacia. Somos multitarea, recuerden.
A ver ahora tras este post, cómo me mira la gente que me conoce. Pero algo que he aprendido a mis 42 y pico es que se puede hablar de todo, y que las mujeres debemos dejarle claro al mundo que ya no es lo que era antes, y que no hace falta que nos saquen fotos y titulares como los de ayer por todas partes de lo sexy y estupenda que sigue estando Julia Roberts a sus 44 años, tras haber tenido tres hijos, luciendo su palmito en biquini en Hawaii. El mundo se soprende. Yo no. Que se preparen más hombres para salir huyendo por el balcón.
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