Los agricultores están muy preocupados por sus cosechas. Llevamos lo menos 5 semanas sin lluvia, y eso es algo que no suele darse aquí, por lo que todos claman al cielo: los agricultores, que temen por las pérdidas; los que se preocupan por el estado de los bosques, ante el peligro de incendios; los alérgicos, ya que coches y ventanas están cubiertos de una capita verde de polvo, el polen que en esta época de explosión vegetal hacen de Alemania una nube de polen, y que debe de ser una tortura para los alérgicos.
Cinco semanas de sol. Yo saboreo esta frase al escribirla, viendo un cielo raso a diario casi y me siento como si me hubiese tocado la lotería pues la primavera del año pasado fue malísima (yo tengo una muy buena memoria histórica para el tiempo). Entiendo las quejas, pero digamos que aquí todo está concebido de acuerdo a las cantidades inmensas de lluvia que caen, que si tenemos tantos bosques y verde, es porque llueve tanto, y no porque esta parte de la tierra sea tan generosa con nosotros. Los productos no son tampoco los más adecuados para tiempos de sequía. Digo yo que si en vez de plantar tantos espárragos (blancos), tantas fresas y manzanas o tantas coles, no podrían dedicarse a otros cultivos e introducir sandías, melocotones, o naranjas, porque así no nos van a dejar alegrarnos nunca de que por fin podemos estar sin paraguas, botas o gabardinas, que la ciudad tiene un aspecto de Costa Azul con el agua tan maravillosa que hay por todas partes y el reflejo del cielo azul tan limpio, que los cafés y las calles están llenos, que la gente pisa la calle y no se traslada con prisas de un lado para otro y que parece disfrutar.
Entendibles son las quejas de los agricultores al tratarse de su existencia, pero me alteran los agonías para los que su jardín es más importante que la vitamina D y la alegría "p'al cuerpo" que da el sol. Como he dicho en más de otra ocasión aquí y en otro lugar del ciberespacio, aquí tienen el tiempo que se merecen: agricultores, bosques y la gente. Yo lo que pido es que me dejen disfrutar sin recordarme todo el tiempo en periódicos y noticias en televisión que debería llover, que esto ya es demasiado, y que muestren continuamente mapitas mostrando el peligro de incendio forestal, con colores rojos fuego. Mucha gente aquí se queda tan ancha al decir que en su vida diaria prefieren el mal tiempo, porque para trabajar es mejor, pues el buen tiempo te quita las ganas (ahí noto siempre un tonillo como diciendo "por eso aquí trabajamos mejor"), pero eso sí, como vayan de vacaciones en febrero a Mallorca, y llueva, vuelven mosqueados y como si les hubiesen engañado, porque si pago para tener buen tiempo, así ha de ser.
Pero no se puede controlar todo, que no... ni aquí ni en Mallorca. Y por eso hagamos de otro fin de semana más una fiesta en nuestro interior. Cerremos los ojos, empapémonos de sol. Que esto no dura. Que no.
viernes, 6 de mayo de 2011
jueves, 5 de mayo de 2011
Ingeniería alemana
Uno de los eslóganes publicitarios que quiere vender el perfecto engranaje de la máquina industrial que es Alemania para el mundo es la frase lapidaria con la que terminan en España anuncios de coches o productos alemanes: "Ingeniería alemana". Pero podríamos añadirle el subtítulo de "En todas partes cuecen habas". Ayer una noticia hizo abochornarse a más de uno de la Oficina Federal de Transportes Ferroviarios. El puente más elevado de la red ferroviaria alemana, el que une Solingen con Remscheid ha sido sometido en los últimos meses a una reforma, durante los cuales ha estado cerrado al tránsito de trenes... y viajeros. Lo de los viajeros es un "pequeño" detalle, pues la "ingeniería alemana" se ha olvidado de ellos: en el cálculo de la estática del puente, al calcular el peso que pasará por encima de él, se han olvidado de los viajeros de los trenes, por lo que han tenido que volver a cerrar la línea, dejando otra vez a la zona incomunicada. Y lo que en tren, cruzando ese puente, es un trayecto corto, se convierte en una buena vuelta en autobús para montones de trabajadores que se desplazan a poblaciones cercanas, pues no existe si no conexión entre estas dos localidades, y el autobús ha de bajar por carreteras con curvas al valle del río Wupper y volver a subir a la población del otro lado.
El trayecto volvió a funcionar el lunes, tras cinco meses en obras, para cerrar un par de horas después. Ahora tardarán otros cuantos meses en poder circular con viajeros de nuevo, y ahora pasan los trenes vacíos de un lado al otro. Considerando que el puente Müngstener lleva 112 años en funcionamiento y que cuando lo inauguraron, en 1897, no había ordenadores ni muchas de las herramientas de hoy día, podemos concluir que el arreglo es estos meses es una buena obra de la chapucería alemana, que como en todos los países del mundo existe. Pero pensando y pensando, se me ocurre ahora si en otros países se darían cuenta del fallo técnico a las horas de empezar a circular... Y como esto es Alemania, ahora han prohíbido también la circulación de los trenes vacios o sin Fleischgewicht, sin "el peso de la carne", como en la jerga de la ingeniería ferroviaria se llama a los pasajeros. No parecerá considerable, pero a unos 3000 de media que pasan a diario por el puente, mejor que lo hayan cortado. Ahora vuelven las obras, y los que sellan los permisos oficiales cuando esté listo mirarán ahora con lupa todos los cálculos.
Por cierto, ése sí que es un puente suspensivo, con sus 107 metros de altura.
El trayecto volvió a funcionar el lunes, tras cinco meses en obras, para cerrar un par de horas después. Ahora tardarán otros cuantos meses en poder circular con viajeros de nuevo, y ahora pasan los trenes vacíos de un lado al otro. Considerando que el puente Müngstener lleva 112 años en funcionamiento y que cuando lo inauguraron, en 1897, no había ordenadores ni muchas de las herramientas de hoy día, podemos concluir que el arreglo es estos meses es una buena obra de la chapucería alemana, que como en todos los países del mundo existe. Pero pensando y pensando, se me ocurre ahora si en otros países se darían cuenta del fallo técnico a las horas de empezar a circular... Y como esto es Alemania, ahora han prohíbido también la circulación de los trenes vacios o sin Fleischgewicht, sin "el peso de la carne", como en la jerga de la ingeniería ferroviaria se llama a los pasajeros. No parecerá considerable, pero a unos 3000 de media que pasan a diario por el puente, mejor que lo hayan cortado. Ahora vuelven las obras, y los que sellan los permisos oficiales cuando esté listo mirarán ahora con lupa todos los cálculos.
Por cierto, ése sí que es un puente suspensivo, con sus 107 metros de altura.
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miércoles, 4 de mayo de 2011
Lo que no debe decirse
¿Hasta qué punto puede alegrarse una canciller de un país de la muerte de un buscado terrorista? Alegrarse puede, de eso no duda nadie, pero no debe decirlo abiertamente, como hizo ayer Angela Merkel al declarar que estaba muy contenta porque hubiesen matado a Osama bin Laden. Otro político de su partido remató la faena y vino a decir que toda Alemania estaba celebrando la noticia. En mi humilde opinión, una canciller o un presidente de un estado de derecho no pueden hacer declaraciones así. Puede alegrarse, puede hablar con quien quiera y decir que se alegra, pero no expresar a traves de sus palabras lo que ella cree que es la opinión de Alemania, pues de hecho le pagan por no decir lo que piensa. Muchas personas olvidan que parte de su trabajo es ése: no decir lo que piensa de verdad, y cumplir su papel. Que un Obama, como presidente de un país que predica el ojo por ojo, o que otros representantes de países de regímenes dictatoriales no midan sus palabras, puede ser aceptado como incongruencia entre las muchas que esos países creen poder permitirse de contínuo. Pero Merkel ha perdido los papeles, y hoy, ante la avalancha de críticas ha dicho a través de su portavoz que si esa frase suya se oye sacada de su contexto que entiende que pueda herir, pero que en el discurso completo lo que quiso decir fue que está contenta de que Obama ya no pueda ocasionar más atentados. Ella dijo lo que dijo, con contexto o sin él, y ya no va a arreglar nada. Lo que les cuesta a los políticos callarse a menudo..., y me imagino lo que supone tener que hacerlo. Yo misma, en mi labor de profesora de español estoy tentada a menudo de decirle a más de uno: "anda, deja el español, y apúntate a macramé", pues hay gente a la que le deberían prohibir aprender idiomas. Sé que éstas son declaraciones políticamente no correctas, y por eso no las hago, y cumplo mi labor: a mí me pagan por hacerle creer a la gente que el español lo pueden aprender todos, cuando no es así, pero me callo y hago creer que esa es mi misión. Ahora recuerdo un libro de Unamuno que leí en el instituto, y que me impresionó mucho: San Manuel Bueno Mártir. Va de un cura cuyo conflicto interno es que no cree en Dios, pero que por él y su labor mucha gente cree. Muchos políticos deberían aprender de eso: en ellos se debería reflejar la ética de los seres humanos que son y de los millones de otros que representan.
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martes, 3 de mayo de 2011
Lugares llenos de personaje
El arzobispo Wolf Dietrich von Raitenau quiso tanto a su Salome como para construirle un castillo en pleno Salzburgo. Tratándose de un hombre casado con la iglesia, no es desestimable el dato de que tuvo 15 hijos con la bella Salome, para los que el castillito debió de ofrecer sitio suficiente. Durante mi estancia en Salzburgo la semana pasada he tenido ocasión de pasear en dos ocasiones por los jardines del Palacio de Mirabell. Cada vez entro menos a ver palacios y riquezas interiores, y me suele bastar el conjunto exterior, y de Mirabell me quedo con sus preciosos jardines y con las vistas hacia la fortaleza dominando la ciudad. Lo de Salome Alt lo supe después, al igual que lo de los 15 hijos, y fue en la visita a las minas de sal de Bad-Dürrnberg, cerca de Hallein, ciudad "conocida" al menos en Austria por ser el lugar donde nació "Stille Nacht", villancico mundialmente conocido ("Silent Night", "Noche de Paz"). Se trata de una zona minera de sal que proporcionó la riqueza de la región, tanta como para hacer de Salzburgo esa ciudad barroca y monumental que sigue apabullando, gracias a los monumentos que este controvertido personaje, arzobispo/amante/padre de 15 hijos, hizo construir con la riqueza que amasó por el arrendamiento de las minas que le dieron esplendor a la ciudad. La ciudad de Salzburgo lleva la palabra Salz, 'sal' como componente, y el río que la atraviesa, el Salzach, también, lleva el oro blanco, como se le llamaba en el pasado, como aderezo. Odiado y venerado, el arzobispo hizo construir además del Palacio de Mirabell, que anteriormente se llamó Altenau en honor a su dueña, otro más, la Residencia, otro palacio que vi por fuera, además de la catedral.
Las minas de Hallein, y su visita parecen más bien Disneylandia. Yo grité como en la peor de las montañas rusas cuando me tuve que tirar por dos toboganes muy empinados, los que utilizaban los mineros para bajar a las minas, y eso tras haber recorrido medio kilómetro en un trenecito sentados todos de uno en uno en fila, y recorrer otro trozo en barco. Todo esto vestidos con unos monos blancos que nos proporcionaron a los visitantes, por lo que parecíamos un equipo de fantasmas en pantalones. A mis hijas les hubiese gustado deslizarse por cinco toboganes más, y yo, tras esos dos y volver a ver la luz tras 70 minutos bajo tierra,
pensé en lo bien que viviá Salome, mientras que los pobres mineros trabajaban con su pico y en condiciones que no quiero ni pensar, para hacer rico al arzobispo y a la ciudad de Salzburgo. El obispo acabó encarcelado, en la fortaleza que domina la ciudad, Hohensalzburg, tras ser apresado en las guerras contra los bávaros. Como detalle curioso las minas están repartidas bajo tierra entre Alemania y Austria, y en sus profundidades está marcado el "paso fronterizo". Fue sorprendente comprobar que las fronteras pueden estar hasta en los confines de la tierra.
Me sorprendió la sigilosidad del sitio, por el que pasarías de largo si no sabes que está ahí, y que si acudes a él es porque vas a ver lo que hay, pues por el nombre de "Dokumentation", tan aséptico, no te imaginas nada. Sin embargo el interior, como todos estos lugares que recuerdan la parte de la historia alemana más ignomisiosa que pudo haber, es de una claridad apabullante: no se oculta nada, no se ignora nada, y ahí está todo, para el que lo quiera ver porque no es casualidad el paso del visitante. Se va a lo que se va.
Personajes que crean lugares para la historia. En cualquier parte surgen nuevos.
domingo, 1 de mayo de 2011
La última opción
Debo decir que algunos días en los que no escribo no es por falta de ideas, sino por falta de tiempo, o en el peor de los casos, porque no me funciona la internet. La Telekom ha detectado un fallo en la línea, pero como es domingo, el empleado al que le tocó coger la llamada dijo que hoy no lo podían arreglar. Sí, aquí también existe el "vuelva usted mañana".
Sin embargo hoy estoy realizando un experimento y voy a publicar por primera vez desde mi iphone. Esto tiene una desventaja: si cuando haga clic para publicar funcionase, no tendré excusa para no escribir desde cualquier parte, estando como estoy online todo el día. Es como cuando tardé en contarle a mi madre que tenía tarifa plana de teléfono... Pero vuelvo a repetir lo ventajoso que me parece estar ahí siempre, por si las moscas, y así no me quedo sin comentar que por muchos milagros que algunos se crean que haya hecho un papa, no están los tiempos que corren como para canonizar "santos", que el Borussia Dortmund ha ganado merecidamente la liga, a dos jornadas del final, y que seguimos con sol, y ya va para cuatro semanas, creo (me encanta perder la cuenta). Y que mañana, tras una semana y algo sin cole y rutina, volvemos a la misma, con sensaciones austriacas, bávaras, o tirolesas, si pienso ahora en la pintada en una roca en la zona fronteriza Austria y Alemania que vi ayer: "Ein Tirol", 'un Tirol', reclamaba alguno con conocimiento de causa. Me encanta la gente que reclama los que otros jamás se plantearían. Yo revindico que la técnica no nos deje sin decir lo que queremos, y si no siempre nos quedará el bendito iphone.
Sin embargo hoy estoy realizando un experimento y voy a publicar por primera vez desde mi iphone. Esto tiene una desventaja: si cuando haga clic para publicar funcionase, no tendré excusa para no escribir desde cualquier parte, estando como estoy online todo el día. Es como cuando tardé en contarle a mi madre que tenía tarifa plana de teléfono... Pero vuelvo a repetir lo ventajoso que me parece estar ahí siempre, por si las moscas, y así no me quedo sin comentar que por muchos milagros que algunos se crean que haya hecho un papa, no están los tiempos que corren como para canonizar "santos", que el Borussia Dortmund ha ganado merecidamente la liga, a dos jornadas del final, y que seguimos con sol, y ya va para cuatro semanas, creo (me encanta perder la cuenta). Y que mañana, tras una semana y algo sin cole y rutina, volvemos a la misma, con sensaciones austriacas, bávaras, o tirolesas, si pienso ahora en la pintada en una roca en la zona fronteriza Austria y Alemania que vi ayer: "Ein Tirol", 'un Tirol', reclamaba alguno con conocimiento de causa. Me encanta la gente que reclama los que otros jamás se plantearían. Yo revindico que la técnica no nos deje sin decir lo que queremos, y si no siempre nos quedará el bendito iphone.
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viernes, 29 de abril de 2011
Imágenes de Salzburgo
Si Salzburgo es tan precioso, cómo será Viena, he pensado todo el día. No conozco ésta última, pero he tratado de imaginarme cómo será la hermana mayor de Salzburgo, esta tan coqueta ciudad que se recorre muy bien a pie, y con la sensación de que Mozart o los suyos estuvieron por todas partes o por las mismas por las que montones de turistas se mueven en busca de esa imagen típica de lo que esperaban encontrar, en esta ciudad tan alpina y monumental a la vez. Parece que hay música y arte en el aire.
| La casa donde nació Mozart. |
| El palacio de Mirabell con los jardines del mismo nombre. |
| La casa donde vivió posteriormente Mozart. |
| El susodicho en la plaza del mismo nombre. |
| Jardines de Mirabelle con la fortaleza en lo alto. |
| En los jardines de Mirabell. |
| Los carteles de las tiendas son todos así de bonitos. |
| La catedral |
| Vista desde la fortaleza |
| Marionetas expuestas en el museo de la fortaleza. |
| En los mercados no faltan los productos típicos. |
| Todo Mozart: aquí la tumba de su viuda y de su padre. |
jueves, 28 de abril de 2011
En Salzburgo sin dirndl pero con Mozart
Supongo que para venir a un país en el que nunca has estado, llegar a la ocho de la mañana no es la mejor opción. Pero si el único vuelo del día sale a las 6.45 de la mañana, te levantas a las cuatro y te plantas en una tierra que parece conocida pero que es otra, en la que se habla un idioma que conoces, pero que parece otro. Estoy en Salzburgo: esa parte tan bávara de Austria o esa parte tan austriaca de su propio país.
Es la ciudad de Mozart, hijo predilecto de la ciudad, venerado en dos casas museos, la escuela de música, una plaza y demás memorabilia en tiendas de souvenirs. En el museo de su casa de nacimiento cuentan que no murió tan pobre como se hace creer siempre, y que ganó bastante dinero en vida, pero que fue un derrochador. Murió muy joven dejando viuda y llena de deudas a Costanze a sus 29 años, y ésta, más inteligente que el genio de su marido, supo hacerse cargo del legado de Mozart, junto con su posterior marido, un danés con el que tras volver a viajar para propagar la obra de Mozart, se estableció hasta su muerte en Salzburgo, ciudad plenamente unida al apellido Mozart, ahora en forma de las bolitas de chocolate y mazapán que se venden por todas partes.
Ciudad musical, y de los trajes regionales de loden para los hombres, pantalones de cuero tiroleses para ellos y ellas, y vestidos dirndl para ellas. La oferta es apabullante, y un imposible no caer en la compra de algún abalorio, incluso para los que ya tenemos dirndl. Viniendo del norte de Alemania, resulta curioso ver a la gente con ellos puestos por la calle.
Encajonada en la montaña, a los que venimos de latitudes germanas planas, Salzburgo nos resulta como estar rodeados de paredes rocosas, como si la ciudad estuviese encajonada entre esos muros de piedra y árboles.
Hay mucho turista japonés, y español he oído en numerosas ocasiones. Y entre ellos, los turistas que hablamos la lengua, nos sentimos bien recibidos, pues podemos hablar con la gente, y sin embargo el acento es tan diferente, como lo son las expresiones tan distintas, que nos sentimos provinientes de otro sistema lingüístico. Aquí no se dice Tschüß, 'adiós' a la manera germana del norte, sino Servus. No se dice Guten Tag, sino Gruß Gott, el 'salude a Dios' tan típico del sur. Y la carta de los restaurantes nos muestra platos muy diferentes, no solo en cuanto a la terminología para referirse a lo mismo.
Mozart bien vale una ciudad como Salzburgo, o al revés, Austria bien vale otro dialecto alemán, y su parafernalia tan diferente, la ciudad merece una visita y un buen madrugón, pero las fotos que iba a colgar en esta entrada, no merecen más minutos de mi sueño en un día que comenzó para mí a las cuatro y cuarto de la mañana. Mañana será otro día (en Salzburgo).
Es la ciudad de Mozart, hijo predilecto de la ciudad, venerado en dos casas museos, la escuela de música, una plaza y demás memorabilia en tiendas de souvenirs. En el museo de su casa de nacimiento cuentan que no murió tan pobre como se hace creer siempre, y que ganó bastante dinero en vida, pero que fue un derrochador. Murió muy joven dejando viuda y llena de deudas a Costanze a sus 29 años, y ésta, más inteligente que el genio de su marido, supo hacerse cargo del legado de Mozart, junto con su posterior marido, un danés con el que tras volver a viajar para propagar la obra de Mozart, se estableció hasta su muerte en Salzburgo, ciudad plenamente unida al apellido Mozart, ahora en forma de las bolitas de chocolate y mazapán que se venden por todas partes.
Ciudad musical, y de los trajes regionales de loden para los hombres, pantalones de cuero tiroleses para ellos y ellas, y vestidos dirndl para ellas. La oferta es apabullante, y un imposible no caer en la compra de algún abalorio, incluso para los que ya tenemos dirndl. Viniendo del norte de Alemania, resulta curioso ver a la gente con ellos puestos por la calle.
Encajonada en la montaña, a los que venimos de latitudes germanas planas, Salzburgo nos resulta como estar rodeados de paredes rocosas, como si la ciudad estuviese encajonada entre esos muros de piedra y árboles.
Hay mucho turista japonés, y español he oído en numerosas ocasiones. Y entre ellos, los turistas que hablamos la lengua, nos sentimos bien recibidos, pues podemos hablar con la gente, y sin embargo el acento es tan diferente, como lo son las expresiones tan distintas, que nos sentimos provinientes de otro sistema lingüístico. Aquí no se dice Tschüß, 'adiós' a la manera germana del norte, sino Servus. No se dice Guten Tag, sino Gruß Gott, el 'salude a Dios' tan típico del sur. Y la carta de los restaurantes nos muestra platos muy diferentes, no solo en cuanto a la terminología para referirse a lo mismo.
Mozart bien vale una ciudad como Salzburgo, o al revés, Austria bien vale otro dialecto alemán, y su parafernalia tan diferente, la ciudad merece una visita y un buen madrugón, pero las fotos que iba a colgar en esta entrada, no merecen más minutos de mi sueño en un día que comenzó para mí a las cuatro y cuarto de la mañana. Mañana será otro día (en Salzburgo).
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